Chile lumpen: Hablan «los orejas chicas» y «los bolsillos grandes».

Alfonso Swett, Bernardo Larraín y Patricio Donoso, presidentes de la CPC, Sofofa y Cámara Chilena de la Construcción, respectivamente.

[Pandilla «Los Penta» no pudo ser contactada pues sus jefes estaban en clases de ética, Editor CT].

Swett, el presidente de los empresarios: “Hay que agrandar nuestras manos, meterlas en el bolsillo y que duela”.

por El Mostrador Mercados.

Las palabras del presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) representan un nuevo mea culpa luego que la semana pasada asumiera la cuota de responsabilidad del sector empresarial en la crisis que vive el país, cuando pidió perdón por “escuchar con las orejas chicas” a las demandas sociales. Los representantes del gran empresariado volvieron a reunirse esta mañana en la CPC, tras la cual Sweet señaló que “no vamos a poner ninguna barrera a la política pública para enfrentar las situaciones que se están dando».

El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Alfonso Swett, aseguró que desde el sector privado “tenemos que agrandar nuestros corazones con generosidad, agrandar nuestras manos y meterlas en el bolsillo y que duela” para ayudar a solucionar la actual crisis que enfrenta el país.

Swett, el presidente de los empresarios: “Hay que agrandar nuestras manos, meterlas en el bolsillo y que duela”«Básicamente lo que estamos diciendo es que vamos a tener que hacer un esfuerzo muy importante con nuestros trabajadores, con nuestras empresas», dijo el líder empresarial tras una nueva reunión de los representantes del sector en la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC).

Las palabras de Swett representan un nuevo paso luego que la semana pasada asumiera la cuota de responsabilidad del sector empresarial en la crisis que vive el país, cuando pidió perdón por “escuchar con las orejas chicas” a las demandas sociales.

Tras la reunión de hoy, Swett dijo que “hay una convicción del sector, hoy día la hemos sentido, lo hemos sentido entre los empresarios, así que nosotros nos ponemos a disposición de lo que está buscando el país, nosotros vamos a ser parte de la solución, vamos a hacer todos los esfuerzos que haya que hacer”.

En cuanto a un posible salario mínimo ético, comentó que «es algo que se está discutiendo en la política pública y todo lo que sean acuerdos en beneficios de la ciudadanía los vamos a apoyar, pero nosotros no somos los que gatillamos eso».

«Nosotros lo que sí gatillamos son soluciones dentro de nuestras empresas y más que opinar sobre lo que se está discutiendo en la política, es hora de que vayamos a nuestras empresas y toquemos los temas definidos con el Comité Ejecutivo: familia, salarios y endeudamiento”, indicó.

Al hacer alusión a lo propuesto por empresarios como Andrónico Luksic y otras compañías que se han comprometido a  elevar el piso del sueldo mínimo en sus compañías, Swett dijo que “hemos visto muy buenas señales de muchas personas de nuestro sector, empresarios”. Sin embargo, acotó que “hay que reconocer también la realidad de cada empresa, porque nosotros lo que hemos visto es que la realidad de cada empresa son distintas».

Consultado por otra propuesta de Luksic, la de aplicar un impuesto del 1% a los más ricos, Swett comentó que «todo lo que sean acuerdos políticos transversales vamos a estar disponibles a apoyar. No vamos a poner ninguna barrera a la política pública para enfrentar las situaciones que se están dando».

En este punto, dijo que desde la CPC han identificado tres focos, “el primero tiene que ver con el cómo enfrentar el endeudamiento que hoy están viviendo millones de personas en el país, el segundo dice relación con hacer frente a la situación de los salarios que hace insostenible muchas alzas y por último tratar de apoyar a las pymes con pérdidas materiales en este período de conflicto”.

Fuente: https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/10/29/swett-el-presidente-de-los-empresarios-hay-que-agrandar-nuestras-manos-meterlas-en-el-bolsillo-y-que-duela/

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Tenso cónclave en la Sofofa: Pérez Cruz y Hinzpeter se enfrentan por propuestas de Luksic.

por Diario Financiero,DF /29-10-2019.

Era una jornada de reflexión con 160 asistentes abarrotados en la sala del Consejo, pero terminó en algo más. Escucharon una exposición de la hasta ese minuto intendenta de Santiago, Karla Rubilar y que horas más tarde sería vocera, para analizar la situación del país a raíz de la serie de movilizaciones. El discurso calificado de “crudo pero realista” por los asistentes, terminó sin preguntas y Rubilar se retiró. Ahí se dio la palabra a los consejeros y uno de ellos, fue el presidente de Gasco.

Quienes estuvieron adentro cuentan que Matías Pérez Cruz [«El guatón del Gas», nota del editor CT] criticó un empresario (sin nombrarlo) que había actuado con “oportunismo y moralina” al plantear un sueldo de $500 mil pesos para sus trabajadores Pérez Cruz señaló que había llamado a sus “gerentes” y que además de pagar a todos sus empleados más de $ 500 mil, se distinguían por acciones como el “buen trato”.

Ahí otros consejeros tomaron la palabra hasta que llegó el turno de Rodrigo Hinzpeter, gerente Legal de Quiñenco, quien en defensa de Luksic planteó que le parecía una “falta de respeto” e hizo el punto que el empresario había aludido a la situación de sus compañías y que había dejado claro que no era necesariamente aplicable a todas las realidades empresariales.

Foto de La Tercera (A la derecha Matías Pérez Cruz, «El guatón del Gas», jefe de la pandilla «Los gasco»; nos ahorramos los nombres de la dupla Quiñenco por razones de espacio).

De una manera directa, recordó a Pérez Cruz la escena que éste protagonizó hace algunos meses y que fue ampliamente viralizada, donde le pedía a una visitante alejarse de la playa frente a su casa en el lago Ranco.

Testigos de este diálogo relatan que la discusión llegó a tal punto, que el presidente del gremio, Bernardo Larraín, y otros consejeros intervinieron pidiendo que se evitaran los cuestionamientos personales. Larraín debió interceder para calmar los ánimos, recalcando que la finalidad del encuentro era acordar propuestas y soluciones para el conflicto que atraviesa Chile. En total, se dieron en torno a 40 intervenciones de los asistentes, la gran mayoría de las cuales estuvieron ausentes de conflicto interempresariales pero sí muy marcadas por la preocupación por la situación del país.

En este marco, algunos de los participantes apuntaron concretamente a la realización de una asamblea constituyente y, por esa vía, a un eventual “aterrizaje de un gobierno de extrema izquierda”.

Dentro de estas opiniones, consejeros formularon críticas a la conducción del gobierno recalcando su lenta reacción a los acontecimientos y su falta de liderazgo.

Entre los acuerdos de la jornada, estuvo mandar una carta para pedir a las empresas que vayan informando sobre las medidas que están tomando al interior de las compañías para aportar al ambiente del país.

Reacciones gremiales ante el cambio de gabinete

Los principales líderes del mundo empresarial no quedaron ajenos al nuevo equipo ministerial que nombró ayer el Presidente Piñera.

El presidente de la CPC, Alfonso Swett, expresó que “Chile cambió profundamente y esto obliga a cambios como el de hoy (ayer)”.

El timonel empresarial dijo que “estos cambios se tienen que traducir en soluciones reales y justas para todos y con todos, donde el diálogo social será fundamental”.

El presidente de la Asociación de Bancos, José Manuel Mena, señaló que espera que “el nuevo gabinete debiese fortalecer el diálogo de cara a la ciudadanía, logrando acuerdos políticos para encauzar las distintas demandas sociales”.

En tanto, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Ricardo Ariztía, manifestó que “esperamos que se logren afiatar de buena manera al equipo existente para desarrollar las políticas públicas y reformas que el país necesita, cuidando siempre el crecimiento”. Ariztía apuntó que el nuevo equipo ministerial “deberá escuchar a todos los sectores para que se alcancen decisiones de rápida implementación, porque el país no puede seguir esperando. En esto último, esperamos la colaboración de senadores y diputados”.

Mientras que el presidente de la Cámara Nacional del Comercio, Manuel Melero, declaró que “vemos con buenos ojos y buenas expectativas los cambios que introdujo el Presidente Piñera al gabinete económico en el día de ayer”.

Mientras que el presidente de la Cámara de Comercio de Santiago, Peter Hill, expuso que ahora el principal desafío “es generar cambios significativos que la ciudadanía interprete como los correctos en base a las demandas ciudadanas”.

DF 29-10-2019.


Bernardo Larraín: “Si esta agenda social no está acompañada por el desarrollo, es una agenda que no va a ser sustentable”.

por Natalia Saavedra Morales.

Para el líder de la Sofofa, el Estado tiene la responsabilidad de asegurarles a los chilenos su principal derecho, que es el de vivir en paz. «Ese es un tema que también la gente tiene presente en el discurso político y tiene una gran vigencia. El segundo tema en la agenda es que claramente se necesita una inyección a la vena para los dolores sociales que tiene la gente, y el Presidente lo abordó en su agenda social. Ahora, lo que hemos dicho sobre la nueva agenda económica, tributaria, laboral, de sistema de impacto ambiental, es que nos parece pertinente una pausa, porque creemos que la capacidad legislativa tiene que estar centrada ahora, sobre todo, en temas de seguridad y en lo social. Ahora, si es que algunos creen que esta pausa significa dejar bajo la alfombra la agenda de desarrollo, estaríamos frente a una gran irresponsabilidad, porque estaríamos básicamente proponiendo una agenda social que puede generar una gran frustración mañana», advierte.

Bernardo Larraín: “Si esta agenda social no está acompañada por el desarrollo, es una agenda que no va a ser sustentable”

En algún punto perdieron la conexión. Los grandes empresarios y la sociedad civil se separaron. Y a la élite, le pidieron a gritos en la calle igualdad, una mejor distribución de la riqueza.

La desigualdad ha fracturado a Chile. Es una dicotomía. Las empresas chilenas han contribuido a la generación de empleo y al desarrollo. Han contribuido a situar a Chile –hasta antes del 19 de octubre– como esa “isla” en Latinoamérica que daba el ejemplo del desarrollo de los mercados.

El retail, por ejemplo, ha sido un modelo chileno exportado a varios países de la región. Y la banca local ha puesto sus fichas por América Latina, mientras el sistema de AFP ha sido exportado a Perú.

De acuerdo a Boston Consulting Group, en Chile 140 chilenos concentran casi el 20% de la riqueza del país.
En medio de ese debate nos reunimos con el líder de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte. Sus apellidos cargan con todos los estigmas con que la calle dice que quiere terminar. Proviene de una familia súper rica, de la élite que concentra gran capital. La que también falló con conductas alejadas de la ética. Le pedimos que se hiciera cargo de todo ello, y esto es lo que conversamos.

Este movimiento no lo previó ni la política, ni la prensa, ni la empresa. ¿Qué pasó que nadie se dio cuenta que había tanta rabia acumulada?
-Nadie anticipó lo que iba a ocurrir el 19 de octubre. Empieza la típica reacción de aquellos que desenfundan sus tesis, diciendo “mira, les dije que esto iba a pasar, les dije que esto era una olla a presión que algún día iba a explotar”. Yo creo que eso, al final, no agrega valor a la discusión, porque quien se arrogue el poseer la tesis del por qué sucedió esto, me parece que es bastante tendencioso. Tengo muchas más preguntas que respuestas, esa es la firme. No es el momento de irse de tesis, no es el momento de tratar de explicar lo que pasó, pero sí de tomar mucha conciencia de que cualquiera sea la actividad en que uno esté, yo creo que hay un antes y un después del 19 de octubre. Por lo tanto, tiene que cambiar la agenda de la política, tiene que cambiar la agenda del mundo empresarial, por supuesto, y tenemos que hacer muchas preguntas con humildad. Hay que reiniciarse, dejar las teorías de lado, y reconstruir de nuevo diagnósticos. Poner mucha oreja, mucho diálogo y co-construir.

¿Pero había un error en el diagnóstico? El Gobierno dijo más crecimiento, que eso querían los chilenos….
-Sigo pensando que este proceso de modernización que ha tenido Chile, si uno ve las cifras macro que siempre se ponen en la mesa, hemos bajado la pobreza, si bien la desigualdad es bastante porfiada, algo baja, el producto per cápita de Chile es muy alto, en fin. Ese típico discurso economicista habla de un país que se ha modernizado. El punto es que esos promedios, probablemente, escondan muchas realidades. Muchas personas pobres pasaron a ser de clase media, de distintas clases medias, hay muchas personas que están recién por sobre ese umbral de pobreza y que siente mucho temor de volver a caer, sienten mucha precariedad, y en contraste con ese temor y esa precariedad, también tienen muchas expectativas. Y por qué me doy esta vuelta larga para llegar al crecimiento, porque en este sistema económico libre, el crecimiento es un componente bien relevante, pero solo con crecimiento esas expectativas no se pueden satisfacer. Por lo tanto, cuando la economía se estanca, tú que tenías esas expectativas, que tenías fe en este modelo, que te dijeron iba a premiar la meritocracia, que iba a incentivar la movilidad, te frustras. Y, finalmente, si se frustran esas expectativas, la máquina del crecimiento se chantó, empieza a aparecer más desnuda la desigualdad.

¿No será que el problema es que no nos mezclamos? ¿No sería bueno que los hijos del empresario y del trabajador vayan al mismo colegio?
-Si hay una reflexión que hago, más allá de mi período en Sofofa, porque claramente voy a reactivarme en el mundo empresarial, es que hay que multiplicar por cuatro la cercanía con los trabajadores. La empatía, la comprensión, esa conversación, es fundamental. Ahora, habiendo dicho eso, yo creo que en Chile, incluso en el mundo empresarial, hay distintos estratos.

¿No es lo mismo un ejecutivo que un gerente y un director?
-Pero distintos estratos de empresas. No hay duda, y tengo una gran convicción, de que a pesar de que es bastante estigmatizada la gran empresa, en general, las condiciones de las personas que trabajan, los beneficios, son bastante buenos. No estamos tan distantes de la frontera de países desarrollados.

Pero hay una responsabilidad en el empresario, pues cada sueldo que paga construye realidad.
-Esa empatía, esa cercanía, esa comprensión, aunque yo haya considerado que la tenía, hay que multiplicarla por dos, por tres y por cuatro. En el fondo, en la cercanía de un gerente general, un empresario, un presidente, con sus trabajadores, por definición, habrá un antes y un después. Si hay algo que reflexionar es que tenemos que estar mucho más cerca de los trabajadores, comprendámonos más, dialoguemos con ellos. Y no solamente eso, ¿cuál es la situación dramática de Chile? No son las personas que tienen empleo y buenas condiciones. Son las personas que tuvieron que tomar un empleo precario, sin imposiciones, sin beneficios.

¿Y que está haciendo la élite por esa gente?
-Hay que escuchar con respeto lo que dicen. Las manifestaciones expresan algo. Muchas veces escucho: «Las personas que se manifiestan son activistas, no corresponde a la mayoría silenciosa». No se puede descalificar a quienes se están expresando, hay que, por así decirlo, pesquisar e indagar respecto a esa mayoría. Una primera lección es que no cerremos la oreja a esas manifestaciones, con el argumento de que son activistas movilizados, porque algo están expresando de la sociedad.

¿Y no le parece que esa gente, la mayoría, lo que está pidiendo es algo tan básico como dignidad, un derecho humano?
-Hay dos reflejos. Hay personas que expresan cierta satisfacción con sus vidas. Parece un poquito insensible decirlo ahora, pero un número no menor de personas dice: «Yo estoy contenta con mi trabajo, con mi familia». Y eso no es incompatible con, al mismo tiempo, decir: «Tengo también malestar. Estoy contento, tengo un trabajo, mi hijo está estudiando, primer miembro de mi familia que es profesional, pero al mismo tiempo me cuesta terminar el mes, tengo miedo cuando tengo un problema de salud, tengo temor a perder el empleo». Esa situación macro que siempre pintamos, incluso ese bienestar objetivo individual, no es incompatible con el malestar, que es lo que expresan estas manifestaciones.

Uno se pregunta por qué protesta la clase alta…, ustedes como empresarios apoyaron a Piñera como presidente. ¿Por quién votarían?
-Esto no tiene que ver con Piñera, ni con Beatriz Sánchez, Michelle Bachelet, con el PS, RN o la UDI. El mundo empresarial no tiene un candidato, porque no tiene un sector político. Cada persona del mundo empresarial puede tener una opinión. Es un error que el mundo empresarial se exprese diciendo «salió elegido cierto sector político y ahora estamos tranquilos o estamos preocupados porque salió este otro sector». Para mí es sano para una democracia que haya alternancia en el poder, que haya distintos sectores políticos que estén compitiendo por ganar una elección.

Pero a la élite tampoco le está gustando el Gobierno.
-Los profesionales, sobre todo jóvenes, que se expresan estos días, están empatizando. Les reprochan a las generaciones mayores, les dicen: «Miren, ustedes siempre nos han hablado de la situación macro, de los empresarios, etc., aquí nos hablan de la macroeconomía, de que quieren subir el ingreso bruto per cápita, de trabajo, de desempleo, pero no se incorporaba el malestar». Y esto se va a la otra punta. La sociedad chilena se siente profundamente abusada, molesta. Y ese es otro extremo, no es incompatible incluso con decir que muchas personas en Chile están satisfechas con algo en su vida. Esos jóvenes están diciendo: «Ustedes se quedaron pegados con las encuestas que decían que la gente individualmente estaba contenta, se ignoró el malestar».

-¿Cuál es el mea culpa que hace usted desde la presidencia de la Sofofa, siendo Larraín Matte, una familia ultrarrica del país? Es la caricatura de la gran acumulación de riqueza que se replica con Luksic, Angelini…
-Por supuesto que me siento un privilegiado, por supuesto que tuve oportunidades que otras personas no. Y no tengo ningún complejo, es decir, soy parte de una familia empresarial relevante, que tiene participación en varias compañías. Pero el punto es el siguiente, esconderse de esos privilegios, renegarlos, no es la vía. Estoy tratando de devolver la mano todos los días trabajando en empresas, en el gremio. Dicho eso, el mea culpa es antes y después del 19 de octubre. No hay ningún actor que tenga cierto liderazgo político, empresarial, económico, social, que pueda decir «sabe que yo me paro en un pedestal y la responsabilidad es de otros». Todos somos responsables del problema, de este desacople que quisimos ver entre lo macro, desde la felicidad objetiva de las personas y, finalmente, el relativizar el malestar. Y así como somos responsables de haberlo relativizado, somos parte importante de la solución. En el siglo XXI, cuando todo está globalizado, el conectar a un país y sus ciudadanos con las tendencias globales, la transformación digital, el cambio tecnológico, el cambio climático, el cambio democrático, los mejores portadores, los mejores conectores de esas tendencias con las personas, son las empresas. Las empresas son los principales agentes de transformación, entonces, creo que debiéramos ser actores relevantes en la solución de esta crisis.

-¿Y usted cómo repara? Viene de la familia relacionada a la Papelera, se coludieron por el papel, y lo hicieron otros empresarios con los pollos, los medicamentos y la gente se sintió abusada por eso.
-Los abusos que se cometieron, por supuesto, que amplifican esta molestia. Lo pensé mucho cuando asumí la presidencia de la Sofofa y, a pesar de que mi responsabilidad siempre ha sido Colbún, fui director de CMPC.

-¿Llegó a alguna conclusión de por qué los empresarios hicieron eso, por qué subestimaron a la gente?
-Toda institución, sobre todo a medida que se complejiza y crece, es distinta a cuando es una empresa pequeña, que el dueño está presente y tiene una visibilidad de todo lo que pasa. Esa empresa se transforma. De repente es una multinacional con 30 mil funcionarios y operaciones en 15 países. Toda institución, sea un medio de comunicación, una empresa de otro tipo, una agencia del Estado, una institución académica, se complejiza y crece y está integrada por personas imperfectas y puede caer en una mala práctica. Claro que tenemos que hacer que los sistemas de gobernanzas, la cultura, inhiban esos comportamientos. Y no me paro a decirlo en un pedestal. Se deben aumentar sistemáticamente los estándares de cultura de integridad corporativa para inhibir ese comportamiento.

¿No cree que existan prácticas empresariales que ya no van a ser toleradas y que se ha aprendido, lamentablemente, sobre la base de errores muy profundos?
-Por supuesto que sí. Los estándares de escrutinio, de transparencia y, por lo tanto, de intolerancia, se elevan. Así como los estándares que se les exigen a las instituciones políticas, a las iglesias, al Estado.

-¿Y cómo los empresarios pueden ser confiables con antecedentes como el caso Penta? Terminaron en clases de ética, es una burla.
-Con mayor razón después de esos casos voy a apuntar con el dedo a otros. Voy a promover las buenas prácticas empresariales, inculcándolas a los empresarios, a los gerentes. Todos somos testigos de lo devastadora que puede ser una mala práctica empresarial, para la empresa, para sus trabajadores, para los clientes, para su reputación en general. Y con la conciencia no es suficiente, tiene que pasar de la conciencia a la gestión.

¿Y no habría que pedirles disculpas a nombre del empresariado a la gente, a los trabajadores, a los consumidores?
-Las empresas han reconocido sus errores, pedido disculpas, trataron de reparar el daño, aunque nunca es posible repararlo en toda su magnitud. Veo un cambio en la humildad que han demostrado otros sectores políticos. Cuando Piñera en su último discurso dice “yo, uno, pido perdón; segundo, reconozco el aporte que me hizo la oposición”.

Pero antes dijo que estábamos en guerra…
-Pero cambió el tono, ese es el camino que hay que marcar. Lo más relevante en una situación como esta es no sacar los sables y viejas tesis para echar agua a tu molino.

Y si hablamos de cambio de tono, ¿están dispuestos a entender que la Reforma Tributaria, como la conocemos, tiene poco sentido después del 19 de octubre?
-Hay dos temas muy relevantes en la agenda, y un tercero que quizá no tenga tanto protagonismo. El Estado tiene la responsabilidad de asegurarles a los chilenos su principal derecho, que es el derecho de vivir en paz. Ese es un tema que también la gente tiene presente en el discurso político y tiene una gran vigencia. El segundo tema en la agenda es que claramente se necesita una inyección a la vena para los dolores sociales que tiene la gente y el Presidente lo abordó en su agenda social. Ahora, lo que hemos dicho sobre la nueva agenda económica, tributaria, laboral, de sistema de impacto ambiental, es que nos parece pertinente una pausa, porque creemos que la capacidad legislativa tiene que estar centrada ahora, sobre todo, en temas de seguridad y en lo social. Ahora, si es que algunos creen que esta pausa significa dejar bajo la alfombra la agenda de desarrollo, estaríamos frente a una gran irresponsabilidad, porque estaríamos básicamente proponiendo una agenda social que puede generar una gran frustración mañana.

¿Por qué?
-Porque si esta agenda social no está acompañada por este motor del desarrollo, es una agenda que no va a ser sustentable.

Claro, pero habría que pensar en otro tipo de Reforma Tributaria.
-Por eso mismo, la pausa es pertinente, aprovechemos para poner todos los instrumentos en la mesa. Integrado o no integrado, los impuestos de las empresas, los impuestos personales, exenciones tributarias, simplificación, etc.

-¿Y en el tema laboral? Porque se aprobó la idea de legislar sobre las 40 horas…
-Nuevamente, por qué no hacemos la discusión de fondo. No reducirla a un número 40, 41, 45.

¿Pero si eso le hace bien a la gente?
-Es la misma actitud que manifiesto con la Reforma Tributaria: pongamos todos los temas en la mesa. La compatibilidad del trabajo con el cuidado de la familia, el ocio, la recreación y, por otro lado, la productividad de la empresa. Creo que esas cosas se encuentran en la palabra flexibilidad.

Pero está comprobado que la gente más feliz, trabaja mejor.
-Pero esas preferencias son tantas como personas hay. Es muy diverso, entonces, poner una ley que reglamenta una sola jornada, de una sola extensión, eso no contempla esa riqueza.

Pero quién va a querer trabajar más horas…
-Es que la realización personal se da básicamente en dos espacios: primero, en la familia, en tu intimidad por así decirlo, y también en el trabajo.

Pero si preguntas a la gente al final de sus vidas qué les faltó, te dicen tiempo para sus familias, no para trabajar.
-Efectivamente, si hoy les preguntas a las personas, no se ve una realización personal en el trabajo, no se ve una identidad en el trabajo. Y eso es una brecha que tenemos que solventar. Que los trabajadores sean parte de la innovación, de conversación, de diálogos, para que propongan cosas. Cuando tú te preocupas no solo de la persona, sino de su entorno familiar.

Claro, pero eso no va a pasar si el gerente almuerza en su oficina y el trabajador en el casino.
-Por supuesto, ese es el cambio que tenemos que hacer todas las empresas chilenas, para que las personas se sientan realizadas en el trabajo, que no afecte la calidad de vida de las personas ni la productividad de las empresas.

¿Cree que los empresarios van a estar dispuestos a mezclarse más con sus trabajadores?
-En estos momentos difíciles de Chile, aquí no hay ninguna persona que esté indiferente a lo que pasa, estamos todos conmocionados, con pena, y te aseguro que se va a actuar diferente después de esto. Desde el punto de vista empresarial, la principal acción es con esas personas que trabajan en las empresas. Y en una lógica un poquito más extendida, con proveedores, con contratistas. Y un tema muy relevante, que dice mucha relación con las personas que se manifiestan, es la deuda que tenemos con los jóvenes.

¿Cómo pueden acercarse a ellos?
-Vemos que los jóvenes de 2° medio, 3° medio, no tienen cercanía con la empresa y ahí tenemos un desafío pendiente. Que el día de mañana pueden ser personas que trabajan en tu empresa. Conectarse con esos jóvenes de liceos vulnerables. Por qué no trabajamos en las mallas curriculares para que estén capacitados, que conozcan la empresa, que le voy a poner un mentor, una pasantía. De forma tal que ese joven que se manifiesta muy negativo a la empresa, tenga una oportunidad de realización.

-¿Cómo vivió la marcha del millón?
-Lo que hemos vivido marca un hito al menos en la historia de los últimos 30 años de nuestro país. Todos debemos asumir que marca un antes y un después. Un hito que debe cambiar la mirada, la actitud y la agenda de todos los actores.  Ese hito tiene dos momentos simbólicos. El primero fue el 19 de octubre, cuando se inicia un desborde de violencia que a todos nos dejó conmocionados, perplejos y tristes. El segundo se realizó el 25 de octubre del 2019, con una marcha pacífica que convocó a más de 1 millón de personas que también nos sorprende, pero que nos deja con un llamado contundente a la acción y al cambio.

-¿Cuáles son esos llamados que le dejan ambos momentos?
-Sobre el primero, la primera responsabilidad del Estado es garantizar la seguridad de los ciudadanos y la integridad de los espacios públicos. Y en esto no debe haber matices: condenar la violencia y no contextualizarla, y apoyar al Gobierno y las instituciones competentes en normalizar el país. Y no postergar una urgente modernización en las capacidades del Estado para prevenir, controlar y sancionar la violencia. Sobre el segundo hito, cabe responder con una actitud distinta de todos los actores, de humildad, dejando por un momento las tesis y soluciones que con tanta seguridad planteábamos hace tan solo algunos días, para participar en múltiples diálogos sociales y, a partir de ellos, construir nuevas tesis y propuestas, obviamente que sin prescindir de la fundamental base intelectual y el rigor técnico. Las empresas pueden ser articuladoras de esos diálogos, con sus trabajadores, proveedores y comunidades. Y cuando planteamos una nueva agenda de políticas públicas con 4 ejes (seguridad y paz social, protección social, desarrollo integral y modernización institucional) o una agenda de acción empresarial, es fundamental nutrirla y conectarla con estos diálogos sociales. No solo cambió el qué, también el cómo.

Fuente: https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/10/29/bernardo-larrain-si-esta-agenda-social-no-esta-acompanada-por-el-desarrollo-es-una-agenda-que-no-va-a-ser-sustentable/

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