Chile: Condenan a militares en retiro por crímenes de Dictadura en Pisagua.

Fuente: Terra.cl.

Los hechos que se imputan son secuestro calificado, torturas y homicidio.

Miguel Nash
Michel, conscripto, 19 años, militante de las Juventudes Comunistas, que se opuso torturar y asesinar.  Fusilado en Pisagua junto a otros prisioneros. Su cuerpo no ha sido encontrado y padre murio sin ubicar los restos de su hijo; su madre, Anita, ha continuado la búsqueda.

El ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, condenó (hoy 16 de agosto de 2016) a siete miembros del Ejército en retiro por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad perpetrados en Pisagua, Región de Tarapacá.

Los delitos que generaron las condenas fueron el de secuestro calificado de Miguel Nash Sáez, Jesús Cañas Cañas y Juan Jiménez Vidal , y de homicidio calificado de Marcelo Guzmán Fuentes, Juan Calderón Villalón, Luis Lizardi Lizardi, Julio Cabezas Gacitúa, Julio Córdova Croxato, Mario Morris Barrios, Humberto Lizardi Flores y Juan Valencia Hinojosa, prisioneros políticos ingresados al centro de detención de Pisagua en septiembre y octubre de 1973.

En el fallo, el ministro de fuero condenó a Sergio Benavides Villarreal y Manuel Vega Collado a penas de presidio perpetuo, en calidad de autores de tres delitos de secuestros calificados y ocho homicidios calificados.

En tanto, Roberto Ampuero Alarcón, Gabriel Guerrero Reeve, Sergio Figueroa López y Arturo Contador Rosales fueron condenados a penas de 15 años y un día de presidio por su responsabilidad en los tres delitos de secuestro calificado y por los homicidios calificados de Marcelo Guzmán Fuentes, Juan Calderón Villalón y Luis Lizardi Lizardi.Miguel Aguirre Álvarez fue condenado a la pena de 10 años y un día de presidio por su responsabilidad en los tres secuestros calificados, ilícitos perpetrados a partir del 29 de septiembre de 1973.

También condenó al Fisco a pagar la suma de 510 millones de pesos a los padres, cónyuges, hijos y hermanos de las víctimas, por el daño moral producido.

17 ago 2016

 


Para no olvidar: Campamento de Prisioneros de Pisagua.

Fuente : http://www.memoriaviva.com

El Campamento de Prisioneros de Pisagua fue utilizado, desde Septiembre de 1973 hasta octubre de 1974, como centro de detención y tortura. Después del 11 de Septiembre se organiza un campamento militar para albergar a los presos políticos, especialmente de la zona norte, bajo la dependencia de la Sexta División del Ejército, cuyo comandante en jefe era general Carlos Forestier Haensgen.

General asesino Carlos Forestier Heanseng.
General asesino Carlos Forestier Haenseng; Comandante de la VI del Ejercito, responsables de las condenas de los Consejos de Guerra.

Los testimonios entregados al Informe Valech revelan que hubo más de 800 personas detenida en el Campo de Prisioneros de Pisagua. En los años ochenta, fueron enviados, en calidad de relegados, más de cien detenidos, a quienes se les recluía en la Cárcel y a las mujeres en las dependencias contiguas al teatro del pueblo y en un galpónnombrado El Supermercado. Según los testimonios, los detenidos permanecieron allí en muy malas condiciones de vida: fueron mantenidos largos períodos vendados y esposados, constantemente golpeados, amenazados, sometidos a trabajos forzados, privados de alimentos, agua y sueño.

El hacinamiento fue extremo, especialmente cuando los detenidos fueron enviados, incomunicados por largos períodos, en grupos de cerca de 15 personas, a un calabozo de dos por cuatro metros, autorizados a salir al baño sólo dos veces al día.

Los testimonios de sobrevivientes describen haber sido objeto, durante los interrogatorios, de golpizas constantes, en ocasiones con manoplas; cortes en el cuerpo con objetos cortantes, como corvos o yataganes; simulacros de fusilamiento; eran amarrados y se les vendaban los ojos, colgados; les aplicaban la parrilla, el teléfono, el submarino en agua y excrementos, corriente eléctrica, quemaduras con cigarrillos. Señalan haber sido enterrados en fosas hasta la cabeza y se les orinaba encima, a pleno sol, por largos períodos; se les golpeaba hasta ocasionarles fracturas, eran atacados por perros; los obligaban a pelear entre ellos por comida; se les encerraba en unos toneles para lanzarlos cerro abajo. Existen relatos de personas sometidas además a violencia y agresiones sexuales. Se les mantenía a torso desnudo bajo el sol, hasta provocar quemaduras graves en sus cuerpos, y por las noches quedaban a la interperie, sufriendo las bajas temperaturas. Eran obligados a subir y bajar los cerros corriendo y golpeaban a aquellos que por su salud física o avanzada edad no lograban seguir el ritmo de los demás prisioneros.

Diariamente, algunos detenidos eran escogidos para tratos degradantes, trabajos pesadísimos durante largas horas o ejercicios físicos de extenuación como correr por suelos con desnivel con la vista vendada, o intentar subir a la carrera una escala, mientras sus guardias hacían fuerzas para empujarlos hacia abajo.  Concluido un día de interrogatorio, se solía dejar a veinte o treinta reclusos que lo habían sufrido, tendidos a la intemperie por hasta 48 horas, bajo el calor diurno y el hielo nocturno.  Uno de los así apremiados, Nelson Márquez,  terminó con ello de enloquecer, e intentó fugarse; recapturado a los pocos minutos bajo el muelle, fue asesinado a tiros de inmediato.

Cárcel de Pisagua
Cárcel de Pisagua.

Pisagua, como campo de concentración, se caracterizó además por la tortura psicológica que sufrían sus detenidos por las ejecuciones que allí ocurrieron. Este recinto registra la mayor cantidad de ejecuciones por la llamada ley de fuga. Se concentró una gran cantidad de personas sometidas a consejos de guerra, condenadas a penas extremadamente altas, muchas de ellas incluso de muerte. Los condenados permanecían días esperando sus propias ejecuciones y eso provocaba angustia y desesperación a sus compañeros y a ellos mismos.

Durante su funcionamiento estuvieron prohibidas las visitas de familiares y de funcionarios de organismos de derechos humanos. En este campamento fueron ejecutadas 19 personas: siete en virtud de sentencias pronunciadas por consejos de guerra, cinco por sentencia de muerte en consejos de guerra cuyo texto se desconoce y siete por la aplicación de la denominada Ley de Fuga.  Entre los presos políticos asesinados en el Campamento de Prisioneros de Pisagua se encuentran Orlando Tomás Cabello Cabello, Nicolás Chanez Chanez, Juan Mamani Garcia, Luis Aníbal Manriquez Wilden, Hugo Tomás Martinez Guillen, Juan Rojas Osega, Julio Cabezas Gacitua, José Cordova Croxatto, Humberto Lizardi Flores, Mario Morris Barrios, Juan Valencia Hinojosa, Rodolfo Jacinto Fuenzalida Fernandez, Juan Antonio Ruz Diaz, José Demóstenes Rosier Sampson Ocaranza, Freddy Marcelo Taberba Gallegos, Germán Eladio Palominos Lamas, Juan AlarcónNolberto CañasMarcelo Guzmán,Michel NashLuis Lizardi y Juan Jiménez.

Criminales y Cómplices:

Teniente Coronel Ramón Larrain (Comandante del Campo de Prisioneros de Pisagua); General de Brigada Carlos Forestier Haensgen (Comandante VI División del Ejército); Mario Acuña Riquelme (Fiscal Militar de Iquique); Mayor Plácido Muñoz Faúndez; Teniente Portales (Ejército)

Fuentes de Información: Informe Rettig; Informe Valech;  Libros: “La represión política en Chile: los hechos”; Revista Análisis; Diarios: La Tercera; Archivo Memoriaviva

 

 MARTIRES DE PISAGUA

  1. Luis A. Lizardi Lizardi. Obrero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  2. Marcelo O. Guzmán Fuentes: 33 años. Educador sanitario. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  3. Nolberto Jesús Cañas. 48 años. Interventor Pesquero. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  4. Michel Selim Nash Saez. 19 años. Conscripto. Militante Juventudes Comunistas. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  5. Juan Calderón Villalón. 25 años. Oficial de marina. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  6. Juan Jiménez Vidal. 40 años. Oficial de Marina. Militante socialista. Fusilado por aplicación de Ley de Fuga el 29 de Septiembre de 1973
  7. Julio C. Cabezas Gacitúa. Abogado del Consejo Defensa del Estado. Sin militancia. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  8. José R. Córdova Croxato. Administrador del Puerto de Iquique. Militante dl MAPU OC. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  9. Juan Valencia Hinojosa. Funcionario ECA. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  10. Mario Morris Barrios. Oficial de Aduanas. Militante Comunista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  11. Humberto Lizardi Flores. 30 años. Profesor de Estado. Militante del MIR. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 11 de Octubre de 1973
  12. Freddy Taberna Gallegos. 30 años. Geógrafo. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  13. José Sampson Ocaranza. 30 años. Empleado Municipal. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  14. Juan A. Ruz Díaz. Funcionario d Aduanas. Regidor de Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  15. Rodolfo Fuenzalida Fernández. 40 años. Piloto Pesquera Iquique. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  16. Germán Palominos Lamas. 31 años. Carpintero. Militante socialista. Fusilamiento por Consejo de Guerra el 30 de Octubre de 1973
  17. Luis Higuera. Ejecutado en Enero de 1974
  18. Nelson Márquez. Ejecutado en Enero de 1974
  19. Luis Toro Castillo. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  20. Alberto Yañez Carvajal. Ejecutado. 11 de Febrero de 1974
  21. Manuel Sanhueza Mellado. 29 años. Obrero Industrial. Muerto en tortura el 10 de Julio de 1974
  22. Marcelino Lamas Largo. Ejecutado el 26 de Diciembre de 1974.

 

Freddy Taberna nació en Iquique el 20 de enero de 1943. A mediados de la década del '60 se trasladó a Santiago para estudiar Geografía en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Freddy Taberna fue el primer estudiante de origen iquiqueño que ocupó la presidencia del Centro de Alumnos del Pedagógico, representando al Movimiento Universitario de Izquierda (MUI). En 1969 egresó con el título de Geógrafo de nuestro plantel. Posteriormente asumió como director regional de la ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional) en Iquique y trabajó como profesor de la Universidad de Chile en la sede de dicha ciudad. Militante del PS, el 15 de septiembre de 1973, Taberna se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, tras ser requerido por las autoridades militares. Luego fue trasladado al Campo de Detenidos de Pisagua. El 29 de octubre se constituyó un Consejo de Guerra que decretó su pena de muerte. Al momento de su asesinato Freddy Taberna tenía 30 años, estaba casado y tenía dos hijos.
Freddy Taberna nació en Iquique el 20 de enero de 1943. A mediados de la década del ’60 se trasladó a Santiago para estudiar Geografía en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue el primer estudiante de origen iquiqueño que ocupó la presidencia del Centro de Alumnos del Pedagógico, representando al Movimiento Universitario de Izquierda (MUI). En 1969 egresó con el título de Geógrafo. Posteriormente asumió como director regional de la ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional) en Iquique y trabajó como profesor de la Universidad de Chile en la sede de dicha ciudad. Militante del PS, el 15 de septiembre de 1973, Taberna se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique, tras ser requerido por las autoridades militares. Fue trasladado a Pisagua y el 29 de octubre  un Consejo de Guerra  decretó su pena de muerte. Al momento de su asesinato Freddy Taberna tenía 30 años, estaba casado y tenía dos hijos.
Marcelo Guzmán (el tercero de la fila) en la "cancha de honor", frente a la Carcel de Pisagua. Marcelo Omar GUZMAN FUENTES: 34 años, educador sanitario, Jefe del Hospital de Iquique, militante del Partido Socialista. Se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones. Fusilado el 29 de de septiembre de 1973 en Pisagua. "Orgulloso militante socialista, recibió al comandante Fidel Castro Ruiz. Fue detenido en 1972 por investigaciones y acusado de transportar armas, salió en libertad luego de ganarse el derecho y el respeto de los presos comunes en la cárcel regional de Iquique. A comienzos del año 73, vivió bajo cons¬tantes amenazas: bombas en su jardín, acosos telefónicos, etc. En junio sufrió un atentado junto a su hija Erika que pudo costado la vida. El de 1973 fue ejecutado sin juicio, cuando según el comandante Larraín a cargo del campo de Pisagua, intentó junto a otros, una fuga". En la foto: en primer plano Rafael Agacino, en tercer lugar Marcelo Guzmán y al final Héctor Pávelic; el primero y último sobrevivieron a la prisión.
Marcelo Guzmán Fuentes (el tercero de la fila) en la “cancha de honor”, frente a la Carcel de Pisagua. 34 años, educador sanitario, Jefe del Hospital de Iquique, militante del Partido Socialista. Se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones. Fue fusilado el 29 de de septiembre de 1973 en Pisagua. Relata su hijo: “Orgulloso militante socialista, recibió acomandante Fidel Castro Ruiz. Fue detenido en 1972 por investigaciones y acusado de transportar armas. En junio de 1973 sufrió un atentado junto a su hija Erika que pudo costarles la vida. Prisionero en Pisagua fue ejecutado sin juicio cuando, según el comandante Larraín a cargo del campo, intentó una fuga”. En la foto: en primer plano Rafael Agacino, en tercer lugar Marcelo Guzmán y al final Héctor Pávelic; el primero y último sobrevivieron a la prisión.
Humberto LIZARDI FLORES, 26 años, Profesor de Inglés en la Universidad de Chile, sede Iquique y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Detenido el 11 de septiembre de l973 en el Instituto Comercial de Iquique. "Queridos padres: Mañana quizás ya esté muerto y es por eso que antes de partir les escribo estas breves líneas, con el apuro que las circunstancias exigen. Quisiera por última vez expresarles que sólo a ustedes debo todo lo que fui, que gracias a vuestras enseñanzas pude vivir una existencia plena y verdadera. Fueron 26 años bien vividos, conocí el amor de ustedes y el otro amor. Viví plenamente y por eso no me duele partir, al fin y al cabo muero por lo que es justo. Gracias queridos padres por todo lo que me disteis. No tengan pena porque a Dios ya me he encomendado y sé que él está conmigo. Con el amor de siempre. Tito". (Carta escrita horas antes de su fusilamiento y filtrada desde Pisagua).
Humberto Lizardi Flores, 26 años, Profesor de Inglés en la Universidad de Chile, sede Iquique y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Detenido el 11 de septiembre de 1973 en el Instituto Comercial de Iquique.  En carta escrita horaas antesde su fusilamiento y filtrada desde Pisagua escribio: “Queridos padres: Mañana quizás ya esté muerto y es por eso que antes de partir les escribo estas breves líneas, con el apuro que las circunstancias exigen. Quisiera por última vez expresarles que sólo a ustedes debo todo lo que fui, que gracias a vuestras enseñanzas pude vivir una existencia plena y verdadera. Fueron 26 años bien vividos, conocí el amor de ustedes y el otro amor. Viví plenamente y por eso no me duele partir, al fin y al cabo muero por lo que es justo. Gracias queridos padres por todo lo que me disteis. No tengan pena porque a Dios ya me he encomendado y sé que él está conmigo. Con el amor de siempre. Tito”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Fuente: La Tercera Mayo 1998.

Un largo y angosto cementerio clandestino

Nelson Muñoz Morales estudió Ciencias Jurídicas en la Universidad de Concepción titulándose como abogado en 1978. Desde 1982 a 1990 –el año de hallazgo de la fosa- se desempeñó como juez de Pozo Almonte. El ex juez de Pozo Almonte falleció en el año 2014 en la localidad de Labranza, Temuco, en el más completo abandono público y sin haber tenido nunca un reconocimiento por su aporte a la causa de los Derechos Humanos y la labor que desarrolló y que dio como fruto el hallazgo de la fosa clandestina de Pisagua.
Nelson Muñoz Morales estudió Ciencias Jurídicas en la Universidad de Concepción titulándose como abogado en 1978. Desde 1982 a 1990 –el año de hallazgo de la fosa- se desempeñó como juez de Pozo Almonte. El ex juez de Pozo Almonte falleció en el año 2014 en la localidad de Labranza, Temuco, en el más completo abandono público y sin haber tenido nunca un reconocimiento por su aporte a la causa de los Derechos Humanos y el hallazgo de la fosa clandestina de Pisagua.

De vez en cuando el país recobra la memoria. Son golpes secos, tremendos y trágicos que hacen recordar que en Chile existen procesos pendientes. Heridas abiertas. Casos que tienen que ver con la memoria colectiva de un país que, pese a los esfuerzos oficiales, no se reconcilia con su propia historia. Un país que amparado en cifras macroeconómicas y en un afán de progreso, prefiere dejar a un lado uno de los hechos más traumáticos de su corta vida como nación. El golpe militar de 1973 y sus trágicas consecuencias. Muertes, torturas y desapariciones, son la tónica de un proceso que quebró el orden democrático de Chile, y en el cual, se siguen contando víctimas. Los últimos sucesos despiertan una vez más las esperanzas de los familiares de detenidos desaparecidos. Madres, esposas e hijos de personas que dejaron de ver hace 25 años, cuando fueron detenidos por los organismos de seguridad del gobierno presidido por el ex general Augusto Pinochet Ugarte.

Hoy, la sociedad chilena se ve sacudida por las noticias que hablan de la posibilidad de que algunos de los detenidos desaparecidos estuviesen vivos en el interior de la ex Colonia Dignidad, enclave alemán que fue utilizado como campo de prisioneros durante el golpe de 1973 y en el que se presume, se hallaría un cementerio clandestino con los cuerpos de varios de ellos.

Otro hecho, es el nuevo hallazgo de osamentas en el norte. Se trataría de tres fosas, donde estarían enterrados alrededor de 150 presos políticos fusilados en 1973, descubiertas en las cercanías del Campo de detención de Pisagua (Primera Región), luego que un presunto uniformado revelara al diputado por Antofagasta Felipe Valenzuela (PS) la existencia de esos depósitos. Con las informaciones entregadas por esa fuente, que estaba destacada en el lugar durante el golpe militar, se logró ubicar los puntos cavados a una distancia equidistante uno de otro, en la ribera del río Camarones, cerca de Quillagua Viejo. Las labores de rastreo dieron resultado a las 18 horas del lunes 4 de mayo, cuando fue desenterrado el primer cuerpo. Valenzuela indicó que los cadáveres están amarrados de manos y presentan signos de haber sido acribillados. Se trata de un nuevo hallazgo que se suma a los ocurridos a partir del año 1990, cuando la sociedad chilena pudo observar cómo eran descubiertos 20 cuerpos en terrenos cercanos a la Cárcel de Pisagua. Era Junio de 1990, a sólo meses de recuperada la democracia, un hallazgo que remeció la memoria nacional y que puso al descubierto la brutalidad con la que actuaron algunos elementos de las Fuerzas Armadas.

Osamentas en Pisagua

Manuel Sanhueza -el “Choño” Sanhueza- fue destacado dirigente de las Juventudes Comunistas desde mediados de los 60, miembro del comité central, encargado nacional de pobladores y secretario regional en Arica al momento de su detención por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Hijo de Víctor Sanhueza y Margarita Mellado, nació en Concepción el 22 de noviembre de 1943, muy cerca de la población Agüita de la Perdiz, en los faldeos del cerro Caracol. Su cuerpo fue encontrado en una fosa oculta en Pisagua, junto a otros 19 cadáveres, el 2 junio de 1990, tras una denuncia de la Vicaría de la Solidaridad. El descubrimiento del cadáver del “Choño”, conservado por la sal del desierto, fue captado en una fotografía ampliamente difundida en Chile y en el mundo, donde aparecía con los ojos vendados, baleado en el pecho y con un rictus que estremeció no solo a los familiares de ejecutados y detenidos desaparecidos en los años de la dictadura militar.
Manuel Sanhueza -el “Choño” Sanhueza- fue destacado dirigente de las Juventudes Comunistas desde mediados de los 60, miembro del comité central, encargado nacional de pobladores y secretario regional en Arica al momento de su detención por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Hijo de Víctor Sanhueza y Margarita Mellado, nació en Concepción el 22 de noviembre de 1943, muy cerca de la población Agüita de la Perdiz, en los faldeos del cerro Caracol. Su cuerpo fue encontrado en una fosa oculta en Pisagua, junto a otros 19 cadáveres, el 2 junio de 1990, tras una denuncia de la Vicaría de la Solidaridad. El descubrimiento del cadáver del “Choño”, conservado por la sal del desierto, fue captado en una fotografía ampliamente difundida en Chile y en el mundo, donde aparecía con los ojos vendados, baleado en el pecho y con un rictus que estremeció no solo a los familiares de ejecutados y detenidos desaparecidos en los años de la dictadura militar.

El viernes 1 de junio de 1990, los abogados Héctor Salazar, Carlos Vilas y Ernesto Montoya, presentaron la denuncia por “inhumación ilegal”, a nombre de la Vicaría de la Solidaridad de Santiago y de la Comisión de Derechos Humanos, ante el Juzgado de Crimen de Pozo Almonte. Dos horas después, el Tribunal se constituyó en el lugar. El juez, Nelson Muñoz Morales y su secretario, se mantuvieron allí, en una carpa, recogiendo testimonios. La Vicaría de la Solidaridad ya tenía antecedentes un año antes de la existencia de este cementerio clandestino, ubicado al norte del cementerio de Pisagua. Fue el médico comunista Alberto Neumann Lagos, quien entregó su testimonio y una declaración jurada a los miembros del organismo. No obstante, se evaluó que las condiciones no estaban dadas en ese momento para emprender las acciones legales correspondientes. Por ello se decidió esperar las elecciones de diciembre de 1989. Una vez que la Concertación ganó y que Patricio Aylwin se hizo cargo del gobierno, se esperó un tiempo más, ya que el acceso al lugar era impedido por una barrera militar. Así se llegó al 31 de mayo, cuando se decidió interponer la denuncia. El primer cuerpo apareció a unos 70 centímetros de profundidad. Luego aparecieron otros. Los cuerpos estaban cubiertos por dos bolsas de arpillera amarradas, a la altura de las caderas, por gruesos alambres. Tenían los ojos vendados, sus ropas estaban intactas y orificios de bala atravesaban sus pechos.

El testimonio que ayudó a encontrar una de las fosas…

“El día 11 de Octubre [de 1973] .. fui subido a un Jeep en él cual también iba el Comandante Larraín, más otros vehículos similares. Llegamos al costado del cementerio antiguo de Pisagua, entre este Cementerio y el mar; en ese lugar se encontraba casi la totalidad de la oficialidad del Ejército que estaba en Pisagua, más suboficiales y clases, quienes estaban formados como en una ceremonia militar regular. Los suboficiales estaban armados con fusiles automáticos; además había un pelotón de conscriptos situados como pelotón de fusilamiento con algunos de pie y otros hincados delante de ellos. […Todo] se hizo todo en silencio sin voces de mando; los prisioneros llegaron caminando hasta el lugar, primeros tres los que venían vendados y fueron situados frente al pelotón, uno al lado del otro separados por unos 2 metros entre cada uno. Un oficial dio la señal de disparar con la mano y entonces el pelotón compuesto por 12 hombres disparó, cayendo muertos estos 3 prisioneros.… Los mismos hechos se repitieron con otros dos prisioneros, los cuales fueron fusilados en la mismas circunstancias. …Debo agregar que en el caso de Humberto Lizardi, la venda que tenía puesta en su vista se los soltó en el momento de los disparos, circunstancia que menciono a fin de confirmar el personal conocimiento que tengo de estos hechos. Los nombres de las personas fusiladas, son las siguientes: Juan Valencia, Humberto Lizardi, Mario Morris, José Córdova y Julio Cabezas”. (EXTRACTO DE LA DECLARACION DEL DOCTOR ALBERTO NEUMANN, EX PRISIONERO DE PISAGUA Al Ministro Hernán Sánchez Marré, 1 de Junio de 1990).

El Campo de concentración de Pisagua está a dos horas de Iquique. Se accede por una carretera difícil en la que algunos tramos deben hacerse bordeando un precipicio. En camiones, golpeados y con frío, fueron llevados hasta allí 38 detenidos, el 14 de septiembre de 1973. “Cuando vimos el poblado, el fantasma tomó cuerpo. De inmediato nos encerraron en la cárcel. En el pueblo había unos 200 pescadores. El Comandante Larraín los reunió y les dijo que debían irse pues al lugar había llegado el ‘cáncer marxista’. Nosotros debíamos permanecer encerrados. La cárcel tiene tres pisos. Al primero le llamaban ‘catacumbas’ ; en el segundo y el tercero había cuatro celdas. El 18 de septiembre llegó el barco Maipo con una carga de 400 prisioneros de Valparaíso. Se provocó un tremendo hacinamiento. Debíamos dormir de pie. Nos abrían las puertas sólo dos veces al día. A las 7 de la mañana nos daban un pan y un jarro de té y a las 4 de la tarde, un plato de porotos. Teníamos 7 minutos para comer, hacer nuestras necesidades y tomar agua” recordó en la revista Analisis de junio de 1990, Francisco Prieto Enríquez, ex prisionero que permaneció en Pisagua hasta el 31 de mayo de 1974.

Campo de concentración.

El hallazgo de las osamentas de Pisagua causó impacto nacional. Impacto que legitimó la existencia de la Comisión de Verdad y Reconciliación, creada por Aylwin para investigar los casos de violaciones a los derechos humanos cometidos desde el 11 de septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990. La salinidad del mar y del desierto conservaron en una escalofriante integridad los cuerpos. Los esqueletos conservaban sus ropas, las amarras, las vendas y sobre todo, las expresiones de dolor. A medida que las investigaciones avanzaban se daban cuenta de nuevos antecedentes: las víctimas habían sido ejecutadas al margen de toda legalidad.

Cárcel de Pisagua. Entrada principal.
Cárcel de Pisagua. Entrada principal.

La revista Análisis del 11 al 17 de junio de 1990 cuenta que el 29 de septiembre de 1973, el teniente coronel Ramón Larraín, comandante del campo de concentración, gritó a los presos que necesitaba cinco voluntarios para trabajos en el exterior. Algunos, deseosos de tomar aire fresco, se ofrecieron. “Vimos salir a Juan AlarcónNolberto CañasMarcelo GuzmánMichel NashLuis Lizardi y Juan Jiménez. Al poco rato llegó Larraín muy exaltado. En medio de insultos, informó que nuestros compañeros habían intentado fugarse, que no habían obedecido la orden de alto y que habían sido fusilados. Nadie le creyó”, recuerda Francisco Prieto.

El 11 de octubre fueron sacados del campo José Córdova, Humberto Lizardi, Mario Morris, Julio Cabezas y Juan Valencia. Nunca más los vieron. A través de un bando, firmado por el Comandante en Jefe de la sexta división y hombre de confianza del general PinochetCarlos Forestier, se informó que habían sido fusilados para dar cumplimiento a la sentencia de un Consejo de Guerra. Nunca se encontró el expediente. Los detenidos fueron fusilados en Pisagua, pese a que se aseguró que el juicio se había realizado en Iquique, sin la presencia de los sentenciados. A los presos no les cupo duda de que había sido venganza. El fiscal militar Mario Acuña era un abogado de Iquique con vinculaciones con el narcotráfico. Sus actividades ilícitas habían sido descubiertas gracias a una investigación realizada por el destacado integrante del Consejo de Defensa del Estado, Julio Cabezas. El 11 de septiembre de 1972, Acuña fue nombrado fiscal por el juez militar Forestier. Una de sus primeras acciones fue ordenar la detención de Cabezas.

Nuevos hallazgos

Los indesmentibles hechos que fueron apareciendo a la luz pública afectaron al Ejército, quien se sintió amenazado ya que a este hallazgo se sumaron otros. En julio de 1990 la Iglesia de Valdivia reveló la inhumación ilegal de 18 campesinos fusilados en Futrono y Chihuío. En Calama aparece una fosa clandestina con restos de cadáveres dinamitados. En el Cementerio de Copiapó, cuatro de trece cuerpos extraídos de una fosa anónima, muchos de ellos quemados, correspondieron a fusilados de 1973. En agosto se añaden tres cuerpos maniatados en el cerro Mutrún, tres en el Cementerio La Playa de Constitución, seis en Calama y otros seis, dinamitados, en un pique de Tocopilla.

Luego vendría una situación todavía más dramática. El juez Germán Hermosilla, que investiga la ejecución de campesinos de San Bernardo en Paine y Cuesta de Chada, es informado de que algunos cuerpos podrían estar enterrados en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago. Las primeras excavaciones provocaron una nueva conmoción: en numerosas tumbas, los cuerpos habían sido apilados unos sobre otros. Consultado, el entonces comandante en Jefe del Ejército, general Augusto Pinochet, sobre este hecho, declaró que le parecía una medida muy “económica”, generando una serie de críticas por parte de familiares de detenidos desaparecidos y de organismos de derechos humanos. Las investigaciones sobre estos hechos culminarían una año después, en septiembre de 1991, con un total de 125 cadáveres.

El Ejército hizo sentir su malestar sobre esta serie de hallazgos a través de una declaración del Cuerpo de Generales, leída por el entonces director de la Academia de Guerra, coronel Ricardo Izurieta (Actual comadante en Jefe del Ejército). En dicha declaración el Ejército expresó una clara defensa de su Comandante en Jefe, dejando en claro que Pinochet y Ejército eran un solo cuerpo. La declaración, en un tono mesurado y argumental expresó en algunos párrafos que “No somos ajenos al dolor de hoy, y hemos debido contener durante años el sentimiento que experimentamos todos, a consecuencia de la guerra interna que debimos enfrentar…” , y en clara alusión a las ausaciones que se le imputan dice ” es sabido que cuando se quiere desprestigiar a los vencedores se les culpa de crueldad, de excesos criminales y , sobre todo, de ejercer un castigo desproporcionado a la capacidad ofensiva de las fuerzas derrotadas”…”en nuestro caso, estamos seguros de que la victoria de la libertad no se hubiera obtenido sin el empleo de las acciones severas y disuasivas que ejecutaron las Fuerzas Armadas y Carabineros”.

Por la cercanía de los hechos, sólo han pasado 25 años desde el golpe, no existe una visión oficial sobre los acontecimientos que motivaron la intervención militar, ni sobre la supuesta guerra interna que se desarrolló. Las investigaciones judiciales tendrán que esclarecer la verdad sobre la muerte y las circunstancias en las que estas sucedieron.

Hoy, a ocho años del primer hallazgo, aparecen nuevamente osamentas en el norte del país. Cuerpos que se niegan a desaparecer, que no permiten que sean olvidados y que esperan, al menos, servir de consuelo a sus deudos que aún se preguntan ¿Dónde están?.

fuente:  http://www.memoriaviva.com/Centros/01Region/campamento_de_prisioneros_de_pisagua.html.

 


En el año 2015, ex prisioneros, familiares y jovenes de la ACES, realizaron un acto de homenaje a los miristas y militantes rojinegros caídos en el Norte Grande.

En la puerta de la Cárcel de Pisagua 2015, ex prisioneros, familiares y jóvenes en homenaje a los caídos en el norte grande.

 

 

 

 

 

 

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