Argentina, aires golpistas: policía bonaerense en desacato.

El anuncio de un redimensionamiento de las fuerzas de seguridad en la provincia de Buenos Aires resultó un buen momento para la demanda salarial uniformada. Si van a invertir tanto dinero en armas, móviles, equipamiento y contratación de personal, tomen en cuenta a los activos, plantearon los delegados de un sector del océano azul. Es preciso añadir que con la pandemia se quedaron sin ingresos extra de carácter legal: partidos, recitales, festivales. Y el temor se proyecta hacia el futuro, pues un barajar y dar de nuevo en la Agencia Federal de Inteligencia y en la Justicia Federal, también los dejaría sin vueltos en actividades reñidas con la ley [Agencia Paco Urondo].

Con un aumento salarial a policías, terminó la especulación sobre un golpe.

por Rubén Armendáriz (*)/CLAE.

Las protestas de los policías de la Policía de la provincia de Buenos Aires comenzaron a diluirse algunos minutos después del anuncio de aumento salarial para la fuerza, que equipara sus sueldos con los de la Policía Federal, desvirtuando las especulaciones sobre un eventual golpe de Estado en la Argentina..

Con banderas argentinas y patrulleros con sirenas abiertas, los policías armados sitiaron la casa del gobernador Kiciloff e incluso la residencia presidencial de Olivos, donde incluso se lanzó una bomba molotov, en protestas que contaron con el apoyo de la derecha –con presiones destinadas a amoldar el accionar del gobierno, y la difusión alarmista de los medios hegemónicos de comunicación.

Los medios internacionales especularon sobre un golpe de Estado (recordando lo ocurrido en Bolivia), aun cuando el presidente Alberto Fernández señalara que “Nunca estuvo en juego la institucionalidad”. Los protagonistas de la protesta policial han sido, en general, agentes exonerados, retirados y otros en busca de protagonismo

Desde que asumió el nuevo gobierno en diciembre pasado, la derecha puso en ejecución un plan de  desgaste, hostigamiento y desestabilizaicón contra sus decisiones políticas reformistas y sanitarias de la pandemia.

Referentes sindicales y sociales enlazan las advertencias del expresidente Eduardo Duhalde sobre un golpe de Estado, la convocatoria opositora a la protesta contra la reforma judicial, la escandalosa sesión montada en el Congreso por el macrismo y el fogoneo a las marchas anticuarentena con el alzamiento policial.

En gremios y movimientos populares dicen que se mantendrán en estado de alerta y hablan de movilizarse en caso de nuevos episodios que apunten a desgastar la situación institucional.

“Los trabajadores y el movimiento sindical sufrimos la dictadura, conocemos lo que es no tener un sistema demócratico y lo vamos a defender como sabemos, que con el pueblo en la calle. No queremos llegar a esa situación, pero tampoco vamos a permanecer de brazos cruzados si de pronto un sector piensa que se puede llevar por delante el gobierno que el pueblo ha elegido”, planteó Hugo Yasky, cabeza de la Central de  Trabajadores de ,la Argentina (CTA).

¿Vuelve la calma?

Los efectivos se retiraron tras el aumento que pasó los salarios a 44.000 pesos, subió de el monto de las horas extra y del adicional por uniforme. Luis Tonil, presidente de la Defensoría Policial, aseguró que “la propuesta es superadora, una mejora sustancial”, aunque consideró que “el piso no conformó del todo, pero en números sumados es acorde con la Policía Federal”.

Sobre la posibilidad de sanciones, Tonil aseguró que tiene el compromiso del ministro Berni “de que no va a haber sanciones a los que levanten las protestas”.

En su discurso, el gobernador Axel Kicillof se refirió a las protestas y aseguró que hubo “imágenes espantosas” que “no pueden repetirse” en relación a los policías que rodearon la Quinta de Olivos o que fueron a su residencia. «Si esto es un reclamo salarial, estamos dando una respuesta contundente e histórica. Si no, en otro caso, vamos comprender que es una cuestión política y es una cosa totalmente distinta», dijo.

“Sobre los sumarios hay diferentes situaciones. Hay gente que no pertenece a la fuerza de manera activa. Los que son exonerados, retirados, familiares…hay quienes no están con los códigos de la fuerza. No puede permitirse lo que está pasando y menos en una pandemia. Necesitamos que se restituya el trabajo”, indicó l joven mandatario provincial.

Ahora, en medio de una grave revuelta de la Policía Bonaerense por salarios bajos y malas condiciones laborales, lo que decidió el presidente Alberto Fernández fue disponer un recorte de un punto de los fondos de participación federal  a la Capital Federal para destinarlo a un fondo de fortalecimiento fiscal de la provincia de Buenos Aires.FuerzaAxel”: contundente apoyo a Axel Kicillof por los reclamos de la Policía bonaerense - El Intransigente

Con ese fondo se va a reponer parcialmente un equilibrio que se perdió a mediados de los años ’80, cuando Buenos Aires cedió ocho puntos de coparticipación para que otros distritos pudieran generar mejores condiciones de vida para sus habitantes, con la idea de frenar el éxodo hacia el conurbano. Eso nunca ocurrió y el Gran Buenos Aires fue acumulando deficiencias estructurales.

Esto “es dar un salto de calidad y de fondo en el profesionalismo de la policía de Buenos Aires. A igual trabajo, igual remuneración. A la misma remuneración tienen que corresponder las mismas exigencias y obligaciones. Vamos a dar pero pedir, vamos a ser muy exigentes», señaló Kiciloff.

Como la policía no está sindicalizada y no puede hacerlo por su «esencialidad», los aumentos de sueldo siempre son otorgados por el Ejecutivo en base a lo que negocia con los estatales nucleados en la ley 10.430, es decir, los administrativos.

(*) Rubén Armendáriz. Periodista y politólogo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: http://www.surysur.net/con-un-aumento-salarial-a-policias-terminaron-las-especulacion-sobre-un-golpe/

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Una protesta con armas reglamentarias y patrulleros

Los policías en Olivos, con Baby Etchecopar y Juan Carlos Blumberg. Durante todo el día, policías bonaerenses desplegaron su reclamo alrededor de la residencia. Cuando invitaron a ocho representantes a ingresar a hablar con el Presidente, se negaron.

La Quinta de Olivos está rodeada por decenas de patrulleros que ensordecen con el ruido de sus sirenas prendidas. Los autos de la policía bonaerense no paran de llegar, estacionan a 45 grados sobre la avenida Maipú, los policías se bajan envalentonados mientras se sacan las boinas y las agitan en el aire. Todos portan su arma reglamentaria. El panorama es amenazante. En el portón de entrada de la residencia donde vive el Presidente junto a su familia, una ronda de uniformados toca los redoblantes y agita banderas argentinas. Enfrente, algunas señoras del barrio con carteles y cacerolas se suman al reclamo. A pesar de que ya desde el día anterior el Gobierno había confirmado que habrá aumento salarial, cuando un efectivo es consultado por Página/12 indica que “eso no nos sirve, venimos muy retrasados. Queremos cobrar 60 mil pesos”. ¿Por qué ahora el reclamo? «Antes, con los mismos jefes, si reclamábamos nos sancionaban”, explica.

Cerca de las 17 sale el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi, junto a Julio Vitobello, secretario general de la Presidencia, para ofrecer a los uniformados que ocho representantes ingresen a la Quinta para conversar con el Presidente. Pero ellos se niegan. “Nos dijeron que nos va a atender el Presidente, pero no queremos. Que salga él afuera”, dice Sandro Amaya, capitán de la bonaerense y quien surge como uno de los voceros de la protesta. Minutos más tarde afirma: «si no entro con las cámaras, no voy a entrar».

Los policías dejaron habilitado un espacio angosto de la avenida Maipú por donde pasan algunos autos. En su mayoría circulan tocando bocina, con las ventanillas bajas, sacando los brazos, alentando, algunos hasta llevan banderas argentinas. Es el caso de una señora que grita desde su Renault 12 rural destruido y el de un hombre que maneja un Jeep con vidrios polarizados. En el medio de la caravana se destaca un Mercedes Benz negro de dos puertas. El conductor bajar la ventanilla y se revela que es Baby Etchecopar, que se suma a su manera a la protesta. Los policías le sacan fotos, lo saludan emocionados. “¿Era Baby? ¡Me muero!”, dice una uniformada y la otra se acerca, sin respetar la distancia social, a mostrarle el video que llegó a hacer mientras el conductor pasaba a baja velocidad.

Damián dice que es policía desde hace ocho años y no quiere dar su apellido. Es imposible saberlo porque si bien porta un arma, no tiene placa. En diálogo con este diario, se excusa: “tengo arma porque es mi uniforme, ¿dónde querés que la deje?”, ironiza. Luego resalta que “anunciaron un 30, pero la fuerza quiere un 56 o 60 por ciento de aumento. Así estaríamos mejorando un poco. Rechazamos el 30 y ya se lo dijimos a Sergio Berni en la reunión que tuvimos con él”. Con respecto a la movilización asegura que “vamos a seguir apoyando a los que están en el puente doce, donde está concentrada la mayoría del personal policial, y adonde van llegando los malones”. “Acá estamos todos los comandos”, subraya.

Entre las mujeres que están en la vereda con carteles que dicen “el pueblo apoya a la policía” o “no es política, es necesidad”, hay una que en sus manos sostiene y agita un cencerro. No quiere responder preguntas a Página/12, pero sobre el cencerro explica que “lo usamos en el campo para ponérselo a las vacas”. Elisa, que está a su lado, sí quiere opinar: “vengo como ciudadana, no soy de la policía, pero no estoy de acuerdo con la corrupción, con la falta de justicia y tampoco con los sueldos que gana esta gente que nos tiene que defender”, dice. Luego argumenta “¿cómo no va a haber policía corrupta si ganan miserias?” Rápidamente cambia de tema y comienza a criticar al gobierno: “Estamos viviendo en un país prehistórico, tenemos cada vez gobiernos más corruptos, indecentes, inmorales. Soy del barrio, y cuando vi esta marcha en la tele dije: si fui a todas las protestas del último tiempo, ¿cómo no vamos a apoyar esto? Además de venir se lo mandé a toda mi gente, moralmente es lo mínimo que uno puede hacer”, se agita.

Los policías se agolpan y aplauden. En el medio está Juan Carlos Blumberg, quien asistió a todas las marchas anteriores que Juntos por el Cambio convocó contra el Gobierno Nacional. “Vine a apoyar a la policía. Esta pobre gente no tiene un sueldo digno. Además el Gobierno largó cinco mil delincuentes a la calle y ellos los tienen que buscarlos con un jornal de 40 pesos por hora adicional«, afirma a Página/12. Ante la consulta de por qué los uniformados deciden realizar ahora el reclamo y no antes, Blumberg indica que «el reclamo es ahora porque desde julio del año pasado no les aumentan”. Luego critica a Sergio Berni y a Sabina Frederic: “Tenemos un ministro de Seguridad de la provincia que es un payaso, que no hace nada, lo único que hizo fue pisotear pruebas en lo de Nisman. La ministra de Seguridad de la Nación es una locura, toman los terrenos y ella dice que no es un delito». «Bullrich era mucho mejor”, concluye.

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A las 19 aparece por primera vez un abogado, Gabriel Juricich, que dice ser representante de algunos policías de la bonaerense y anuncia que los uniformados comenzarían a desconcentrar la movilización. «Como tienen que seguir de servicio se van a ir y me voy a quedar yo a recibir el petitorio. La gente de Presidencia que salió se llevó dos hojas y dijeron que las iban a devolver firmadas. El petitorio fue un acuerdo de toda la fuerza», asegura. «Los policías están con armas porque salieron o entran en servicio y no tienen tiempo de cambiarse», justifica.

Antes del discurso presidencial, las organizaciones sociales que habían convocado a una movilización en defensa del Gobierno para las 20 en Olivos, anunciaron que la suspendían por pedido expreso de Alberto Fernández (así lo hizo el Presidente en un tuit). «Esperamos que las armas y vehículos del gobierno constitucional argentino no se usen para desafiar la democracia», reflexionaba el dirigente de la UTEP, Juan Grabois

Informe: Melisa Molina.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/291017-los-policias-en-olivos-con-baby-etchecopar-y-juan-carlos-blu

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