Chile profundo: La historia de Cecilia Heyder y su lucha por el derecho a morir.

Cecilia Heyder, hija de Osvaldo Heyder, el militar asesinado en la dictadura por ayudar a militantes del MIR detenidos en Valparaíso y acosados por la DINA en 1974.

“Mi cuerpo no da más”.

Desde los años 80 es activa en la defensa de los derechos humanos: es hija de Osvaldo Heyder, militar ejecutado en la dictadura por ayudar a militantes del MIR. Hoy enfrenta su momento más difícil: un cáncer la tiene desahuciada. Luego de tres meses en el Hospital San José volvió a su hogar, gracias a una resolución a su favor de la Corte de Apelaciones de Santiago. Pero el tribunal rechazó su recurso de protección para poder acceder a una muerte asistida. Apelará a la Suprema. La judicialización de su caso marca un precedente en el debate de la eutanasia en Chile.

Ocurrió el primer fin de semana de marzo. Cecilia Heyder (54) subió una foto en redes sociales, con ella en la entrada del Hospital San José. Era su despedida de ese recinto, donde estuvo internada desde fines de noviembre, entre transfusiones y medicamentos, debido a un agresivo cáncer que la tiene hoy como una paciente desahuciada. Su paso por el sistema de salud público no estuvo exento de conflictos.  

Reconocida activista por los derechos humanos, Cecilia Heyder, quien se moviliza en silla de ruedas y sufre intensos dolores crónicos, lleva varios meses liderando una campaña mediática y también judicial: en diciembre pasado presentó un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Santiago, para tener una muerte asistida. A fines de enero su caso volvió a aparecer en la prensa, luego que allí se consignara que la Corte prohibió que se le trasladara a su casa antes de resolver su petición de eutanasia. 

Lo explica Pablo Villar, el abogado de Cecilia: “Independiente del recurso de protección, existía una orden de no innovar, dentro del mismo procedimiento, una medida cautelar de protección, donde el hospital entendió que no debía enviarla para su casa. Nosotros explicamos que eso no le impedía enviarla a su hogar”. Entonces el tribunal -luego de considerar ese argumento- emitió el 5 de marzo una resolución de que no podía mantenerse a Cecilia Heyder privada de libertad. El hospital debió darle el alta.

Heyder en una marcha. Créditos: Gentileza Cecilia Heyder

La propia Cecilia recuerda esos días. “Se podría decir que estuve retenida los últimos 15 días antes de salir del hospital. Pedí el alta voluntaria y no me la querían dar por una mala interpretación de la ley de la jurista del Hospital San José, y de ahí obtuvimos la resolución de la Corte donde, de manera unánime falló a mi favor, dándome el alta”, dice a The Clinic. Regresó entonces a su hogar en la comuna de Independencia. Allí se encuentra hoy acompañada de sus dos hijos, de 23 y 29 años, “quienes me apoyan en mi causa 100%”.  

“Ha sido triste”

Cada minuto para Cecilia Heyder es valioso. Su estado de salud es precario: a sus 54 años, dice, su vida agoniza. En enero, estando aún en el Hospital San José, se comunicó con el ministro Enrique Paris. “Recuerde que no me queda mucho tiempo”, le dijo en una reunión por videoconferencia, donde le solicitó acceder a una muerte digna. Mientras, por estos días, se tramita la ley de eutanasia en el Congreso, luego que fuera aprobada en general por la sala de la Cámara de Diputados (ver recuadro). 

“Ha sido fuerte volver a mi casa. Ha sido triste. Me mandaron, prácticamente, a morir a la casa, de manera cruel e inhumana, sin un catéter, donde pueda hacerme las transfusiones; y sin transfusiones no vivo. Eso me angustia. Yo tengo un cáncer de mama, lupus y un déficit del factor VII”, comenta Heyder y dice que aún está esperando una segunda reunión que tendría con el ministro Paris. “Parece que se lo tragó la tierra. Se le olvidó que teníamos pendiente una conversación sobre mis solicitudes”, alega. 

La propia Cecilia recuerda esos días. “Se podría decir que estuve retenida los últimos 15 días antes de salir del hospital. Pedí el alta voluntaria y no me la querían dar por una mala interpretación de la ley de la jurista del Hospital San José, y de ahí obtuvimos la resolución de la Corte donde, de manera unánime falló a mi favor, dándome el alta”, dice a The Clinic.

“Colombia ya tiene su propia ley de eutanasia, pero en Chile somos tan hipócritas que no ocurre y cómo tú estás consciente y no en un estado vegetativo, sólo queda aguantarse”, señala Heyder. Respecto a la justicia, agrega: “Tengo la fe y la esperanza que yo pueda acceder a una muerte digna, de lo contrario deberé esperar lo que pasará en el Congreso, si es que antes no me pasa algo, ya que el grupo de anestesistas decidieron no ponerme catéter y tampoco tengo acceso a la morfina porque no hay en el hospital. Estoy cansada, mi cuerpo no da más”. 

Cecilia comenta que desde el Hospital San José la mandaron para la casa sólo con una dieta, antibióticos “para la septicemia” y “arrégleselas usted”, cuenta que le dijeron.  Según el abogado Villar, en la resolución del tribunal “se señala que el hospital deberá darle atención domiciliaria a Cecilia y trasladarla al hospital para los procedimientos que sean necesarios, lo que no ha ocurrido hasta hoy”.  

Heyder en la calle tras una manifestación . Créditos: Gentileza Cecilia Heyder

Desde el recinto asistencial dijeron que “el Hospital San José no se pronunciará sobre el tema consultado mientras se encuentren plazos pendientes en materia judicial”.

En la justicia

El 10 de marzo, la Corte de Apelaciones emitió el fallo sobre el fondo del recurso de protección, rechazando la petición de la muerte asistida.

Al respecto, el abogado Pablo Villar comenta: “Este es un caso histórico, sin duda, es un precedente ya que nunca se ha judicializado este asunto, donde la normativa es bien clara, que establece quien auxilia al suicidio será sancionado penalmente. Entonces pondremos un recurso para que esto sea zanjado por la Corte Suprema y después podría ir al Tribunal Constitucional (TC)”. Sobre esta última posibilidad, agrega: “Sería terrible porque se demorarían meses en resolver y ella está moribunda. Y acá el tiempo es relevante, cada día que no se le da a Cecilia el derecho a la eutanasia, es un sufrimiento físico y sicológico. Una impotencia de no poder decidir frente a tu propia vida volviéndose en una humillación que atenta contra la dignidad y al mismo tiempo el derecho a la honra”.

Para Alejandra Zúñiga Fajuri, Doctora en Derecho, académica de la Universidad de Valparaíso, el caso de Cecilia Heyder es sin duda “un hecho histórico”, ya que junto al proyecto de ley que se tramita en el Congreso “casos como el de Heyder ayudan a contextualizar el problema y a reconocer su seriedad. El Estado debiera comprometerse a ayudar a las personas que están sufriendo dolores insoportables que ningún medicamento ni tratamiento médico puede remediar. Es una cuestión de humanidad y de reconocimiento del derecho a la autonomía personal”. 

Historia de familia 

Su padre se llamaba Osvaldo Heyder Goycolea, capitán del Ejército que luego del golpe de 1973 fue trasladado al regimiento Maipo de Valparaíso y posteriormente al regimiento de Talca. El 5 de junio de 1975, cuando tenía 35 años, fue hallado dentro de su automóvil, en el Cerro La Virgen de Talca, con una bala en el cráneo. Por esos días, la prensa aseguró que el crimen era acción de extremistas.  

“Ayudó a prisioneros del MIR, se enfrentó a un oficial cercano a Manuel Contreras y finalmente su cuerpo fue hallado con un disparo en el cráneo”, contó en un reportaje el periodista Carlos Basso, en 2015. “Heyder se opuso a la bestialidad de la DINA en Valparaíso, dando un trato digno a una serie de detenidos que formaban parte del MIR y salvando la vida de varias mujeres”.

El 10 de marzo, la Corte de Apelaciones emitió el fallo sobre el fondo del recurso de protección, rechazando la petición de la muerte asistida.Al respecto, el abogado Pablo Villar comenta: “Este es un caso histórico, sin duda, es un precedente ya que nunca se ha judicializado este asunto, donde la normativa es bien clara, que establece quien auxilia al suicidio será sancionado penalmente. Entonces pondremos un recurso para que esto sea zanjado por la Corte Suprema y después podría ir al Tribunal Constitucional (TC)”.

“En los años 80 empecé buscando verdad y justicia”, recuerda Cecilia Heyder sobre sus inicios en actividades vinculadas a los derechos humanos. A los 16 años, comenzó a asistir a la Vicaría de la Solidaridad. “Quería limpiar el nombre de mi padre. Y así llegué a conocer a mis hermanos, que son los hijos de la dictadura, los hijos de los detenidos desaparecidos”, cuenta.

La justicia declaró finalmente la muerte de Osvaldo Heyder como “víctima de violencia política”. 

El sábado 6 de marzo, Cecilia Heyder saliendo del Hospital San José. Créditos: Gentileza Cecilia Heyder

No sería ésa la única batalla de Cecilia. Sumaría luego la de su propia salud y, en diciembre pasado, la presentación del recurso para poder acceder a la muerte asistida.

La opinión médica

“En 1986 tuve cáncer de útero, en 1987 de cuerdas vocales, en el 2008 lupus y en el 2011 cáncer de mamas. Ya no quiero más estudios ni someterme a más tratamientos invasivos”, explica Cecilia Heyder en el recurso de protección que recién fue  rechazado en la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago. “Ya no tengo vías venosas, me tienen que poner catéter centrales, me los tienen que poner en la ingle. Quiero una muerte digna, no quiero seguir sufriendo, tengo que estar con morfina las 24 horas del día en estos momentos y ya no quiero seguir así”, agrega en el documento. 

En el rechazo a la acción judicial se concluye que “acceder a esta petición implica la configuración de la figura típica de auxilio al suicidio (…) por lo que no cabe sino rechazar su acción”.

Desde su hogar en Independencia, Cecilia insiste: “Yo sólo pido algo natural, pienso que morir dignamente debería ser parte de los derechos humanos. A nadie se le debería imponer nada si uno está enfermo. Yo estoy cansada y con dolores”. Y continúa: “Los doctores deben entender que todos tenemos los mismos derechos. No porque estoy pidiendo muerte asistida, no voy a tener derecho a un scanner. Me lo dijo un doctor: ‘Hay que darle cupo al que quiere vivir’”. En su foto de WhatsApp, ella mantiene la frase: “Salud en Chile: ¡Pal rico atención de primera y miseria pa la clase obrera!”.

Quien ha abordado en ensayos el tema de la eutanasia es la doctora Constanza Micolich, quien además integra el Departamento de Ética del Colegio Médico. “En general, la ciudadanía está de acuerdo en avanzar en una legislación sobre la eutanasia, pero el gremio médico y las organizaciones internacionales se han opuesto”, señala. Sin embargo, comenta que hace dos años el Colegio Médico hizo una encuesta y la mayoría de los médicos colegiados se mostró a favor de legislar.     

Desde su hogar en Independencia, Cecilia insiste: “Yo sólo pido algo natural, pienso que morir dignamente debería ser parte de los derechos humanos. A nadie se le debería imponer nada si uno está enfermo. Yo estoy cansada y con dolores”.

La doctora Micolich cree que la medicina siempre tiene algo que aportar. Sobre el caso de Cecilia Heyder, comenta: “Quizás no exista ya ningún tratamiento que pueda mejorarla de su condición, en términos de pronóstico, pero siempre hay tratamientos paliativos que la medicina puede ofrecer, ya sea alivio del dolor o apoyo sicológico. Y si ella sigue sufriendo tiene el derecho a recurrir a la justicia. Es cierto también que la medicina tiene un límite”. 

Cecilia Heyder en un foro sobre Derechos Humanos. Créditos: Gentileza Cecilia Heyder

Respecto de la actual condición de Cecilia Heyder, la doctora reflexiona: “Yo intentaría que el sistema de salud no la abandonara, aunque esté pidiendo algo que aún no tenemos como legislación. Creo que en su caso ha habido un fracaso entre ella y sus tratantes ante la posibilidad de proveerla de cuidados paliativos. Espero se pueda seguir haciendo algo y no abandonarla, que el sistema de salud no se ponga en la vereda opuesta a la de ella”.    

Apoyo y legalidad 

Cecilia Heyder ha aparecidoen programas de televisión explicando sus demandas, como lo hizo hace algunas semanas en “Mentiras Verdaderas”. Con más de 14 mil seguidores en Twitter, en la red social ha tenido el apoyo de académicos, como María Emilia Tijoux ; de escritores, como Jorge Baradit; y periodistas, como Delia Vergara. También de los diputados Maya Fernández y Vlado Mirosevic, quien ha promovido la ley de eutanasia en el Congreso.  

“Somos tan hipócritas que la eutanasia ilegal se usa en clínicas, algunos hospitales públicos en Chile. Pero uno como usuario de hospital público al solicitar eutanasia la confunden con suicidio asistido y la niegan”, apuntó Cecilia en un tuit la semana pasada. 

Cecilia Heyder en una actividad en la comuna de Independencia. Créditos: Gentileza Cecilia Heyder

 

-¿Qué ha sido lo más triste de todo esto?

-La hipocresía, que tuvo que haber una campaña mediática para que me respondiera el tribunal. De lo contrario aún estaría en el hospital. Además, te cuestionan tu salud mental. ¿Por qué tengo que estar sometida a todo esto? ¿Existió una venganza hacia mí de parte del hospital? ¿Cuál es el precio verdadero de la dignidad en Chile?  

La doctora Micolich cree que la medicina siempre tiene algo que aportar. Sobre el caso de Cecilia Heyder, comenta: “Quizás no exista ya ningún tratamiento que pueda mejorarla de su condición, en términos de pronóstico, pero siempre hay tratamientos paliativos que la medicina puede ofrecer, ya sea alivio del dolor o apoyo sicológico. Y si ella sigue sufriendo tiene el derecho a recurrir a la justicia. Es cierto también que la medicina tiene un límite”.

-Hay un trabajo del artista Francisco Papas Fritas sobre suicidio asistido, parte de un proyecto de Amortanasia, quienes ponen a disposición las condiciones materiales “para ayudar a dar término a la agonía para quien lo requiera”. ¿Has pensado en esta alternativa?

-Sí, conozco el trabajo de Francisco, pero yo no quiero nada ilegal. ¿Por qué tengo que recurrir a la ilegalidad si estoy pidiendo algo natural? La dictadura desintegró a mi familia biológica, me robó la vida de mi padre, hizo desaparecer a compañeros, pero lo que no me robó fue mi dignidad ni mi consecuencia. Un médico en el hospital me preguntó: “¿No has pensado en fugarte?” Yo le dije que no. Yo entré por la puerta principal, porque yo no soy delincuente. Y así salí hace algunos días, por esa puerta del hospital, con mi mano en alto. Seguiré digna y consecuente hasta el fin.   

16 de Marzo, 2021

—–

Eutanasia en Chile

En términos generales, la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la Asociación Médica Mundial (AMM), acepta como definición de eutanasia “el acto deliberado de poner fin a la vida, a petición propia o de algún familiar”.

“Creo que a veces hay una confusión muy grande con respecto al concepto de eutanasia”, señala la doctora Constanza Micolich, del Departamento de Ética del Colegio Médico. “En la literatura científica no hay un acuerdo mundial de qué significa eutanasia y qué significa suicido medicamento asistido. Muchas veces se colocan apellidos como eutanasia activa, voluntaria, indirecta, que pueden confundir. Lo importante es entender que la eutanasia es este acto que se produce de manera directa por un médico, para que le quite la vida, a petición de un paciente que está sufriendo de manera irremediable”.

En Chile, varios proyectos de ley se han presentado sobre la eutanasia en el Congreso. El primero estuvo a cargo del exsenador Nelson Ávila, en 2004. Luego en mayo y junio de 2006, se presentaron proyectos que fueron archivados y rechazados. Después hubo otro en 2014 y finalmente en enero de 2018 se presentó la iniciativa que es la que se discute hoy en el Parlamento, para así modificar la ley 20.584, que regula los derechos y deberes que tienen las personas en relación con acciones vinculadas a su atención en salud.

Entre los antecedentes por el derecho a morir dignamente está el caso del doctor Manuel Almeyda Medina quien, a los 89 años, aquejado por una insuficiencia cardíaca y respiratoria, que le impedía hacer cualquier actividad, decidió dejar de comer. Una huelga de hambre voluntaria apoyado por su familia. Pero, antes de fallecer en enero de 2014, el académico entregó una carta al presidente del Colegio Médico de entonces, el actual ministro Enrique Paris. Se dice que esa misiva abrió el debate de la eutanasia en Chile.

En 2018 un desgarrador mensaje recibió la presidenta Michelle Bachelet a través de una carta y en redes sociales. “No tengo descanso, es algo tan terrible que no pueda descansar. Ya no soporto mi cuerpo, no soporto no poder apoyarlo”, señalaba Paulina Díaz, de 19 años, quien estaba postrada, afectada de una enfermedad sin diagnóstico ni cura, que la mantenía en cama con dolores permanentes. En enero de 2019, Paulina murió.

Fuente: https://www.theclinic.cl/2021/03/16/la-historia-detras-del-caso-de-cecilia-heyder-por-el-derecho-a-morir-mi-cuerpo-no-da-mas/

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.