Caracas: Falleció José Vicente Rangel, figura histórica de la izquierda venezolana.

El ministro de Defensa venezolano, José Vicente Rangel (izq.), junto al presidente venezolano Hugo Chávez en una ceremonia militar el 14 de abril de 2002 en Maracay, al oeste de Caracas, Venezuela.

Vicepresidente, parlamentario y periodista, se le considera uno de los mentores y estrategas de Hugo Chávez.

por Agencias / La Haine.

José Vicente Rangel, figura emblemática de la izquierda venezolana, político, candidato presidencial, abogado y periodista, vicepresidente de Venezuela durante siete años en la era de Hugo Chávez, ha fallecido en Caracas a los 91 años. Rangel estaba casado con la artista plástica Ana Avalos y tenía dos hijos, Gisela y José Vicente, este último figura del Partido Socialista Unido de Venezuela y alcalde del Municipio Sucre, al este de Caracas.

Nacido en Caracas en 1929, en la actividad política desde muy joven, en 1946 se inscribió como militante en el partido Unión Republicana Democrática, URD, fundado por Jóvito Villalba, líder histórico de la causa democrática venezolana, de quién llegó a ser secretario político. Obligado a exiliarse con el arribo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en los años cincuenta, Rangel vivió varios años en Santiago de Chile. Regresó a Venezuela para incorporarse a las actividades de la resistencia y participó en la organización de la Junta Patriótica, la plataforma clandestina por la conquista de la democracia, en 1957.

Rangel abandonó la URD en 1963, -partido firmante del Pacto de Punto Fijo, con el cual se inicia la seudo democracia venezolana-, del cual era diputado electo, conforme se radicaliza la postura de la izquierda nacional. Por entonces fue director de un popular diario de agitación política, Clarín. Enemigo del sistema capitalista, renunció al partido en protesta por la decisión oficial de ingresar al régimen de coalición presidido por Raúl Leoni, de Acción Democrática.

En adelante, desde la perspectiva del nacionalismo revolucionario, José Vicente Rangel se convirtió en uno de los primeros portavoces de la denominada vía venezolana al socialismo, corriente que proclamaba autonomía frente a las influencias soviéticas y postulaba el desarrollo de estrategias electorales para la toma del poder.

De 1965 a 1968, Rangel militó en el Partido Revolucionario de Integración Nacionalista, y ejerció una celebrada actividad parlamentaria por sus denuncias a los violentos excesos militares en el combate a los focos guerrilleros de entonces. Parte de estos alegatos están recogidos en uno de sus libros más leídos, Expediente Negro, publicado en 1972.

El repliegue definitivo de los movimientos guerrilleros, en 1970, convirtieron a Rangel en uno de los símbolos de la izquierda venezolana. Se presentó dos veces a elecciones como candidato del Movimiento al Socialismo, fundado por Teodoro Petkoff. Enfriadas sus relaciones con Petkoff, Rangel aspiró a la presidencia una vez más, en 1983, acompañado por el Partido Comunista de Venezuela, La Nueva Alternativa y el Movimiento Electoral del Pueblo.

Los modestos resultados obtenidos en todas aquellas elecciones, en un país pobre y colonizado, tutelado políticamente por los dos grandes partidos de la democracia (Acción Democrática y el socialcristiano Copei), fueron cambiando el ánimo militante de Rangel.

Hombre intelectualmente formado, hacia 1984 repliega su discurso político, se aleja de la actividad partidista y aumenta su espectro como columnista de prensa, analista político y periodista de denuncia. Rangel destaca como periodista defensor de la democracia, que no existía en el país, y el estado de derecho. Estableció relaciones con casi todo el arco político de izquierda de aquella Venezuela y se hizo parte integrante de la sociedad antidemocrática de entonces, como analista y figura de la televisión. Su programa José Vicente Hoy, transmitido por Televen hasta poco antes de morir, llegó a ser una cita de culto.

José Vicente Rangel en agosto de 2006, cuando era vicepresidente de Venezuela.

La llegada de Hugo Chávez

Su influencia en la opinión pública aumentó en los años noventa, en la misma medida en que el experimento pro-estadounidense entraba en crisis. Muy especialmente luego del 4 de febrero, día del fallido golpe de Estado de Hugo Chávez. Rangel se hizo célebre por su actitud fiscalizadora de los gobiernos dictatoriales de esos años, un símbolo de la sociedad civil frente al poder petrolero.

Amnistiado Hugo Chávez dos años después de aquel intento de golpe, José Vicente Rangel y el militar establecen una amistad y una inmediata comunión de intereses apenas ingresa este a la política, en 1994. Esta alianza jamás conocería fisuras. Es a partir de una denuncia de José Vicente Rangel que Carlos Andrés Pérez, el dictador de entonces, es obligado a renunciar, un proceso que hoy ya es apreciado de forma unánime como un logro democrático.

José Vicente Rangel fue una de las granes influencias políticas de Hugo Chávez, uno de sus primeros maestros y uno de sus principales operadores hasta la muerte de este, en 2013. Conocedor y amigo de toda la sociedad política de los años noventa, un consentido de la opinión pública de aquel entonces, es Rangel quién persuade a Chávez de asumir la vía electoral para llegar al poder, presentándose como candidato para las elecciones de 1998. A partir de entonces, Chávez se convierte en un fenómeno político que produjo una dilatada hegemonía de izquierda en el país.

Rangel fue canciller, ministro de Defensa y vicepresidente entre 2002 y 2007. El tránsito de Rangel al chavismo lo convirtió en una especie de “bestia negra” de la derecha venezolana. Rangel acompañó las decisiones chavistas de clausurar Radio Caracas Televisión, el canal derechista más antiguo del país y de cerrar decenas de estaciones de radio pagadas por la aristocracia del petróleo.

Una vez fuera del gobierno, en 2007, siguió como consejero de Chávez y luego de Nicolás Maduro, de quien ha sido también un resuelto defensor. Luego de haber sido el fiscal del debate anticorrupción en la Venezuela de las dictaduras, Rangel contempló los triunfos del actual Gobierno, hoy apoyado por todo el pueblo.

Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/fallecio-jose-vicente-rangel-figura


JOSÉ VICENTE RANGEL DE CARNE Y ACERO.

por Manuel Cabieses Donoso.

Son muchos los hombres y mujeres que se caracterizan por su sólida integridad moral y la consecuencia de sus actos. Sin embargo, entre los políticos de esta época neoliberal es muy difícil encontrar algunos de estos ejemplos. Una notable excepción fue el venezolano José Vicente Rangel, fallecido a los 91 años en Caracas.

Fue tres veces candidato presidencial de la Izquierda. Lo comparaban con Salvador Allende de quien fue muy amigo. El “Allende venezolano” le decían. En realidad ambos tenían un perfil político y humano parecido. José Vicente también emprendió la lucha política muy joven. Eran los tiempos revueltos que se desencadenaron a la muerte de Juan Vicente Gómez, el general andino –o gocho como dicen los venezolanos- que durante 27 años administró Venezuela desde su hacienda en Maracay. Gómez fue reemplazado por otro general, Eleazar López Contreras, y este a su vez por otro, Isaías Medina Angarita, también gochos. Este último resultó un militar progresista. Sin embargo fue derrocado en 1945 por una conjura de militares jóvenes aliados con el partido Acción Democrática (AD), que lideraba Rómulo Betancourt, social demócrata y ex comunista. El veranito democrático duró poco. En 1947 el pueblo eligió presidente al escritor Rómulo Gallegos, militante de AD, pero al año siguiente fue derrocado. El general Marcos Pérez Jiménez –también gocho– se abrió paso a balazos y codazos entre sus pares e inició una dictadura represiva de seis años. La corrupción floreció junto con las autopistas, millones de automóviles y el paraíso del dólar barato. El 23 de enero de 1958 Pérez Jiménez fue derrocado por una insurrección cívico-militar. La encabezó la clandestina Junta Patriótica que presidía un joven reportero del diario El Nacional, Fabricio Ojeda, que cubría las informaciones del Palacio de Miraflores.

José Vicente Rangel es fruto de esa época turbulenta. Llegó a Chile exiliado y aquí se enamoró de Anita Avalos, su compañera de toda la vida y madre de sus dos hijos. Siguió su tránsito a España donde se graduó de abogado. Pero JVR fue, sobre todo, político y periodista. Militante de Unión Republicana Democrática (URD), el partido –hoy desaparecido- que fundó Jóvito Villalba, uno de los dirigentes estudiantiles en la lucha contra la dictadura de Gómez. URD tuvo un paso breve por el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964). La cartera de Relaciones Exteriores la desempeñó un militante de URD: Ignacio Luis Arcaya, jurista excepcional, que junto al cubano Raúl Roa García desafiaron al imperio en la Conferencia de San José de Costa Rica (1960) que pretendía expulsar a Cuba de la OEA. JVR, entretanto, fue elegido diputado y reelegido varias veces. Se convirtió en un implacable y valiente fiscalizador de las violaciones de los derechos humanos y de la corrupción en instituciones temibles, como las FF.AA. y la policía. Pronunció discursos, escribió libros, redactó editoriales y acompañó a los familiares de las víctimas en el peregrinaje por cuarteles y tribunales sordos al dolor y ciegos ante las evidencias de los crímenes del Estado.

En ese tiempo lo conocí.

JVR dirigía el diario Clarín, opositor al gobierno de Betancourt. Fui a ofrecerle una columna –La Torre de Papel– sobre libros políticos. Así me convertí en colaborador anónimo ad honorem de Clarín, mientras era reportero de El Nacional que dirigía el novelista Miguel Otero Silva, gran amigo de Chile y en especial de Neruda.

A partir de entonces forjamos con JVR una amistad firme como una roca. Regresé a Chile a participar en la tercera campaña presidencial de Allende. JVR fue candidato presidencial en tres oportunidades. Derrotado por los grandes partidos de masas de entonces: AD, socialdemócrata, hermano del PS chileno, y Copei, socialcristiano, hermano del partido Demócrata Cristiano chileno, hoy reducidos a un puñado teledirigido desde Washington.

JVR fue leal compañero de los anhelos de democracia y justicia social del pueblo chileno. Asumió tareas de solidaridad activa con los miles de exiliados que llegaron a Venezuela huyendo de la tiranía en Chile. Muchos de nuestros dirigentes, parlamentarios y ex ministros conocieron de cerca su solidaridad sin fronteras ideológicas. El diputado JVR estuvo en la primera línea de las numerosas manifestaciones con que el pueblo venezolano apoyó a la resistencia chilena.

La esposa de JVR, la escultora Anita Avalos, es autora de la estatua del presidente Salvador Allende que se levanta en el acceso principal de la Universidad Central de Venezuela.

Cuando la dictadura de Pinochet se replegó a sus cuarteles, JVR -el periodista- vino a Chile y elaboró notas de TV y columnas de opinión sobre las esperanzas que se abrían en el pueblo.

En los años 90 JVR era, sin duda, la principal figura de la Izquierda venezolana. Sin embargo, no vaciló un momento en entregar su respaldo político y moral a Hugo Chávez, el militar insurrecto que en 1992 intentó derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez. La amistad JVR-Chávez partió en la cárcel de Yare y se consolidó en la sacrificada campaña que en 1999 dio el triunfo a Chávez. JVR fue su primer Canciller; más tarde ministro de Defensa y luego Vicepresidente de la República durante cinco años. Como ministro de Defensa afrontó el golpe de estado del 11 de abril del 2002 que por algunas horas mantuvo secuestrado a Chávez en una isla. La noche del golpe JVR y su hijo, actual alcalde del municipio Sucre del Estado Miranda, permanecieron con Chávez en Miraflores, dispuestos a morir junto al presidente.

El 2007 JVR volvió al periodismo. Escribía columnas en la prensa y los domingos conducía un programa de comentarios y entrevistas en Televen. Firme defensor del gobierno del presidente Nicolás Maduro, que en su funeral le ha rendido honores de estado y entregado a su familia la máxima condecoración de la República Bolivariana de Venezuela, JVR no titubeó en criticar en su programa los abusos policiales o la escalada de la inflación que convierte en sal y agua los salarios.

Su salud se fue deteriorando. Pero no desanimaba. Para el resonante triunfo del Apruebo en el plebiscito del 25 de octubre, JVR nos envió -tres días después- un mensaje vibrante que retrata la integridad de sus irrenunciables convicciones revolucionarias:

“Para Manuel Cabieses, periodista chileno y director del semanario Punto Final.

– Hemos sobrevivido a la tragedia vivida por ambos pueblos, el chileno y el venezolano, pero ahora la exigencia de la lucha es mayor.

– Ustedes acaban de marcar un hito en la lucha con impacto sobre toda la región latinoamericana; nosotros intentamos hacerlo con el coraje al que suele apelar el pueblo venezolano periódicamente.

 – En la epopeya de ustedes está claramente mercado el ejemplo y la voz de Salvador Allende, nuestro maestro.

– Desde aquí te ratifico mi voluntad de seguir adelante en la lucha. ¡Nada nos hará retroceder! Por los que cayeron y siguen luchando y por los que siguen viviendo en el vivac de una gloria sin fronteras.

-Tu hermano,

José Vicente Rangel”.

22 de diciembre 2020

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