México charrasqueado: López Obrador gana elecciones [+Video].

La céntrica plaza de el Zócalo, en la Ciudad de México, estuvo abarrotada de gente hasta altas horas de la madrugada de este lunes 2 de julio de 2018.

Un resultado histórico: Tres claves que llevaron a AMLO a arrasar en las presidenciales.

Pocos dudaban de que esta vez, en su tercer intento, Andrés Manuel López Obrador fuera a hacerse con la presidencia de México.

El conteo rápido, la proyección de los resultados a partir de votaciones registradas en el 5% de las casillas seleccionadas aleatoriamente, le dan una victoria contundente: entre 53% y 53,8%. Ese resultado es bastante mayor de lo que le daban las encuestas, que aunque lo situaban por delante durante toda la campaña, su victoria es todavía más grande de lo que se imaginaba.

“Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido. Habrá libertad empresarial, libertad de expresión, de asociación y de creencias”, dijo durante su primer discurso.

En la recta final de la campaña, los candidatos Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, y José Antonio Meade, de la coalición Todos por México, sólo aspiraban a disputarse el segundo lugar.

Por el conteo rápido, Anaya obtuvo algo más del 22% de los votos y Meade algo menos del 16%. Los dos aceptaron rápidamente su derrota y el triunfo de AMLO.

¿Cuáles fueron las claves por las que esta vez AMLO sí logró llegar la presidencia de México?

Varios expertos consultados por BBC Mundo hablan de las 3 principales razones.

1. Un AMLO más pragmático, más conciliador.

AMLO tiene un mérito indudable. Él y su equipo llevan años insistiendo en crear una organización de base y han ido logrando una estructura que está retando y derrotando a los otros partidos”, afirma Sergio Aguayo, politólogo del Colegio de México (COLMEX).Celebraciones por la victoria de AMLO.

Además, el sucesor de Enrique Peña Nieto manejó en esta campaña un discurso de tono más conciliador y pragmático, asegura José Luis Berlanga, experto en teoría política de la Universidad de Monterrey (UDEM).

“Esta vez planteó un movimiento ‘atrapa-todo‘. En su alianza cupieron todos los que quisieron sumarse, de todos los colores y sabores”, dice el académico. Por eso tuvo una imagen menos ideologizada y más moderada.

Así, a su campaña su sumaron gente que antes hubiera sido impensable. Entre los grandes ejemplos está el empresario Alfonso Romo, que ha declarado que antes era contrario a AMLO y ahora será su jefe de gabinete.

También, su coordinadora de campaña, Tatiana Clouthier. Es hija de Manuel Clouthier, que fue candidato la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN) en 1988 y además ella misma militó en el partido de derecha hasta 2005.

Pero la mayor polémica la causó la coalición formada con el Partido Encuentro Social (PES), de raíces evangélicas, explica Berlanga.

La de AMLO y el PES es una unión que muchos consideraron antinatural.

“Como candidato esto le ha beneficiado para ampliar sus votos, aunque queda por verse cómo será en el gobierno”, dice. El reconocido sociólogo Roger Bartra, más crítico con AMLO, dice que el presidente electo “dio un viraje a la derecha tan grande que se acercó al viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI)”.

El Partido Revolucionario Institucional ha gobernado México 77 de los últimos 89 años, con solo dos gobiernos del PAN intercalados.

“Este acercamiento al antiguo PRI le ayudó a captar simpatías de priístas descontentas con el giro tecnocrático del PRI actual”, opina. Dice que AMLO es una “nueva encarnación de la tradición latinoamericana del populismo“.

2. Voto de castigo

“En México existe un enojo generalizado, sobre todo por la inseguridad y por la corrupción en los distintos estratos gubernamentales. Esto ha contribuido a la crisis del gobierno de Enrique Peña Nieto”, explica Bartra.

En el último sexenio han salido a flote grandes escándalos de corrupción a todos los niveles.

Celebraciones por la victoria de AMLO.
El festejo no se hizo esperar en la Ciudad de México.

Uno que dañó especialmente al presidente Peña Nieto fue el de “la Casa Blanca”, una propiedad valuada en US$7 millones que pertenece a su esposa, Angélica Rivera. La mansión fue vendida por el Grupo Higa, que recibió contratos de obras públicas en los tiempos que Peña Nieto fue gobernador del Estado de México.

A su vez, la violencia en el país sigue aumentando. El año 2017 fue el más sangriento en las últimas décadas, con más de 29.000 asesinatos.

Por su parte, el experto de la Universidad de Monterrey señala que frente a este hartazgo con el gobierno, que se percibe como corrupto, “una parte de la ciudadanía percibe en AMLO la posibilidad de un cambio auténtico”.

Además, la imagen que tienen de AMLO es que es un político honesto, dice.

En cierta medida AMLO también simboliza al político antisistema. Siempre estuvo lejos de Peña Nieto, siempre mantuvo un discurso muy crítico, duro, contra el gobierno y los partidos más tradicionales, explica.

Ha capitalizado este sentimiento de enojo y para los votantes representa la posibilidad de castigar a los que actuaron mal y que se desempeñaron de manera incorrecta”, dice.

3. Guerra entre el PRI y el PAN.

Los expertos coinciden que AMLO fue el beneficiado por la guerra entre el PRI y el PAN.

Aunque no está claro por qué comenzó esta lucha, sí se sabe que estos partidos estuvieron cercanos durante el sexenio de Peña Nieto y que en algún punto comenzó una pelea que no ha terminado.

Ricardo Anaya
Ricardo Anaya reconoció el triunfo de AMLO.

Bartra dice que el entendido entre estos partidos se dio cuando parte del PAN rompió un acuerdo por el que Margarita Zavala iba a ser la candidata.

“Era una candidata extremadamente débil -como se vio posteriormente, cuando renunció-. Pero en este entendido, el PRI tenía la posibilidad de ganar las elecciones”.

Al postularse Ricardo Anaya, que fue visto con un candidato con posibilidades, llegó a estropearles el plan, asegura el experto.

“El ala cercana al PRI del PAN se enojó y se dio una confrontación muy fuerte en la que algunos se salieron”.

Así, el gobierno junto con el PRI, concentraron su batalla no contra López Obrador, como se tenía previsto, sino contra Anaya, que pasó a ser el principal enemigo.

“Y en eso se equivocaron tremendamente, porque mientras más combatían a Anaya y más utilizaban incluso la procuraduría en su contra, más subía AMLO. Les salió mal el cálculo”, dice Bartra.

Para Berlanga, la ruptura entre PRI y PAN fue probablemente en las elecciones por el Estado de México y Coahuila en 2017. El PAN sintió que el PRI le había quitado Coahuila. El pleito siguió escalando hasta llegar a que Anaya amenazara a Peña Nieto de investigarlo y llevarlo a la cárcel en caso que encontrara casos en su contra.

De todas formas, quién ganó fue AMLO, coinciden los analistas.

Además esto dificultó el “voto útil”: una parte de los seguidores de los candidatos del PRI y el PAN ya no estuvieron dispuestos a dar su voto por el candidato que fuera en segundo lugar por el encono tan fuerte entre ambos bandos.

Enojo mezclado con esperanza.

Berlanga y Aguayo coinciden en que, a pesar de que parte de los mexicanos votó por hartazgo, también estuvieron motivados por la esperanza.

Pero una esperanza menos ingenua o irracional que la que se vivió en 2000, dice el investigador del COLMEX.

“Se sabe que AMLO no es una cura milagrosa, pero se piensa que tomará más en serio los grandes problemas nacionales”, dice.

AMLO tomará posesión como presidente el próximo 1 de diciembre.

2 julio 2018

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44678664


¿Por qué es histórico el triunfo de López Obrador en la elección presidencial mexicana?

Las largas filas, a veces con cientos de personas en los centros de votación, fueron una primera señal de lo que venía.

Pocas veces en México hay comicios tan concurridos. Durante uno de esos momentos, en 2000, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió el poder tras 70 años de gobierno.

Fue un momento inédito. Y ahora ocurre otro. El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ganó la elección de 2018.

Con el conteo rápido dándole como ganador y con sus rivales Ricardo Anaya y Jose Antonio Meade reconociendo su victoria, AMLO llamó a la reconciliación y al combate de la corrupción.

“El nuevo proyecto de nación buscará una auténtica democracia y no una dictadura abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos pero con apego al orden legal”, dijo.

Es la primera vez que en México gana las elecciones un candidato de izquierda. Pero el momento histórico que vive el país no es sólo por eso.

Cinco minutos después que cerraron los centros de votación, el oficialista Meade reconoció que no había ganado y le deseó éxitos a López Obrador.

Y casi enseguida hizo lo mismo el otro contendiente, Anaya. Ambos tuvieron un gesto que nunca se había visto en México: no sólo reconocieron su derrota en poco tiempo sino que además mencionaron el nombre del ganador y le desearon suerte.

La única vez que algo parecido ocurrió fue en 2000, cuando el PRI perdió el gobierno por primera vez.

En ese momento, casi a la medianoche, el entonces presidente Ernesto Zedillo reconoció la victoria de Vicente Fox.

Eso obligó al candidato de su partido, Francisco Labastida, a hacer lo mismo, pero en su discurso dijo que esperaría los resultados finales… Que se conocieron días después.

Hoy el escenario es distinto. El reconocimiento claro de la derrota “no lo había hecho nadie, y nadie es nadie”, dijo el escritor Héctor Aguilar Camín en una mesa de análisis de Televisa.

Las formas políticas marcan una historia distinta en el país. Pero no es todo.

El más votado

Otro elemento son los números. AMLO sería el presidente que cosecha más votos en la historia del país.

En la década de los 60 y 70, cuando el PRI ganaba todas las elecciones, sus candidatos presidenciales tenían altos porcentajes de votación.

Pero la cantidad de sufragios no era tan grande, en parte porque no existía una cultura de voto. La asistencia a las urnas era escasa.

Y también porque ahora la población del país es mayor. Se nota en el número de votantes registrados, más de 89 millones según el Instituto Nacional Electoral (INE).

El conteo rápido hecho público por el Instituto Nacional Electoral le daba más de un 53% de los votos.

Al inicio de la jornada de este domingo se esperaban unos 53 millones de votos.

Fueron varios millones más. Con una participación de alrededor del 63%, votaron unos 56 millones, aunque los datos finales se conocerán a lo largo de la semana.

Nuevo modelo

La victoria del candidato pone fin a un modelo de gobierno que prevalecía por lo menos desde 1988.

A partir de ese año se forjó una especie de alianza de facto entre el PRI y el conservador Partido Acción Nacional (PAN).

Muchas de las reformas económicas que se aplican desde entonces surgieron de ese acuerdo.

AMLO
AMLO será el primer presidente postulado por un movimiento de izquierda y podría ser el presidente con más votos en la historia del país.

Incluso el PAN gobernó el país entre 2000 y 2012. El cambio de partido no alteró el rumbo de México. Hasta ahora, dice Roy Campos, director de la empresa de opinión pública Consulta Mitofsky.

“López Obrador es un personaje que no se explica en el siglo XXI”, dice a BBC Mundo.

“Su campaña fue antisistémica, representa el cambio radical, no el cambio de siglas, es algo radical”.

Representa una nueva forma de hacer política en el país. AMLO es ante todo un luchador social que empezó su carrera en comunidades indígenas en el sureste.

Ningún presidente mexicano ha tenido ese perfil. El más cercano fue Lázaro Cárdenas (1934-1940), quien decretó una reforma agraria para repartir tierras a los campesinos.

Pero su formación era militar, pues fue general durante la Revolución mexicana.

Por eso la victoria de López Obrador es histórica, subraya Roy Campos.

“Sí es un gran cambio en México, tal vez el más importante en cien años”.

Izquierda inédita

Además de luchador social, López Obrador será el primer presidente elegido habiendo sido postulado por un movimiento de izquierda y que gobernará con esa plataforma.

En la historia del país hay mandatarios que, aunque algunos académicos coinciden en que aplicaron políticas públicas parecidas a las de naciones socialistas, ellos no se definieron así.

Lázaro Cárdenas, militar, llamó a sus políticas “revolucionarias” al estar inspiradas en la Revolución mexicana, pero sus sucesores que también se dijeron revolucionarios aplicaron políticas de tinte más conservador.

Luis Echeverría (1970-1976) impulsó un acercamiento diplomático a sistemas comunistas, como China, pero nunca se definió como de izquierda.

La coalición que respalda a AMLO sí tiene ese componente, pues así se definen el Partido del Trabajo y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que la integra.

El otro partido, Encuentro Social, es conservador, algo que también es inédito, pues en México no había gobernado un proyecto tan heterogéneo como éste.

Al final, la sensación que se vivió la noche del 1 de julio en México la define el politólogo Ignacio Marván, quien desde 1987 ha acompañado varios intentos de derrotar al sistema.

“Nunca pensé que me tocaría ver a un presidente de izquierda”, confiesa.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44678613


VIDEO:

Andrés Manuel López Obrador en la noche del lunes 1 de jkulio en el Zócalo de Ciudad de México.

Fuente: youtube.

 

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