La masacre fue el “prolegómeno” de la dictadura de 1976 y de la etapa más brutal del terrorismo de Estado.
El homenaje se realizó en el Aeropuerto Viejo, actual Centro de la Memoria, Verdad y Justicia. Participaron autoridades municipales y provinciales, organismos de derechos humanos, familiares de las víctimas, representantes de la Universidad, organizaciones sociales y vecinos. Durante la jornada también se firmó un acuerdo de cooperación entre la Municipalidad de Trelew y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
La Masacre de Trelew ocurrió durante la madrugada del 22 de agosto de 1972, cuando 16 presos políticos pertenecientes a distintas organizaciones revolucionarias fueron fusilados por integrantes de la Armada en la Base Aeronaval Almirante Zar, durante la dictadura encabezada por Alejandro Agustín Lanusse. El episodio dejó además tres sobrevivientes, que posteriormente dieron testimonio de lo ocurrido.
54 años de la Masacre de Trelew, la ciudad volvió a reunirse para mantener viva la memoria de uno de los episodios más dolorosos de la historia argentina. El homenaje, realizado este sábado 21 de agosto en el antiguo Aeropuerto de Trelew, hoy convertido en Centro de la Memoria, Verdad y Justicia, convocó a una multitud y reunió a autoridades, familiares de las víctimas, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, representantes universitarios y vecinos.
En octubre de 2012, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia consideró los fusilamientos como crímenes de lesa humanidad y condenó a prisión perpetua a los exmarinos Emilio del Real, Luis Emilio Sosa y Carlos Marandino, considerados autores materiales de los hechos.
A esa búsqueda de justicia se sumó, en 2022, una decisión de la Justicia de los Estados Unidos, que declaró civilmente responsable al exmarino Roberto Bravo, quien se encontraba radicado en ese país.
Un acuerdo por los derechos humanos
Uno de los momentos destacados de la jornada fue la firma de un acta acuerdo entre la Municipalidad de Trelew y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). El convenio fue suscrito, en representación del municipio, por el intendente Gerardo Merino, mientras que por la APDH participaron su presidente y responsable de la Junta Promotora de Chubut, Guillermo Torremare, y Silvia Pecci.
El acuerdo establece un marco de cooperación entre ambas instituciones para trabajar en aquellos temas considerados de interés común y desarrollar acciones destinadas a la promoción y defensa de los derechos humanos.
Del acto participaron la presidenta del Concejo Deliberante, Claudia Solís; el ministro de Gobierno, Victoriano Erazo Parodi; el subsecretario de Derechos Humanos, Javier Cuna; concejales de Trelew; el director general de Derechos Humanos y Políticas de Memoria, Mario Cugura; referentes de organismos de derechos humanos; familiares de las víctimas de la Masacre; familiares de víctimas del terrorismo de Estado; militantes de distintas organizaciones; representantes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la comunidad en general.
“Un acontecimiento histórico”
Entre las voces que participaron de la conmemoración estuvo Encarnación Díaz de Mulhall, quien puso el foco en la dimensión histórica de la Masacre y en la necesidad de sostener la memoria colectiva.
Durante su intervención, valoró especialmente las expresiones de funcionarios municipales vinculadas con la defensa de la memoria y los derechos humanos y remarcó que, aun frente a diferencias políticas o de opinión, existen principios que pueden unir a una sociedad.
Díaz de Mulhall definió la Masacre de Trelew como un acontecimiento que trascendió a la propia ciudad y adquirió una dimensión nacional. “Es un acontecimiento histórico en la vida de nuestra ciudad y me atrevo a decir, en la vida de nuestro país”, sostuvo.
También describió lo ocurrido en 1972 como un hecho histórico “insoportable” y remarcó su condición de antecedente de la última dictadura militar argentina. En ese sentido, sostuvo que la Masacre fue el “prolegómeno” de la dictadura de 1976 y de la etapa más brutal del terrorismo de Estado.

A más de cinco décadas de los fusilamientos, el homenaje volvió a poner en el centro la necesidad de preservar la memoria y transmitirla a las nuevas generaciones. La jornada cerró con un mensaje que atravesó todo el acto: recordar la Masacre de Trelew no constituye solamente una mirada hacia el pasado, sino también un compromiso presente con la democracia, los derechos humanos y la construcción de una sociedad que no vuelva a repetir aquellos hechos.
Trelew: a 50 años de la Masacre (en la prosa de Paco Urondo).
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