EE.UU. La Casa Blanca: casa de orates y de fanáticos cristiano-sionistas.

La Oficina de la Fe tiene como propósito "erradicar el sesgo anticristiano y promover la libertad religiosa en todo el país". (Paula Michelle White). Foto IG.

Oficina de la Fe, nacionalismo cristiano en el Pentágono: ¿está Donald Trump en una cruzada?

por Pauline Grand d’esnon/France 24.
Un jefe del Pentágono que cita las Cruzadas y una oficina religiosa en la Casa Blanca. El segundo mandato de Donald Trump está marcado por la influencia de tendencias religiosas radicales. Lejos de poner la otra mejilla, este movimiento está creando un ambiente propicio para la beligerancia.

«¡Dios bendiga a EE. UU.!». En el sexto día de la guerra entre Estados Unidos e Irán, un video compartido en X el jueves 5 de marzo por el jefe de gabinete de la Casa Blanca muestra a Donald Trump sentado en el Despacho Oval, con las manos juntas y los ojos cerrados, rodeado de pastores rezando, con las manos apoyadas sobre los hombros del presidente.

Si bien el presidente no empleó directamente una retórica de cruzada para justificar su ataque a Irán, como sí lo hizo George W. Bush durante la invasión de Irak, el trasfondo religioso es clave para comprender la trayectoria política del trumpismo, según varios expertos.

Donald Trump en prière au "National Prayer Breakfast", ou "petit-déjeuner de prière nationale", un rendez-vous politique annuel qui rassemble les présidents américains avec les leaders religieux du pa
Donald Trump reza en el «Desayuno Nacional de Oración», una reunión política anual que reúne a los presidentes estadounidenses con los líderes religiosos del país, en Washington, el 5 de febrero de 2026.© Evan Vucci / AP

 

En esencia, está en juego el voto: la comunidad evangélica, una rama creciente del protestantismo, constituye una de las bases electorales más fieles del movimiento MAGA (‘Make America Great Again’, ‘Hacer a Estados Unidos grande otra vez’, en español).

[Fuente alternativa a France 24, Editor CT].

Dentro de esta base religiosa, predominan las corrientes más radicales. En particular, el sionismo cristiano, una visión minoritaria arraigada en una espiritualidad del fin de los tiempos, que cree que el apoyo inquebrantable a Israel es el único camino posible, ya que permitirá el regreso de Dios a la Tierra.

Desde el comienzo de su segundo mandato en enero de 2025, Donald Trump ha estado haciendo numerosas propuestas a estos votantes. Una de sus primeras órdenes ejecutivas apuntó a crear una Oficina de la Fe en la Casa Blanca.

Durante su discurso sobre el Estado de la Unión, el 27 de febrero, el presidente estadounidense celebró un «tremendo resurgimiento de la religión, la fe, el cristianismo y la creencia en Dios». Y declaró: «Cuando Dios necesita una nación para realizar sus milagros, sabe exactamente a quién acudir. […] Nuestro destino está escrito por la mano de la Providencia».

Una batalla final a la vista

La reciente intervención en Irán, en conjunto con Israel, cumple con las expectativas de estos votantes. «Los cristianos sionistas son una minoría, pero muy organizados y comprometidos políticamente, en el espíritu del Evangelio. Tienen la Biblia en una mano y el periódico en la otra», resume Laurent Tessier, doctor en historia de las religiones y profesor de la École Pratique des Hautes Études de París, quien está a punto de publicar un libro sobre el tema.

Esta corriente de pensamiento se encarna en la administración Trump con figuras como Mike Johnson, presidente republicano de la Cámara de Representantes, y Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, durante una comparecencia en el Capitolio, en Washington, sobre la guerra de EE. UU. con Irán, el miércoles 4 de marzo de 2026.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, durante una comparecencia en el Capitolio, en Washington, sobre la guerra de EE. UU. con Irán, el miércoles 4 de marzo de 2026.© J. Scott Applewhite – AP

 

La figura divina en el centro de estas creencias, el Dios vengativo del Antiguo Testamento, dista mucho de la imagen católica de Cristo poniendo la otra mejilla. El resultado es una violencia sangrienta que se considera esencial para la llegada del fin de los tiempos.

«El escenario predominante entre los sionistas cristianos es una batalla final que conducirá al reinado de Dios en la Tierra durante 1000 años –detalla Laurent Tessier–. Es una cierta visión de paz que implica tiempos difíciles de guerra. Cuando escuchas a Trump hablar de paz, es una paz ambigua».

Una visión propicia a impulsos belicosos

Los expertos coinciden en que no hay pruebas que confirmen que esta visión extremista impulsara directamente la incursión militar en Irán, pero sí que crea un ambiente propicio para los impulsos belicosos.

«Crea un marco ideológico y político que facilita la alineación con Israel», afirma Jérôme Viala-Gaudefroy, profesor de Sciences Po, especialista en presidentes estadounidenses y autor de «Las palabras de Trump» (editorial Dalloz).

Julie Ingersoll, profesora de estudios religiosos de la Universidad del Norte de Florida, también es cautelosa respecto a la influencia del sionismo cristiano. Estima, sin embargo, que el apego de la base republicana a esta creencia contribuye a desatar el expansionismo de Trump y a debilitar sus posibles controles y equilibrios.

Directo D. C. y la victoria para Trump en el Senado: podrá seguir atacando en Irán
Directo D. C. y la victoria para Trump en el Senado: podrá seguir atacando en Irán© France 24

«Los republicanos del Senado acaban de rechazar una resolución que habría obligado a Trump a buscar la aprobación del Congreso para sus operaciones. No se atreven a frustrar el poder de Trump porque sus votantes están ampliamente comprometidos con esta cosmovisión, según la cual liberar a Israel de los peligros de Medio Oriente, y por ende de Irán, es necesario para el regreso de Jesús», subraya.

Cruzadas en tatuajes

En la misma línea, el hombre designado por Donald Trump para liderar la defensa de Estados Unidos, y quien últimamente ha estado haciendo declaraciones cada vez más belicosas, no oculta su ferviente religiosidad.

Con tatuajes inspirados en las Cruzadas en los brazos, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, publicó en 2020 el libro ‘American Crusade: our fight to stay free’ (‘Cruzada Americana: nuestra lucha por mantenernos libres’), en el que se comprometió a luchar contra los «izquierdistas» y los «islamistas».

Según The New Yorker, a este expresentador de Fox News, un alcohólico en recuperación y acusado de agresión sexual, también se le escuchó, borracho, pedir que «todos los musulmanes fueran asesinados».

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, ofrece una sesión informativa en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en el Pentágono en Washington, D.C., EE. UU., el 2 de marzo de 2026.
El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, ofrece una sesión informativa en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en el Pentágono en Washington, D.C., EE. UU., el 2 de marzo de 2026.© Reuters/Elizabeth Frantz

Pete Hegseth se identifica con el nacionalismo cristiano, una teología que prioriza la ley divina, tal como se formula en la Biblia, sobre la ley humana.

«En sus pronunciamientos públicos, Hegseth promueve este tipo de cristianismo asertivo, que transmite una idea muy masculina de fuerza. Habla de ‘guerreros’, no de soldados»», señala Jérôme Viala-Gaudefroy.

Una postura fundamentalista y expansionista, como la describe Julie Ingersoll: «Su visión es la de un autoritario. Cree no solo que Estados Unidos debe ser una teocracia cristiana, sino también que este reino de Dios debe extenderse a todas las demás naciones. Para estas personas, el cristianismo es la única verdad. Todo lo demás es falso y los enemigos deben ser eliminados».

Foto
[Foto alternativa a France 24, Editor CT]. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, tiene tatuajes vinculados a movimientos supremacistas blancos y neonazis, incluida “la cruz de Jerusalén”, que lleva en el pecho, símbolo de nacionalistas cristianos. Tiene tatuada, además, la frase Deus Vult, que significa “Dios lo quiere”, profundamente entrelazada con la historia de los cruzados cristianos que intentaron recuperar la Tierra Santa en el siglo XI y ahora suele estar vinculada a grupos racistas. Fuente: La Jornada, Lunes 27 de enero de 2025, p. 26.

Un presidente designado por Dios

En mayo de 2025, al dirigir la oración en el auditorio del Pentágono, Pete Hegseth se refirió al presidente estadounidense como un líder «designado por Dios». Donald Trump, ¿un instrumento de la fe cristiana y la palabra de Dios? Para los miembros más devotos de MAGA, esta postura extrema no es infrecuente.

«Tras su intento de asesinato, Trump recurrió con frecuencia a esta retórica, afirmando haber sido salvado por Dios. Esta dimensión sectaria encaja en una narrativa familiar para estos creyentes: la idea de que este líder revelará sus creencias», enfatiza Jérôme Viala-Gaudefroy.

Sus seguidores comparan a Donald Trump con la figura bíblica del rey Ciro, quien reconstruyó el templo judío, a pesar de no ser judío. Irónicamente, este gobernante provenía del Imperio Persa, el antiguo Irán. Los caminos del Señor son misteriosos.

Fuente: https://www.france24.com/es/ee-uu-y-canad%C3%A1/20260307-oficina-de-la-fe-nacionalismo-cristiano-en-el-pent%C3%A1gono-est%C3%A1-donald-trump-en-una-cruzada


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