Chile: La nueva elite intelectual y el Frente Amplio (*).

Santiago, 3 de mayo de 2017 Revolucion Democratica, junto a dirigentes de Movimiento Autonomista, Nueva Democracia e Izquierda Libertaria, y los precandidatos presidenciales, Beatriz Sanchez y Alberto Mayol. Christian Iglesias/Aton Chile

por Macarena Segovia/ El Mostrador.

Las principales universidades de España concentran a los militantes de Nueva Democracia, en Inglaterra se han formado los líderes de Revolución Democrática y en Estados Unidos se ha enriquecido intelectualmente parte del Movimiento Autonomista. Es en estos países donde los “militantes especialistas” del Frente Amplio han confluido, por cercanía, con algunos de los principales procesos de agitación social, como los de Syriza en Grecia, los Indignados en España y el movimiento Occupy en EE.UU.

Con el desarrollo del proceso de conformación del Frente Amplio, entre sus filas ha ido confluyendo una serie de militantes que provienen de distintas vertientes políticas y también de diferentes orígenes, como el espacio territorial, el estudiantil, las dirigencias políticas y sociales, además del mundo académico. Este abanico conforma la columna vertebral, el pilar fundamental para la construcción y viabilidad del programa que impulsarán, en el marco de las elecciones presidenciales y parlamentarias de fines de noviembre de este año.

Entre ellos, existe una serie de militantes, una generación que tiene entre 30 y 40 años, que ha forjado su formación en el extranjero. A punta de doctorados se han constituido en un colchón militante fundamental para refutar las fuertes críticas a la poca formación y preparación de los cuadros políticos, así como para afrontar como desafío la posibilidad de ser gobierno. Esta probabilidad no ha hecho más que fortalecerse al interior, especialmente después de que el Frente Amplio se constituyera como una alternativa real que–según sus miembros– “es más que un saludo a la bandera”.

Así, las principales universidades de España, Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos se han convertido en los úteros intelectuales donde se han gestado las ideas de los llamados “militantes especialistas”. Experiencias académicas que, además, han confluido con distintos procesos de agitación social, como la emergencia de Syriza en Grecia y la de los indignados en plena crisis económica española, movimiento social que tuvo su expresión política en el partido Podemos, de Pablo Iglesias.

Carla Moscoso es una de las militantes de Revolución Democrática que se formó en tierras inglesas. Ella es socióloga y doctora en Comunicación Política de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido. Moscoso es parte de los equipos de comunicaciones de RD y del Frente Amplio, espacio en el que “la idea es poder construir un relato político-comunicacional que pueda ser atractivo para las grandes mayorías que no están contentas con Chile Vamos y la Nueva Mayoría”, dice.

Carla viajó en el año 2011 hasta Cambridge con el fin de profundizar en su principal tema de investigación, “que tiene que ver con medios y con procesos de democratización política”. Se formó en Inglaterra bajo la influencia de la línea de los estudios de David Lehman, quien dirigió el Centro de Estudios Latinoamericanos y, asimismo, bajo el influjo del académico John Thompson, especialista en medios de comunicación y su desarrollo, amén de sus conexiones en la sociedad moderna.

“Mi tema de investigación está muy asociado a buscar el origen de que no hayan surgido medios alternativos que hagan contrapunto político a los que existen y eso, de alguna manera, se vincula a la falta de alternativa que hay en Chile en términos de pluralismo mediático. A partir de esto, se liga mucho con la emergencia de nuevos referentes políticos de izquierda, que tengan voz en espacio público, en donde se pueda discutir la agenda política desde una mirada diversa”, señala.

Su tesis doctoral se centra en la comparación entre el sistema de medios de Chile y Argentina, en el cual se concreta “el sistema de neoliberalización de medios en los 90, a la par del proceso de democratización política en ambos países”. Para Carla, el hecho de haber vivido “una niñez, adolescencia y juventud donde no había muchas alternativas políticas durante los 90”, hizo que el giro que se dio en el 2011 coincidiera con una efervescencia que impulsó la salida y la necesidad de formarse de muchos militantes de la época. “Entonces también es un proceso que coincide, y muchas de las investigaciones que a mí me tocó ver en Inglaterra están muy asociadas a lecciones sobre cómo podemos en el fondo democratizar la política en Chile”, explica.

Para la militante de RD, el hecho de salir a estudiar y a formarse al extranjero ayuda a “mirar los procesos con cierta distancia y uno se da cuenta de que esta ausencia de alternativa entre los 90 y los 2000 no era tal. Esta especie de conformismo sufre un quiebre en la medida en que uno dice que hay mucho más que hacer y para eso la experiencia internacional sirve para nutrir el camino de cambio”.

La cuna española

Desde la academia más dura proviene el filósofo y educador, Roberto Vargas, doctor en Filosofía de la Universidad Católica de Valparaíso, quien fue guiado por el profesor Ricardo Espinoza. Durante su investigación doctoral, y en búsqueda de “algunas nociones más profundas de pensamiento económico y teoría política”, viajó hasta España, en medio de la crisis social y el estallido del movimiento de los Indignados. En la Universidad Autónoma de Madrid, realizó una pasantía y cursó estudios sobre “El Capital”.

Su proceso de formación se fue combinando con una serie de experiencias sociales que se desarrollaron en dicho país, entre ellas las primeras articulaciones que darían vida al reconocido partido español Podemos, un referente que –en cierta medida– ha definido a muchos de los partidos y movimientos emergentes que hoy dan vida al Frente Amplio.

Vargas, quien hoy es el director de Fundación Crea –un centro de pensamiento ligado al sector de Nueva Democracia (ND), fundado por distintos dirigentes del sector, entre ellos la candidata a diputada de ND por Valdivia, Carla Amtmann–, realizó estudios de “Análisis Crítico de la Economía” en la Universidad Complutense de Madrid, espacio en donde se han desarrollado las principales mentes detrás de los programas y caminos ideológicos de Podemos, entre ellos, el politólogo Juan Carlos Monedero y el cientista político Íñigo Errejón.

Además, Roberto Vargas tomó clases con el líder político de la nueva fuerza española, Pablo Iglesias, en el curso “En el horizonte de la crisis, nuevas lecturas de Marx”. Esto, en el CSIC, un instituto de alta investigación español. En dicha época, el fenómeno Podemos aún no se concretaba, Iglesias era reconocido por su trabajo en el espacio de discusión política “Fort Apache” y expuso sobre su tesis de doctorado en el curso tomado por Vargas.

“Conocer la emergencia de Podemos en España, en el año 2012, en el clímax de la crisis económica y ver cómo nace una fuerza política, fue vital para conocer que una organización y los partidos emergentes se pueden organizar en función de generar una nueva fuerza política”, afirma Vargas. Durante su estadía profundizó en la observación y el estudio “sobre la importancia de los movimientos sociales” y del sujeto de cambio, visto más allá del sujeto obrero, además de ver desde cerca la articulación del fracasado proyecto de izquierda griego, Syriza.

Teniendo este núcleo de formación ideológica en tal país, unos años más tarde otros miembros del espacio también viajaron a Europa, esta vez con el fin de formarse en un área más técnica: la de la ingeniería electoral y el análisis de elecciones.

En vista de que se acercaban las municipales y parlamentarias en Chile, algunos de sus militantes arribaron hasta la Universidad Complutense. “En el fondo, fueron a formarse como una tarea política al extranjero, con el fin de cimentar el trabajo militante de Nueva Democracia”, asegura Roberto Vargas. Además, en Nueva Democracia confluyen militantes que se formaron en Berlín y en Londres, los “que han nutrido a la Fundación Crea y a Nueva Democracia con elementos críticos para el análisis y las prácticas políticas”.

El filósofo reconoce que el proceso de formación, “hoy, desde Nueva Democracia, no es algo tan coordinado, de hecho yo me fui a formar mucho antes de que naciera ND, pero se identifica la necesidad de tener un saber técnico y académico”. Esto, en el contexto de que “existe la posibilidad de incidir, es posible proyectarse como una fuerza política que puede ser gobierno y para ello se necesita un saber un crítico”. Este estudio se combina con la observación de la experiencia latinoamericana, principalmente los procesos socialistas desarrollados en Venezuela, Cuba y Bolivia, sumados a la experiencia ecuatoriana.

Vargas recalca la necesidad de formar especialistas en distintas áreas. “Economistas, cientistas políticos, que puedan construir un proyecto país. Eso no solo se logra con un doctorado, sería muy ingenuo pensar así”, apunta, y agrega que “la superación de la crisis política chilena pasa por superar el cuadro técnico-político, no es solo suficiente lo técnico, como fue la apuesta de la Concertación en los 90 y la de Piñera. La solución es cómo estos intelectuales tengan la capacidad de responder qué es el posneoliberalismo en Chile y encontrar una salida a aquello”.

Alemania y EE.UU. para nutrir el programa

En el ámbito del quehacer más práctico y metodológico, se encuentran distintos especialistas que han tenido formación en universidades alemanas, inglesas y estadounidenses, los que han visto en la construcción del programa del Frente Amplio un espacio de desafío que intenta equilibrar la participación ciudadana y la viabilidad de realizar cambios “estructurales de forma consciente”, atendiendo a las necesidades de cambio en Chile.

En este espacio programático confluyen especialistas que tienen como principio “situar como centro la lucha territorial”, indican desde el Frente Amplio. Entre las principales líneas de expertos se encuentran geógrafos, cientistas políticos, sociólogos y expertos dedicados al área científica, “que piensan una forma de hacer política en el territorio”.

Uno de los especialistas más reconocidos entre las filas del referente, es el economista y militante de Movimiento Autonomista, Nicolás Grau. El ex presidente de la Fech del año 2006 es doctor en Economía de la Universidad de Pensilvania, en EE.UU. Tras retornar al país en el año 2014, llegó a trabajar como investigador del Centro de Estudios para el Conflicto y la Cohesión Social (Coes) y, luego, pasó a integrarse, como profesor asistente, a la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.

Grau, quien es reconocido entre los militantes del Movimiento Autonomista como una de las piezas claves para la generación de una “nueva y verdadera Reforma Tributaria”, definió –mientras cursaba su pregrado en la Universidad de Chile– que se dedicaría a la academia y a la investigación, razón por la cual debía viajar al extranjero a formarse.

Para el economista es fundamental y “muy razonable” que los profesores universitarios sean activos políticamente, combinando esta labor con sus tareas propias del trabajo académico. Lo mismo ocurre al interior del Frente Amplio, en el que, además de las tareas propias del militante de base, en el proceso de conformación programática se hace indispensable “contar con gente de todas las disciplinas”. En este marco, “la perspectiva económica ayuda en una serie de dimensiones, revisar lo que hemos aprendido en la literatura y en las distintas apuestas que estamos haciendo”.

Según Grau, “en el mundo de la economía, desde hace unos 30 años ha habido un déficit desde la vereda en que están las transformaciones sociales, las que se han ido acortando con los años”, en la medida en que los espacios de formación de la disciplina se han ido politizando. “Cuando uno analiza la perspectiva chilena, se da cuenta de que en muchas áreas la situación que vivimos es bastante excepcional, existe la privatización de los derechos sociales, concentración del poder y explotación de los recursos naturales”, lo que trae consigo un panorama propicio para otra dimensión, que es la de las “transformaciones más profundas”, proveniente de las ideas de una izquierda “más socialista”, tarea que se encuentra en la cancha del Frente Amplio.

De esta forma, la línea economicista impulsada por el académico se nutre de “lo que es promovido históricamente en los Estados de bienestar y de lo que viene de las ideas socialistas. Un ejemplo de esto es la idea de tener cooperativas para los sistemas de producción y un ejemplo de lo primero tiene que ver con tener un sistema de seguridad social razonable y un sistema de salud público”, detalla.

Así como Grau ha aportado desde una perspectiva economicista, el doctor en Sociología de la Universidad Humboldt, de Berlín, y militante de Nueva Democracia, Ismael Puga, ha dedicado su trabajo, “además de la militancia de base” –recalca–, a la generación de una metodología para la “sistematización del proceso programático para resguardar que sea realmente vinculante”. Puga terminó sus estudios de doctorado en el año 2013, luego de haber pasado unos años trabajando en México. En el año 2014 se trasladó a Chile y durante el 2016 participó en el proceso de convergencia que dio origen a Nueva Democracia, a principios de septiembre.

El sociólogo cuenta que sus estudios en el extranjero respondieron a una definición “más bien personal” antes que orgánica, ya que llevaba varios años fuera de la militancia. “No creo que los intelectuales sean necesarios para realizar estos cambios”, reconoce, pero asegura que, debido a que “entre los 90 y 2000 se había producido un vacío muy grande de tesis sobre cómo romper el modelo impuesto en Chile, la mayoría de la gente que se fue a estudiar lo hizo con esa búsqueda”.

Puga explica que al interior del Frente Amplio “hay harta diversidad de roles” y una fuerte necesidad “muy importante de roles técnicos”, que deben apoyar desde la generación de una metodología de participación, el diseño de una campaña, hasta el abordaje de “una discusión más estratégica sobre las tesis políticas y la interpretación del periodo”. Agrega que lo que prima al interior de las organizaciones es la formación interna de cuadros políticos, pero que los militantes expertos en distintas áreas “aportan a esta capacidad de traducir la discusión interna, para lograr que llegue más fácil a otros actores políticos” y otros espacios, como las universidades.

A pesar de que a la Universidad Humboldt no arriba una gran cantidad de chilenos, y que en Alemania “la situación es algo más devastadora para la izquierda”, Puga logró acercarse a la experiencia del Frente Amplio de Perú y de Uruguay, a través de contactos con estudiantes y participantes de dichos procesos políticos.

En la misma labor programática ha colaborado el sociólogo del Movimiento Autonomista, José Atria, quien se encuentra terminando su doctorado en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

El militante del movimiento del diputado Gabriel Boric, ingresó a las filas autonomistas a fines de 2016, cuando la organización se encontraba en un proceso “congresal”. Previo a su traslado a EE.UU., participó en los inicios de la creación del sistema que se implementará a nivel programático en el Frente Amplio.

Al igual que Puga, Atria es “bien suspicaz respecto de la participación de los académicos en la política”, ya que –según él– “hay una desventaja para los que venimos del mundo académico”, pues dicho mundo no los prepara para los distintos procesos que se han desarrollado en el último tiempo, en “especial para la política de nuevo tipo”. Es por esta razón que “la actitud con la que uno se integra a estos procesos colectivos viene desde la humildad y con la idea de poner estos recursos que uno ha adquirido a disposición del proyecto”.

Otra experiencia es la de la bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, Loreto Carvallo. La militante de Movimiento Autonomista realizó un posdoctorado en el Albert Einstein College of Medicine en Nueva York. Actualmente se desempeña como científica asociada en la escuela de Medicina en Mount Sinai Hospital, en la misma ciudad estadounidense, y estudia las bases moleculares del deterioro neurocognitivo inducido por el virus de VIH.

A pesar de que no existió una influencia política directa en la necesidad de ampliar su formación académica más allá de las fronteras, reconoce que su rol ha sido fundamental para discusiones en torno al rol de la mujer en las ciencias. Además, es parte del Frente de Salud, en el cual aborda temas como la infección por VIH y el Sida, además de haber sido parte del Grupo de Apoyo Programático de Innovación, Ciencia y Tecnología del Frente Amplio, “donde aporté en el desarrollo del primer documento para las discusiones territoriales”, señala.

Carvajal plantea que la “precarización del sistema de trabajo, la inestabilidad laboral y de contratos que dependen de ganar fondos concursables” es una problemática que atraviesa a todo el mundo de las ciencias y que, si esto se mezcla con el hecho de que en el Frente Amplio “queremos ir por una democracia radical”, ello debe incluir la democratización del saber, ya que este “no es patrimonio de un individuo o de un grupo, es patrimonio de la sociedad”.

Para la doctora es necesario entender que, desde su vereda de especialista, “el hacer ciencia también es un asunto político. El desarrollo científico y tecnológico va de la mano con una mejor calidad de vida de las personas, ejemplo de ello es el aumento de la esperanza y calidad de vida, debido al desarrollo de diagnósticos y tratamientos de diversas enfermedades. Sin embargo, estos avances deberían ser un derecho, hoy nadie debería sufrir ni esperar por enfermedades o tratamientos”, línea que intentará posicionar desde su militancia y actividad en el Frente Amplio.

 

Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/05/04/asi-se-prepara-el-frente-amplio-para-el-sorpasso-los-estudios-en-el-extranjero-de-la-nueva-elite-de-la-izquierda/

 

(*) El título de la publicación original es el que se indica en la fuente; fue reformulado por razones de diseño de la web CT (nota del editor CT).

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