Por justicia: ¡Funa a la Esmeralda!

Próximo domingo, 12 de junio, a partir de las 10:30 Muelle Prat, Valparaíso.
Otro año más de impunidad, otro año más de pedir justicia, por todas y todos las(os) combatientes que lucharon contra la Dictadura…

Llevar lienzos, ideas, gritos y rabia…

¡Al final, venceremos!

Convocan: Amigas y amigos de Miguel Woodward
Javier Rodríguez Calderón (jrc1610@outlook.com)

Padre Miguel Woodward

A pesar de su apellido, el padre Miguel era chileno: su madre se había casado con un inglés. Estudió en Europa y siendo muy joven (18) se tituló de ingeniero civil, regresando luego a Chile, donde ingresó al seminario. El obispo Raúl Silva Henríquez lo ordenó sacerdote.

Padre Miguel Woodward
Padre Miguel Woodward

“¿Cuántas puntas tiene una cruz?”, preguntaba a gritos el oficial de Marina que interrogaba… “Cuatro”, respondía con dificultad el sacerdote prisionero, que era torturado… “¡Entonces, cuatro culatazos!”, ordenaba el oficial. Así lo relataron testigos de su padecimiento. Los vejámenes y maltratos terminaron casi por destruirlo en vida, la que le fue arrebatada por un disparo en el pecho, presumiblemente al interior del buque escuela La Esmeralda. Las fuerzas navales que lo ultimaron declararon, luego, que el sacerdote había sido encontrado muerto en la vía pública.

El cuerpo no fue entregado a sus familiares. Su hermana Patricia declaró: “Mi hermano fue detenido por miembros de la Inteligencia Naval, aproximadamente el 16 de septiembre de 1973, en su casa… Fue conducido a la Universidad Santa María, ocupada por la Armada para mantener a los detenidos. Allí, durante doce horas fue golpeado y sumergido en agua de la piscina. Según testigos, estaba en el suelo, tiritando de frío mientras un teniente ebrio, lo interrogaba”.

La EsmeraldaPor su parte el infante de Marina José Manuel García Reyes confesó que fue llamado por el teniente Montenegro, al costado sur de la piscina. “Allí se encontraba un hombre arrodillado, con el rostro y brazos curvados hacia el suelo. Recibí la orden de interrogarle. Lo obligué a mirarme a los ojos y me impresionó mucho, porque era como ver a Jesucristo, y no he podido sacar nunca más ese episodio de mi mente… El teniente Montenegro se encontraba muy molesto y portaba un arma de fuego, que ponía en la frente del sacerdote y, ante sus gritos de ‘¡Pégale!’, yo tuve que actuar”.

En estado agónico producto de los golpes, el padre Miguel fue trasladado a la Esmeralda: Según la bitácora del Buque, después de una hora, ya fallecido, Woodward es llevado al Hospital Naval. El enfermero que recibió el cuerpo constató un orificio de bala en el pecho. A ese funcionario le ordenan enviar el cadáver a la morgue del Hospital Gustavo Fricke, en Viña del Mar. Allí, junto a varios cadáveres, dejaron el cuerpo del religioso y, desde ese momento, se desconoce su paradero. Un médico de la Armada, Carlos Costa Canessa, certificó la defunción el 22 de septiembre, por paro cardiorrespiratorio y afirmó, faltando a la verdad, que “el cuerpo había sido encontrado en la vía pública”.

 La Corte Suprema sentenció sólo a tres suboficiales en retiro de la Armada, por su responsabilidad en el secuestro del sacerdote Miguel Woodward, ilícito perpetrado a partir del 22 de septiembre de 1973, en Valparaíso. Las penas fueron entre tres y cinco años.
Crímenes sin Dios ni ley:
Curas asesinados en dictadura
Mario López M.
Cambio 21 | 27/02/2016
Más informaciones:
http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_W/woodward_iribarry_michael.ht

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