César Isella, la partida de un referente de la música latinoamericana [+Videos].

La muerte de César Isella acontecida en el jueves 28 de enero de 2021, rápidamente hace pensar en el enorme legado del músico cantor. Militante, su obra extensa contiene partituras que forman parte de la identidad cultural de todo un continente.

El que hizo cantar a todos.

por Santiago Giordano/Página 12.

En los años ’70, César Isella debió emprender el camino del exilio. Imagen: Télam

Activo desde los años ’50, cuando se inició en Los Fronterizos, el músico salteño le dio al folklore argentino varios títulos, entre los cuales aparece el faro ineludible de «Canción con todos», compuesta junto a Armando Tejada Gómez.
A los 82 años, y luego de padecer durante años una enfermedad cardíaca, murió César Isella. El músico y compositor salteño había superado un cáncer en 2012, y desde entonces padecía una cardiopatía severa. A mediados del año pasado había estado internado en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires. Integrante de la que seguramente fue la mejor formación de Los Fronterizos, entre los ’50 y los ’60; cantor y compositor comprometido entre los ‘60 y los ‘70; exiliado entre los ‘70 y los ‘80; funcionario y mentor de Soledad en los ’90. Estos podrían ser, a grandes rasgos, los títulos que resumen la vida de César Isella. Con vocación latinoamericana, fe en la poesía, instinto de productor, Isella atravesó la música argentina en distintas épocas, con espíritus variables y desde distintos lados del mostrador.

De su obra, prolífica y siempre eficaz, queda instalada en la memoria colectiva “Canción con todos”, compuesta en 1969 junto a Armando Tejada Gómez, con quien formó una dupla creativa que dio más temas perdurables para la canción argentina, como “Canción de las simples cosas”, “Canción de lejos”, “Fuego en Animaná”, “Triunfo agrario” y “Resurrección de la alegría”, entre algunas otras.

En 1990 la Unesco declaró “Canción con todos”, que desde su creación ha sido traducida a más de treinta idiomas, “Himno de América Latina”. Es la obra por la que más se lo recordará y tal vez la que más lo representa. Como apunta Sergio Pujol en su libro Canciones argentinas, “cuando en la Cumbre Iberoamericana de Punta Arenas de 1995 fue entonada por un grupo de mandatarios de la región (al que se sumó Felipe González y el rey Juan Carlos de España) quedó de manifiesto cuán diferentes pueden ser las lecturas de una canción aparentemente clara en su significación. Allí, de cara al bello paisaje chileno, dos irreconciliables como Fidel Castro y Carlos Menem pusieron sus voces”.

(Imagen: Pablo Piovano)

Desde Salta

Julio César Isella nació en Salta el 20 de octubre de 1938 y desde muy niño comenzó a cantar recorriendo su provincia. En 1954, el cantor integró Los sin nombre, un conjunto nacido sobre la estela del camino que desde Salta habían comenzado a trazar conjuntos como Los Chalchaleros y Los Fronterizos a nivel nacional. Era un quinteto del que formaban parte Tomás Tutú Campos y Javier Pantaleón –que más tarde brillaron con Los Cantores del Alba–, además de Luis Gualter Menú –que sería la primera guitarra y el bajo de Los de Salta– y el “Japonés” Higa, “un ser muy particular, tan asimilado a nuestra cultura que cantaba unas bagualas increíbles, se metía en el corazón de los cerros y parecía sacar la voz de las piedras”, recordó Isella en Cincuenta años de simples cosas, el libro de memorias editado en 2006.

Mientras afinaba la pasión por la música sin distinguir entre la travesura de adolescente y la apuesta esperanzada a un futuro de artista, en 1956 Isella entró a formar parte de Los Fronterizos, en lugar de Carlos Barbarán. Con el cuarteto en pleno ascenso, debutó en octubre en Radio Carve de Montevideo. Comenzaba entonces un período importante para el conjunto, que con el aporte de Isella llegó a consolidar su estilo y un repertorio que entre otras cosas incluyó varias de sus obras. Con éxitos como Coronación del Folklore, junto a Ariel Ramírez y Eduardo Falú, la etapa de Isella con “Los Fronte” culminó con la Misa Criolla, obra que en sintonía con las reformas que el Concilio Vaticano II introdujo en el culto católico –entre ellas la liturgia en lenguas regionales– enseguida se convirtió en un triunfo planetario.

El solista de América

Pero en plena consagración el cantor salteño decidió dejar el conjunto y emprender una carrera como solista. A los 27 años sabía lo que era el éxito y tenía las ideas muy claras. Como muchos cantores latinoamericanos de su época estaba entusiasmado por los postulados del Manifiesto del Nuevo Cancionero, que en 1963 habían impulsado desde Mendoza Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa y Oscar Matus, entre otros.

Intérprete sin mayores brillos, pero compositor de iluminada vena melódica, la idea de Isella pasaba por poner en música la poesía de Latinoamérica, en épocas en las que el folklore argentino custodiaba su volumen comercial fronteras adentro. Como manifestación concreta de esa faena surgieron los tres volúmenes de América Joven, editados en 1973.

Allí el cantor trazó un mapa del continente a través de canciones de Silvio Rodríguez –fue una de las primeras noticias que se tuvieron del trovador cubano por estas playas–, Alfredo Zitarrosa, Chico Buarque, Patricio Manns, Daniel Viglietti, Víctor Jara, Julio Lacarra, Willy Bascuñán, Aníbal Sampayo, José Murillo, además de la propia musicalización de poesías de Pablo Neruda, José Martí, Nicolás Guillén, Eduardo Mazo y el mismo Tejada Gómez. Como invitados participaron de esos discos Viglietti, Mercedes Sosa, Quinteto Tiempo, Los Tucu Tucu, Amambay, Los Laikas, los mejicanos Los mariachis Tenochtitlan, el conjunto boliviano Los Caminantes, los chilenos Los de la escuela y Los Cuatro Cuartos y el grupo peruano de Los Ñustas del Cuzco. Esa búsqueda se prolongó luego en Juanito Laguna, un disco de 1976 con canciones de distintas duplas autorales –desde Piazzolla y Ferrer a Leguizamón y Castilla– sobre el personaje de Antonio Berni, que interpreta con el grupo Cantoral y Ana D’Anna.

La censura y el regreso

Durante la dictadura cívico-militar Isella, y muchas de sus canciones, fueron censurados. Como para muchos en esas épocas, el exilio se presentó como el camino forzoso. En Madrid produjo Padre Atahualpa, de 1982, un poco trascendente trabajo dedicado a la obra de Atahualpa Yupanqui

A su regreso en 1983, restablecida la democracia, lo recibió un Estadio Obras Sanitarias repleto. Isella era una referencia indispensable para la reconstitución de los lacerados tejidos de la identidad musical argentina. Poco después participó en un recital en el Luna Park junto a Horacio Guarany, en enero del año siguiente volvió al Festival de Cosquín y en abril estuvo entre los invitados en las presentaciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, otra vez en Obras. También en 1984 fue parte de Canto a la poesía, un espectáculo que fue además fue disco, en el que el cantor que musicalizó a José Pedroni se encontraba con el Pablo Neruda de Víctor Heredia y la María Elena Walsh del Cuarteto Zupay.

Desde 1985 hasta 2001 el compositor ocupó cargos directivos en Sadaic, institución de la que llegó a ser vicepresidente. Durante los ’90 fue director general del Teatro General San Martín, además de mentor de artistas jóvenes. Fue uno de los productores que acompañó el vertiginoso ascenso de Soledad Pastorutti en el gusto del público. La relación terminó en Tribunales; Isella le ganó un juicio a la joven de Arequito.

Su último disco como solista fue Cincuenta años de simples cosas, editado en 2007, con el que celebró cinco décadas de música. Luego, en 2010, se impuso en el certamen folklórico del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar con su tema “El cantar es andar”. En 2012, recuperado de un cáncer, fue nombrado Embajador de la Música Popular Latinoamericana, con categoría de subsecretario de Estado. En 2018 ofreció un concierto en el Centro Cultural Kirchner, en el que interpretó algunas de sus melodías más emblemáticas, compuestas sobre versos de Tejada Gómez, Neruda, Nicolás Guillén, José Pedroni, Julio Cortázar, Juan Carlos Dávalos, Héctor Negro y César Perdiguero, entre otros. Fue una de sus últimas presentaciones en público.

Con Isella se va un exponente de lo que muchos recuerdan como la época dorada del folklore, el creador de emblemas abarcativos que trascendieron a esa época y a sus circunstancias. 

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/320363-cesar-isella-el-que-hizo-cantar-a-todos


“Canción con todos”, la historia del himno mayor de César Isella.

La muerte de César Isella acontecida en el día de hoy [jueves 28 de enero], rápidamente hace pensar en el enorme legado del músico cantor. Militante, su obra extensa contiene partituras que forman parte de la identidad cultural de todo un continente. Acaso aquella “Canción con todos” sea la síntesis no solo del enorme caudal creativo de Isella, sino también de su más profundo ideario.

“Salgo a caminar por la cintura cósmica del sur. Piso en la región más vegetal del viento y de la luz. Siento al caminar toda la piel de América en mi piel y anda en mi sangre un río que libera en mi voz su caudal”.

Mercedes Sosa | Canción con todos/ Acústico en Suiza (1980).

Himno del cancionero popular argentino. Todo aquel intérprete que busca conformar un repertorio prestigioso y sentido recurre esta partitura conocida en buena parte del mundo, de empatía inmediata en la gente. “Canción con todos” fue la resistencia esperanzada en un mundo distópico, con desigualdades groseras. Fue un discurso de unidad de las naciones desprotegidas. La letra de Armando Tejada Gómez encontró en la música compuesta por César Isella los acordes precisos para transformarse en un legado exquisito que se va revisando de generación en generación.

Estreno trasandino

Isella tenía 31 años cuando creó su obra en 1969, el mismo año en el que fue estrenada en Chile, en una tertulia presidida por el entonces presidente Eduardo Frei. “Canción con todos” fue, en cierta forma, el punto cúlmine de aquel Nuevo Cancionero nacido en Mendoza en 1963, donde se sentaban las bases poéticas, estéticas y políticas de la música de raíz argentina. Mercedes Sosa y su marido, Oscar Matus, entre otros, fueron fundadores de aquella organización artística esencial para el futuro del cancionero nacional con intención de resistencia y denuncia.

“Sol de Alto Perú, rostro Bolivia, estaño y soledad, un verde Brasil, besa mi Chile cobre y mineral. Subo desde el sur hacia la entraña América y total, pura raíz de un grito destinado a crecer y estallar”.

Sobre la primera grabación del tema hay algunas versiones encontradas. Reiteradamente se dijo que el registro primigenio aconteció en 1970 por el Quinteto Vocal Tiempo, en el marco de la gira del espectáculo América joven en el que también participaban Isella y Tejada Gómez. Pero otros estudiosos, como el historiador y periodista Juan Carlos Fiorillo, sostienen queCanción con todos” se grabó por primera vez el 28 de agosto de 1970 con la voz de la enorme Mercedes Sosa, quien le daría a la canción una identidad definitiva. El grito de la tierra fue el disco que incluyó la versión. La placa también contenía temas como “Que se vengan los chicos”, que habían popularizado Los Arroyeños.

 
César Isella, «Canción con todos» | Festival Cosquín 2017.

Inspiraciones

Pocos recuerdan que Armando Tejada Gómez tenía a cargo la peña Folklore 67 sobre la calle Talcahuano. Allí, en las tertulias porteñas con añoranzas de la tierra más profunda se fue gestando el vínculo entre el dueño de casa y César Isella, un parroquiano frecuente.

Cuando Isella compuso la música de “Canción con todos”, hacía tres años que se había separado de Los Fronterizos, aquella agrupación que ha escrito un capítulo esencial de nuestro folklore. En 1968, el músico realizó un viaje por Latinoamérica que le sirvió de inspiración para buena parte de su obra posterior. Si bien lo compuesto hasta entonces tenía una clara idiosincrasia latinoamericana, aquella travesía por países como Bolivia y Perú, le conformaron y confirmaron identidad, sentido de pertenencia, y el compromiso de la denuncia ante un continente avasallado, diezmado, en detrimento de grandes masas atropelladas.

“Todas las voces, todas, todas las manos, todas, toda la sangre puede ser canción en el viento. Canta conmigo, canta, hermano americano. Libera tu esperanza con un grito en la voz”.

“Canción con todos” tiene infinidad de versiones, pero aquella primera en la voz de Mercedes Sosa sentó las bases de cómo se debía decir ese sentimiento de entrañas que gritan. Con ese fundamento ineludible, la canción tuvo versiones registradas en Francia como la incluida en Le chant des poètes révoltés / Vol 1 del grupo Los Calchakis y hasta una memorable realizada por el Buena Vista Social Club. También Tania Libertad, Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat la llevaron a sus conciertos.

La partida física de César Isella, luego de varios inconvenientes con su salud, recuerda que fue el músico creador de una parte sustancial del pensamiento musical latinoamericano. “Canción con todos” es un fiel reflejo de eso.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/cancion-con-todos-la-historia-del-himno-mayor-de-cesar-isella-nid28012021/

2 Comments

  1. Grande Cesar Isella. Tú nunca te irás, como nunca se fue nuestra inmensa Violeta, ni Daniel Viglieti, ni nuestro gran Víctor Jara. Las grandes mujeres y los grandes hombres poetas de Abia Yala, aunque físicamente hayan partido, permanecen en nuestros corazones y siguen vivos en los cantos del pueblo llano. Vuestra poesía militante, hace posible que sigamos luchando. Vuestro canto de bardos revolucionarios siempre abrirá los caminos de la Vida para seguir luchando por la Justicia y el Equilibrio
    Querido Cesar Isella, tuve el privilegio de cantar, tu maravillosa «Canción con todos» como solista, acompañada de una coral catalana, de un pueblo del interior de Barcelona(Llorenç del Penedès). Fue maravillosa la acogida que nuestro Himno Sudamericano, tuvo entre el pueblo catalán durante los años 80/90, pleno exilio amerindio …
    Hasta siempre Cesar…o hasta que agarre mi guitarra y tu voz, junto a la de esta vieja mestiza, vuelva a ser una voz entre todas las voces

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