Brasil: A un año del encarcelamiento de Lula.

¿Por qué Lula está en la cárcel?

por Leonardo Fernandes/Brasil de Fato | São Paulo (SP).

Conozca los detalles del proceso que llevó a prisión al mayor líder popular de la historia reciente de Brasil. Cuestionada por la comunidad jurídica de Brasil y del exterior, prision del ex presidente Lula, completa un año el próximo 7 de abril.

Ya era la noche del sábado 7 de abril, cuando el helicóptero de la Policía Federal aterrizó sobre el edificio de la Superintendencia de la PF en Curitiba, llevando consigo al presidente más popular de la historia reciente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Su prisión marcaría el destino de la política brasileña, decidido en la urnas, en octubre de ese mismo año.

Fue una larga jornada desde el decreto de prisión emitido por el entonces juez de la causa Lava Jato, actual ministro de Justicia, Sergio Moro, en el dia 5 abril, luego que el Supremo Tribunal Federal (STF) rechace un pedido de habrás corpus preventivo, presentado por la defensa del ex mandatario.

La militancia petisa y de los movimientos populares de izquierda cercaron el sindicato de Metalurgicos del ABC paulista, buscando en vano, impedir “ el secuestro»de Lula. Antes de presentarse a las autoridades en Curitiba, el ex presidente dio un discurso emocionado, en el  cual prometió resistir a la injusta prisión y seguir luchando para probar su inocencia.

Pero cuando comenzó todo? Que llevó al mayor líder político del país a prisión? De que es acusado? A quien le interesa su prisión? Esas y otras preguntas, Brasil de Fato busca responder a lo largo de los últimos años, desde el inicio de la persecución jurídica desatada pelos agentes de la operación Lava Jato.

Antecedentes

El país despertó  el 4 de marzo de 2016 sorprendido por una acción de Fuerza de la Operación Lava Jato, que invadió, a las primeras horas de la mañana, el apartamento del ex presidente Lula, en la ciudad de São Bernardo do Campo, en el ABC Sao Paulo. La acción coercitiva fue autorizada por el ex juez Sérgio Moro antes de haber convocado al petista a dar declaración . Todo fue transmitido en directo por algunos medios de comunicación nacionales que fueron advertidos previamente de la operación, según denunció el propio ex presidente Lula tras ser liberado.

A partir de entonces, la defensa del ex presidente pasó a denunciar públicamente la práctica del llamado «lawfare» contra Lula. En resumen, consiste en una estrategia que articula decisiones judiciales con acciones mediáticas, objetivando alcanzar moralmente al acusado, condenándolo antes incluso de concluidas las investigaciones.

Para Aury Lopes Júnior, jurista, especialista en Derecho Procesal Penal, la práctica del lawfare puede ser verificada en diversos momentos en que se percibe una tramitación diferenciada del proceso judicial con objetivos políticos. Pero, según Lopes, los problemas relacionados no pueden ser resumidos a eso. «Nosotros tenemos cuestiones formales relacionadas con el juez natural, a la quiebra de la imparcialidad, que son ecidencias, la contaminación del juez Sérgio Moro en ese caso es muy evidente, no sólo en ese pero en varios otros, en que se verifica un prejuzgamiento, una pre-comprensión , y eso es algo que salta a la vista».

La denuncia del Ministerio Público Federal (MPF) contra el ex presidente vendría tan sólo cinco días después de la conducción coercitiva, cuando el procurador de la Operación Lava Jato Deltan Dallagnol, protagonizó la famosa escena, que más tarde sería  tema de memorias en las redes sociales, de un power point que vinculaba los casos de corrupción de Petrobras a una foto del ex presidente, en el centro de la pantalla. En ese momento, Lula era acusado de ser «el jefe» de todo el esquema de corrupción revelado en

El juego político de Sérgio Moro, el juez ministro

El 20 de septiembre de 2016, el entonces juez de la 13ª Vara Criminal de Curitiba, Sérgio Moro, decidió aceptar la denuncia del MPF contra Lula en el caso triplex. Según la causa Lava Jato, el ex presidente habría recibido propina de la constructora OAS, por via1 de una reforma de un apartamento triplex en la ciudad de Guarujá, en el litoral paulista. Por el caso, acusaba al ex mandatario de corrupción pasiva y lavado de dinero.

El 10 de mayo del año siguiente (2017), Lula da testimonio por primera vez al juez de Curitiba. Durante la audiencia, la defensa del ex presidente presenta pruebas de que el apartamento jamás habría sido de propiedad de la familia Lula da Silva, como explica el abogado Cristiano Zanin Martins.

«La acusación no hizo ninguna prueba de culpa del ex presidente Lula. La sentencia condenatoria, así como la confirmación de ella por el segundo grado se dio fundamentalmente sobre la base de un testimonio de un arrepentido, es decir, un testimonio prestado sin el compromiso con la verdad, y por una persona claramente interesada en obtener beneficios del Ministerio Público . Por otro lado, nosotros hicimos la prueba durante varias audiencias, después de las declaraciones de 73 testigos, de que el ex presidente Lula no practicó ningún acto ilícito, no practicó ningún acto de oficio, no recibió ninguna contrapartida, a diferencia de lo que se afirmó por la denuncia hecha por el Ministerio Público».

Después de 10 meses de proceso, el 12 de julio de 2017, Moro condena a Lula a nueve años y seis meses de prisión en régimen cerrado. Una sentencia que, para abogado criminalista Fernando Hideo, carecía de criterios jurídicos bien definidos por la Constitución Federal y las leyes brasileñas. «[Se trata de] una sentencia que desconsidera todo el conjunto probatorio de la defensa y se afilia simplemente a la palabra de un delator informal».

La decisión de la primera instancia iba a ser confirmada por el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF4) el 24 de enero de 2018, cuando Lula era apuntado por todas las encuestas de intención de voto como el favorito a ganar las elecciones presidenciales de aquel año.

Incluso con la prisión del ex presidente el 7 de abril, el juez Sérgio Moro no se alejó totalmente del caso, como dice la regla del sistema judicial. El 8 de julio, el desembargador del TRF4 Rogério Favretto reconoce la ilegalidad de la prisión de Lula y determina su soltura. La decisión generó una guerra de liminares y terminó siendo incumplida por las autoridades de la ejecución penal, tras intervención directa del juez Moro.

El caso escandalizó el mundo jurídico. «Es un episodio lamentable, realmente lamentable, y lo que se vio este fin de semana fue un capítulo vergonzoso de la historia del proceso penal, precisamente porque nunca se vio nada similar con aquello: una guerra de decisiones en un fin de semana».

Las sucesivas intervenciones del juez Moro para mantener preso y en silencio el ex presidente durante el proceso electoral no sería en vano. La consiguiente inhabilitación del ex presidente para concurrir a las elecciones presidenciales facilitó el ascenso del liderazgo de la extrema derecha en el proceso, resultando victorioso Jair Bolsonaro. Después de la elección, Sérgio Moro fue anunciado ministro de Justicia del nuevo gobierno.

Edición: Edición: Anelize Moreira | Traducción: Gerardo Gamarra

Fuente: https://www.brasildefato.com.br/2019/04/06/por-que-lula-esta-en-la-carcel/


Lula más allá de la política.

Las pérdidas e injusticias que marcan la historia de Luiz Inácio como padre y abuelo.

por Lu Sudré/Brasil de Fato | São Paulo (SP).

 A los 73 años, el ex mandatario sigue despertando sentimientos y opiniones opuestas - Créditos: Foto: Ricardo Stuckert/Instituto Lula
A los 73 años, el ex mandatario sigue despertando sentimientos y opiniones opuestas / Foto: Ricardo Stuckert/Instituto Lula.

Aun sin tener contacto directo con lo que pasa del lado de fuera de las paredes de la sede de la Policía Federal en Curitiba desde hace un año, en un silencio forzado, Luiz Inácio Lula da Silva tiene un gran impacto sobre la vida de muchos brasileños. A los 73 años, el ex mandatario sigue despertando sentimientos y opiniones opuestas. Por un lado, entre los que reconocen que gran parte del pueblo fue beneficiado por las políticas públicas creadas en sus gobiernos y que también sintieron en la propia piel cómo las condiciones de vida mejoraron en ese período. Por otro, entre los que reproducen un discurso de que Lula representa un retroceso e intentan, de todas las formas, manchar su imagen. Esa posición [doble] es una constante en la vida política del ex mandatario, pero su importancia en la historia del país es innegable.

Diversos motivos explican porqué la gente no olvida a Lula o porqué el ex mandatario está siempre en el centro de la atención mediática. Campañas, actos políticos, investigaciones y contundentes declaraciones públicas. Estos son los escenarios que generalmente se asocian a él. A lo largo de su trayectoria, la imagen del hombre que respira política generalmente oculta a la del Lula padre y abuelo.

Pero subjetividades, creencias y opiniones – pilares fundamentales en la formación de todos los hombres y mujeres políticas – hacen de él, un ser humano como todos los demás. Su primera aparición pública después de ir a la cárcel fue durante el funeral de su nieto, Arthur Lula da Silva, que falleció a los siete años víctima de meningitis. La Justicia Federal habilitó la salida de Lula para participar de la ceremonia con base en el artículo 120 de la Ley de Ejecución Penal, que establece que los detenidos pueden obtener un permiso para salir de la cárcel, bajo escolta, en caso de muertes de descendientes.

Por algunos segundos, entre el auto de la Policía Federal y el velatorio, sus seguidores y los periodistas pudieron verlo. Desconsolado, les saludó con gesto serio que expresaba su dolor de abuelo que acabara de perder a uno de sus nietos trágicamente.

“Nunca he visto mi padre triste como hoy. Nunca. Me ha dicho que era algo injusto, que no corresponde al orden natural, que habían personas mayores que podrían haber muerto antes, que no comprendía…Él dijo a Arthur que cuando vaya al cielo, llevará su diploma de inocencia”, cuenta Lurian Lula da Silva, la hija mayor del ex mandatario que pudo estar al lado de su familia en ese momento de duelo solo por una hora y treinta minutos. “No fue suficiente. Él está en la cárcel hace casi un año, lejos de la convivencia familiar. Lejos del día a día de su nieto”, defiende.

Privado de su libertad antes que su juicio llegue a las cortes superiores del país, la muerte de su nieto es la tercera pérdida familiar que sufre en tres años. El febrero de 2017, casi un año después de haber sido blanco de una conducción coercitiva determinada por el juez Sergio Moro, falleció su esposa Marisa Letícia Lula da Silva, víctima de un derrame cerebral.

El pasado enero, la justicia no le permitió a Lula participar del funeral de su hermano mayor, Genival Inácio da Silva, de 79 años, más conocido como Vavá, víctima de un cáncer pulmonar.

“Él resiste por aquellos que se fueron y por aquellos que quedaron”, dijo Lurian que confiesa no saber de dónde viene la fuerza de Lula para luchar en defensa de su libertad y por la restitución de otro proyecto de sociedad. “Toda la gente me dice: ‘Lurian, sé fuerte porque su padre es gigante’. De hecho, es gigante. A cada cien años aparece un hombre como él, como hombre, padre y político. Es un tipo que sobrevivió a todo. Sobrevivió a la miseria, al hambre, a la intolerancia, a la persecución y a la dictadura. Tiene algo que creo ser característico de la familia Silva, lo de intentar mantener el buen humor durante los momentos de dolor, para poder resistir”, relata la primogénita.

Líder Popular

En las fotos históricas de Lula siempre hay muchas manos, mucha gente, muchos abrazos. La comunicación con el pueblo es una marca incontestable del ex presidente. Detenido, privado de un libre contacto con sus familiares y con el pueblo, fue a través de cartas y notas que logró expresarse sobre lo que ocurre en Brasil y defender sus posiciones. “Siempre caminó con el pueblo”, afirma Paulo Okamotto, presidente del Instituto Lula.

“Él sabe que es una persona muy querida por el pueblo, que tiene el afecto de los trabajadores y mucho reconocimiento. Así, se mantiene tranquilo para resistir ante las adversidades, así mantiene su fuerza”. Okamotto también considera que “durante los últimos años Lula sufrió muchas adversidades”, y lo define como un “profundo conocedor del pueblo brasileño”.

“Quienes conocen a Lula, quienes ya hablaron con él, saben cómo él trata a las personas: se preocupa, realmente se entusiasma, porque es un político distinto. Hace política con “P” mayúscula. El legado que construyó y construye se debe a su práctica”, defiende.

Para la ex presidenta Dilma Rousseff, la élite subestimó al líder del Partido de los Trabajadores, no aceptó que un retirante (*) nordestino pudiera tener una capacidad de articulación política tan fuerte y ser alabado por el pueblo.

“Tuve la oportunidad y el honor de, muchas veces, presenciar el reconocimiento de su liderazgo, en los aplausos y en las entusiastas declaraciones realizadas en encuentros internacionales. Cuando se dieron cuenta de la envergadura de Lula, su desprecio se convirtió en una peligrosa mezcla de ira y miedo”.

Torturada durante la dictadura militar brasileña, Dilma cree que Lula también sufre una forma de tortura, recluso lejos del pueblo. Pero, según ella, las violaciones que el líder sufre impulsan la resistencia.

“El sufrimiento, la injusticia y la tortura hacen que crezcan dentro de algunos de nosotros las ganas de luchar, de sobrevivir para recuperarnos y derrotar a nuestros verdugos. Vencer no a través de la fuerza, sino a través de la superioridad que expresamos al mantenernos vivos, firmes, con una buena mente y con nuestros principios fortalecidos debido a la certeza de que estamos en el lado correcto de la historia. Como en el caso de Lula”, reflexiona.

“Él sabe que en aquel cubículo donde lo echaron está acompañado por millones de brasileñas y brasileños que le quieren. Lula es admirado y la gente sabe que en este momento histórico, sin él, el país sigue siendo desfigurado”.

Son muchas las opiniones sobre él. Incluso quien lo critica no tiene argumentos suficientes para negar que la historia de Brasil se combina, en muchos momentos, con la historia de Lula.

“Él es hijo de doña Lindu. Él insiste, resiste, sabe que va a luchar hasta el final y solo va dejar la cárcel con su inocencia [comprobada]”, garantiza Lurian Lula da Silva.

(*) retirantes: habitantes del sertón brasileño que huyen de las regiones semináridas de nordeste debido a las sequías.

Edición: Anelize Moreira | Traducción: Luiza Mançano

Fuente: https://www.brasildefato.com.br/2019/04/06/lula-mas-alla-de-la-politica/

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