Primera vuelta presidencial: Jara ganó a Kast por menos de 3 puntos.
Coincidiendo parcialmente con las estimaciones preliminares, con 35.545 mesas escrutadas de un total de 40.900 mesas del país y del extranjero, equivalente al 86,91% del total, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Jeannette Jara obtuvo la mayoría relativa con un 26,7% y en segundo lugar,
El padrón electoral habilitado es de 15,8 millones de personas (de una población de alrededor de 20 millones). El voto chileno en el extranjero representa el 1,0% del total.
La Zona Norte (Arica, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo) concentra el 12% de votantes; la Zona Centro, el 63,4% (Valparaíso, Región Metropolitana, O’Higgins, Maule y Ñuble); y la Zona Sur el 23,6% (Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes). Con el voto extranjero (1,0%) se llega al 100%. Las regiones con más votantes son la Metropolitana (38,5%), Valparaíso (10,7%) y Biobío (8,8%). Seis de las diez comunas con más votantes son de la Metropolitana, dos de Valparaíso, una en Antofagasta y una en La Araucanía.
Para la elección parlamentaria se registraron cinco pactos electorales, seis partidos fuera de pacto y seis candidaturas independientes sin pacto ni partido. El Servel, autorizó 1.096 candidaturas a la Cámara y 125 al Senado.
La legislación limita la reelección a tres períodos para diputados y dos para senadores. En total, 116 diputados de 155 y 8 de 23 senadores fueron a la reelección.
Hacia el 14 de diciembre
Ahora bien, de cara al balotaje del próximo 14 de diciembre, si opera cierta lógica aritmética en la población votante, habría que agregar a Jara los sufragios de Marco Enríquez-Ominami y probablemente de Harold Mayne-Nicholls, esto entregaría un 31%. A Kast se sumarían los votos de Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, que daría en torno a un 60%. Sin embargo, los sufragios de cada ex candidato no son endosables automáticamente a otro por proximidad ideológica, aunque los perdedores de la primera vuelta hagan llamados explícitos a sus electores a inclinarse por tal o cual postulante a administrar La Moneda.
En general, las campañas de los distintos candidatos fueron mucho menos invasivas en los espacios públicos respecto de las presidenciales previas. En cambio, las redes sociales y plataformas digitales jugaron un rol cardinal, incluso superior a la compra de propaganda en los medios masivos de comunicación convencionales.
Diversos analistas e integrantes del sistema de partidos políticos institucional señalaron que en las próximas semanas el comando presidencial de Jeannette Jara, pese a no alcanzar el 30%-35% esperado, «es preciso territorializar aún más la campaña; concentrarse en el programa; impugnar a Kast en temas valóricos, laborales y económicos; y establecer todas las alianzas y negociaciones posibles con otras candidaturas y, en particular, con el electorado que incluso votó por duros adversarios».En su alocución, tras conocer las cifras del Servicio Electoral (Servel), Jara saludó a los ex candidatos Eduardo Artés, Harold Mayne-Nicholls, Marco Enríquez-Ominami, e incluso a la derechista Evelyn Matthei, y en particular, a Franco Parisi, quien debido a su alta y sorpresiva votación, se convirtió en un trofeo político en disputa.
Franco Parisi, a su turno, indicó que espera «que Jara y Kast no exploten las figuras de Allende y Pinochet en la segunda vuelta. Nosotros vamos a conversar con la persona que salga presidente para ayudar en lo que podamos. Sobre el apoyo político a Jara o a Kast, ellos tienen la tarea de ganarse mi confianza y la de mis electores».
Por su parte, las fuerzas anticapitalistas que no participaron en las elecciones plantearon «continuar colaborando con la reagrupación del movimiento popular, todavía fragmentado, con el propósito de construir las fuerzas necesarias para luchar por la conquista de los derechos sociales de los explotados y oprimidos, y de la naturaleza».
Al término de la presente redacción, el Servel aún no ofrecía los resultados totales correspondientes a senadores y diputados.
Fuente: recibido por CT 16-11-2025.
La izquierda vive su peor derrota en 50 años”: el análisis implacable de Gustavo Burgos tras la elección presidencial
Entrevistado por el canal internacional Russia Today (RT) desde las afueras de La Moneda, Burgos no elude el diagnóstico: lo que Chile presencia es un derrumbe histórico, “una de las derrotas políticas y electorales de mayor envergadura de la izquierda en los últimos 50 años”, afirma. No es un traspié táctico, ni un accidente producto de errores de campaña. Para él, es la consecuencia lógica de cuatro años de desorientación, pérdida de identidad y capitulación programática del progresismo frente a la agenda de seguridad y del orden.
A continuación, un desarrollo detallado del análisis del abogado, que no deja espacio para autoengaños ni lecturas complacientes.
Un quiebre histórico: el fin del equilibrio izquierda-derecha
Burgos parte por un dato estructural: desde el retorno a la democracia, Chile mantuvo un equilibrio relativo entre izquierdas y derechas. Las correlaciones variaban, pero la estructura bipolar sobrevivía. Hasta hoy.
“Esto se quebró”, señala. Y las cifras lo muestran con brutal claridad: cerca del 70% de las opciones electorales votadas en esta presidencial pertenecen a proyectos de derecha, desde el pinochetismo duro a los populismos neoliberales, incluyendo al candidato Franco Parisi, que para Burgos encarna una derecha “esquiva, populista”, pero derecha al fin.
En ese escenario, el 26% obtenido por Jara “debe considerarse un resultado realmente desastroso”. No hay matiz posible. No es un éxito haber pasado a segunda vuelta. Es, en cambio, la evidencia del “inicio de un nuevo ciclo político”, donde la izquierda institucional queda reducida al mínimo, sin capacidad de disputar hegemonía y convertida en administradora del orden neoliberal.
Una izquierda sin identidad y un gobierno sin fuerza
El segundo elemento crítico del análisis de Burgos se centra en el papel del oficialismo. Para él, la derrota no es solo electoral: es ideológica y moral. Y tiene nombres propios.
Gabriel Boric reaccionó al resultado diciendo que esperaba “que gane el mejor”, una frase que para Burgos evidencia desconexión total con la dimensión histórica del momento. No se trata —dice— de comentar un partido de fútbol. Se trata de un quiebre político profundo que deja al gobierno “en irrelevancia total”.
Pero la desconexión no termina ahí. Burgos apunta también a las declaraciones de Jara tras pasar al balotaje. La candidata insinuó que recogerá “los mejores planteamientos” de Evelyn Matthei y Franco Parisi, una señal que el abogado califica como “políticamente desesperada y confusa”, reflejo de una identidad diluida que el electorado ha castigado severamente.
“La izquierda —sentencia— ha perdido toda referencia de clase y toda perspectiva transformadora. No existe ni siquiera una izquierda reformista coherente.”
El fenómeno Parisi: síntoma de la crisis, no alternativa
La irrupción de Franco Parisi es uno de los datos centrales de la elección. Burgos, sin embargo, pide evitar la sobreinterpretación. No se trata de un “nuevo liderazgo” ni de un proyecto emergente que haya captado una demanda inédita. Su votación, afirma, expresa sobre todo la crisis del pinochetismo tradicional y el derrumbe del discurso institucional de Chile Vamos.
La candidatura de Parisi —dice— debe leerse en el marco de los “populismos neoliberales” que han emergido en el mundo, desde Éric Zemmour a Javier Milei, con retóricas antisistema que finalmente sirven a los intereses del gran capital.
Pero lo clave es que su electorado no es “ni de izquierda ni anti-derecha”: es un electorado moldeado por el sentido común neoliberal, que puede migrar sin dificultad hacia Kast.
Una derecha unificada por el pinochetismo
Al analizar a los tres candidatos de derecha —Kast, Matthei y Kaiser— Burgos elimina cualquier ilusión de diversidad ideológica. Para él, son expresiones distintas de un mismo tronco histórico: el pinochetismo.
“Las tres candidaturas se reclaman del pinochetismo más tradicional”, subraya. Matthei por su biografía familiar; Kast por su trayectoria política; Kaiser por su reivindicación explícita del Golpe y la dictadura.
Lo decisivo es que estas tres líneas no disputan proyectos distintos: son variantes de una misma derecha autoritaria que ha logrado reinstalar su agenda sin contrapeso.
Seguridad, represión y el triunfo del punitivismo
Uno de los puntos centrales del análisis de Burgos tiene que ver con la tematización de la seguridad durante el gobierno de Boric.Para él, la derecha no ganó hoy. La derecha ganó durante los últimos cuatro años, cuando el gobierno asumió como propia una agenda de seguridad basada exclusivamente en la represión.
El socialismo histórico —recuerda— concebía la seguridad como “seguridad social”, resultado del acceso a derechos, bienestar y dignidad. Pero en la campaña de Jara, y en el discurso del gobierno, la seguridad fue encerrada en una narrativa punitivista, penal, policial.“Como si todos los problemas del país —explica— pudieran resolverse mediante la represión: delincuencia, inmigración, pobreza, descontento social.”
Ese encuadre de la discusión pavimentó, según Burgos, la victoria aplastante de la derecha.
Una candidata sin horizonte y un balotaje cuesta arriba
¿Tiene opciones Jeannette Jara en la segunda vuelta?
Burgos es categórico: casi ninguna.
La situación actual —dice— es exactamente inversa a la de Boric hace cuatro años. Boric llegó al balotaje respaldado por una ola social y por un gobierno derrotado. El clima era de cambio y movilización.
Hoy ocurre lo contrario: Jara representa la continuidad de un gobierno desgastado, sin narrativa y sin capacidad de movilizar a sus bases. “Está recibiendo el castigo político de la derrota política de este gobierno”, sostiene.
Si bien recuerda que en política nunca es posible hacer afirmaciones absolutas, su diagnóstico es firme: “todo indica que el próximo presidente de la República sería José Antonio Kast”.
Un nuevo ciclo sin izquierda
La lectura de Gustavo Burgos es tan dura como lúcida: Chile entró en un nuevo ciclo político caracterizado por la hegemonía de la derecha y la desaparición programática de la izquierda tradicional.
Sin un proyecto de clase, sin un horizonte reformista y sin capacidad de disputar sentidos comunes, el progresismo queda reducido a administrar la agenda de sus adversarios. La derrota electoral solo confirma una derrota más profunda: la derrota ideológica.
El país que emerge de estas elecciones es uno donde el neoliberalismo —en sus versiones liberal, autoritaria o populista— ocupa prácticamente todo el espectro político. Un país donde la izquierda, por primera vez desde 1990, deja de ser alternativa.
Ese es el mensaje que, con crudeza y precisión, entrega Burgos. Y no es un mensaje cómodo. Pero sí uno imprescindible para entender el momento político que vive Chile.
Fuente: https://www.elclarin.cl/2025/11/16/la-izquierda-vive-su-peor-derrota-en-50-anos-el-analisis-implacable-de-gustavo-burgos-tras-la-eleccion-presidencial/
Descubre más desde Correo de los Trabajadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Be the first to comment