Ecuador y Nicaragua: la cara y cruz del Covid-19 en América Latina [+Video].

La diferencia entre mantener un sólido sistema público de salud y haberlo desmantelado.

por Clara López G./Canarias-semanal.org.

Ecuador está entre los tres países de América Latina con mayor número de afectados y fallecidos por coronavirus. Nicaragua, por el contrario, se halla a la cola con el menor número de casos en todo el subcontinente. Si el primero sólo ha saltado a los medios por las escenas dantescas que presentan las calles de Guayaquil, su ciudad más poblada, del segundo apenas se informa, cuando no se desinforma.

Ecuador tiene más de 17 millones de habitantes. Las autoridades dieron a conocer su primer positivo de coronavirus el 29 de febrero. Era una mujer de 71 años llegada desde España, país con importante inmigración ecuatoriana. A día de hoy, se cuentan más de 4.000 personas contagiadas y al menos 220 fallecidos, aunque las cifras reales pueden ser mayores ya que el país apenas tiene tests para confirmar positivos (y estos son de pago).

Los medios corporativos se han fijado en la evidente escena catastrófica que presentan las calles de la ciudad de Guayaquil, la más afectada por la pandemia seguida de la capital, Quito. Las personas fallecen en sus casas y no se recogen los cadáveres hasta pasados bastantes días, a pesar de las llamadas desesperadas de los familiares a las autoridades. Con las altas temperaturas, no tienen otra opción que sacar los cuerpos a la calle, donde corren peligro de descomponerse y, en algunos casos, se ha procedido a quemarlos. O bien los transportan los propios familiares hasta los cementerios, ya que ni siquiera las patrullas militares que se han destinado a esta labor dan a basto. Además, el alto nivel de pobreza en el país impide que muchas familias puedan pagar los costes de un entierro.

El Washington Post dice que todo ello se debe a que Guayaquil es una ciudad portuaria, que tiene muchos pobres y que estos no han tomado las medidas preventivas recomendadas por las autoridades. La culpa es de los pobres. Lo que no dice el diario estadounidense es que, desde 2017 en que Lenin Moreno diera el golpe de Estado interno en Ecuador, las políticas liberales de “austeridad” que ha venido aplicando -por mandato del FMI– han resultado en el desmantelamiento de la sanidad pública, entre otros recortes en gasto social, lo que provocó las masivas movilizaciones populares de meses atrás.

Mucha gente no puede costear el precio de la prueba del COVID-19, se han cerrado hospitales y despedido a cantidad de personal sanitario. La rápida expansión de la pandemia simplemente ha provocado el inmediato colapso del sistema de salud. El pueblo ecuatoriano ha sido abandonado a su suerte. Y resulta cuando menos sorprendente que el mismo Washington Post diga que Guayaquil puede ser el aviso de lo que puede estar por venir cuando la pandemia se extienda más en los mal preparados países en vías de desarrollo”. Sorprendente porque, si hay un país que está demostrando ser el peor preparado del mundo para enfrentar la pandemia, ese es Estados Unidos, el supuestamente más desarrollado y mayor aliado del actual gobierno derechista de Ecuador.

En el otro extremo se encuentra Nicaragua. El pequeño país centroamericano, con 6,5 millones de habitantes, cuenta con un sólido sistema público de salud -que ya quisiera para sí el pueblo estadounidense-, reforzado en los últimos tiempos con la construcción de más infraestructuras sanitarias entre hospitales y consultorios a nivel local. El país tenía hasta el 5 de abril solo 6 casos de Covid-19 (todos importados), de los cuales 3 estaban activos, 2 estaban recuperados y uno, enfermo de SIDA, había fallecido. Al mismo tiempo, mantenía en estrecha vigilancia a unas 10 personas a las que, a pesar de haber dado negativo en las pruebas, se las sigue controlando por precaución. Nicaragua es el país menos afectado por la pandemia de todo el subcontinente, tanto en número de contagios como de fallecidos.

En cuanto a casos por millón de habitantes, Nicaragua tiene la menor cantidad de toda Centroamérica, con 0.93 casos. Le sigue Guatemala, con 4.22; El Salvador, con 9.56; Belice, con 12.24; Honduras con 32.54; Costa Rica, con 89.76 y Panamá, con 471.22 casos por millón. Nótese que los dos países fronterizos con Nicaragua (Honduras al norte y Costa Rica al sur) tienen niveles de infección mucho más altos.

Desde finales de febrero, el gobierno de Nicaragua dio a conocer la política que seguiría para hacer frente al coronavirus:

1) No se ha establecido, ni establecerá, ningún tipo de cuarentena.

2) Las personas con síntomas de Covid-19, que además tengan algún vínculo con alguien con la enfermedad comprobada, serán ingresadas en una unidad de salud para estudio y seguimiento.

3) Quienes además de lo anterior den positivo en una prueba de Covid-19 serán ingresados en uno de los centros destinados al tratamiento de pacientes con la enfermedad.

A las personas que lleguen de países de riesgo (según lo establecido por la OMS) no se les restringirá su movimiento en el país, pero sí se les alertará sobre las medidas de precaución a tomar y se les pedirá un número de contacto y dirección para darles seguimiento tanto por vía telefónica como por medio de visitas.

Los sectores vinculados a la oposición golpista del país, apoyada por Estados Unidos, alegan que las cifras del gobierno son falsas y que, en realidad, este no está haciendo nada para combatir la pandemia. Dicen que hay tan pocos casos confirmados porque no se han aplicado pruebas masivas de Covid-19 a la población. Como dice el periodista Jorge Capelán, “esos argumentos solo son viables para el consumo en el exterior”, es decir, para Estados Unidos y sus países lacayos de América Latina y Europa, principalmente. Hace poco, la revista británica The Lancet, medio de propaganda de la oposición derechista de Nicaragua, escribía un artículo titulado “Love in the time of COVID-19: negligence in the Nicaraguan response”, que, como señala Stephen Sefton, repite los mismos falsos argumentos del medio opositor nicaragüense, financiado por EE.UU, El Confidencial.

Los autores de este artículo sostienen que el presidente Daniel Ortega no ha seguido las recomendaciones de la OMS, cuando, de hecho, desde el mes de febrero, el gobierno ha hecho especial hincapié en que se tomen medidas como lavarse las manos, protegerse cuando se estornuda o tose y mantener una distancia de un metro y medio entre personas, así como limpiar las superficies de los objetos cuidadosamente. La gente que quiere guardar cuarentena puede hacerlo libremente, incluso los estudiantes de colegios y universidades. The Lancet omite esta realidad así como el abundante material impreso y audio-visual informativo que ha proliferado en el país.

Claramente, ningún centro de salud en Nicaragua está atestado de gente con síntomas respiratorios. Según declaraciones del director general del Ministerio de Salud, los casos de neumonía en este mes de abril muestran niveles más bajos que el año anterior, cuando, además, se vacunó en torno a un millón de personas contra la gripe (B, H1N1 y H3N2), mientras que la vacuna contra el neumococo se aplicó a los adultos mayores y a las personas que padecen enfermedades crónicas. De hecho, el sistema sanitario de Nicaragua está internacionalmente reconocido por sus logros en los programas de vacunación contra las enfermedades derivadas del mosquito y haber reducido drásticamente la mortalidad materna desde 2007.

Con una cuarentena no obligatoria, nadie ha salido a protestar a las calles por la supuesta negligencia del gobierno ante la pandemia. No lo han hecho en ningún lugar. Solamente, como dice Jorge Capelán, “en el ciberespacio y en las mentes febriles de elementos con base en Miami y algunos países de la Unión Europea”.

Fuentes: https://infobrics.org/post/30685

https://managuaconamor.blogspot.com/2020/04/nicaragua-y-la-covid-19-el-secreto.html

VÍDEO RELACIONADO:

Fuente: http://canarias-semanal.org/art/27315/ecuador-y-nicaragua-la-cara-y-cruz-del-covid-19-en-america-latina-video

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