Chile Represivo: Violencia Política de Estado contra cuerpos disidentes.

Compartimos con ustedes el primer informe sobre violencia política contra personas lesbianas, travestis, gay, bisexuales, no binarios  durante el estado de emergencia y post emergencia del gobierno de Sebastián Piñera. En total, son 16 los casos que se visibilizan y que consideran un tiempo que transcurre desde el 18 de octubre al 05 de noviembre. Sin embargo, se evidencia que existe conocimiento de al menos 5 casos más, 21 en total. Se describe la situación del profesor Roberto Campos Weiss, hombre gay que arriesga 10 años de cárcel acusado de romper un torniquete de metro. Compartimos el primer apartado del texto y luego un link donde podrán acceder al texto completo (Editora Natalia Pravda)

Violencia a Cuerpxs Disidentes en Chile. El pre, durante y post estado de emergencia del gobierno de Sebastían Piñera.

Presentación

Un grupo de activistas, académicxs se autoconvocaron para desarrollar un informe sobre violencia a disidencias sexuales. Comparto dicho producto, solicitando lo mismo que me han pedido: difusión en sus redes, en medios de prensa, en espacios virtuales.

El trabajo se organiza en tres partes: Contextualización general de la violencia a cuerpxs disidentes; Descripción de los casos recopilados y un análisis que intenta cruzar variables de clase, raza y género. Su aporte es visibilizar este tipo de violencia que se pierde en medio de la violencia «generalizada» que nos remece.También intenta ser aporte indirecto a la construcción de memoria de un movimiento que aún no se sana, ni se repara de la dictadura de Pinochet.

El tiempo apremia y por eso también en este envío se advierte que puede existir poca profundidad o algún error lamentable que no se haya percibido, sin embargo, es un bonito trabajo, fundamentalmente por la solidaridad comunitaria que despertó y que en estos instantes es un tesoro.

Sobre violencia a disidencias sexuales.

El Reporte surge desde voces lesbofeministas antirracistas, que invitaron a activistas, organizaciones, colectivas y redes a participar en los distintxs momentos de su construcción. Las denuncias que contiene se obtuvieron mediante la recopilación de datos en los medios de prensa y redes sociales; en Organizaciones de la Sociedad Civil; en colectivas y redes autónomas; en Centros Culturales; y en los relatos que nos compartieron directamente lxs propixs afectadxs. Aplicamos la técnica de muestreo bola de nieve, dadas las complejidades de acceso a la información.

Queremos comenzar destacando que el 12 de octubre, cinco días después del primer llamado a evadir el pago del metro de Santiago, el 07 de octubre, dos mujeres lesbianas de 21 y 22 años que compartían con algunxs amigxs, fueron violentamente agredidas en Llolleo, San Antonio, V Región. El hecho se inicia cuando un hombre les realiza insinuaciones sexuales. El rechazo verbal de esta agresión suscitó que se sumara otro individuo con un bate de beisbol. Las golpearon con este objeto contundente y con sus puños, profiriendo insultos lesbofóbicos, como ¡Si quiero me las pesco y les saco la chucha, mariconas! El ataque culminó cuando una de las mujeres cayó al suelo y llegó carabineros. Los sujetos fueron identificados como Jorge y Omar Rivera Alarcón. Ambos portaban Tarjeta de
Identificación Militar – TIM.

Describimos este hecho por varias razones. La primera, es que los agentes policiales y militares siempre han sido violentxs con lxs cuerpxs disidentes. Este caso, uno de tantos, lo demuestra. Si bien ocurrió antes que el gobierno de Sebastián Piñera decretara el Estado de Excepción de Emergencia, el 19 de octubre, se produce en el marco de las evasiones masivas al pago del metro, lideradas por estudiantes secundarixs. Las evasiones fueron reconocidas como el puntapié que desbordó la paciencia chilena frente a las políticas de ajuste neoliberal, lo que no estuvo exento de diversas formas de uso y abuso de la fuerza policial. Dicho de otra forma: antes que Piñera declarara la guerra al país, las fuerzas de orden ya estaban en guerra y esto es particularmente violento para lxs cuerpxs disidentes, pues exacerban conductas como las que afectaron a estas mujeres lesbianas.

Por ello, afirmamos que los militares Jorge y Omar Rivera Alarcón son una manifestación concreta de las lógicas de control y regulación de lxs cuerpxs que rigen los imaginarios de los aparatos de orden y seguridad. Éstas, se profundizan en Estados de Emergencia, porque las Fuerzas Armadas no han sido preparadas para atender y proteger a las personas, sino para defender el capital en los Estados de Guerra. Por ende, no se puede omitir su rol como guardianes del orden capitalista que en la región y no solo en Chile ha empobrecido a distintxs cuerpxs. De lxs lésbicos, travestis, gays y maricas, no binaries, nos encargamos en este Reporte.

Las violencias a estxs cuerpxs, tras la declaración del Estado de Emergencia y el Toque de queda, se replicaron en distintos puntos del país, inoculando todo el Odio fundamentalista de los sistemas sexistas, lesbotranshomofóbicos, racistas, clasistas de los agentes de seguridad del estado. De esta forma, hechos que estas instancias –fuerzas de orden y seguridad y ejército- mencionan como acciones aisladas que responden a responsabilidades individuales, reflejan un accionar colectivo histórico que se inflama en los estados de suspensión de derechos. Vale recordar en este punto que reconocer este tipo de prácticas les expondría a la Ley 20.357, que tipifica crímenes de lesa humanidad y genocidio y crímenes y delitos de guerra que en su artículo 2 define «ataque sistemático» como “una serie de actos sucesivos que se extienden por un cierto período de tiempo y que afectan o son dirigidos a un número considerable de personas”. Desde este lugar, no es una locura plantear que los delitos perpetrados por agentes policiales o militares, bajo la vigencia o no del Estado de Emergencia, son constitutivos de crímenes de lesa humanidad. Así, también los que ha perpetrado permanentemente en contra de las comunidades disidentes sexuales.

La segunda razón alude a que las comunidades disidentes sexuales, así como toda la población chilena, han sufrido cuarenta y seis años de abusos diversos en manos de la “democracia” neoliberal. Ésta, impuso un modelo de acomodo barbárico a los costos sociales que este modelo significa, en especial, para las voces de abajo, esas que han sido cruelmente explotadas, precarizadas y desplazadas por las lógicas mercantilistas transnacionales que el gobierno de Sebastián Piñera defiende. Lo señalado, debe denunciarse, ha sido apoyado con descaro por la prensa oficial, cómplice de la construcción de un relato que transforma peticiones legítimas en delincuencia y vandalismo y, finalmente, en la idea de guerra, exacerbando las violencias que afectan a los grupos cultural y económicamente discriminadxs.

Accede aquí al reporte completo sobre violencia contra cuerpxs disidentes

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