Eurasia/Bielorrusia ¿Otra «revolución de colores»?

Putin arropa a Lukashenko ante las tentativas extranjeras de “desestabilizar” Bielorrusia. En la foto: Lukashenko y Putin se abrazan durante una reunión en Minsk en 2017 (Tatyana Zenkovich / AP).

La acusación de fraude electoral desata una crisis política en la ex-república soviética

por Eva Lagunero/Canarias Semanal.

Las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto en Bielorrusia estuvieron marcadas por una tensa calma en las semanas previas, así como de un importante despliegue de fuerzas de seguridad en su capital, Minsk, debido al temor por la amenaza de un “Maidán bielorruso”.

El gobierno de Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde 1994, atraviesa su momento más inestable hasta la fecha.

En las elecciones presidenciales del 9 de agosto hubo gran afluencia de electores, también en el exterior del país en ciudades como Moscú, San Petersburgo o Londres. Dentro del país, la oposición convocó concentraciones durante todo el proceso. Tras la jornada de votación, las primeras encuestas a pie de urna daban la victoria a Lukashenko con un 79,7% de votos, frente al 6,8% de su principal contrincante, Svetlana Tikhanovskaya.

Estos resultados provocaron manifestaciones de los partidarios de Tikhanovskaya en las calles de Minsk y Brest, principalmente, y enfrentamientos con la policía. En las redes sociales se publicaron supuestas pruebas de fraude en colegios electorales en los que hubo recuento de votos, dando la victoria a la candidata opositora.

Svetlana Tikhanovskaya ha conseguido movilizar a gran número de simpatizantes en las últimas semanas. Entre sus propuestas está la de celebrar un referéndum para volver a la Constitución de 1994, que establecía límites a los mandatos presidenciales. Su esposo, Sergei Tikhanovsky, es un youtuber que fue arrestado bajo cargos de preparar un golpe de Estado, por lo cual se le retiró de la carrera electoral, asumiendo ella la candidatura.

El New York Times ha presentado a Tikhanovskaya como la gran nueva esperanza. En el mismo sentido se han pronunciado ONG’s internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, lo que hace sospechar de que hay una estrategia de golpe blando en curso.

De hecho, el año pasado, la estadounidense NED (National Endowment for Democracy) financió al menos 34 proyectos y organizaciones en Bielorrusia. El jueves 6 de agosto, tres días antes de los comicios, salieron miles de opositores al Parque de la Amistad de los Pueblos de Minsk para apoyar a Tikhanovskaya al grito de “¡Vete!” (a Lukashenko). A su vez, medios como Belsat.eu y Radio Europa Libre, financiados por el Departamento de Estado de EE.UU, y The Guardian hablaban de una Revolución de las Pantuflas”.

Svetlana Tijanóvskaya, candidata opositora a la presidencia de Bielorrusia
Svetlana Tijanóvskaya, candidata opositora a la presidencia de Bielorrusia y principal rival del actual mandatario Alexandr Lukashenko,

Las manifestaciones anti-gubernamentales han continuado. El 16 de agosto se informó que cientos de miles acudieron a una convocatoria en Minsk. Estas protestas cuentan con gran cobertura y apoyo de la “comunidad internacional”, con “grupos de activistas” manifestándose contra Lukashenko en varias capitales europeas. Mientras tanto, los medios corporativos especulan sobre la caída del actual mandatario y la posible intervención rusa.

También hubo una gran manifestación en el centro de Minsk en apoyo a Lukashenko. Este participó y dijo que Bielorrusia dejará de existir como país si los intentos desestabilizadores logran su objetivo. Advirtió asimismo que hay tropas de la OTAN apostadas en la frontera de Bielorrusia. Frente a la demanda opositora de repetir las elecciones, Lukashenko se ha negado y denuncia la voluntad de imponer «un gobierno desde el extranjero».

A pesar de esta gran manifestación, Lukashenko y sus partidarios están perdiendo la batalla mediática frente a las estructuras anti-gubernamentales apoyadas por los países de la OTAN. El mayor centro de coordinación de la propaganda opositora parece estar en Polonia. Estados Unidos y la Unión Europea siguen presionando a Lukashenko. El 14 de agosto, Josep Borrell dijo que la UE se negaba a aceptar la victoria del presidente y prometió sanciones contra los cargos bielorrusos. El Secretario de Estado de EE.UU, Mike Pompeo también dijo que las elecciones fueron un fraude y amenazó con varias sanciones.

Además, gran número de trabajadores de las industrias estatales se han unido a las protestas de la oposición, aunque se esfuerzan por mantenerlas alejadas de los grupos liberales que pretenden tomar el relevo del poder.

La situación crítica han empujado a Lukashenko a demandar el apoyo de Moscú, a pesar de los recelos sobre el acuerdo de Unión de Rusia y Bielorrusia y de recientes acusaciones de injerencias en las elecciones presidenciales.

Mientras tanto, las fuerzas de la oposición repiten los homenajes a los dos fallecidos y varias decenas de heridos producidos en la represión de las protestas. Y las autoridades bielorrusas han comenzado la liberación de más de 2.000 de las 6.700 personas detenidas.

Grave como haya podido ser la represión en Bielorrusia, no tiene comparación con la que se lleva produciendo en Estados Unidos desde hace varias semanas, con multitud de detenidos, torturados, heridos e incluso muertos por la policía. O la que se produjo en Francia durante las protestas de los Chalecos Amarillos. O la que está teniendo lugar en Bolivia, Chile o Colombia. Pero a la “comunidad internacional” sólo le preocupa la represión cuando se produce en países cuyos gobiernos no se pliegan a los intereses de la OTAN.

Las perspectivas económicas de Bielorrusia, como las de muchos países del mundo, no son alentadoras y la respuesta de Lukashenko ante la epidemia de Covid-19 no ha sido la mejor. Sin embargo, la igualdad de ingresos es relativamente alta y la seguridad social y los servicios funcionan de manera satisfactoria. Sin embargo, como en otras partes, hay demandas legítimas por parte de la clase trabajadora. Si miramos sus reivindicaciones:

   – Democratización del sistema político.

   – Liberación inmediata de los detenidos sin fundamento en los mítines

   – Prohibición de la privatización de las empresas

   – Preservación de los puestos de trabajo

   – Anulación del Decreto Nº 3 «Sobre la prevención de la dependencia social» (impuesto sobre las personas que no trabajan, con el  fin de desincentivar la dependencia del sistema de prestaciones sociales)

   – Prohibición de multas y pérdida de bonos

   – Cancelación del sistema de contratos

   – Aumento del apoyo social

   – Cancelación de la reforma de las pensiones

   – Creación de sindicatos que defiendan nuestros intereses

Se hace evidente que EE.UU y la UE están lejos de apoyarlas

Si Bielorrusia cayera en manos de Occidente, su futuro sería complicado debido a que las industrias estatales, hoy productivas, serían privatizadas por precios irrisorios y el sistema social, que todavía funciona bien para la mayoría de su población, se desmantelaría. Por otro lado, las relaciones económicas con Rusia se verían afectadas. Al final, Bielorrusia podría acabar en una situación peor que la de Ucrania.

Notas/fuentes:

– https://medium.com/@misionverdad2012/qu%C3%A9-pasa-en-bielorrusia-apuntes-contexto-y-todo-lo-que-necesitas-saber-aa73007154de

– https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20200816/putin-ofrece-ayuda-militar-militar-a-lukashenko-frente-a-la-crisis-politica-en-bielorrusia

– https://southfront.org/belarus-kicks-off-large-scale-military-drills-near-poland-lithuania-lukashenko-is-losing-propaganda-war-to-western-backed-opposition/

– https://frenteantiimperialista.org/blog/2020/08/16/la-historia-como-guia-para-la-bielorrusia/

 

Fuente: https://canarias-semanal.org/art/28402/bielorrusia-otra-revolucion-de-colores


Lukashenko advierte de que hay fuerzas de la OTAN en las fronteras bielorrusas.

por Sputniknews.

Alexandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia

El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, denunció que hay tropas de la OTAN en las fronteras occidentales del país.

«Miren a su alrededor: tanques, aviones a punto de despegar a 15 minutos de nuestras fronteras. ¡Y no es en vano! Las tropas de la OTAN calientan sus tanques a nuestras puertas. Hay una acumulación militar cerca de las fronteras occidentales», apuntó Lukashenko en un mitin en el centro de Minsk.

El mandatario instó a sus partidarios a cerrar filas en torno a él ante el incremento de la presencia militar de la OTAN cerca de las fronteras nacionales.

«Apreciados amigos, no les he convocado para que me defiendan, aunque por eso también. Ustedes han venido para defender, por primera vez en un cuarto de siglo, su nación, sus familias, sus hermanas, sus esposas e hijos», declaró Lukashenko al comparecer en un mitin organizado por la ONG oficialista Biélaya Rus, el primero en su apoyo tras una semana de manifestaciones antigubernamentales.

El presidente bielorruso denunció también los intentos de convertir Bielorrusia en una barrera sanitaria entre Occidente y Rusia.

«No queremos ser un estercolero, una barrera sanitaria. Entendemos adónde nos llevaría esto», dijo.

Según Lukashenko, el fin de su gobierno tendría consecuencias nefastas.

El propio Lukashenko estimó que unas 50.000 personas se congregaron este domingo en la Plaza de la Independencia para expresarle el apoyo.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Linas Linkevicius, desmintió que hubiera tropas de la OTAN en las fronteras bielorrusas, tal y como aseguró Lukashenko. El político lituano se refirió a este como «expresidente».

«Las recientes declaraciones del expresidente de Bielorrusia sobre la creciente concentración de fuerzas armadas de la OTAN cerca de las fronteras bielorrusas es falsa. Parece que trata desesperadamente de justificar la ayuda de Rusia y arruinar completamente la independencia del país. Lamentable», escribió el diplomático en su cuenta oficial de Twitter.

La posibilidad de nuevas elecciones

Lukashenko se pronunció en contra de «hundirse en el pantano» que representará la repetición de las presidenciales en Bielorrusia.

«Nos proponen ir a elecciones (…) Si nos hundimos en el pantano, nunca saldremos (…) Nos quieren debilitar. ¿Quién va a realizar estas elecciones, quién irá a las elecciones? Los bandidos. (…) Si vamos a las [nuevas] elecciones, pondremos patas arriba el país», dijo Lukashenko en el mitin de sus partidarios.

Al mismo tiempo, afirmó que las autoridades de Bielorrusia están dispuestas a realizar reformas «mañana mismo».

«Quiero preguntarles, ¿qué quieren ahora? ¿Quieren libertad? ¿Сuál? ¿Quieren cambios? Digan, ¿qué vamos a cambiar? ¿Quieren reformas? Digan, cuáles, ¡mañana las empezaremos!», indagó el líder bielorruso.

Lukashenko afirmó también que los que congregaron el 16 de agosto al mitin en su apoyo este merecen que él se ponga de rodillas ante ellos.

Según comentó a Sputnik la portavoz del Ministerio del Interior de Bielorrusia, Olga Chemodánova, en la acción de los partidarios de Lukashenko participaron unas 65.000 personas.

Desde el anuncio de los resultados oficiales de las elecciones presidenciales en Bielorrusia, que dan más del 80% de los votos al presidente actual, Alexandr Lukashenko, en el país continúan las manifestaciones masivas, que encuentran una represión brutal por parte de los agentes de seguridad.

Lukashenko sostiene que la situación en Bielorrusia se debe a una «injerencia externa» que sigue las pautas de «revoluciones de colores».

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/europa/202008161092435517-lukashenko-advierte-de-que-hay-fuerzas-de-la-otan-en-las-fronteras-bielorrusas/

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