Chile, fin de febrero y Piñera sigue empantanado.

Mano dura.

por Oscar Contardo./ La Tercera.

Ha regresado un vocabulario antiguo, palabras amarradas con espinas, que en otro tiempo fueron usadas para revestir de una débil pátina de falsa sensatez todo tipo de barbaridades. Primero fue el lenguaje bélico que adorna cada declaración del actual gobierno que, en su ansiedad de campeonato, transforma todo en una batalla y es capaz de anunciar una guerra por cadena nacional sin haber tenido jamás claro quién era el enemigo.

A ese alfabeto de trinchera se han sumado expresiones dispuestas sobre la mesa con total naturalidad, fórmulas tales como toque de queda, estado de sitio o intervención militar, que son invocadas como si se tratara de un pronóstico del tiempo, una liviandad tenebrosa se nos anuncia que se nos acerca una tormenta, así que mejor vayamos abriendo los paraguas. La política de gobierno parece estar regida por la idea de hacer de las medidas excepcionales rutinas costumbristas, ir corriendo la vara de a poco, elevando el umbral del dolor, anestesiando el cuerpo, acostumbrando las pupilas para aprender a moverse en la oscuridad.

Repentinamente vemos por televisión la manera en que se dispone una escenografía para expulsar migrantes como si se tratara de terroristas de alta peligrosidad, personas a las que el propio gobierno había invitado a venir en medio de esa fanfarria desafinada que fue el festival de Cúcuta. Filas de hombres y mujeres cabizbajos enfundados en plástico avanzando en una coreografía estilo Chacarillas con influencias de Guantánamo. Es una forma de desalentar a que otros vengan, explicó una autoridad, con el tono de quien recomienda beber té caliente para el resfrío, evocando antiguas costumbres de guerra bárbaras o de la inquisición española consistente en exhibir los cuerpos inertes, del enemigo extranjero o del pecador, para que la población se enterara de los riesgos que acarrea el disenso.

La intensidad y frecuencia de los mensajes en esa clave van dividiendo a la población según criterios secretos: hay gente peligrosa, gente floja, gente poco patriota, gente digna de humillar y gente desechable. Un día puede ser la militarización de la frontera norte, al siguiente las imágenes de un policía disparándole a un hombre porque no quiso mostrarle su carné de identidad.

Pasan las semanas, transcurren los meses y todas las señales indican que lo mejor es olvidarse de los muertos, de los heridos, de los ojos reventados, de los maltratos y de los montajes fabricados para encerrar personas en la cárcel. No debe ser para tanto, porque a pesar de todo lo ocurrido, el jefe de la policía uniformada ofrece sus opiniones políticas a los medios sin disimulo y total desparpajo, explicando que “es necesario incorporar a las Fuerzas Armadas con todas sus capacidades para fortalecer la labor de Carabineros en la zona”.

Según el jefe de Carabineros, si no fuera porque los uniformados tienen que rendir cuentas ante las instituciones de justicia por sus acciones, todo avanzaría más rápido. La solución para él entonces consiste involucrar a las Fuerzas Armadas (¿es eso constitucional?) y seguir haciendo más de lo mismo, pero con más poder, algo que, según todos los expertos y la propia experiencia en la zona, no funciona. Pero a quién le importa lo que digan los expertos cuando la nostalgia por la mano dura se impone como única receta. A nadie, al menos no en el gobierno.

Este viernes, el Presidente Piñera convocó a una reunión con representantes de los poderes del Estado para tratar los hechos de violencia en La Araucanía, que, según el Presidente, es necesario enfrentar con un acuerdo nacional, lo que para el oficialismo significa declarar estado de sitio en la región y militarizar el control del orden público.

Adriana Muñoz, la presidenta del Senado, acudió a la reunión y posteriormente hizo una declaración en la que explicó algo que ya han señalado los especialistas en seguridad pública: es necesario desarrollar la investigación y las acciones de inteligencia para saber a quiénes hay que perseguir policialmente. Ya sabemos que desplegar fuerzas por desplegarlas, para dar la sensación de que se está haciendo algo, acaba como el Comando Jungla o como lo ocurrido una y otra vez en tres décadas de democracia. Una crisis compleja no se soluciona a punta de pistola. Al menos no en democracia.

Mientras la senadora hablaba, el Presidente Piñera se fue retirando, primero charló despreocupadamente tras ella y luego abandonó el punto de prensa como quien se escabulle de un compromiso adquirido a disgusto. T

al vez sea que al Presidente le aburra escuchar un idioma que le resulta ajeno, o que la lengua de los acuerdos nacionales a los que tanto le gusta apelar sea excluyente y exclusiva, y solo acepta el vocabulario de la mano dura y del provecho inmediato, que prescinde de todo respeto, desprecia el protocolo, rehúye de la crítica y de la evidencia que brinda la historia reciente.

Fuente: https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/columna-de-oscar-contardo-mano-dura/EXK5SEEAJVG7PNUKXBREEN3JSQ/


Hasta Jorge Burgos considera un “grave error” la idea de un Estado de Sitio para La Araucanía.

por El Mostrador.

Pese a que el Presidente Sebastián Piñera y el Gobierno mantienen en suspenso la alternativa que es solicitada desde el oficialismo y la derecha dura, las voces de expertos y de la oposición siguen alertando que la militarización no es el camino. Así lo hizo ver el exministro de Interior del segundo Gobierno de Michelle Bachelet, quien en el tenso año que estuvo en La Moneda, también tuvo como tarea el manejo del tema de La Araucanía. “Derechamente constituirá un grave error que el Presidente de la República se convenciera de la procedencia de lo que algunos le demandan”, señala Burgos en una carta donde pide “que no se tomen decisiones de probabilísimas pésimas consecuencias”. “Para salir de esta compleja situación no hay que buscar atajos. Se trata de reponer el imperio del derecho a través de los órganos constitucionales encargados, que sientan el respaldo político a sus diligencias”, indicó.
La idea de decretar un Estado de Sitio en la Araucanía, como lo solicitan animadamente desde los sectores oficialistas, sigue generando debate. Pese a que el Presidente Sebastián Piñera y el Gobierno mantienen en suspenso la alternativa y sostienen que es una opción considerada dentro del ordenamiento constitucional y por lo tanto no se descarta, las voces de expertos y de la oposición siguen alertando que la militarización no es el camino.

Así lo hizo ver incluso Jorge Burgos, el exministro del Interior del Gobierno de Michelle Bachelet, quien catalogó la instalación de un Estado de Sitio como un “grave error”.

Hasta Jorge Burgos considera un “grave error” la idea de un Estado de Sitio para La Araucanía

“Con motivo del aumento de la acción delictual de grupos organizados, se ha planteado, con más fuerza que en otras ocasiones, la declaración de estado de excepción para La Araucanía (…) Derechamente constituirá un grave error que el Presidente de la República se convenciera de la procedencia de lo que algunos le demandan”, parte señalando el exdiputado en una carta publicada en el diario La Tercera.

A juicio de Burgos, “declarar uno de aquellos estados de excepción que permiten la actuación de las FF.AA. en materias de seguridad y orden público, lejos de pacificar, muy probablemente impulsará un escenario del que será muy difícil salir bien parados”.

Las advertencias de Burgos se suman a otras lanzadas desde la oposición, donde cuestionan la “militarización” de La Araucanía. Incluso, la presidenta del Senado Adriana Muñoz rayó la cancha ayer en La Moneda al plantear tras la reunión de coordinación del Gobierno con los poderes el Estado que “de ninguna manera es aceptable una intervención militar o un Estado de Sitio” en la Macrozona Sur.

“Nadie que haya estado en cargos con responsabilidad en el área de la seguridad puede pretender dar lecciones, pero sí pedir que no se tomen decisiones de probabilísimas pésimas consecuencias”, añadió el exministro en su artículo.

Burgos fue ministro del Interior de Bachelet, entre el 11 de mayo de 2015 y el 8 de junio de 2016, un período marcado por una serie de desencuentros. Como jefe de seguridad pública, Burgos tuvo en sus manos el manejo del tema de La Araucanía, y justamente a propósito de este conflicto se registró uno de los episodios de máxima tensión entre ambos, cuando a fines de 2015 la Presidenta decidió marginarlo  de una visita a la zona, lo que provocó un duro remezón entre La Moneda y la DC.

Luego, Burgos decidió pasar el Año Nuevo en una subcomisaría de Pidima, una localidad de la comuna de Ercilla. Según el entonces intendente Francisco Huenchumilla, quien fue sacado del cargo por Burgos, el entonces ministro del Interior trasladó el conflicto en La Araucanía desde un «tema político» a uno “policial”.

Sin embargo, la receta de Burgos ahora es otra. “Para salir de esta compleja situación no hay que buscar atajos. Se trata de reponer el imperio del derecho a través de los órganos constitucionales encargados, que sientan el respaldo político a sus diligencias”, indicó.

Para el exdiputado, lo que deben hacer los distintos sectores políticos es que “contribuyamos reprochando incondicionalmente la violencia, el delito como acción justificable. Sin tal acuerdo, los exégetas de la conmoción interior pueden seguir ganando prosélitos”.

Fuente: https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2021/02/27/hasta-jorge-burgos-considera-un-grave-error-la-idea-de-un-estado-de-sitio-para-la-araucania/

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