Mujeres Anarquistas, el MENCH y mujeres contra la dictadura.

Ad portas del 8 de marzo, mirar la historia del movimiento de mujeres y feminista en Chile resulta una tarea relevante por diversos motivos. Uno de ellos, se relaciona con la necesidad permanente de aclarar que este movimiento no tiene una emergencia reciente, sino todo lo contrario, una larga trayectoria. Por otra parte, permite evidenciar que las mujeres organizadas, estaban presentes y vinculadas a los temas contingentes, tenían posición y opinión sobre lo que les acontecía y lo que sucedía en el país, es decir, eran parte de los procesos históricos que se vivían; no eran accesorio, ni marginales a esos momentos, sino que parte activa de los mismos. Esto es relevante, dado el conocido silenciamiento/invisibilidad o inclusión marginal en que la historiografía tradicional (conservadora o liberal), profundamente androcentrista,ha posicionado la lucha de las mujeres. En esta línea también, revisar la historia de  estas organizaciones de mujeres y feminista, permite observar qué sustrato tenían sus luchas, muchas calificadas como limitadas toda vez que su horizonte emancipador radicaba en la idea de igualdad, no obstante en ese norte, se perfilaba un cambio radical de la sociedad, porque las luchas de estas mujeres implicaban subvertir órdenes anquilosados en la cultura patriarcal del país. Es también, para nosotras mujeres, reconocernos en esas luchas, en esa historia. Por todo lo anterior, nos interesa compartir con ustedes, dos notas en torno a dos publicaciones que muestran parte de la historia de mujeres organizadas, una sobre el MENCH (Movimiento pro emancipación de las mujeres de Chile) y otro sobre mujeres anarquistas en Chile y su relación con la prensa escrita. Finalmente, hemos incorporado un link a través del cuál accederán a un documental llamado “Somos más” y que registra una manifestación realizada por mujeres en plena dictadura. (Natalia Pravda, Editora CT)

PINTO, Alejandra con Adriana PALOMERA, compiladoras. Mujeres y Prensa Anarquista en Chile [1897-1931]

Por Margarita Iglesias

Santiago de Chile: Ediciones Espíritu Libertario, 2006. Colección Histórica Osvaldo Bayer. 186p.

Una de las características históricas de los movimientos anarquistas ha sido la educación para la discusión de sus propuestas.

Las autoras de este libro nos dicen que para poder vivir las ideas libertarias no sólo se debe repensar la ideología desde el liberalismo económico, el capitalismo salvaje, la globalización del control o la dictadura socialista, sino, también y principalmente, las ideas que las han parido y las sostienen.

Para dar cuenta de estas ideas, las autoras nos entregan una compilación de artículos de mujeres escritos en la prensa anarquista de fines del siglo XIX hasta las tres primeras décadas del siglo XX. Rescatando las voces de las mujeres de la época, nos permiten por una parte, observar las coincidencias de reivindicaciones de estas mujeres que no se declaran feministas, con los nacientes movimientos feministas del siglo XX; y de otra, conocer un análisis teórico con propuestas metodológicas de mujeres al interior de los movimientos anarquistas, cuestiones no siempre visibilizadas en los análisis e historias sobre estos movimientos. Como nos dicen las compiladoras la visibilización de las voces de estas mujeres, se enmarcan dentro de la emergencia de un “sujeto colectivo”, donde tuvo predominación el concepto de clase, pero enfatizando también la experiencia interior y la reelaboración particular que entregan las mujeres a partir de sus experiencias, vivencias y reflexiones propias. Entre estas reflexiones, la definición de anarquistas que teresa Claramunt hace en 1901 aparece distintiva de lo que muchos movimientos anarquistas proclaman hasta nuestros días. Es anarquista el hombre de talento o el que aspira a tenerlo; el que empuña un puñal o un objeto destructor y atenta contra la vida de un próximo, no debe llamarse anarquista, porque la anarquía es el orden, es la vida, y el que comete un acto que produce víctimas no puede ni debe ser anarquista.

Muchas de las situaciones denunciadas o las preocupaciones de estas mujeres, están aún sin grandes cambios en las sociedades contemporáneas, como por ejemplo, la violencia al interior de las parejas, reflejadas en estos dichos de Valentina Franco en 1905: La mujer casada es muy infeliz: Desde la mañana hasta la noche pasa triste en su eterna esclavitud, ella no puede hacer nada sin permiso del marido, debe obedecer humildemente y sin replicar todas las órdenes de este, y si el hombre es malo, tendrá que soportar sus insultos, y hasta sus golpes, y esto durante toda la vida, sin esperanza alguna de salvación.
El conocimiento de la historia desde las voces propias de las mujeres, nos permite enriquecer las miradas de las sociedades actuales, rescatando reflexiones de mujeres que hablan por sí mismas.

Le Monde Diplomatique Nº 87, Julio 2008

Fuente: http://raforum.info/spip.php?article5428&lang=fr


Emancipación, sufragio y declive: El epistolario del MEMCH.

En 2003 la historiadora Ximena Jiles Moreno recibió una maleta repleta de cartas del MEMCH que habían sido conservadas por su abuela Elena Caffarena. Entonces, junto a la historiadora Claudia Rojas Mira, comenzó a investigar los manuscritos que hoy salen a la luz en una publicación realizada por el Archivo Nacional de Chile.

por Abril Becerra

Por más de 50 años, las cartas de las integrantes del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH) permanecieron guardadas en una maleta perteneciente a Elena Caffarena, histórica dirigente feminista que falleció en 2003. Luego de su muerte, los escritos pasaron a manos de una de sus nietas: Ximena Jiles Moreno, quien comenzó a trabajar junto a Claudia Rojas Mira en una investigación sobre el contenido de estos documentos escritos entre 1935 y 1949.

Finalmente, esta labor se tradujo en un libro que fue publicado por el Archivo Nacional a finales de diciembre de 2017: el Epistolario Emancipador del MEMCH. Catálogo histórico comentado.  

El texto reúne 888 cartas que son organizada en cuatro capítulos: Primer periodo (1935-1937), que relata la fundación, organización y desarrollo del MEMCH; Segundo periodo (1938-1939), que aborda el auge y la consolidación del movimiento; Tercer periodo (1949-1946), que habla sobre las tensiones y divergencias de la organización; y Cuarto periodo (1947-1949), sobre la conquista del sufragio pleno para las mujeres y el declive del referente.

Afiche del Primer Congreso Nacional del Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile, 1937. Fuente: Memoria Chilena.

En las epístolas los temas son diversos. Hay información sobre incorporaciones y renuncias, apoyos políticos e incluso, alusiones a situaciones internacionales: “El MEMCH solicita a una camarada – Srta. Delfina Gutiérrez- afiches para adornar su local que den cuenta de sus reivindicaciones de lucha. La gráfica solicitada es la representación de una mujer con un niño en brazos”, dice, por ejemplo, una carta emitida el 12 de mayo de 1936.

Mientras, en otra, fechada el 17 de agosto de 1938, es posible leer: “En la presente Elena Caffarena acusa recibo de 375 cajetillas de cigarrillos, reunidas por el Comité Local del MEMCH de La Serena, de cara a la campaña solidaria con España, en Guerra Civil, impulsada por el diario El frente popular. Acerca de otra campaña solidaria en desarrollo, la de recolección de tarros de leche condensada, para la infancia española, Caffarena recomienda el ulterior envío del dinero recolectado para este fin, en lugar del envío de los tarros de leche, propiamente tales, para evitar costos de traslado”.

Según Ximena Jiles, en este catálogo “nos encontramos con una gran diversidad de aspectos planteados por el Movimiento pro Emancipación de las Mujeres de Chile ya en 1935, muchos de los cuáles están vigentes hasta el presente”.

“Entre ellos, cabe destacar todo lo relacionado con la emancipación política, cultural, jurídica y biológica de la mujer chilena. Es decir, no sólo se buscaba conseguir el tan anhelado derecho a voto pleno, en elecciones parlamentarias y presidenciales, como así también el derecho a ser elegidas en cargos de representación popular, sino que, al mismo tiempo, se abogaba por el derecho al divorcio, el derecho a la anticoncepción y al aborto en determinados casos justificados, la maternidad voluntaria y consciente, el igual salario para igual trabajo, la educación y cultura de las mujeres”, sostiene la historiadora.

“No obstante, hay ciertos temas que hasta donde hemos podido ahondar, el MEMCH no trató en la época, al menos con la denominación y el tenor de nuestros días, como por ejemplo el maltrato físico y psicológico hacia las mujeres y los femicidios, aún cuando si se abordaron materias colaterales intervinientes tales como el alcoholismo que hacía estragos entre los maridos de muchas mujeres de la época, pudiendo provocar entre otras consecuencias: violencia”, añade.

El movimiento

El Movimiento Pro Emancipador de las Mujeres de Chile fue fundado el 11 de mayo de 1935. A partir de entonces, la organización logró expandirse en distintos sectores del país como Antofagasta, Tocopilla, Valparaíso, San Antonio, Concepción, Temuco y Valdivia, entre otros sectores.

Y es que según Ximena Jiles y Claudia Rojas, una de las particularidades del MEMCH fue que las integrantes del movimiento “se propusieron crear una organización amplia y pluralista que uniera a mujeres de todas las clases sociales, sin barreras tales como credos religiosos e ideologías políticas y que tuviera como norte la emancipación de las congéneres en un sentido integral”.

Para las investigadoras esta tarea fue difícil ya que no contaron con recursos económicos más allá de las contribuciones que hacían las mismas militantes. “No había ni una Iglesia ni un partido político que las cobijara o las financiara y todo el andamiaje de su organización la consiguieron precisamente en base a las cartas que iban y venían veloces a través de nuestra accidentada geografía comunicando a los diversos comités locales que fueron fundando, no sin dificultad, desde el extremo norte hasta el sur del país”, dicen.

Por ello, el movimiento debió apoyarse en el Servicio de Correos y Telégrafos de Chile y Ferrocarriles de Chile. “Estos importantes medios de comunicación hicieron posible la articulación de un movimiento a través de nuestra particular geografía. Junto con ello tuvieron un potente órgano de prensa, denominado La Mujer Nueva y dirigido por la periodista Marta Vergara, que en sus 8 planas aparecía periódicamente”, señalan las historiadoras.

Una historia necesaria 

Las investigadoras coinciden en que el epistolario del MEMCH aporta “luces” sobre un tema “escasamente conocido en el país en un sentido general, pero también desconocido en las aulas universitarias y en los colegios: la lucha de las propias mujeres chilenas organizadas por conseguir no sólo su derecho a votar, sino su emancipación integral”.

Ante ello, las académicas concluyen: “Como objetivo político diríamos que – el epistolario- aporta en emancipar las memorias del movimiento feminista en Chile de los años treinta”.

Revisa aquí el libro en su versión digital.

 31 de enero, 2018

Fuente: http://radio.uchile.cl/2018/01/31/emancipacion-sufragio-y-declive-archivo-nacional-publica-el-epistolario-del-memch/

Documental 

 

 

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