La esquizofrenia de Unidad Social: Se opone al Acuerdo cocinado por arriba pero llama a votar en el plebiscito. (¡Plop!).

Una vez más, como en el plebiscito de 1988- el del SI y el NO- los vacilantes capitulan y quieren entregarnos como corderos a las arbitrariedades de la elite. Fueron largos 30 años de neoliberalismo administrado por la Alianza Democrática capitaneada por el golpista Patricio Aylwin, por la  Concertación de Partidos por la Democracia dirigida por los privatizadores  Frei-Lagos, y luego por la Nueva Mayoría de Bachelet, incluido el PC. Como ayer: ¿Otra vez confiaremos en ellos, agacharemos la cabeza y aceptaremos el desarme popular, o nos jugaremos por construir el poder de los Pueblos en las Asambleas autónomas y autoconvocadas? ¡Esta es la cuestión! (Nota del Editor CT).


DECLARACIÓN PÚBLICA

Unidad Social llama a aprobar el Cambio de la Constitución en el Plebiscito y a impulsar una Asamblea Popular Constituyente.

Luego de una deliberación e intercambio entre las organizaciones integrantes de Unidad Social sobre el proceso Constituyente, abierto gracias a la activa movilización del pueblo, y respetando los proceso y autonomía de cada organización, declaramos:

  1. Respecto del “Acuerdo por la paz social y una nueva constitución”:
    • El proceso diseñado allí, no se funda en la soberanía popular, desconociendo el poder Constituyente originario.
    • Establece limitaciones y trabas al ejercicio de la soberanía fijando previamente un quórum elevado que impide cambios sustanciales en el modelo constitucional.
    • Perpetúa los Tratados de Libre Comercio y acuerdos multilaterales suscritos por Chile, bloqueando con ello los cambios estructurales al modelo de desarrollo económico.
    • No permite la participación de los menores de 18 años que con gran éxito y masividad se movilizaron en las Consultas Municipales de diciembre.
    • No contempla mecanismos de participación plurinacional, ni paridad de género, ni de dirigentes sociales y sindicales.
    • Establece un mecanismo de representación y elección, que es funcional a los intereses de los partidos políticos que suscribieron al asunto, los que hoy no cuentan con adhesión suficiente para encarnar las demandas y la potencia del pueblo movilizado.
  2. Aun con las limitaciones y trabas que hemos denunciado desde su ilegítima gestación, pensamos que el plebiscito del 26 de abril puede y debe ser un paso más en un proceso de cambio social y no constituye necesariamente su meta final. Hacemos un llamado a todo el pueblo chileno y residentes a participar activamente, votando por las opciones Apruebo y Convención Constitucional. Además, la mayoría de las organizaciones decidimos realizar llamado a marcar el voto con AC para manifestar opción clara por una verdadera Asamblea Constituyente soberana y originaria. Debemos movilizarnos también como apoderados de mesa para garantizar que nuestra opción sea escuchada.
  3. Llamamos al pueblo a trabajar por la instalación de una Asamblea Popular Constituyente, plurinacional, paritaria y decolonial; asegurando la construcción de una Constitución desde las bases, desde la pluriversidad del pueblo soberano. Esta instalación debería ocurrir inmediatamente a continuación del triunfo en el Plebiscito de fines de abril y realizarse durante los meses siguientes.
  4. Declaramos que el poder constituyente soberano reside en el pueblo a través de las múltiples organizaciones, que se ha dado para exigir el cambio constitucional y un Chile de derechos. En ese sentido continuaremos apoyando y fortaleciendo las Asambleas Territoriales, cabildos, foros y reuniones constituyentes donde los chilenos y chilenas expresamos nuestras demandas para una nueva constitución.
  5. Mantenemos y apoyamos la movilización y la organización de los chilenos y chilenas. Trabajamos por una gran articulación popular, unitaria e inclusiva, valorando la diversidad de los territorios, siendo parte del pueblo movilizado, defendiendo activamente su derecho de participación deliberante en todo este proceso.
  6. Denunciamos fuertemente la represión y la criminalización de la protesta social. La violación de los Derechos Humanos se ha vuelto una práctica sistemática de parte del Estado de Chile. Exigimos verdad, juicio y castigo a sus responsables civiles y uniformados.

Frente a la profunda crisis política y social que vive nuestro país, Unidad Social se presenta como un espacio de articulación social, que invita al pueblo de Chile a la conquista del poder constituyente y soberano, para transformar profundamente nuestro país y superar el modelo neoliberal.

¡Nos cansamos, nos unimos!

UNIDAD SOCIAL

Santiago, 2 de febrero, 2020


 

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