Chile patriarco-empresarial: La furia de Nicolás Ibáñez contra su hija por embarazarse soltera.

Nicolás Ibáñez junto a su pareja, Ana María Domínguez, tras el terremoto de 2010. (Foto: La Segunda).

La abogada Carolina Ibáñez Varela era, hasta hace poco, la cabeza de la fundación que su padre creó para distribuir sus aportes filantrópicos: Chile+Hoy. Hoy está desempleada y mantiene con sus recursos propios y los de su pareja a su hija de un año y dos meses. Nicolás Ibáñez no asistió al nacimiento de su primera nieta y apenas la ha visitado dos veces ¿Qué pasó? Al patriarca del grupo Drake, que administra los mil millones de dólares que recibió por la venta de sus supermercados a Walmart, no le gustó que su hija se embarazara sin haberse casado y de un novio que no fue aprobado por él.

Carolina Ibáñez Varela recibirá en mayo próximo el último sueldo de parte del grupo Drake, controlador de Chile+Hoy, una entidad desde la que el empresario Nicolás Ibáñez distribuye aportes a un conjunto de fundaciones y ONG. Es lo que le correspondería si se hubiera respetado su fuero maternal, mientras trabajaba como directora ejecutiva de esa fundación. A partir de entonces, estará formalmente desempleada y quedará sin una fuente de ingresos con qué sostenerse.

La abogada era hasta hace poco uno de los pilares fundamentales en la faceta filantrópica del empresario chileno y en abril de 2017, poquito antes de quedar embarazada, daba una entrevista a Revista Capital relatando lo mucho que le había costado tomar la decisión de dejar la carrera que se había forjado por cuenta propia, para trabajar junto a su padre.

“Lo mastiqué harto. Lo primero que dije fue: olvídate, tengo mi carrera, tengo un proyecto distinto. Había pensado trabajar con mi papá, pero siempre como ‘algún día’. Empezaron esas conversas, y ese ‘algún día’ se convirtió en algo real”, recordó en entrevista a ese medio.

Después de tres años en el cargo, según relató, había logrado ordenar “la casa”, pues antes de su participación en el grupo las donaciones que hacía su padre eran inorgánicas. Ella eliminó cuatro fundaciones “asociadas a los marinos” y diseñó cuatro áreas de interés: “ideas y alta política; adultos mayores; valores para niños y conservación del medioambiente”. Los aportes quedaron concentrados en ocho fundaciones, a las que la segunda hija -de tres que tuvo Ibáñez con su primera esposa, Carola Varela Noguera- recortó el presupuesto y les puso metas de sustentabilidad. Por esas medidas, se ganó el apodo de “Margaret Thatcher” en el grupo Drake, pero a ella le gustaba el trabajo: “Sentir que debemos contribuir a Chile y no sólo generar lucas, y lograr materializar sueños e impactar vidas es lo que me hizo vibrar”, dijo a Capital.

Menos de un año después, a través de un intermediario, su padre le informó que había perdido su confianza y que debía desbaratar el equipo que había formado. ¿Qué pasó entremedio? Carolina se enamoró del periodista y cineasta Pablo Donoso, a quien conoció en un viaje a Puerto Williams, mientras él prestaba servicios para Chile+Hoy. Comenzaron una relación y, al poco tiempo, ella quedó embarazada.

CRISIS EN LA FAMILIA

Carolina Ibáñez se enteró del embarazo mientras estaba en un viaje de negocios, pero no se atrevió a decirle a su padre.

Pablo Donoso, hijo de la reconocida fotógrafa Pin Campaña y del también fotógrafo Max Donoso, a pesar de que el embarazo no había sido planeado, la apoyó en su decisión de tener la guagua.

Pero ella, entonces de 31 años y soltera, aguardó un par de meses para darle la noticia a su padre. Le contó en una conversación telefónica “y su primera reacción fue buena”, afirma una amistad de Carolina Ibáñez. Inicialmente, la felicitó. Pero la alegría duró poco.

“Él empezó a hostigarla en el trabajo, a cuestionar sus decisiones, a decir que los dineros estaban mal administrados”, afirma una persona que trabajó en Drake.

En lo personal, varias personas presenciaron escenas en que, ante la llegada de su hija con su pareja, Nicolás Ibáñez lanzaba comentarios como: “Aquí viene el huevón que preñó a mi hija”. O a decir que su hija tenía problemas emocionales y que por eso se había aprovechado de ese “pijecito” para “preñarse”.

Vicealmirante Enrique Larrañaga Martin, y tenientes RNY Nicolás Ibáñez y Claudio Melandri, noviembre de 2012. (Fuente: Armada).
Vicealmirante Enrique Larrañaga Martin, y tenientes RNY Nicolás Ibáñez y Claudio Melandri, noviembre de 2012. (Fuente: Armada).

Las discusiones de Carolina con su padre se hicieron habituales en las oficinas de Chile+Hoy, tanto presencialmente como por teléfono.

“Este tipo de rechazo es el que lleva a muchas mujeres a terminar un embarazo y es muy contradictorio con la postura de él, que es pro vida”, comenta a condición de estricta confidencialidad una fuente cercana a la pareja.

En una entrevista a Revista Capital, Nicolás Ibáñez respondió a una consulta sobre si apoyaría una ley de aborto.

“Yo, Nicolás Ibáñez, estoy en contra de quitarle la vida a una persona. Pero por otro lado, tampoco estoy a favor de condenar a una mujer porque en una coyuntura determinada su vida enfrenta una encrucijada”, dijo en una entrevista publicada el 25 de octubre de 2017.

Más o menos en esa misma fecha, Armando Holzapfel, que era parte del equipo de Chile+Hoy, “le dijo a Carolina que había perdido la confianza de su padre para continuar dirigiendo la fundación y que le pedía que desarmara el equipo”, cuenta una fuente ligada al grupo Drake.

En diciembre de 2017, Carolina tuvo que despedir a su equipo, conformado, aparte de Holzapfel, por la diseñadora María Luisa Mira (quien hoy está en el equipo de Fundación para el Progreso) y María José Subercaseaux, entonces directora de proyectos. Holzapfel continuó en Chile+Hoy, y actualmente se presenta en la página web como el nuevo secretario ejecutivo.

Una vez que se desarmó el equipo, el abogado del grupo, Alberto Eguiguren, negoció con la hija de Ibáñez su salida. El tema no era fácil, pues despedir a una mujer embarazada está en zona roja para cualquier empleador.

“El Código del Trabajo establece una protección especial para la mujer embarazada y, entre las medidas de protección, destaca el fuero maternal. Esto significa que una mujer no puede ser despedida durante todo su embarazo y hasta transcurrido un año de terminado el permiso postnatal, a menos que haya autorización expres de un juez”, explica a The Clinic la abogada laboralista Patricia Silva, exdirectora del Trabajo.

La filosofía que justifica la norma es que durante el embarazo la mujer está en una situación vulnerable. “Sabe que podría ausentarse por complicaciones en el embarazo, por los permisos pre y postnatal y por enfermedad del hijo, entre otras razones. Se le da esta protección para que pueda tener la tranquilidad de que su fuente laboral no estará en peligro por el solo hecho de estar embarazada, y se le entrega a un tercero imparcial, en este caso a un juez, la valoración del caso, si un empresario quiere invocar alguna causal que justifique su despido. Hay casos en que el juez mantiene el periodo de fuero aún cuando una trabajadora ha cumplido su contrato, si fue contratada a plazo fijo por ejemplo”.

Es tan arraigado en la legislación laboral chilena el respeto al fuero maternal, que, según dice Silva, son muy pocos los casos de empleadores que piden autorización a un juez para despedir a una trabajadora embarazada. Del mismo modo, es excepcional que una mujer renuncie voluntariamente al fuero, porque son muchos los beneficios asociados a esta protección: derecho a sala cuna, a no recibir menoscabo en su fuente laboral, a tiempo para amamantar. “Lo que el fuero hace es dar tranquilidad a la mujer para promover la maternidad, porque si ella tiene miedo de perder el trabajo, lo más probable es que no quiera embarazarse”, agrega.

“Aunque Carolina es abogada y conocía su derechos, se sintió muy presionada. Sabía que podía demandar a su padre, pero temió las consecuencias que una acción ante los tribunales laborales podría provocar en su familia, entre sus hermanos. Y aceptó renunciar, con casi siete meses de embarazo”, cuenta una fuente consultada por The Clinic.

El acuerdo formalizado ante el abogado Eguiguren consistió en que Drake se comprometió simplemente a mantenerle el sueldo mientras le durara el fuero maternal.

Una fuente cercana a Chile+Hoy dijo a The Clinic que “es cierto que se le pidió a Carolina que se fuera, pero no tuvo que ver con el embarazo, sino que la decisión obedeció a razones de buena gestión. Cada una de las fundaciones que apoya Drake tiene su propio equipo de gestión y la superestructura que había creado Carolina no tenía sentido”.

Otra, sin embargo, admite que el embarazo de su hija, estando soltera y con una pareja que él no aprobaba como novio, enfureció al padre.

The Clinic contactó a los asesores de Nicolás Ibáñez en el grupo Drake, quienes declinaron responder las preguntas planteadas sobre el caso y señalaron que el empresario “no se va a referir públicamente a este tema”. Similar respuesta dieron María José Subercaseaux, excolaboradora de Carolina Ibáñez, y Juan Yarur, amigo, quien argumentó que “hace mucho tiempo que no la veo. La última vez fue para mi matrimonio, pero ahí casi no hablamos”.

Carolina Ibáñez y Pablo Donoso, consultados por The Clinic, dijeron que no comentarán estos hechos, pero tampoco los desmintieron.

Pin Campaña, consultada por The Clinic, afirma que “ellos (su hijo y nuera) lo han pasado muy mal con todo esto y por respeto a ellos, no voy a entregar más detalles”.

ABUELO AUSENTE

Fuentes que tienen conocimiento cercano de estos hechos relatan que el día del parto, el 21 de febrero de 2018, Carolina estaba acompañada solo por su pareja, su suegra y por su madre, Carolina Varela, quien, a diferencia de su padre, la ha apoyado en todo el proceso.

Carolina Varela se separó de Nicolás Ibáñez en el año 2000, después de haberlo denunciado judicialmente por maltrato físico y sicológico. Según decía en la causa 397-2000, publicada en un reportaje de la periodista Marcela Ramos en La Nación Domingo, los ataques constantes de su marido le provocaron bulimia, angustia y depresión. Aunque él negó los cargos, Cecilia Noguera Echeñique, la madre de Carolina Varela, con quien Ibáñez estuvo casado 18 años y tuvo tres hijos, confirmó el testimonio de su hija y relató, entre otras cosas, un episodio que vivieron para una fiesta de Año nuevo: ella y su hija estaban en la cocina, cuando de pronto entra Ibáñez “y pesca a mi hija, la saca del pelo, arrastrándola por la alfombra del comedor (…) Este hecho fue para nosotros una muerte en vida”.

La causa por violencia intrafamiliar no llegó a su fin, porque Carola Varela retiró los cargos y llegó a un acuerdo privado de manutención con su exmarido. Gracias a este pacto, Carola Varela vive en un departamento en Las Condes, pero que sigue estando a nombre de él y de sus hijos.

“Ella está ahora enferma de artritis y le cuesta conciliar el sueño. Sale poco, a pasear a su perro, y vive enclaustrada”, cuenta una vecina. “Hasta hace poco, él se sentía con el derecho a aparecerse en forma imprevista, para las fiestas de Navidad, por ejemplo”.

El nacimiento de su nieta le ha infundido nuevas energías a Carola Varela, quien se mantiene muy cerca de su hija.

“No se puede decir que la pareja pasa las penurias económicas de una familia pobre”, afirma una fuente, “pero su estándar de vida está muy lejos del que está acostumbrado a exhibir Nicolás Ibáñez en sus apariciones en la prensa, junto a su actual esposa, Ana María Domínguez. Su hija y su pareja viven en un departamento en el barrio alto, pero modesto, que es lo único que Ibáñez le ha regalado a ella. Él no estuvo presente el día del parto y ni siquiera envió flores por el nacimiento de su primera nieta. Hasta ahora, la ha visitado solo dos veces y como gran cosa, le regaló un coche”.

Carolina Ibáñez y Pablo Donoso viven del sueldo que ella todavía recibe como parte del reconocimiento a su fuero maternal y del trabajo profesional que él realiza. “Llevan una vida austera y no tienen ‘nana’ puertas adentro, porque no les alcanza para pagar una. Se las arreglan entre ellos, pero el tema ha sido duro para Carolina, que sufrió depresión postparto. Ella siente pena y angustia, porque ha sido maltratada y humillada por su padre. Ha sentido el dolor profundo del rechazo por una situación en la que cualquier mujer espera sentirse acogida por su familia”.

Además, dice la fuente, aún no sabe en qué va a trabajar. “En mayo recibe el último pago de su fuero y después estará oficialmente desempleada. El poder de su padre es tan grande, que teme que alcance a todas las puertas que ella intente tocar para retomar su carrera”.

FOR EVER ON VACATION

Es habitual encontrar el Jeep Mercedes Blanco de Anita Domínguez cruzado en la puerta de Sarika Rodrik, la exclusiva tienda alta costura en Vitacura, señalando que ella es la que está de compras. Los empleados se esmeran por atenderla bien, porque en una parada puede gastar cuarenta millones de pesos en ropa.

Ella hace ostentación del lujo y de sus extravagantes viajes en su página de instagram y en publicaciones de prensa. Antes de que cerrara, era habitual verla en las páginas y portadas de la revista Hola.

Hace unos días envió a sus amigos una composición de fotografías de un viaje que hizo a la Antártica en enero de este año con su marido. Con “Rapsodia Bohemia” de Queen de fondo, quienes recibieron la publicación pudieron observar durante los más de cinco minutos que dura la canción, el gran despliegue de recursos que usó la pareja para un viaje soñado, en que esquiaron, patinaron sobre un lago congelado, construyeron un iglú, comieron atún y bebieron champaña, entre otras actividades. La pareja aparece abrazada en la cama, en una suite de campaña y ella aparece en bikini en algunas tomas e incluso usando el retrete químico especialmente habilitado para ellos.

En la Hola del 3 de abril de 2015, Anita Domínguez en dos páginas con fotografías a color cuenta la celebración de cumpleaños que tuvo junto a un grupo de sus mejores amigas a bordo del yate Discovery, uno de los cinco que tiene el magnate.

En la misma revista, el 27 de octubre de 2016, la pareja es el tema de portada bajo el título “Nicolás Ibáñez y Anita Domínguez, una pareja todoterreno” y en un reportaje de 13 páginas, con fotos a color de sus aventuras, viajes y labor filantrópica, la pareja responde a preguntas sobre su intimidad. Por ejemplo, su decisión de casarse después de varios años de relación. Ella ya tenía dos hijos de una relación anterior.

“Para todos, nuestros hijos han sido algo muy bienvenido y valorado. Es un plus frente a la sociedad en que vivimos”, afirmaron.

La nota no lo dice, pero para poder casarse con ella, Ibáñez obtuvo el divorcio eclesiástico, un trámite difícil y costoso que se resuelve en el Vaticano.

“-Anita, ¿te cuesta seguirle el ritmo a Nicolás?

-Para nada. ¡Me encanta! No me cuesta porque somos muy parecidos, aventureros, llenos de energía, con ganas de hacer cosas nuevas permanentemente y sin miedo a las incomodidades. Soy atrevida y aperrada”, responde ella a Hola.

Una fuente que los frecuenta socialmente, afirma que Anita Domínguez ha sacado del ostracismo al empresario y aunque sus gustos extravagantes son comentados a su espalda, “al final todos acuden a sus invitaciones. Ella lo ha convertido en un socialité”.

En su página de instagram, ella hace gala de los constantes viajes, regatas y escaladas que hace junto a su marido por el mundo. También de sus amistades: hay fotos con Sebastián Piñera, Chino Ríos, Juan Yarur y Gary Medel, con diseñadores y amigos de la alta sociedad. También están fotografiadas dos tortas conmemorativas del 11 de septiembre.

Pero, cuando se trata de la familia, en las fotografías solo aparecen los hijos de ella. Los Ibáñez Varela no son mencionados.

“(Nicolás) es adorable (risas), tremendamente humano, sensible y preocupado de los más mínimos detalles. Es un hombre gozador, entretenido, sorpresivo, inmensamente curioso. Se puede relacionar con las personas sin importarle su condición social. Tiene la virtud de ver a cada persona sin ponerle etiquetas. Es capaz de sacar lo mejor de cada persona. Sus nietas han despertado en él toda su parte lúdica y emocional, haciendo que sea un tata cariñoso, empático, divertido y preocupado, que disfruta de estar con ellos. ¡Conmigo es un tesoro!”, dijo ella a Hola en 2016.

Se refiere, claro, a las tres nietas de ella, que el empresario considera como propias. No hay en ese artículo, (porque aún no nacía) ni en las innumerables publicaciones de instagram de la pareja (que son actuales), una mención, siquiera al pasar de la relación de Ibáñez con sus hijos y menos de su primera nieta por el lado Varela.

Fuente: https://www.theclinic.cl/2019/04/10/la-furia-de-nicolas-ibanez-contra-su-hija-por-embarazarse-soltera/

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