Chile letras: Despedimos al que nos enseñó a volar de nuevo [+Video].

Luis Sepúlveda: letras comprometidas.

por Francisco Martorell/El Periodista.

Fue un hombre con un gran compromiso social y no bajaba la voz ni las letras para defender los derechos de los más postergados. Había militado de adolescente en el PC, luego en el PS y posteriormente hizo suya la frase aún creemos en los sueños. Y lo hizo hasta su último día, hoy, cuando falleció en Asturias, en un hospital público de España, tierra a la que llegó hace 20 años y la adoptó como propia.

Conocí al escritor Luis Sepúlveda a fines de los 80 cuando trabajaba en la revista Análisis y él vino desde Europa para, entre otras cosas, entregarnos el manuscrito de su libro Un viejo que leía novelas de amor, que pocos meses después y bajo la edición de Carlos Orellana, vio la luz en la editorial Emisión. Fueron mil ejemplares los que se imprimieron y pocos los que se vendieron.

Emisión 1989

Sepúlveda, entonces de 40 años, comenzó a escribir una columna para la revista que me tocaba editar. A veces conversaba con él sobre diversos tópicos. Su vida, biografía y cosas que le pasaban eran en sí una novela, había mucho de verdad y también de imaginación, una línea que los escritores suelen confundir, pero ambas, realidad e invento, eran parte de la vida.

Fue un hombre con un gran compromiso social y no bajaba la voz ni la intensidad de sus letras para defender los derechos de los más postergados. Había militado de adolescente en el PC, luego en el PS y posteriormente hizo suya la frase aún creemos en los sueños. Y lo hizo hasta su último día, hoy, cuando falleció en Asturias, en un hospital público de España, tierra a la que llegó hace 20 años y la adoptó como propia.

Antes de eso vivió y estudió en Alemania, país al que arribó luego de que salió al exilio; algunos dicen que por voluntad propia, él porque luego de pasar un tiempo detenido su vida corría peligro en el Chile de Pinochet. En Hamburgo tuve la suerte de compartir con Sepúlveda durante un par de días y recorrer el puerto, que era su pasión, la ciudad completa y ver cómo también la había hecho suya. Tenía sus espacios, lugares y rincones. De ella sacó la inspiración para La historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar, pero, como todos sus libros, hay universalidad en las imágenes y pueden caber en cualquier puerto del mundo, al igual que el romanticismo que lleva impreso Un viejo que leía novelas de amor.

Sepúlveda, quizá por su personalidad no complaciente, su discurso político o por aquello que nadie es profeta en su tierra, no tuvo el reconocimiento en Chile que recibió en Europa y otros países de América, donde su obra caló en una generación completa, de niños y adultos, que se estremecieron con sus cuentos. Acá fue muy leído, pero poco comentado y menos premiado.

No bajó su voz ni discurso para defender lo que más amaba: el respeto a los pueblo originarios, la naturaleza y el medioambiente, cuestiones que con los años se convirtieron en su pasión y objeto literario, donde influyó sin duda Francisco Coloane y otras lecturas como las de Emilio Salgari y Julio Verne.

Era feminista cuando pocos lo eran, cultor de la novela negra, organizado y viajante, recorría el mundo, de verdad y con imaginación. Todo ello se encuentra en sus páginas, libros que han sido traducidos a varios idiomas. Lo recuerdo feliz cuando, en el centro de Santiago, me contó que sería portada de la revista Paula, que hasta entonces solo privilegiaba rostros femeninos. No sé si apareció.

Hoy falleció en Asturias, luego de pelear durante semanas contra el Covid-19, virus que se habría contagiado en un encuentro de escritores en Portugal. Tenía 70 años, mucho por hacer y decir, escribir e inventar. Especialmente hoy cuando el mundo requiere voces potentes, que se levanten, para incomodar y proponer.

Queda en las bibliotecas, en nuestro tiempo y en la memoria. En nuestros sueños, que nos dicen que otro mundo es posible.

Fuente: https://www.elperiodista.cl/luis-sepulveda-letras-comprometidas/

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Falleció nuestro compañero Luis Sepúlveda.

Historia De Una Gaviota Y Del Gato Que Le Enseñó A Volar - $ 5.890 ...

Luis Sepúlveda falleció a los 70 años este jueves 16 de abril, en Oviedo, España, después de más de siete semanas internado en el Hospital Central Universitario de Asturias, luego de contraer el coronavirus.

Enviamos nuestros mejores sentimientos a su compañera, la poeta Carmen Yáñez y a sus hijos Carlos, Paulina, Sebastián, Max, León y Jorge. Vayan también nuestras sentidas condolencias a sus amistades, lectoras y lectores.

Para nosotros además de un gran escritor se va un gran amigo y compañero, que nos acompañó desde el comienzo en esta aventura que ha sido publicar Le Monde Diplomatique en Chile. Despedimos a un hombre generoso y talentoso, un contador de historias, que puso su saber al servicio de los demás.

Luis Sepúlveda publicó más de treinta libros, traducidos a numerosos idiomas, entre ellos Un viejo que leía novelas de amor, Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, La sombra de lo que fuimos, Patagonia Express, mundo del fin del mundo y Nombre de torero… Luis Sepúlveda fue un magnífico escritor y un ciudadano comprometido con las grandes causas revolucionarias, siempre al lado de las luchas sociales con la pasión de los que creen que otro Chile y otro mundo son posibles.

Su último texto en Le Monde Diplomatique se refirió a la rebelión chilena y lo títuló El oasis seco http://www.lemondediplomatique.cl/el-oasis-seco.html

Un centenar de columnas se pueden leer en el blog de Luis Sepúlveda: http://www.lemondediplomatique.cl/carne-de-blog

Le Monde diplomatique publicó en su página el comunicado en francés: https://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2020-04-16-Sepulveda

16 de abril de 2020.

Fuente: https://www.lemondediplomatique.cl/fallecio-nuestro-companero-luis-sepulveda.html


Vuela con las gaviotas poeta, los gatos desde acá maullaremos tu viaje.

En la foto: Elvira López, María Izquierdo y Cristian Molina, intérpretes de la obra «Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar» basada en la novela homónima de Luis Sepúlveda. La pieza teatral se exhibió en Santiago en Junio de 2018.

Querido poeta,

Espero que ya hayas logrado vencer a ese virus tenebroso y estés de regreso en tu hogar…ya te lo dije antes, contamos con tu recuperación.

Andan diciendo por ahí que has muerto. Que falleciste. ¡Patrañas! Otra de las malditas fake news que nos atormentan en estos días. Lo que no saben los portadores de esta inverosímil noticia, es que tú eres inmortal, que habitas en nuestras vidas desde que te leímos y más aún desde que tuvimos el honor y gloria de representar a tus personajes en el escenario.

Esas experiencias imbatibles no las consideran los que quieren convencernos de tu muerte. Lo único que suena un poco sospechoso es que anoche visitaste mis sueños y no solo los míos, también los de Manuel, mi compañero. Ambos soñamos con espacios “recuperados” donde los gatos circulaban confiados entre macetas de petunias. El sueño de Manuel ocurría en “el bazar de Harry”, el mío en el balcón de Bubulina…tu balcón.

Extraño ¿verdad?

Supongo que algún mensaje nos mandaste desde Asturias.

Muchas gracias poeta por tu visita. Nos encanta recibirte y estamos intentando descifrar los símbolos desplegados. Tenemos tanto agradecimiento en nuestras gargantas que podemos cantar y piar y maullar y aullar hasta llegar a tus orillas. Somos teatro del canto y eres nuestro poeta.

Quedamos al aguaite como siempre con tanto cariño y respeto,

María Izquierdo
Elvira Lopez
Cristian Molina
Gabriela Gonzalez

16 de Abril 2020, Peñalolén

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