Impresionante Kandinsky

por Antonio García Vila / El Viejo Topo, España.

No sé si habrá sido la más importante de la pasada temporada (en Madrid, nota del Editor CT), pero «Kandinsky. Una retrospectiva«, necesariamente debe figurar entre las exposiciones pictóricas más relevantes del año.

Desde el 20 de octubre de 2015 hasta el 28 de febrero de 2016, el Centro Cibeles ha acogido un centenar de dibujos, grabados y pinturas, además de un curioso vídeo y algunas fotografías, del que es considerado el padre de la abstracción y uno de los artistas más influyentes del siglo XX: Vassily Kandinsky. Nacido en 1866 en la atrasada Rusia, hijo de una familia acomodada y culta, sus

En el gris, 1919
En el gris, 1919

intereses le condujeron en un principio al derecho y la economía, mas la contemplación, en

particular, de uno de los Almiares de Monet, en una galería de Moscú, le llevó, de forma tardía pero definitiva, a la pintura. Tampoco fue ajena en ese vuelco la música de ese teutón empeñado en crear una obra de arte total llamado Wagner.

De hecho la música parece, en ocasiones, ser tan importante para el ruso como las formas y el color. En 1912, mientras los futuristas exponen por primera vez en París, Kandinsky publica uno de los textos capitales de los movimientos de vanguardia: De lo espiritual en el arte. Sus teorías avanzan más deprisa que su práctica, pero enseguida el pintor ofrecerá lo mejor, lo más revolucionario de su talento: una abstracción colorida o discreta, cruzada de líneas, ilustrada con reiterados círculos: geometría y ritmo. Línea y punto sobre el plano.

Schwarzer Raster, 1922
Schwarzer Raster, 1922

Articulada en cuatro espacios correspondientes a su estancia en Múnich, a donde fue para dedicarse a su nueva vocación; a su regreso a Rusia, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial y donde colaboraría estrechamente con las autoridades bolcheviques tras la victoria de octubre de 1917; a su etapa en la Bauhaus, donde, invitado por Gropius, impartió clases y trabajó con otro de los grandes, Paul Klee; y a su final periodo parisino, cuando los nazis condenaban sus obras e intentaba adaptarse a una ciudad tomada por Picasso y los surrealistas que le resultó hostil, la retrospectiva madrileña ofrece una estupenda ocasión para disfrutar de algunas piezas de su época inicial, plena ya de fuerza, de vivos colores y gruesas pinceladas; de sus obras más innovadoras y características, como Amarillo-rojo-azul o En gris, y de sus últimas creaciones, influidas por las imágenes que, a través del microscopio, podían obtenerse de los mínimos organismos. Un recorrido, convenientemente glosado por los comentarios de la audioguía, que al espectador se le antoja breve pero que permite apreciar la grandeza y la importancia de la trayectoria del artista ruso, de su meticuloso trabajo, de su variedad y riqueza. Hasta no ver directamente una de sus composiciones de gran tamaño, uno no puede hacerse una idea cabal de su atractivo subyugante, de su originalidad, de su belleza, en suma. Revolucionó el arte contemporáneo con sus cuadros, explicó de forma ejemplar sus investigaciones en sus escritos, y cambió la forma de entender la pintura con toda su obra. Tras él ya nada volvería a ser lo mismo, aunque muchos pudieran seguir pintando al modo clásico. Pero si de él fue el acierto que en esta estupenda colección –todas las piezas provienen del Centre Pompidou- podemos valorar, no es responsabilidad suya lo que llegaría a suceder amparándose en su legado. Vassily Kandinsky: la bella espiritualidad de la abstracción.

Amarillo-rojo-azul
Amarillo-rojo y azul

Arte 25 febrero, 2016 Antonio García Vila
fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/impresionante-kandinsky/


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