Karaxú, El brazo artístico del MIR. [+Video]

Por Bastián Cerda.

El 15 de Agosto del año 1965 fue fundado el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, es justo recalcar el importante rol que dicha organización tuvo desde su nacimiento en el escenario político, pero pocas personas saben que desde el MIR, nació un grupo musical que le daría forma de canción a la postura de la bandera roja y negra durante la dictadura y se dedicaría cual profesionales del partido (y de hecho, recibían un sueldo desde él) a denunciar los horrores que estaban aconteciendo en Chile.

La interesante historia de Karaxú comienza cuando a un año del golpe, el MIR decide constituir un grupo musical que representara las políticas y estética del partido. Para esto son contactados militantes y simpatizantes que se encontraban en ese entonces en el exilio, entre ellos, Patricio Manns y Mariana era Venegas, quien lamentablemente falleció el año pasado. Entre el 7 y el 9 de febrero –luego de la muerte de Miguel Enríquez- se lanzaría su primer álbum en París, su nombre: Etendard de la lutte des opprimes. Chants de la résistance populaire chilienne; y en forma de homenaje, en la carátula se podía ver al caído líder y un fondo con la imagen del Che Guevara.

Desde entonces, el grupo se dedicó a tocar en espacios políticos y de apoyo a la resistencia en Chile por toda Europa, recaudando además fondos para el partido; y al mismo tiempo y de modo curioso, el grupo era prácticamente una célula del MIR en Francia.

Pero no sólo se homenajeaba a Miguel Enríquez, sino que en el álbum se pueden encontrar sensibles canciones en honor a otros caídos tales como Luciano Cruz, – La canción de Luciano –, cuya melodía sería posteriormente usada en el himno del FPMR y Bautista Van Schouwen – La dignidad se hace costumbre –, junto con rebeldes chacareras – Ya no somos nosotros – , un emocionante relato revolucionario – Quién va conmigo – , versiones de canciones de grandes figuras del canto latinoamericano – Solo digo compañeros –  de Daniel Viglietti y diversas composiciones que llamaban a la resistencia y confrontación, culminando en el himno del MIR: – ¡trabajadores al poder!–

No es casualidad que todos los temas en el álbum estén impregnados de un llamado al actuar, a la resistencia, al coraje, un homenaje a cada persona que estuviera dispuesta incluso a perder la vida, convirtiéndose a sí mismos en una luz de esperanza para quienes luchaban en el país en sintonía con la política de no asilamiento del partido. Sus fuertes letras y musicalidad se pensaron así para contrastar con el sector artístico que conformaban el PC y el PS. Franklin Troncoso, quien fuera integrante de Karaxú, afirma en su libro que, por ejemplo, consideraban inconducente y anacrónico cantar “El pueblo unido jamás será vencido” después de haber sufrido una aplastante derrota frente al fascismo chileno.

La incidencia de Karaxú como apoyo político y moral puede atestiguarse con los recuerdos de quienes vivieron la época de dictadura y que tenían acercamientos con la canción protesta. La música prohibida se intentó difundir a las masas por medio de la venta y distribución del casete clandestino, bastión cultural de la resistencia, y es así como la música del MIR llegaba al pueblo. De hecho, Laura Jordán, autora de Música y clandestinidad en dictadura: la represión, la circulación de músicas de resistencia y el casete clandestino, sitúa a Karaxú entre las bandas que más circulaban en esta compleja red de tráfico de música conciente.

El fin del grupo tuvo que ver con diversas razones. El abandono de Patricio Manns se debió principalmente a la frecuente entrada y salida de los músicos, lo cual entorpecía el desarrollo e impedía formar una identidad concreta. A su vez ocurrió la Operación Retorno que fue motivo de discusiones y discrepancias entre toda la militancia, causando que algunos músicos que habían estado desde el comienzo, abandonaran.

Es motivo de discusión si el trabajo de difusión de la canción de protesta fue un éxito, pero se puede afirmar que la clandestinidad mantuvo a este grupo en un sector emergente y marginal de la música chilena y hasta hoy ha sido injustamente invisibilizado. Si bien el álbum no llegó a todos, es innegable que sus letras combativas acompañadas de quenas, charangos, sikus, guitarra y bombo eran una luz de esperanza y una fuente de fuerza para quienes resistían a la dictadura. Desde el MIR hubo tal organización para crear un bastión musical en la izquierda revolucionaria y para mantener una red de tráfico de música clandestina en el país que no merece ser olvidada. La izquierda revolucionaria ha de tener una identidad cultural que llegue al pueblo y la propuesta del MIR dio justo homenaje a los caídos, pero nunca desde el lamento, sino desde el coraje para luchar.

31 de Agosto 2018

Fuente: http://www.primeralineaprensa.cl/?p=1534

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