Chile polla. Crónica de una balada inculta: Evaristo Páramos y el día después.

El interrumpido show de La Polla Records en Chile.

El vocalista de la banda punk española habló con The Clinic el día después del show en el Estadio Bicentenario de La Florida, que tuvo que ser suspendido luego que decenas de fanáticos subieran al escenario, se tomaran los micrófonos e intentaran robarse algunos instrumentos. Si bien el español lamenta que haya ocurrido en la gira de despedida, dice que no hay que sentir vergüenza por aquello, recordando su actitud más punk de años anteriores. También tiene palabras para quienes lo criticaron por no opinar directamente sobre el estallido social chileno: “Desde mi punto de vista, que un idiota que no es de aquí se ponga a decir chorradas para quedar muy bien y diga ‘viva esto y viva lo otro’ y luego me marcho a mi pueblo, me parece que es necio por mi parte. Me sentiría estúpido haciéndolo”.

Desde las 5 de la tarde del domingo 16 de febrero, los sectores aledaños al Estadio Bicentenario de La Florida parecían advertir que algo malo podía pasar en el show de la mítica banda española “La Polla Records”, en su gira de despedida de los escenarios, a 20 años de visitar nuestro país por última vez.

Lo que ocurrió ese día fue una seguidilla de eventos desafortunados, situaciones que se salieron de control, un público enloquecido y errores de producción que terminaron con el show una hora y media antes de lo previsto.

LA PREVIA: CARNE PA’ LA PICADORA

El trayecto hacia el estadio estuvo marcado por la presencia de público punk: pantalones escoceses, suspensores, mohicanos, cuerpos tatuados y el entusiasmo por ver a la mítica banda española. Al mismo tiempo, también era notorio el consumo de alcohol y drogas.

En el tramo que conducía hasta los pórticos de ingreso al estadio había vallas papales y presencia de carabineros, pero no existía un primer control de acceso con personal de seguridad del evento. En otros shows es común que se solicite a los asistentes mostrar su ticket de entrada y hay una requisa de objetos prohibidos, como botellas o encendedores, pero en el caso de La Polla Records, esto no existió.

Se respiraba cierta permisividad en el ambiente, lo que se veía complejo en la previa del show, tomando en cuenta que en otros recitales de música punk se habían visto excesos y desmanes, apoyados en las consignas de anarquía y una actitud antisistémica.

Paralelamente, el momento que vivimos como país indicaba que podía ser un concierto de alto riesgo: La Polla Records en pleno estallido social, un ícono punk que mueve masas justamente por el contenido de sus letras, las que expresan rabia sobre temas como las injusticias de clase y el poder del Estado.

En el exterior, mientras algunos consumían alcohol y drogas, otros dormían en el pasto y la vereda o bailaban sin coordinación en la calle. En el ingreso al recinto del estadio, pese a la presencia de guardias, había muchas personas saltando muros y rejas para poder acceder al lugar del show, sin mucha resistencia del personal de seguridad.

El público ingresó al estadio con latas de cerveza y botellas de litro en sus manos. No se revisaron mochilas, no hubo control corporal ni tampoco de discriminó a los más ebrios: todos entraban, incluyendo gente que no portaba su entrada.

Una vez dentro del estadio, el panorama mostraba en las escaleras y pasillos a hombres y mujeres orinando en los muros y durmiendo en el piso, con escasa o nula presencia de guardias. Mientras, el suelo tenía una alfombra de vidrios quebrados producto de las botellas que el público ingresó y quebró.

Cuando se acercaba la hora del show de la Polla, el único guardia que se veía hasta ese momento conversaba amistosamente con un asistente, mientras a un metro de él un hombre orinaba.

EL SHOW: NO SOMOS NADA

El concierto comenzó a la hora pactada con el clásico “Salve”, del disco del mismo nombre lanzado en 1984. La banda sonaba increíble, Evaristo cantaba con toda su potencia e histrionismo sobre el escenario. Parecía, por un momento, que finalmente todo iba a funcionar. Pero el ambiente estaba enrarecido, tan pronto partió la banda comenzaron a llover proyectiles hacia el escenario: zapatillas, botellas, latas, ropa, escupos, sustancias líquidas y baldosas del piso modular que la producción usó para proteger el pasto de la cancha.

Mientras la banda tocaba, comenzaron a desfilar sobre el escenario personas que burlaban  la seguridad y que fácilmente lograban acceder a los músicos, bailando, abrazando a los integrantes y tratando de conversar con Páramos. Al principio, estos fanáticos eran evacuados por el personal de seguridad de la banda o bajaban por voluntad propia. El mismo músico con toda amabilidad y sin detener su show, saludaba a la gente que llegaba hasta ahí y les hacía señas cordiales para que bajaran del escenario.

LA SOLUCIÓN FINAL

Los ánimos en la cancha estaban cada vez más tensos, se escuchaban consignas políticas y cánticos. En el público se podía observar el consumo de drogas y varios de ellos comenzaron a saltar las vallas en grupo. En un momento Evaristo reacciona: “Bueno, a continuación el tema siguiente, no lo voy a decir más veces porque todo el mundo debería entender ¿no? ¡despejad!  ¡venga!”

La Polla Records continuó con su show mientras la gente insistía en pasar hacia adelante. Una de las personas que llegó hasta el escenario le entrega una polera a Evaristo, quien agradece gentilmente y posa con ella. Pero luego, otro de los asistentes sube al escenario, baila y canta junto a Páramos utilizando su micrófono, mientras que lo abraza y le da la mano.

Este hecho pareció indicarle a algunos que el vocalista era accesible y que nadie impediría un nuevo intento de hacer lo mismo. Pese a esto, la banda siguió intentando llevar el concierto adelante. “No me toques el culo tío, no me gusta”, le dice Evaristo a una persona que sube abruptamente al escenario. Era el inicio del fin del último concierto de la historia de la Polla Records en Chile.

“Gol en el campo” fue la última canción que la banda intentó tocar. La gente saltaba sobre el escenario entre empujones y descontrol. En la cancha, alguien accionó un extintor. Evaristo sigue cantando pese a los empujones que recibe.  En breves minutos, no menos de 50 personas ocupaban el escenario mientras la banda tocaba: La avalancha estaba declarada.

En el público, en medio de los proyectiles lanzados por los más violentos, comenzaron a desfilar personas heridas. Varios sangraban en la cabeza, otros en el pecho. Las peleas arriba y abajo del escenario aumentaban, mientras no se veía gran movimiento de los guardias, quienes incluso esbozaban algunas sonrisas por lo que ocurría en la cancha.

En medio de este desmadre, existen en redes sociales denuncias de agresiones sexuales a mujeres durante el transcurso del show. Uno de los más viralizados es el relato de un hombre que se habría masturbado frente a una mujer eyaculando en sus pantalones. La denunciante expuso esta situación con una foto.

Mientras Evaristo y los miembros de La Polla Records estaban expuestos a la euforia de 10 mil personas en el Estadio Bicentenario de La Florida, el Staff de la banda ingresa al escenario y saca a los músicos. Fernando Rossi, vocalista de la banda punk argentina “Flema” -que había tocado durante la tarde- intenta hablarle al público sin mayores resultados.

Luego, un miembro de la producción toma el micrófono y llama a la calma apelando a la lucha social, pero nada surte efecto. El show se da por finalizado, pero incidentes continúan sobre el escenario y se prolongarían por horas en el exterior del estadio, incluyendo barricadas y enfrentamientos con personal policial.

Tanto la banda como la producción emitieron comunicados posterior a lo ocurrido:

Por su parte, la producción también dejó un comunicado a disposición de la opinión pública:

The Clinic se comunicó con la producción para obtener más información sobre lo ocurrido, pero declinaron enviar declaraciones al respecto.

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Evaristo Páramos el día después: “Esto pudo ocurrir en cualquier lado, cualquier día, porque no somos Alejandro Sanz”.

Un día después del convulsionado concierto, The Clinic conversó con Evaristo Páramos, quien comentó su estado de ánimo y las impresiones que le dejó lo ocurrido durante la tarde del domingo en el Estadio Bicentenario de La Florida.

¿Cómo te sientes hoy después de lo que pasó?

-Pues ahora que ya es casi de noche tengo menos pena que en la mañana y que ayer, porque (el show) iba bonito.

¿Qué sentiste sobre el escenario cuando empezó a subir la gente?

-Que podía controlarlo al principio, pero era un autoengaño, no podía.

La  gente que se subía te decía cosas ¿qué te decían?

-Algunos decían cosas como “¡hijo de puta!” y me gusta que me digan cosas tan bonitas (se ríe) pero, no sé, no me parece elegante decir cosas que me decían.

¿Qué te pareció la actitud de la gente?

– Me pareció un poco necio todo el rollo, un poco estúpido, me pareció tonto, que tontamente se acabara una movida que venía tan bonita. Me dio un poco de penita, porque llevo ganándome la vida sin trabajar como la gente decente desde los veinticinco años,  pero igual yo sé lo que cuesta ganarse la pasta y tengo una idea de los precios de las entradas, lo que cuesta viajar, lo que cuesta alojarse. Había gente que venía de muy lejos y bueno, tampoco debería emocionarme por eso, pero me doy cuenta ¿no? Había un montón de gente así,  he visto imágenes de gente llorando, y bueno, está mal que cuatro idiotas lo hayan jodido todo, me da igual que estuvieran organizados o desorganizados, que fuera una casualidad o que estuviera preparado, me da lo mismo, pero es una idiotez, una tontería, porque tuvo que acabar así… pero bueno, acabó así.

¿Sentiste miedo en algún momento?

-No, miedo no, tengo miedo si me veo en una habitación cerrada con 4 hijos de puta que me quieren partir la cara o cosas así, pero no miedo en un escenario, no tengo por qué.

Da la impresión de que a ustedes los sacaron del escenario ¿querían seguir tocando?-Sí, queríamos seguir,  pero cuando ya desaparecen las cosas que sirven para tocar, ya no puedes tocar -responde entre risas-.

¿Qué cosas les sacaron?

-Se iban desapareciendo pedales pa’ la guitarra, micrófonos, partes de la batería, recuperé mi chaqueta que la suelo subir siempre, es una costumbre desde los ochentas, había mucho vicio con la vena (se refiere al consumo de heroína) y cualquier objeto valía para revenderlo y había que comprar material, entonces, una costumbre de los ochenta es llevarla conmigo. Ayer casi me traiciona porque llevo mis documentos ahí.

La situación fue calificada como vergonzosa 

-No, ninguna vergüenza, esto puede pasar en cualquier sitio, no tiene nada que ver con Chile.

¿Tú dices?

-Olvídate. En Perú por ejemplo entró la gente por detrás del escenario rompiendo la pared. Sus motivos tendrían, por ahi las entradas les parecían caras, cualquier cosa,  yo ahí no me meto. Quiero decir que no es bonito que la gente invada, que suba y así, pero se podría controlar si tuviéramos un poco de coco. No pasa nada, no ocurre nada porque en un concierto causa un poco de molestia, porque cuesta muchos años aprender a tocar seguido, pero eso podemos superarlo ¿no? el rollo es que la gente se quede cabezona. De más joven yo diría ‘es que eres tonto’ pero es que igual tampoco es tonto, quizás simplemente tuvo un mal día, no lo sé, no le puedes decir a alguien ‘gilipollas’, yo lo he hecho y no me considero gilipollas, pero he hecho de gilipollas muchas veces. Entonces, no tengo nada que decirle a la peña que se subió ni nada, me da más cosa por la gente que estaba abajo con sus ideas. No considero a nadie tonto, tía.

Quedó la idea de que La Polla no vuelve más a Chile después de lo que pasó

-No, La Polla está terminando, estamos dando una vuelta para acabar. La Polla tiene los conciertos que tenemos hablados y son los que vamos a hacer. Como dicen los futbolistas ‘vamos a hacer los conciertos que tenemos hechos y luego en el último se acaba”.

¿Sientes que la producción no previó el comportamiento que iba a tener el público?

-No lo sé, yo creo que en la organización son de aquí y conocen el terreno, entonces supongo que hicieron lo mejor que supieron.

 Tú confiaste obviamente

-Bueno, el tema de cuando la gente hacía avalancha en la puerta en dejar libre y así para que no hubieran incidentes, me parece inteligente. El tema de cómo está el tema aquí, que no hubiera policías cerca, me parece que está correctamente hecho, ahí creo que se podía haber controlado con un montón de (guardias) matones, pero igual tampoco es eso. Simplemente se desmadró en cierto tipo de gente, o cierto tipo de actitud, o los que tenían el día tonto como te he dicho antes…es que no sé. Supongo que lo que ocurrió fue eso, que al hacer las cosas así lo dejaron a huevo para que cuatro gilipollas pudieran joderlo todo y lo jodieron, ya está.

Hasta había un tío subido allá arriba trepando como Spiderman, no le veo mucho sentido. El sentido es que el tío está eufórico con sus cosas en su cabeza y ¡bua! Bueno, yo he estado borracho a veces y lo he hecho. A veces he estado borracho mezclado con sustancias y ha sido mortal, también he hecho cosas que no se  suponen a un tipo de mi tamaño, ya no las hago ¡eh? pero bueno, no le voy a decir a nadie que no las haga, qué sé yo, todas las cosas que pude ver ayer, las tengo todas yo.

¿Te habías visto en una situación así pero a esta escala? Uno en las tocatas más pequeñas puede ver ciertas situaciones, pero en esta magnitud ¿lo habías vivido?

Bueno (se ríe) con mil quinientos pa` que se joda todo, en un garito que haya diez mil o quince mil, no pude contar.

¿Esta sería entonces tu experiencia más grande de un show que termina en el caos?

No sé, las he visto peores, hace muchos años en Madrid eran casi setenta mil o yo qué sé cuánta gente, aquello fue una batalla, justo atrás del escenario había un cuartel de la policía, entonces, queda muy bonito contarlo, pero no fue divertido para la gente que se llevó las hostias.

Me dijiste que hoy te despertaste con pena 

Sí, porque claro, queríamos tocar y era el cuarto ‘festi’ de cuatro y era aquí.

¿Qué significaba Chile para ustedes?

Yo tengo familia, mi familia es de aquí, tengo una niña que tiene cincuenta por ciento de Chile y cincuenta por ciento gallego -nada despreciable- y así pues, claro que es una relación especial ¿cómo no va a ser una relación especial? lo que pasa es que no me voy a tirar al rollo de “Viva Chile” y la hostia porque yo no soy de esos.

Hay gente que criticaba que no tuviste palabras para referirte al estallido social ¿qué le dirías a ellos?

Pues les diría que, desde mi punto de vista, que un idiota que no es de aquí se ponga a decir chorradas para quedar muy bien y diga ‘viva esto y viva lo otro’ y luego me marcho a mi pueblo, me parece que es necio por mi parte, me sentiría estúpido haciéndolo, eso es lo que digo. Luego yo me largo y se queda todo el mundo dándose las palizas aquí, me parece tonto, por eso no lo hago, nada más, si a eso le llaman como que no apoyo, pues allá cada uno con sus cosas. No puedo hacer otra, es que no me parece real, estaría haciendo el huevo, lo que he criticado tantas veces de otra gente.

¿Son necesarias unas disculpas?

No, eso pudo haber pasado en cualquier lado. No hay nada de qué disculparse, simplemente ocurrió aquí, se dieron las circunstancias, pero puede ocurrir en cualquier lado, cualquier día, porque no somos Alejandro Sanz.

Fotografías de Andy Ruiz.

 

Fuente: https://www.theclinic.cl/2020/02/18/cronica-de-una-balada-inculta-evaristo-paramos-y-el-dia-despues-del-interrumpido-show-de-la-polla-records-en-chile/


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1 Comment

  1. Da la impresión de que el concierto ha sido boicoteado. De ser así, cabe preguntarse si por el conjunto del público o por unos cuantos infiltrados. Más que un concierto, eso parecía un desconcierto. ¿Qué habría pasado si, por ejemplo, el músico hubiera sido Silvio Rodriguez?…

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