La olvidada Revolución española.

A 90 años de la Revolución española.

Por Antonio Rubira León*/ Kaos en la Red.

Noventa años después de la Revolución española el verano de 1936, cuya derrota política da lugar a la Guerra civil hasta 1939, se sigue sin admitir la subordinación de esta última a la primera. Por una parte, la historiografía mayoritaria, por centrarse en el relato político y militar de la guerra, omitiendo la revolución obrera que frena el golpe de Estado fascista el 19 y 20 de julio, y por otra, los partidos mayoritarios de la clase trabajadora para justificar su actuación política: el reformismo del PSOE para desmarcarse de la retórica revolucionaria del sector de Largo Caballero que no llevó a la práctica, y el estalinismo del PCE para ocultar su intervención en contra de la revolución que lleva a cabo la clase obrera a través de sus sindicatos: CNT y UGT.

En ambos casos, se trata de negar la revolución para justificar la República burguesa, y centrarse en el enfrentamiento militar entre el Gobierno liberal del Frente Popular y el movimiento fascista que busca desarticular el movimiento obrero con una dictadura. La respuesta al golpe de estado que terratenientes, banqueros y militares llevan a cabo en todas las capitales de provincia el 18 de julio de 1936, es derrotado en las grandes capitales y zonas latifundistas por la clase trabajadora y algunas unidades militares que no se suman a él. Se asaltan los cuarteles para tomar las armas, organizando Milicias armadas al margen del Ejército regular en ciudades, zonas rurales y cuencas mineras. Al mismo tiempo, se forman Comités obreros que colectivizan fábricas, tierras, transportes y destruyen los registros de la propiedad. Todo ello al margen del control del gobierno republicano, que es incapaz de evitarlo.

Es decir, se crea un “doble poder” en el Estado republicano: la clase obrera tiene el poder real en la economía, la sociedad y la fuerza militar, mientras el inoperativo Gobierno burgués que solo controla la acción exterior, recibe el apoyo político del PSOE y el PCE. Esta dualidad de poderes es el mayor exponente del proceso revolucionario que tiene lugar de julio a septiembre de 1936. El gobierno liberal del Frente Popular desde las elecciones de febrero fue incapaz de hacer la Reforma agraria ni solventar los graves problemas de los trabajadores, acumulados desde la proclamación de la República en 1931. Mientras tanto, el movimiento obrero del campo y la ciudad llevó a cabo, de marzo a julio, la mayor cantidad de huelgas de la historia en cinco meses, la mayoría ganadas a la patronal, año y medio después de la derrota de la revolución de Asturias. Este fue el auténtico motivo del golpe fascista: la fuerza del movimiento obrero -sindical y no política- y la debilidad del Gobierno y la patronal para contrarrestarlo.

La dirección del PSOE y el PCE desde el 19 de julio salen en defensa del gobierno liberal para enfrentarse al golpe de Estado solo militarmente, sin ponerse a la cabeza de la revolución para sustituirlo. A pesar de ello, la fuerza de la clase obrera adquiere tal dimensión que el Gobierno republicano en Madrid y el de la Generalitat en Cataluña se ven impotentes para frenarlo, como admite Azaña en sus memorias y Companys a la CNT. Ni el PSOE ni el PCE, a pesar de estar en contra de la revolución que se está llevando a cabo, tienen la capacidad de frenarla, mientras tratan de reconducirla a través del Estado burgués con su Ejército regular y paralizar la colectivización económica.

La magnitud del proceso revolucionario de julio a septiembre en su nivel de incautaciones de empresas y tierras es mayor a los iniciales de la Revolución Rusa de 1917, según el estudio documentado de Bolloten. Este es el motivo por el que los Gobiernos de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos deciden no apoyar a “la República”, pues en realidad sería apoyar la revolución, como reconoce Churchill en sus memorias.

La única forma que tenía la burguesía liberal de controlar el proceso revolucionario al estar descabezado políticamente, lo mismo que el estalinismo desde Moscú con su política de colaboración de clases del VII Congreso de la internacional Comunista en 1935, era incorporar al Gobierno burgués ministros del PSOE y del PCE. Ello tiene lugar el 4 de septiembre, cuando se comienza a legislar para disolver los Comités obreros y las Milicias armadas, para subordinar ambas al Estado burgués republicano y a un Gobierno interclasista. Al mismo tiempo, bajo la dirección del PCE y la GPU, reprimir los sectores revolucionarios de la CNT y el POUM, algo que no consiguen hasta mayo de 1937 en Barcelona. Desde octubre de 1936, el PCE y Moscú controlan el devenir de la República en coalición con la burguesía liberal, dejando en minoría al PSOE en el Gobierno, que poco a poco apoya sus objetivos políticos: desmantelamiento del proceso revolucionario y ganar la guerra.

Durante estos 90 años la coartada del estalinismo del PCE para justificar el apoyo al gobierno liberal y actuar de manera contrarrevolucionaria, fue la consigna: “primero ganar la guerra y luego hacer la revolución”. De esta forma, además de falsificar la historia, se hace lo propio con la teoría de Marx y la práctica de Lenin. En primer lugar, porque la revolución ya estaba siendo realizada por la clase trabajadora sin su aprobación ni acompañamiento y, en segundo lugar, porque en situaciones revolucionarias las guerras se ganan haciendo la revolución. De esta forma, lo único que consiguió el estalinismo, además de asesinar revolucionarios que no les secundaban, fue que se perdiera la guerra al desmantelar la revolución en defensa de una República burguesa.

90 años después de la Revolución española, ni la bibliografía que domina los manuales de historia, ni los partidos obreros mayoritarios que participaron en ella, han sido capaces de corregir su manipulación histórica. Su evaluación correcta sigue siendo una asignatura pendiente, así como las lecciones para la clase trabajadora y el movimiento obrero organizado.

*Licenciado en Historia por la UNED. Doctor en Ciencias políticas por la UNED. Autor del libro: “República y Revolución. El movimiento obrero y sus partidos: Teoría política aplicada”- Laertes, Barcelona, 2017

Madrid 11 de julio de 2026

18 de julio, 2026.

Fuente: https://kaosenlared.net/a-90-anos-de-la-revolucion-espanola/

 


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