Costa Rica se salva del conservadurismo evangélico.

Carlos Alvarado ganó las elecciones presidenciales al obtener el 60,7 por ciento de los votos, según los resultados entregados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) con el 91 por ciento de los votos escrutados.

por Patricio López/ R. U. de Chile.

La iglesia evangélica ha tenido en pocas décadas un crecimiento explosivo en América Latina. Ahora se expresa en política y articula el pensamiento ultra-conservador de los sectores populares. Esta vez su candidato perdió en Costa Rica, pero podría ganar en otros países-

La crisis de legitimidad de la democracia y de los partidos políticos en América Latina, por la corrupción y la incidencia cada vez mayor del dinero en las decisiones públicas, ha producido entre otras una deriva que en este 2018 se hizo visible repentinamente: la articulación política de un ultra-convervadurismo fundado en iglesias evangélicas, que han pasado de la prédica a la acción política. Han partido por Costa Rica.

Llama la atención que el fenómeno haya explotado en ese país, que tiene tan buena fama internacional. Es considerada una de las democracias más estables de América Latina, además de un modelo de tolerancia y civismo. Sin embargo, su sistema político ha caído en manos de la corrupción, lo que llevó a la atomización de sus dos partidos tradicionales:  el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Las nuevas identidades políticas se encarnaron esta vez en el candidato del centroizquierdista gobierno del presidente Solís, Carlos Alvarado, y en el pastor evangélico conservador, Fabricio Alvarado.

Costa Rica celebró este domingo la segunda vuelta electoral para dirimir al nuevo presidente. Aunque antes se habló de un empate técnico (otra vez se equivocaron las encuestas), finalmente Carlos Alvarado ganó las elecciones presidenciales al obtener el 60,7 por ciento de los votos, según los resultados entregados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) con el 91 por ciento de los votos escrutados. Alrededor de 3.3 millones de votantes estaban habilitados a elegir al nuevo mandatario por un período de cuatro años. Sin embargo, durante el día se apreció un ambiente de poca participación y entusiasmo, en contraste con la primera vuelta del pasado 4 de febrero, donde hubo un gran alboroto y expresiones de apoyo a las opciones que competían. Ninguno de los Alvarados, parecía, lograba entusiasmar demasiado a los electores, pero al final se produjo una silenciosa movilización contra el pastor evangélico.

Este fenómeno que surgió en Costa Rica está rearticulando al pensamiento conservador latinoamericano, luego del ciclo de gobiernos progresistas y de la debacle de la mayoría de los partidos de derecha en el continente. Pero su raíz es distinta: donde el statu quo siempre se había expresado a través de partidos oligárquicos y/o de élite, ahora lo hace desde los sectores populares. Ahí donde antes se profesaba la religión católica y se votaba a la izquierda, ahora se es crecientemente evangélico y se vota a la derecha.

En lo que respecta al primer ámbito, ya se sabe que éste es el continente con una mayor cantidad de católicos en el mundo. Sin embargo, el retroceso de la iglesia de Roma en favor de los evangélicos ha sido vertiginoso en apenas algunas décadas. El impulso del Concilio Vaticano II en el la iglesia católica latinoamericana, cuya expresión más clara fue la Teología de la Liberación. se vio frenada con la elección de Juan Pablo II, en 1978. La restauración conservadora, en este lado del continente, se tradujo en la acción de la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano del Vaticano que vela por la correcta aplicación de la doctrina y que, en esa época, estaba encabezada por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, antes de ser el papa Benedicto XVI. A través de dos documentos, Libertatis Nuntius y Libertatis Conscientia, se concluyó que la verdadera liberación se refiere a aquella del pecado original, que es de orden superior, por lo que todas las demás debían subordinarse. En los años siguientes, la iglesia católica abandonó la cuestión social y giró hacia la llamada moral sexual, debilitando con ello las comunidades de base que habían sido tan importantes no solo para la institución, sino también para la generación de tejido social en los sectores más pobres del continente.

En el caso específico de Costa Rica, el candidato presidencial Fabricio Alvarado lidera al partido Restauración Nacional (PRN), una tienda cristiana evangélica que ha hecho campaña sobre la base de la defensa de la “familia tradicional”, lo cual aterriza en posturas como la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo, a la fecundación in vitro y el respaldo a la unión entre el Estado y la religión. Ideas que, sumadas por sus detractores, parecerían un retroceso de décadas en Costa Rica.

La situación recién descrita podría estar, también, en el futuro de Brasil, el país con más católicos en el mundo, en una cifra que supera a los 200 millones de fieles y al 74 por ciento de la población. Pero en baja. Hoy, el 22 por ciento de la población es evangélica, en un auge explosivo que ya se ha traducido en una bancada de varios senadores y diputados, además de que han logrado elegir al alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella.

Según los analistas del funcionamiento geopolítico de la Iglesia Católica, ésta sería una de las razones del nombramiento de Francisco: un intento por defender al que se ha convertido en el continente católico, luego de su retroceso en Europa. Por eso, además de que sea argentino: se habría favorecido una mirada pastoral no castigadora, menos preocupada de los asuntos sexuales y con vocación de liderazgo en los procesos políticos contemporáneos.

En la madrugada de este lunes, después de conocido el resultado electoral y la victoria de Carlos Alvarado, muchas de las voces progresistas del continente expresaron su alivio. La pregunta, en todo caso, es más profunda y general que la elección de Costa Rica ¿por qué el pensamiento religioso ultra conservador se apodera crecientemente de los sectores populares del continente?

Lunes 2 de abril 2018 5:58 hrs.

Fuente: https://es.search.yahoo.com/search?fr=mcafee&type=C115ES105D20170616&p=radio+Universidad+de+Chile


Elecciones en Costa Rica: dos Alvarado en una carrera codo a codo

Este domingo Costa Rica vota en segunda vuelta para escoger a su nuevo presidente. Hay dos opciones: el predicador evangélico Fabricio Alvarado y Carlos Alvarado, ex ministro del actual gobierno de centroizquierda. A pesar de llevar el mismo apellido, los candidatos proponen dos visiones opuestas en una elección que se anuncia reñida. Según las últimas encuestas, Fabricio Alvarado alcanzaría 43% de los votos, mientras que Carlos Alvarado, el 42%.

El candidato oficial, Carlos Alvarado, en campaña en un mercado de San José de Costa Rica, 31 de marzo, 2018.
El candidato oficial, Carlos Alvarado, en campaña en un mercado de San José de Costa Rica, 31 de marzo, 2018.

Fabricio Alvarado, un ex diputado de 43 años, es el candidato por el conservador Restauración Nacional (RN), una agrupación nacida de las iglesias protestantes neo pentecostales. Se opone al matrimonio homosexual y en gran medida, gracias a ello, ganó puntos cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) basada en San José Costa Rica, se pronunciara en enero del 2018 a favor de las uniones entre personas del mismo sexo en respuesta a una consulta del gobierno costarricense.

Los temas religiosos y de sociedad entraron entonces en escena en una campaña electoral que hasta ese entonces había sido dominada por temas de seguridad y de economía.

Carlos Alvarado, un ex ministro de trabajo de 38 años de edad, es el candidato del partido en el gobierno, el Partido Acción Ciudadana (PAC) y él, por su parte, defiende las uniones de los homosexuales y se ha pronunciado a favor de un Estado laico y por una agenda de derechos humanos.

“Es la primera vez que se polariza una elección en Costa Rica entre temas religiosos y de derechos humanos”, comentó el analista Gustavo Araya, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

El candidato Fabricio Alvarado, visitando un local de paletas, en San José de Costa Rica, 31 de marzo 2018.
El candidato Fabricio Alvarado, visitando un local de paletas, en San José de Costa Rica, 31 de marzo 2018.

Para el analista Felipe Alpizar, director del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, se trata de una elección muy cerrada donde todo puede suceder: “Hay una cierta ansiedad, una angustia, de que las personas no regresen a tiempo a votar este domingo. En este sentido, lo que tenemos es: el partido oficialista, el partido de Acción Ciudadana, tiene una base mucho más fuerte en el área metropolitana; y el partido de Restauración Nacional, que tiene un arraigo muy fuerte sobre todo en las costas, en las provincias de Limón, Guanacaste y Puntarenas”.

“En realidad, la mayor parte de la población esta concentrada en el área metropolitana, de manera que el día de la elección, la organización de los dos partidos, convencer a la gente de regresar para ir a votar, la organización de los transportes, que es muy importante en Costa Rica, porque la gente está acostumbrada a que se la vaya a buscar a su casa para ir a votar, (todo esto) puede ser clave para esta elección”, agregó.

Una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos reveló un empate entre los dos aspirantes, con 43% para el aspirante evangélico y 42% para el exministro entre personas decididas a votar.

En la primera ronda electoral, el pasado 4 de febrero, Fabricio Alvarado fue el candidato más votado con 24,9%, y Carlos Alvarado consiguió 21,6%. La ley electoral de Costa Rica requiere un mínimo de 40% de los votos para ganar en la primera ronda.

Fuente: http://radio.uchile.cl/2018/04/01/elecciones-en-costa-rica-dos-alvarado-en-una-carrera-codo-a-codo/

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