El Caballo de Troya «recargado»: la crítica del PC al «izquierdismo» del MIR.

Reproducimos aquí el documento “El MIR, una forma del ‘izquierdismo’ en Chile”, redactado por Iván Ljubetic Vargas, historiador militante del Partido Comunista de Chile, PC. Este papel, publicado en el 2008, reedita las críticas que dicho partido formuló a las posiciones del MIR e hizo pública con posterioridad al golpe de estado de 1973. Esta vez se hace abundante uso del artículo critico de Humberto Sotomayor, ex miembro de la Comisión Política del MIR en 1973, titulado “La historia pasaba a mi lado”, publicado por el Boletín Exterior del Partido Comunista de Chile Nº 27, en  enero-febrero 1978 (Editor CT).

EL MIR, UNA FORMA  DEL ‘IZQUIERDISMO’ EN CHILE

Iván Ljubetic Vargas (*).

 «El bolchevismo ha crecido, se ha formado, se ha templado en largos años de lucha contra el revolucionarismo pequeño burgués, parecido al anarquismo o que toma parte de él. Y se aparta en todo lo esencial de las condiciones o  exigencias de una consecuente lucha de clases del proletariado».  (Lenin: «La enfermedad del ‘izquierdismo’ en  el comunismo», en Lenin, Obras Escogidas en tres tomos. Tomo 3, p. 360).

ORIGENES DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIO (MIR).

Hacia 1964, en plena campaña presidencial, se inició la convergencia de diversos grupos que tenían en común su extracción pequeña burguesa y una ideología «izquierdista» o también llamada «ultraizquierdista». Entre ellos estaban los reinocistas, expulsados del PC en 1950; los maoístas, que en 1963 formaron el Grupo Espartaco y que, en 1964,  se transformó en el PCR (Partido Comunista Revolucionario). De la unión de estos  dos grupos nació la Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM).

Iván Ljubetic Vargas, profesor e historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren (CEILER). Se intuye que la foto fue tomada en Santiago, en pleno verano [Nota Editor CT].

Poco antes de los comicios del 4 de septiembre de 1964, numerosos jóvenes socialistas de Concepción, entre los que se contaba casi todo su Comité Regional, fueron expulsados del Partido Socialista.. Se integraron de inmediato a la VRM.

La derrota en las elecciones del 4 de septiembre de 1964, en que perdió por tercera vez  Salvador Allende, produjo un verdadero cataclismo en los sectores más débiles ideológicamente de la izquierda. Estos plantearon:  «no más elecciones: la lucha armada  única vía». Argumentaban que el triunfo de Eduardo Frei  Montalva era la mejor prueba de su decisión.  Sólo comunistas y Allende resistieron bien el fracaso del 64.

Fue ese un momento propicio para el desarrollo y crecimiento de las posiciones ‘izquierdistas’.

Surgió una competencia «revolucionaria» tan grande,  que llevó a la VRM a dividirse. Surgieron  la VRM Vanguardia, de orientación pro china, y la VRM Rebelde, inspirada por la Revolución Cubana.

El 15 de agosto de 1965,  la VRM Rebelde se unió con elementos trotskistas expulsados del PS y constituyeron el MIR.

EL CONGRESO CONSTITUYENTE DEL MIR

Según testimonio del dirigente mirista Andrés Pascal Allende, al Congreso Constituyente del 15 de agosto de 1965,  llegaron la Vanguardia Revolucionaria Marxista (Rebelde) y el Partido Socialista Popular, «organizaciones ambas integradas en buena medida por elementos trotskistas, aún cuando la primera incorporaba como núcleo  fundamental a un grupo de estudiantes de Concepción y Santiago provenientes de escisiones recientes del PS y de la Juventud Comunista»..

Según Pascal Allende, hubo dos «novedades» teóricas en ese Congreso: «la Tesis Político- Militar (la conquista del  Poder por la vía insurreccional)» y plantear «abiertamente como tarea para la clase obrera y el pueblo la realización de una revolución proletaria».

Afirma que, entre 1965 y 1968,  «el MIR se hace  presente  sólo en  escasos frentes de masas: en los sectores estudiantiles de las grandes ciudades  (especialmente Santiago y Concepción), en algunos sectores de la pequeña burguesía asalariada, y muy puntualmente en un par de sectores campesinos y de proletariado industrial y minero».

ASUME MIGUEL ENRÍQUEZ LA JEFATURA DEL MIR

En el III Congreso General del MIR, efectuado en diciembre de 1967, hubo renovación del comité central,  siendo elegido  como secretario general  Miguel Enríquez, que ocupará ese cargo hasta su muerte, el 5 de octubre de 1974.

En los años 1969 – 1970 el MIR  vivió  «la etapa de las acciones directas». En su primera parte se hizo necesaria una verdadera «revolución interna», produciéndose la marginación de «sectores centristas», los que formaron el MR-2,  el PSP y otros grupos. («El Rebelde en la Clandestinidad», agosto 1975. Suplemento de Nº 109. Publicado en París. Tercer trimestre 1975, pp. 46, 47, 49, 51 y 53).

EL MIR SEGÚN UN EX DIRIGENTE MIRISTA.

Humberto Sotomayor Salas escribió:  «Durante casi 10 años fui dirigente del MIR. Primero de su Secretariado, cuando ésa era su dirección  máxima y estaba compuesto de cinco personas, luego de su Comisión Política, cuando ésta se creó en 1971. Junto con el resto de la dirección creamos, organizamos y ejecutamos toda la política que ha caracterizado a esa organización. Acciones realizadas con el profundo convencimiento de estar en lo cierto. Hoy tengo la convicción de que estábamos equivocados…»

«La dirección de nuestra organización (MIR), y de las similares a la nuestra, estaba integrada exclusivamente por personas provenientes de la pequeña burguesía… Me refiero a una variada gama de grupos efímeros, tales como el PCR, el PSR, Tendencia Octubre, etc. En una variada lista, cuatro de estos,  jamás tuvieron en sus filas un solo obrero y menos algún campesino. No sólo las direcciones, sino la mayoría de los miembros éramos de origen pequeño burgués».

EL POR QUÉ DE LAS POSICIONES ULTRAIZQUIERDISTAS.

Al  analizar el por qué de las posiciones ‘izquierditas’, Humberto Sotomayor señala:

«En primer lugar, una profunda y arraigada concepción idealista de la realidad… Al no basarnos en el análisis científico de la realidad objetiva, al guiarnos por apreciaciones puramente subjetivas., al hacer prevalecer los sentimientos a  la realidad, en especial la voluntad, aparecían el resto de las características tan conocidas del revolucionarismo pequeño burgués, una de ellas el inmediatismo. Otra,  el pretender saltar etapas históricas. Pretendíamos dar por canceladas las formas políticas de lucha para iniciar las formas armadas».

Agrega «el vanguardismo estuvo en todas nuestras políticas».

«Fue durante el gobierno de la Democracia Cristiana que intentamos acciones armadas. Nuestro aislamiento de las masas era increíble…» (Humberto Sotomayor Soto: «La historia pasaba a mi lado», Boletín Exterior del Partido Comunista de Chile Nº 27, enero-febrero 1978, pp. 79 a 86)

EL MIR  CONTRA LA UNIDAD POPULAR Y LAS ELECCIONES.

Humberto Sotomayor relata: «Pensábamos que la Unidad Popular no era un buen instrumento para luchar por el socialismo, que se necesitaba uno  mejor. A la agrupación de fuerzas que creíamos sería más útil le llamábamos Polo de Reagrupación de Fuerzas Revolucionarias. Ese Polo Revolucionario pretendía dividir a la Unidad Popular y luego oponerse ‘desde la izquierda’ al gobierno para ‘obligarlo’ a una política diferente». (Id. p. 88).

Efectivamente. En el folleto del MIR, titulado «No a las elecciones!   Único camino:: la lucha armada», emitido en enero de 1969, se planteaba:

«La posibilidad de la futura constitución de un frente de colaboración de clases en Chile no es indiferente a la izquierda revolucionaria… La constitución  de semejante frente llevaría a un retroceso para la izquierda en general de incalculable envergadura… Es evidente que una tal alianza el Partido Comunista sólo la conseguirá detrás de la candidatura de un respetable burgués progresista y con un programa abiertamente democrático burgués». (Mimeo, p. 10)

En el documento «El MIR y las elecciones presidenciales» se afirma: «El Movimiento de Izquierda Revolucionario no desarrollará ninguna actividad electoral». Separata de «Punto Final» Nº 104, del 12 de mayo de 1970).

Hacia diciembre de 1972, dirigentes del MIR entrevistados por una revista mexicana, afirmaron: «El programa de la UP es un programa reformista, un programa de transición, no es un programa que tienda llegar al socialismo ni muchos menos, el programa de la UP es un programa antimonopolista, un programa antiimperialista y hasta ahí no más (sic), este programa también lo hubiera podido presentar el reformismo de derecha. Nosotros pensamos que la UP, como bloque, es fundamentalmente reformista. Reconocemos en el seno de la UP a sectores revolucionarios pero que no son hegemónicos, por ejemplo la Izquierda Cristiana, sectores del PS y sectores del MAPU». (Entrevista al MIR, publicado por revista mexicana Punto Crítico Nº 12, diciembre de 1972, pp. 43 y 45).

Los dirigentes del MIR,  enceguecidos por su ‘izquierdismo’ no eran capaces de hacer un análisis objetivo de la situación nacional. Se saltaban etapas. Llegaban incluso a plantear que la lucha contra los monopolios y el imperialismo podía ser llevada a cabo  por los «reformistas de derecha».

HACIENDO EL JUEGO A LA REACCIÓN.

En repetidas oportunidades este movimiento «izquierdista» planteó que era imposible el triunfo de Allende en los comicios electorales del 4 de septiembre de 1970,  pero  -a medida que avanzaban los días-  fueron cambiando de opinión.

Efectivamente, en una Declaración Pública del MIR  se expresaba en agosto de 1970:  «¿Qué puede ocurrir en septiembre? Que los allendistas pueden obtener una mayoría electoral lo que no significa la conquista del poder por los trabajadores. Porque la llamada Unidad Popular es reformista y apaciguadora. Asegura la pasividad de los trabajadores. Los adormece con el opio electoralista y  parlamentarista. Buscará el entendimiento con los patrones. ¿Entonces? El MIR llama a prepararse para acciones realmente revolucionarias. Un paro nacional. Ocupación de fábricas. Si existen mercaderías en las bodegas… a repartirlas. Planear el levantamiento de barricadas. Preparar cócteles Molotov.» (Citado en revista Ercilla Nº 1837, del 2 al 8 de septiembre de 1970, p. 10).

El hecho que esta declaración del MIR fuera citada por una revista reaccionaria es una de las tantas pruebas que el ‘izquierdismo’ jugaba un claro rol a  favor de las clases poseedoras, que -a igual que éste-  estaban contra el triunfo de la Unidad Popular.

«SE EQUIVOCÓ LA PALOMA».

El subjetivismo ‘izquierdista’ y el anticomunismo de los dirigentes del MIR les impidieron  realizar un análisis objetivo de la situación que se vivía en Chile en los años 1969 – 1970.

Plantearon que la  constitución de la Unidad Popular, la cual calificaron de «un frente de colaboración de clases», llevaría «a un retroceso para la izquierda en general» y que levantaría «un programa abiertamente democrático burgués». Los porfiados hechos mostraron que la UP ha sido la coalición más poderosa de la izquierda y que su programa (y también su acción en el gobierno) fue revolucionario.

Sostuvo el MIR «que una tal alianza el Partido Comunista sólo la conseguiría detrás de una candidatura de un respetable burgués progresista». Ese candidato, Salvador Allende, es uno de los más grandes revolucionarios de la Historia de Chile.

Y contra  los augurios de los dirigentes ‘izquierdistas’ triunfó Allende. ¿Cuál fue la reacción de ellos frente al  rotundo fracaso de sus tesis?. Buscar explicaciones que no explicaron nada. Por ejemplo, que Allende triunfó porque la burguesía enfrentó dividida a la Unidad Popular. Faltos de la más mínima seriedad política fueron incapaces de hacerse una autocrítica. (Posteriormente  incluso afirmaron que ellos habían llamado «a última hora a votar por Allende», lo que es falso. La mejor prueba de esto, fue su actitud frente al Gobierno de Salvador Allende).

En cambio, otro  grupo ‘izquierdista’, llamado  Ranquil, tuvo la honestidad de  reconocer su error de apreciación y, después del triunfo de Allende, se disolvió. Sus miembros solicitaron el ingreso al PS y al PC.

EL PRESIDENTE ALLENDE INDULTÓ A MIRISTAS.

El 5 de enero de 1971 se instaló el Gobierno en Valparaíso. En  su discurso en el acto de instalación, el Presidente Allende anunció: «Hemos firmado un decreto que indulta a los dirigentes del MIR, que hace mucho tiempo están escondidos eludiendo la acción de la justicia. Por asumir esta actitud se ha lanzado en contra nuestra una crítica muy dura. Yo he hecho uso de un derecho constitucional. Quiero la tranquilidad y la paz social. Creo que esos jóvenes militantes de la Izquierda, con los cuales teníamos una apreciación táctica diferente actuaron erradamente, pero impulsados por un anhelo superior de transformación social, conducta que los condena porque han asaltado algunos bancos. Lo hicieron es cierto, y yo lo sé, pero no hirieron a nadie, no derramaron sangre ni de carabineros, ni de empleados, ni de obreros…»  (Consejería de Difusión de ka Presidencia de la República: «El Pensamiento político de Salvador Allende». Quimantú. Santiago, 1971, pp. 30 – 31).

Si fue justa la medida tomada por el Presidente, se equivocó en cuanto a  calificar a esos jóvenes como izquierdistas, sin comillas.

El 18 de marzo de 1972 hizo un nuevo llamado a los ‘izquierdistas’. Dijo: «Debemos terminar con la irresponsabilidad de algunas acciones. Rechazamos la demagogia y la violencia…

«Yo llamo desde aquí a los movimientos revolucionarios que no están en la UP,  les digo frente a Chile entero que yo he pedido diálogo con esos sectores, para ver si es posible llegar a un  entendimiento que implique tácticas. No queremos otra cosa sino fortalecer la unidad revolucionaria, pero al mismo tiempo, reclamamos el respeto  al Gobierno de los Trabajadores, el respeto a la táctica que nos permitió llegar al Gobierno y que nos permitirá avanzar. Yo les pido a los sectores que no están en la UP, que son revolucionarios, que aman la justicia, el trabajo y la posibilidad cultural del pueblo, que entiendan que éste es un Gobierno de los Trabajadores, que éste es el pueblo hecho Gobierno y no pueden estar combatiéndolo»    («Allende: Su Pensamiento Político». Quimantú. Santiago, pp. 324 y 325).

Otro error de Allende: considerar a los ‘izquierdistas’ como revolucionarios. Muy pronto comprenderá la inutilidad de su llamado a esos sectores..

EL MIR DURANTE EL GOBIERNO POPULAR.

Los dirigentes del MIR llamaron  «el período  pre-revolucionario» a los años de 1970 a 1973. Se esforzaron por impulsar «acciones directas de campesinos por tierras (corridas de cerco, ocupaciones de fundos)». Sólo en la provincia de Cautín,  entre septiembre de 1970 y enero de 1971 hubo  57 corridas de cerco y en 1971 se llevaron a cabo  400 tomas de predios campesinos. Todas estas acciones  tenían como objetivo  sabotear el profundo proceso de Reforma Agraria llevado a cabo por el Gobierno de Salvador Allende.

En noviembre de ese año, un dirigente del MIR en una concentración en Temuco planteó: «Si el Gobierno sigue insistiendo en aplicar la Reforma Agraria hecha por los ricos en el Gobierno de los democratacristianos, nosotros haremos nuestra propia reforma agraria de tipo revolucionario. Absolutamente nada para los dueños de loas tierras, ni siquiera las 8º hectáreas básicas que establece la ley». (Citado por El Mercurio, 21 de noviembre de 1971, p. 33).

La historia mostró que las acciones de los ‘izquierdistas’ en el agro sólo sirvieron para dar pretextos a los  enemigos del pueblo y alejar a importantes sectores medios que estuvieron en sus comienzos con el Gobierno Popular. En cambio la Reforma Agraria de la Unidad Popular terminó con el latifundio, expropiando  4 mil haciendas, con una  superficie total de 8,9 millones de hectáreas y entregando la tierra a quienes la trabajaban.

EL ‘IZQUIERDISMO’ AISLADO DE LAS MASAS.

.Como recuerda el ex dirigente mirista Humberto Sotomayor, «Nuestro aislamiento de las masas era increíble… Nos vinimos a dar cuenta que estábamos aislados de las masas a finales de 1971; sólo entonces tomamos medidas para acercarnos a ellas, pero esta vez para disputárselas a la Unidad Popular y no a la burguesía. La historia pasaba a nuestro lado». (Humberto Sotomayor: Obra citada, pp. 86- 87).

Los esfuerzos por ganar a las masas de trabajadores resultaron un fracaso para los ‘izquierdistas’. Una prueba de ello fueron los resultados de  las elecciones del 30 y 31 de  mayo de 1972 para designar el Consejo Directivo Nacional. De los 546.271 sufragios  válidamente emitidos en una votación directa, los partidos de la Unidad Popular recibieron 375.597 votos, el 68,8% del total (la primera mayoría fue del PC con el 31,8%);  el MIR obtuvo  apenas 10.192 votos, el 1,8%. No eligiendo ningún dirigente. (Pasados 36 años, la falta de apoyo de los trabajadores al  MIR es mayor  aún. En las elecciones de la CUT de agosto de 2008,  logró sólo el 0,89 de los  712.317  votos válidamente emitidos).

EL MIR INTENTÓ CREAR UN «PODER  ALTERNATIVO» AL DE LA UP.

También se esforzó sin éxito de constituir el «polo revolucionario».

Humberto Sotomayor lo detalla así: «Pensábamos que la UP no era un buen instrumento para luchar por el socialismo, que se necesitaba uno mejor. A la agrupación de fuerzas que creíamos sería más útil le llamábamos Polo de Reagrupación de Fuerzas Revolucionarias.

Ese Polo Revolucionario pretendía dividir a la UP y luego oponerse ‘desde la izquierda’ al gobierno para ‘obligarlo’  a una política diferente… El estímulo a este tipo de políticas figuraba en los planes de la CIA para derrocar el Gobierno. Para ser más claros, estábamos convencidos que el Gobierno de la UP iba a terminar traicionando y reprimiendo al pueblo, entregándose a la burguesía. El diálogo con la DC y la presencia de ministros militares eran considerados por nosotros como signos de entrega a la burguesía y esperábamos ‘el momento en que se produzca la ruptura entre el reformismo y el movimiento de masas’.

«Nuestra meta era -continúa Sotomayor-, por una parte, catalizar la ruptura y, por otra, estar preparados para romper con el ‘reformismo’. Eso sucedía en los últimos días de agosto y los primeros días de septiembre de 1973». (Humberto Sotomayor: Obra citada, p. 88).

En diciembre de 1972, Miguel Enríquez, secretario general del MIR,  señaló a un diario de la capital que los Comandos de Trabajadores eran organizaciones «donde la clase  proletaria se da sus propias formas de organización autónoma, independiente del aparato burocrático del Gobierno. Son las masas organizadas que pasan a impulsar el proceso, independientes del aparato del Estado. Son organizaciones autónomas que establecen la dualidad de poder. Dicho claramente, caminan germinalmente hacia un poder alternativo». (El Clarín, 15 de diciembre de 1972).

LOS TRABAJADORES Y EL GOBIERNO POPULAR.

Contrariamente a lo afirmado por los ‘izquierdistas’, en el Gobierno de Allende los trabajadores tenían gran participación. Esto no sólo se daba por la existencia en todo el período de cuatro ministros obreros,  numerosos trabajadores en los cargos de Intendentes, Gobernadores y Subdelegados. También por el funcionamiento de diversos organismos de participación de los trabajadores en la economía. Por ejemplo los Comités de Vigilancia de Producción, constituidos en Empresas del  Área Privada; las Asambleas de Trabajadores de Empresa, que eran el organismo máximo de participación a nivel de base en Empresas del Área Social y Mixta. Además, estaban las  Asambleas de la Unidades Productivas, que reunía a los trabajadores de cada sección, departamento o división; el Comité Coordinación de Trabajadores de la Empresa, integrado por cinco representantes de los trabajadores al Consejo de Administración, la directiva del Sindicato de la Empresa y un representante por cada Comité de Producción.

En Consejo de Administración era el único organismo de participación en las empresas del Área Social y Mixta con poder para adoptar resoluciones de carácter obligatorio para todos los trabajadores de la empresa relativas al funcionamiento de ésta. Lo componían cinco representantes de los trabajadores, cinco del Estado y uno designado pro el Presidente de la República. Este Consejo de Administración determinaba la política de la empresa, de acuerdo con la  Planificación Nacional de la Economía. Hacia mayo de 1972 estos Consejos de Administración estaban constituidos en 70 empresas con un total de 70.000 trabajadores. En el agro, funcionaban 19 Consejos Provinciales Campesinos.

Por otra parte, el apoyo de los trabajadores al Gobierno de Salvador Allende  era inmenso. Ello quedó demostrado en las elecciones de mayo de 1972 y en las grandes concentraciones realizadas a través del país. Especialmente notables fueron las llevadas a cabo para conmemorar el tercer aniversario del triunfo popular, el 4 de septiembre de 1973. Sólo en Santiago marcharon cerca de un millón de trabajadores.

LA POLÍTICA MILITAR DEL MIR.

Los dirigentes miristas se jactaban de su dominio de la política militar. Se debe reconocer que hicieron un trabajo hacia las Fuerzas Armadas. Pero lo efectuaban  con una línea estrecha, sectaria, al asociar ese acercamiento a la lucha contra los esfuerzos del Gobierno por desarrollar la colaboración con soldados  constitucionalistas. Las acciones del MIR se convertían, así, en actos de provocación contra los mandos que apoyaban al Gobierno.

La propaganda ‘izquierdista’ dividía artificial e injustamente a las FF AA en forma horizontal, colocando como  decisiva la contradicción entre oficiales y tropas. (Recuerdo que en un muro frente al Regimiento Tucapel escribió el MIR «Soldado no obedezcas a tus oficiales»). Eran incapaces de ver que oficiales como el general Carlos Prats, Bachelet y otros apoyaban el proceso revolucionario que llevaba adelante el Gobierno Popular.

Cuando, con motivo del paro patronal de Octubre de 1972, Allende designó el Gabinete  UP-CUT-Fuerzas Armadas, encabezado por el general patriota Carlos Prats como Ministro del Interior, el MIR emitió una Declaración Pública, con fecha 8 de noviembre de 1972, donde llamaba «a los trabajadores a rechazar la constitución del Gabinete militar porque el vacío de poder que llenaron los militares lo debieran haber llenado las fuerzas de la clase obrera y del pueblo… La incorporación de algunos generales en el Gabinete ha cambiado en una importante medida el carácter que hasta aquí tenía, ya que los partidos populares tradicionales dejan de ser el eje político del Gobierno y deben ceder parte importante de este papel a las FF AA y así el Gobierno debilita  más aún la relación con los trabajadores». (Citado por El Mercurio, edición internacional, del 6 al 12 de noviembre de 1972, p. 8).

En otra declaración, el MIR sostuvo: «El camino castrista de la revolución se transformó en camino castrense» (Citado por Ercilla Nº 1949, 22 a 28 de noviembre de 1972, p. 23).

En febrero de 1973, los dirigentes miristas insistían: «El eje del gobierno ya no son los partidos obreros. Predomina en él  la  alianza Allende-Fuerzas Armadas, con el apoyo de los dirigentes del PC». ( «El MIR responde al PC». Suplemento de Punto Final Nº 178, de 27 de febrero de 1973, pp. 1 y 4).

Llamamos la atención de cómo los acontecimientos vividos en esos meses habían  obligado al ‘izquierdismo’ a cambiar el lenguaje. Ahora sus dirigentes  se refieren al PC y PS como «partidos obreros»; califican al proceso llevado a cabo por la UP como «revolución castrista».

Por otra parte, la historia mostró que estaban equivocados en cuanto al significado del ingreso de los militares al Gabinete, en  el que, especialmente el general Carlos Prats jugó un destacado papel a favor del proceso revolucionario chileno.

Aquí, es necesario reconocer que la política militar de la Unidad Popular fue prácticamente inexistente.

En el Informe de Luis Corvalán al  primer Pleno de su Comité Central después del golpe fascista, efectuado en agosto de 1977, se señaló autocríticamente: «No sólo teníamos el vacío histórico de la falta de una política militar, sino que el tratamiento del problema no lo enfocábamos desde el punto de vista de tarea de todo el Partido.» (Luis Corvalán: «Informe al Pleno de Agosto de 1977 del Comité Central del Partido Comunista de Chile», pp. 32 y 33).

EL ‘IZQUIERDISMO’ PENETRÓ EN ALGUNOS PARTIDOS DE LA UP.

Los sectores ideológicamente más débiles de la Izquierda, en determinados momentos históricos, son ganados por posiciones ‘izquierdistas’. Estas resultan más atractivas, más fáciles de entender en situaciones complejas. Ello ocurrió en Chile pasada la euforia del triunfo del 4 de septiembre de 1970. Funcionarios públicos militantes del PC, de la IC y del MAPU llevaban desde sus cargos actividades ultraizquierdistas que dañaban la imagen del Gobierno. El Presidente Allende les salió al paso. En una asamblea con  funcionarios de la Administración Pública, efectuada el 30 de septiembre de 1971, dijo: «Hay sectores seudo izquierdistas, seudo revolucionarios, o lisa y llanamente dispuestos a hacer el juego a sectores reaccionarios, que utilizan el antifaz de su actitud guerrillera y ‘revolucionaria’ para ejecutar o intentar ejecutar algunos actos que caen directamente sobre el Gobierno. Quiero decirles que estos hechos no son ocasionales. Están demostrando que, a medida que el Gobierno avanza en la realización de su programa, la resistencia es mayor y ella no sólo emerge del campo político tradicional, como sería lo lógico imaginarse, sino también de otros grupos».

Agregó más adelante: «Y yo quiero advertirles, por última vez, que no se van a escudar ni en el apellido político ni en el cargo que tienen. Porque si nosotros tenemos que criticar e impedir la acción de esos grupos, con mayor razón tenemos que exigir y reclamar que los funcionarios de los partidos de la Unidad Popular, que trabajan en determinados servicios  una mínima honestidad para desempeñar sus cargos. Y no atizar irresponsablemente acciones, que, en lugar de acentuar y afirmar el proceso revolucionario, no sólo lo debilitan, sino que lo socavan». («Allende. Su pensamiento político». Quimantú, pp. 212  y 213).

EL MIR SE  PUSO  FUERA DEL PROCESO REVOLUCIONARIO.

Respaldando la posición del Presidente, el Comité Político de la UP efectuó una Declaración Pública, el 3 de noviembre de 1971, al cumplirse el primer año del Gobierno Popular. Ella se expresaba: «El MIR se coloca de hecho al margen del proceso revolucionario que a Unidad Popular y su Gobierno encabezan en nuestro país, no valora objetivamente los grandes avances logrados  tan sólo en un año de Gobierno y con su política confunde a sectores del pueblo, aleja del Gobierno capas de la población que están llamados a apoyarlo y, en suma, debilitan las fuerzas del Gobierno para avanzar en las grandes transformaciones en que está empeñado. Con razón El Mercurio y la prensa reaccionaria es tan generosa para destacar en sus columnas su política». (Citados por revista Principios Nº 141-142, agosto-diciembre 1971, pp. 171 y 172).

Sólo el PR y el PC en su totalidad permanecieron inmunes a los cantos de sirena del ‘izquierdismo’. El secretario general de éste último, Luis Corvalán Lépez, señaló a comienzos de 1972, refiriéndose a la actuación de los dirigentes del MUR: «Su conducta  Práctica no constituye ninguna ayuda al Gobierno. Por el contrario. Constituye objetivamente una ayuda a la  política reaccionaria. Se dan el lujo y la libertad de actuar como francotiradores, de actuar por su cuenta,  de protagonizar una serie de acciones que, repito, dañan al Gobierno, y algunas de ellas son absolutamente descabelladas, políticamente absurdas». (En «Corvalán 27 horas», de Eduardo Labarca, p. 121).

El PC mantuvo una consecuente y tenaz lucha ideológica contra el ‘izquierdismo’.

ALLENDE: «SILBEN A LENIN».

A fines de mayo de 1971, el Presidente Allende visitó la Universidad  de Concepción, talvez por entonces único  bastión de los ‘izquierdistas’.

En esa ocasión el secretario general de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, Nelson Gutiérrez, militante del MIR, dijo en su discurso:

«La situación actual del Gobierno no tiene salida. Las necesidades de agilizar las acciones revolucionarias están frenadas, porque se están usando los recursos que el imperialismo se dio para gobernar el país. La única salida que podría tener el Gobierno consiste en apoyar su acción en las fuerzas de las propias masas, en su iniciativa, en su afán de movimiento. Es necesario que se produzca  la unión de obreros y campesinos para conquistar el poder político. Y el poder político se logra sólo a través de la lucha armada»: (Ercilla Nº 1872, del 2 al 8 de septiembre de 1971, p.  12).

En su intervención, el Presidente de la República expresó: «Quiero referirme al proceso que vive Chile y ubicarlo frente a la realidad. Lo hago como respuesta al compañero presidente de la Federación de Estudiantes…

«Yo no quiero que nadie preste apoyo a este Gobierno si no comparte la realidad de la táctica, si no comparte el camino que hemos fijado… (Hubo algunos silbidos).

«Debo anticiparles que no me inquietan ni los silbidos ni los aplausos. Tengo demasiados años en la lucha social para sentirme intranquilo frente a la recepción parcial que puedan tener mis palabras.»

Citó a continuación a Lenin: «El extremismo revolucionario es también traición al socialismo». Hubo algunos silbidos. Entonces Allende les dijo: «Silben a Lenin. No a mí». (Id.)

ALLENDE. «NO A LA FRASE  REVOLUCIONARIA».

En el acto efectuado en el Estadio Nacional el 4 de noviembre de 1971, el Presidente Allende señaló:

«No podemos aceptar el desquiciamiento de individuos aislados que podrían provocar el caos. La garantía del orden está en la clase obrera organizada, consciente, disciplinada, responsable capaz de comprender la gran tarea histórica que tiene… Es por eso que nos aceptamos la presión, lo hemos dicho con honradez de revolucionarios, estamos contra todas las tomas indiscriminadas de fundos que crean anarquía en la producción y que terminarán por lanzar a los campesinos contra campesinos o a los campesinos contra los pequeños agricultores. Estamos contra las tomas de viviendas que perjudican a los trabajadores que juntaron sus cuotas para adquirirlas. Estamos contra las tomas de las pequeñas y  medianas fábricas por los obreros…  Quiero insistir que a través de toda las Historia siempre hubo grupos minoritarios que no comprendieron las exigencias de los procesos revolucionarios, y con su irracionalidad, su falta de claridad, llegaron a hace fracasar coyunturas revolucionarias…

Agregó Allende: «Lenin en pleno combate, se expresaba así, refiriéndose a los verbalistas de la revolución: ‘La frase revolucionaria es la repetición de consignas revolucionarias que no guardan relación con las circunstancias objetivas de un momento. Consignas excelentes, estimulantes, embriagadoras, pero sin base, esa es su esencia’. Y además agregaba: «Guerra a la frase revolucionaria, para que no pueda decirse algún día esta amarga vedad: la frase revolucionaria, sobre la lucha revolucionaria, perdió a la revolución’. Eso lo decía el padre de la Revolución de Octubre. Que no lo olviden algunos jóvenes teóricos chilenos». («Allende: Su Pensamiento Político» Quimantú. Santiago, 1973, pp 268 y 269).

DURANTE LA DICTADURA.

El 11 de septiembre de 1973 los fascistas derrocaron el Gobierno constitucional. Allende cumplió su palabra de no abandonar vivo La Moneda a donde había llegado en los brazos del pueblo. Comenzó el baño de sangre. Se desató el terrorismo de Estado contra los que habían sido partidarios del Gobierno Popular y también contra la llamada ‘oposición de izquierda. Pero ni siquiera en esas terribles circunstancias el MIR abandonó su ciego anticomunismo.

El entonces dirigente mirista, Humberto Sotomayor, relata: «A los pocos días del golpe, aprovechando la campaña de la dictadura, enfatizando que el Gobierno Popular era corrupto, nosotros afirmamos lo mismo en un documento público, señalando que ellos se corrompieron pero nosotros no…. Queríamos aprovecharnos de la coyuntura para ganar las masas a nuestro favor, haciendo propaganda a nuestra pureza y nuestra ausencia de compromiso con el Gobierno Popular… Posteriormente quisimos aprovechar el problema del asilo y elaboramos la consigna ‘El MIR no se asila’, trazando otra vez la línea divisoria entre los partidos de izquierda y nosotros… Con esto pretendíamos desprestigiar a los dirigentes de los partidos populares y de nuevo estábamos coincidiendo con el fascismo que, con el mismo fin, alegaba que los dirigentes habían abandonado al pueblo… Tanto orgánica como ideológicamente teníamos nuestros antecesores en el anarquismo, trotskismo y el maoísmo.» (Humberto Sotomayor: «La historia pasaba a mi lado». Boletín Exterior del Partido Comunista de Chile Nº 27, enero- febrero de 1978, pp. 79 y 80).

LA LUCHA IDEOLÓGICA NO TERMINA NUNCA.

En la actualidad los grupos ‘izquierdistas’ alcanzan su mínima expresión. Es el caso del MIR que, como ya hemos señalado antes, alcanzó apenas el 0,89% de los 712.317 votos válidamente emitidos en las elecciones de agosto de 2008 para elegir la directiva nacional de la CUT. No mejor es la situación del PC(AP) y de los que se autodenominan FPMR.

Pero, la ideología  del ‘izquierdismo’ no ha desaparecido. Como siempre, en los momentos de avance de las posiciones revolucionarias, ésta adquiere fuerzas, debido al apoyo que le prestan los medios de comunicación reaccionarios.

El ‘izquierdismo’ adquiere diversas formas, apareciendo siempre como la  más pura posición revolucionaria y manteniendo su  permanente  anticomunismo.

De ahí la necesidad  que los revolucionarios no abandonen jamás la lucha ideológica.

¿Cuál es  hoy uno de los  objetivos de grupos ‘izquierdistas’? Lanzarse contra los pactos por omisión que, en algunas comunas del país, el JPM y la Concertación han acordado en las elecciones de Alcalde. Es decir, atacar la política de alianza que el Partido Comunista  aprobada en el Pleno del Comité Central del 28 de diciembre de 2005.

Ñuñoa, sábado 20 de septiembre de 2008.

El documento puede bajarse de: https://es.scribd.com/document/168698401/EL-MIR

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(*) Biografía del autor: Iván Ljubetic Vargas.

Iván Ljubetic Vargas, nace en Santiago el 12 de Septiembre de 1930. Militante comunista desde el 15 de enero de 1948. Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica, titulado en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en 1954. Ejerce como profesor en los Liceos de Hombres de Nueva Imperial y en el N° 1 de Temuco, entre 1955 y 1969. A partir de ese año, es catedrático de la Universidad de Chile, sede Temuco, siendo elegido miembro del Consejo Normativo de esa sede.

Dirigente sindical desde que ingresa al Magisterio, Presidente de la organización gremial de ambos liceos. Presidente Provincial de la Sociedad de Profesores de Chile y de la Federación de Educadores de Chile; elegido director nacional del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación. Además, presidente del Consejo Provincial Cautín de la Central Unica de Trabajadores de Chile.

Escribe en «El Siglo «desde 1958. En Radio La Frontera de Temuco realiza un programa diario.

Después del golpe fascista del 73, es detenido y enviado a la cárcel de Temuco. Debe salir al exilio en enero de 1974. Vive 17 años desterrado en la República Federal Alemana. Durante ese tiempo, participa activamente en las tareas de la solidaridad con la lucha del pueblo chileno. Trabaja en la Universidad Phillip de Marburg. Colabora en diarios y revistas alemanas. Escribe folletos, participa en foros, paneles y seminarios; dicta charlas y clases. En 1978 es editado en Francfort del Meno, su libro » Trabajadores de Chile en la Resistencia». Aparece en alemán, siendo traducido posteriormente al turco.

Retorna a la patria en octubre de 1990. De inmediato se integra a trabajar en el ICAL, del cual es secretario general. Ha dictado conferencias en diferentes ciudades desde Arica a Puerto Montt. Vuelve a colaborar por un tiempo en » El Siglo». Escribe en «Punto Final» y en varias otras revistas como » Alternativa » del ICAL. Ha sido candidato comunista a Regidor por Temuco, a Diputado por Cautín y a Senador por la Quinta Región Costa. Como historiador y escritor ha publicado varios libros: «Don Reca», » Historia de la Asociación de Pensionados de Chile», «Breve Historia del Partido Comunista de Chile», (tres ediciones); «Sola Sierra, una imprescindible», » De la Historia del PC de Chile: La Crisis que comenzó en los años ochenta», » Apuntes elementales sobre Historia de Chile», » Historia del Magisterio Chileno» y » Juan Vargas Puebla, Hijo de la Clase Obrera chilena».

(fuente: www.luisemiliorecabarren.cl).

 


Nota del Editor CT:

La publicación orignal de esta entrada se realizó en una versió anterior de la web ahora ya no disponible: http://www.cctt.cl/correo/index.php?option=com_content&view=article&id=297:el-caballo-de-troya-qrecargadoq-la-critica-del-pc-contra-el-mir&catid=26

 

2 Comments

  1. Sin duda es más fácil criticar los errores ciertos del MIR, que la ingenuidad del Programa de la UP que pretendía expropiar los grandes capitales nacionales e intereses imperialistas por vía pacífica, como un cuento para que el niño se duerma (¿pasar gato por liebre, dice el proverbio popular?). Y lo digo con profundo respeto por todos los que quisieron crear un Chile mejor.
    A mi juicio, tal vez en ambas posiciones no supimos interpretar el contexto internacional. Hablamos de socialismo en nuestro país cuando había un manifiesto declive del campo socialista europeo; emergía el neoliberalismo chino; el imperialismo norteamericano, primera potencia mundial se imponía en un mundo unipolar, ahogando además sin cesar a la única experiencia socialista latinoamericana, Cuba. La brújula de la historia apuntaba para el pragmático mundo actual.
    Sin embargo, los polos magnéticos no son estables…

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