Chile: Las fuerzas que disputarán la CUT.

por Nicolle Peña/La Tercera.

El próximo 25 de agosto, la Central Unitaria de Trabajadores elegirá la directiva que la conducirá hasta 2020. Cuatro bloques reclutan candidatos para entrar a la competencia. De ahí saldrá el próximo presidente, aunque varios dirigentes anticipan que la disputa final estará nuevamente entre Arturo Martínez (PS) y Bárbara Figueroa (PC).

El viernes 10 de junio recién pasado, al añoso edificio que tiene la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), ubicado en plena Alameda, a metros de La Moneda, ingresaron Cristián Cuevas -ex militante del Partido Socialista (PS), del Partido Comunista (PC) y ex presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC)- y Héctor Llaitul -dirigente mapuche, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM)- para reunirse por casi tres horas con el vicepresidente de la multisindical, Nolberto Díaz.

El retorno de Cuevas a la CUT -luego de que renunciara al consejo como representante del PC y asumiera en 2014 el puesto de agregado laboral en España- constituyó uno de los primeros hitos del movimiento de fuerzas que se está dando al interior de la Central, ad portas de las elecciones del próximo 25 de agosto. Ese día se elegirán 45 consejeros, entre quienes se definirá quién conducirá la CUT hasta el año 2020. Por ello, es de suma importancia para los actores en competencia que cada lista consiga la mayor cantidad de cupos que permitan asegurar la presidencia.

Dirigentes de la multisindical afirman que, por el momento, hay cuatro bloques que irán a la contienda, pero dos corrientes claras: los “conservadores” y los “renovadores”. Los primeros están encarnados en las listas del PC, que lideraría la actual presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, y del PS, que encabezará el ex presidente de la Central y actual secretario general, Arturo Martínez. De hecho, fuentes al interior de la multisindical afirman que entre ambos bloques estaría en ciernes un acuerdo para que la lista que obtenga mayor votación se quede con la presidencia de la Central, independiente de qué candidato logre individualmente más sufragios. La segunda lista más votada, agregan las mismas fuentes, asumiría la secretaría general, tal como ocurrió en la elección de 2012, donde Martínez -pese a alcanzar mayoría de votos- ocupó dicho cargo, dando paso a Figueroa para la presidencia.

Los “renovadores”, en cambio, son críticos tanto a la gestión que Martínez ostentó durante 12 años como a la estrategia que en los últimos cuatro ha mantenido Figueroa, especialmente frente al gobierno en materias como la reforma laboral. En esta ala se instalaba el pacto que lanzarían Cristián Cuevas y Nolberto Díaz para convocar a una mayor autonomía sindical. Sin embargo, y tras negociaciones que se llevaron a cabo hasta entrada esta semana, Cuevas habría declinado participar en el proceso. Sí lo hará Díaz, quien continúa reclutando nombres.

Otra alternativa es la que busca consolidar la “Agrupación de trabajadores por una mejor reforma laboral”, creada hace poco más de un año. Ésta reúne principalmente a sindicatos de empresas privadas, como Ripley, Starbucks Coffee, Aguas Andinas y Entel, entre otras. “Quienes estuvieron presentes en la tramitación de la reforma laboral no conocen lo que es una negociación colectiva real en la empresa privada”, dice Andrés Giordano, presidente del sindicato Starbucks Coffee y vocero de la agrupación.

Pero más allá de los esfuerzos colectivos, para varios de los consultados el resultado ya está claro. “La próxima presidencia de la CUT está clara. Será Arturo o Bárbara y, finalmente, los bloques de cada uno se distribuirán los cargos. Posibilidad de renovación prácticamente no hay”, vaticina Carolina Espinoza, dirigenta de la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipal.

El diagnóstico de algunos de los dirigentes es que estas elecciones encuentran a una CUT dividida y debilitada, tras casi dos años de discusión de una reforma laboral respaldada por la directiva de la multisindical que terminó siendo menos de lo comprometido inicialmente por el gobierno. A esto se agregan críticas históricas, como falta de transparencia en el proceso electoral y una supuesta intervención de partidos políticos que respaldarían económicamente a algunos sindicatos en el cumplimiento de sus cuotas a cambio de votos. “Miembros de nuestra organización han recibido llamados de dirigentes de la CUT para comprar votos”, denuncia Giordano.

Para Espinoza, la CUT “no está a la altura de los trabajadores”, y asegura que desde sus bases incluso se ha planteado la opción de desafiliarse. Por todo este ambiente, anticipa una baja participación en estos comicios.

Los cambios del proceso 2016.

Al no haber sufragio universal, el voto de los dirigentes es proporcional a la cantidad de trabajadores con cuotas al día de los sindicatos que representan. Buscando mayor transparencia y evitar irregularidades, el colegio electoral de la CUT informó, mediante una circular emitida en mayo, que cada organización “deberá pagar sus cotizaciones presentando el listado de sus organizaciones base por los cuales está pagando y el número de afiliados con el nombre completo”. El documento también estipuló que el pago a Tesorería sólo será recepcionado “como plazo máximo el 30 de junio de 2016”. Las organizaciones pertenecientes a la CUT deben cotizar por el 0,08% del ingreso mínimo mensual de cada uno de los trabajadores afiliados.

Por eso, sólo después de este jueves se conformará el padrón electoral, el que, según Martínez, se dará a conocer “los primeros 10 días de julio”.
De acuerdo a cifras de la secretaría general, actualmente hay cerca de 200 sindicatos, 32 federaciones, 25 confederaciones y 14 gremios del sector público afiliados a la CUT. En conjunto, sumarían aproximadamente 520 mil trabajadores. Según estimaciones extraoficiales, la mitad de las organizaciones no tendría sus cuotas al día.

Otro de los resguardos que se tomaron para reducir el riesgo de fraude es establecer que sólo tendrán derecho a elegir y ser elegidos consejeros los dirigentes de las organizaciones afiliadas con anterioridad a 90 días a la fecha de la elección (plazo que venció el 25 de mayo), que estén al día en las cotizaciones de la Central y/o ejerzan un cargo nacional o territorial. Finalmente, las listas tienen hasta el 25 de julio para inscribirse.

Una vez cumplidas estas etapas y conformado el padrón, el 25 de agosto los dirigentes votarán para elegir al consejo general que este año se reducirá de 60 a 45 miembros tras la modificación de estatutos aprobada en enero. Por cada tres consejeros que resulten electos en una lista, ésta tendrá derecho a un representante en el comité ejecutivo que componen 15 integrantes. Posteriormente, será el consejo electo el que votará para decidir qué cargo ocupará cada uno de los miembros del comité; entre ellos, el presidente de la Central.

“Esperamos que estas sean las últimas elecciones con voto ponderado y que, tal como se aprobó en el congreso de enero, que la próxima sea con votación directa de los trabajadores del sector privado y público”, plantea Raúl de la Puente, presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (Anef).

Fuente: La Tercera.- 26 de junio del 2016 / 09:43 Hrs.

http://www.latercera.com/noticia/negocios/2016/06/655-686538-9-las-fuerzas-que-disputaran-la-cut.shtml


Las candidaturas y nuevos estatutos que marcarán la próxima elección en la CUT.

En agosto, la multisindical elegirá a la directiva 2016-2020. En dos semanas será el congreso nacional que definirá al colegio electoral y cambios a la norma interna. Bárbara Figueroa y Arturo Martínez competirían una vez más.

por Nicolle Peña L. / La Rercera.

Entre el próximo viernes 22 y domingo 24 de este mes, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) cumplirá con el ritual que cada cuatro años da inicio a su período electoral. Hasta el Círculo Español llegarán 700 dirigentes para participar del congreso nacional de la multisindical, instancia clave en que definirán los ejes programáticos de la entidad para el período 2016-2020. La ocasión también asoma como trascendente porque en esas 72 horas, los partícipes de la máxima cita de la organización zanjarán un tema que, cada cierto tiempo, tensa los ánimos del sector, como es un cambio al estatuto institucional para modificar la estructura y organigrama de la mesa directiva, con el objetivo de reducir el número de integrantes del consejo.

Pero el encuentro no quedará sólo en eso. Ahí también se elegirá a los 15 miembros del colegio electoral a cargo de monitorear y asegurar la legitimidad del proceso que definirá a una nueva directiva, el 25 de agosto próximo. La labor del grupo comienza con la inscripción de las listas de candidatos, las que deben presentarse a lo menos 60 días antes de la fecha de los comicios. El grupo electoral también deberá trazar los principios que guiarán la gestión de la directiva que resulte electa.

La CUT es la organización de su tipo más grande del país y se considera la contraparte del gobierno, el Parlamento y los gremios empresariales. De acuerdo a la secretaría general de la entidad, tienen 3.000 sindicatos afiliados, que representan a unos 340.000 trabajadores. Además, cuentan con otros 320.000 funcionarios del sector público, principalmente a través de la Anef y de los gremios de la salud.

El cambio de estatutos que se propondrá en el congreso nacional de este mes busca reducir el consejo nacional y con eso concentrar la toma de decisiones. Por eso votarán disminuir su estructura actual de 60 integrantes a una de 45 miembros, como regía hasta 2003. De ser aprobado el cambio, entraría en vigencia en estas elecciones.

Después del congreso nacional, el consejo nacional -que sesiona una vez al mes- es la segunda instancia más importante de la multisindical. Las listas que compiten en la elección de la CUT también buscan un cupo en él, ya que entre los consejeros es que, posteriormente, se elige a los 15 miembros del comité ejecutivo, del cual surge el presidente de la multisindical.

El actual consejo está integrado por 27 dirigentes PC, 25 de la lista Autonomía Sindical -liderada por Martínez-, cuatro dirigentes DC, dos radicales y dos socialistas disidentes. El comité ejecutivo, que se reúne todas las semanas, lo integran siete dirigentes comunistas, seis de Autonomía Sindical y dos DC.

“Cuesta mucho hacer funcionar al equipo de 60 consejeros. Las reuniones son muy largas y generalmente hay problemas con el quórum”, admite Martínez.

La reestructuración del consejo, sin embargo, es vista con reparos por algunos sindicalistas que advierten que con eso se dejaría fuera a las minorías, es decir, a los representantes de sectores que no pertenecen a la cúpula tradicional de poder del organismo.

Las fuerzas en disputa.

En el cónclave también zanjarán las demandas que debiera plantear la CUT en las próximas elecciones presidencial y parlamentaria.
Este año, sin embargo, como preludio no se ve nada fácil. El proyecto de ley que busca fortalecer la negociación colectiva y la sindicalización podría salir despachado del Congreso este trimestre, y aunque la multisindical se considera responsable de instalar el tema en el programa de gobierno de la Nueva Mayoría, el debate por su contenido y cómo gobierno y oficialismo han relativizado el diseño original para darle viabilidad política en el Senado merma los ánimos.

“Se esperaba que Bárbara hiciera un cambio, pero lo único que hizo fue profundizar la descomposición de la CUT, porque quedó limitada a la gobernanza. Esto ha generado más distancia con los trabajadores”, opina un dirigente.

La estrategia oficial con que la central enfrentó el tema divide las opiniones internas. Un sector considera que la presidenta, Bárbara Figueroa, ha sido condescendiente y poco exigente con el Ejecutivo, generando incluso molestia en un sector del PC, su partido.

De ahí que comenzaron a movilizarse las fuerzas que disputarán la mesa directiva 2016-2020. El cuadro se prevé similar al de la última elección (de 2012), con representantes del PC, PS y la DC encabezando las listas principales.

Si bien en el partido de Figueroa aseguran que la decisión no está tomada, admiten que lo más probable es que sea repostulada. “Para nosotros es prioridad tener la CUT”, sostiene un miembro del partido, quien incluso asegura que eso no impediría que en 2017 la profesora busque llegar al Congreso.

Explican que un segundo triunfo en la multisindical le permitiría renunciar -para ir por un cupo parlamentario- y ser reemplazada por otro militante comunista, manteniendo el equilibrio de fuerzas. En la colectividad comentan que uno de los integrantes de la lista con más potencial para suceder a Figueroa es el presidente de la Asociación de Funcionarios del SII, Carlos Insunza, quien también ha sido coordinador de la mesa del sector público en las últimas negociaciones con el gobierno.

En la carrera han surgido otros nombres para el cargo como el de la presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares, pese a que su organización no está afiliada a la CUT y esto hoy es requisito.

Desde el socialismo, Martínez, actual secretario general de la CUT y quien la presidió por 12 años hasta el arribo de Figueroa, nuevamente liderará una lista (ver entrevista). También lo haría el actual vicepresidente de la central, el DC Nolberto Díaz, quien presentaría una lista con dirigentes socialistas y comunistas disidentes, junto a integrantes del movimiento Izquierda Ciudadana. “Vamos a hacer una lista con dirigentes sindicales, porque eso es lo que ha validado nuestro trabajo. La CUT debe ser un organismo independiente”, comenta Díaz.

Otro dirigente que podría levantar una propuesta alternativa es Cristián Cuevas, ex militante comunista y vinculado a los trabajadores contratistas de la minería. En los últimos meses ha recorrido el país para la eventual formación de un nuevo referente político y social.
“Estamos discutiendo cómo configurar una fuerza alternativa, con un nuevo liderazgo. No sé si tendrá éxito, pero estamos apoyando el proceso. El tema es si estamos o no en disposición de dar esa batalla. Hay que observar el congreso”, precisan en el entorno de Cuevas.
Si no toman ese camino, trabajarán en la formación de una nueva organización. “Hay una orfandad sindical; quizás llegó el momento de superar a la CUT”, añaden.

Financiamiento y padrón

En la central hay temas transversales, como promover una nueva reforma previsional y al sistema de salud, además de impulsar un cambio a la Constitución. Y también una preocupación común: el financiamiento. Las dos principales vías de recursos de la entidad son las cotizaciones de los trabajadores -mediante las organizaciones adscritas a la central- por el 0,08% de su ingreso mínimo mensual y los fondos concursables.
En el congreso nacional evaluarán pedir al Estado un proyecto de ley que defina un mecanismo de financiamiento público permanente para organizaciones de trabajadores. Pero dado que la medida implica transparentar el padrón electoral, también analizarán dotar de más atribuciones al colegio electoral, permitiéndole impedir la inscripción de nuevos sindicatos que no acrediten cantidad de afiliados.

Para eso, dicen en la CUT, sería útil, por ejemplo, comenzar a pedir la planilla de descuentos de los afiliados y considerar sanciones en caso de alteración de datos.

La elección de 2012 se vio empañada por la acusación de fraude en el padrón electoral. Dado que el voto de los dirigentes es proporcional a la cantidad de trabajadores de los sindicatos que representan, distintos sectores de la central reconocen que se inscribieron sindicatos que declararon un abultado número de trabajadores falso.

Según los estatutos, un sindicato se puede inscribir en la central hasta 90 días antes de la elección y requiere la aprobación del 50% más uno de los trabajadores que representa, certificada ante la Dirección del Trabajo (DT). Hasta 2003, la ley de organizaciones sindicales les exigía entregar a la DT el número de afiliados al año.

 

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/negocios/2016/01/655-663516-9-las-candidaturas-y-nuevos-estatutos-que-marcaran-la-proxima-eleccion-en-la-cut.shtml

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