Chile memoria: Poder popular y el Complejo Forestal Panguipulli.

PODER POPULAR: ALGUNOS APORTES PARA SU COMPRENSIÓN.

por Guillermo Correa Camiroaga/Valparaíso.

El Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume realizó el domingo 01 de agosto un Conversatorio virtual denominado “Experiencias del Poder Popular: Memorias del Ayer y Luchas del Presente”, con el objetivo de intercambiar ideas y entregar algunos elementos relacionados con la concepción del Poder Popular, tomando como referencia lo que significó el Poder Popular durante el funcionamiento del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli (COFOMAP), experiencia concretada en la cordillera valdiviana durante el gobierno de la Unidad Popular, para relacionarlos con las luchas del presente y las organizaciones que están en proceso de construcción de Poder Popular hoy en día.

Como expositores participaron en esta ocasión los compañeros  José Bravo Aguilera, ex militante del MIR y trabajador del COFOMAP, Robinson Silva, historiador social, y Pablo Ordoñez, militante popular que está realizando trabajo político en varios  colectivos y organizaciones  sociales en Valdivia.

Transcribo a continuación, fragmentos de las distintas  intervenciones efectuadas por los expositores.

ROBINSON SILVA:

“Es complicado hablar de Poder Popular hoy día, porque está tan mal visto por la izquierda chilena en general este tema (…) frente a las visiones post modernas que van haciendo que todos los discursos de izquierda se tornen post coloniales, se tornen “eco no se qué” y todo eso, que hace que el pensamiento de los trabajadores y las trabajadoras han venido construyendo desde hace por lo menos cien años, queden en el tacho de la basura de la historia. Esa es la sensación que yo tengo, la izquierda se ha ido post modernizando, ha perdido su visión clasista y eso es preocupante.

Este es un tema fascinante, porque es un punto de fuga donde se quiebra la historia popular chilena, que tiene que ver con el golpe de Estado y el proyecto del MIR, básicamente.

El proyecto que el MIR tenía, hasta principio de los setenta, era la construcción de Poder Popular. Esto se decía, se mencionaba, incluso se compartía con otros sectores de la izquierda chilena que también hablaban de Poder Popular, de cómo construirlo, de cómo ejecutar esa idea. Estaba bastante consensuado en un espectro importante de la izquierda chilena que este era el proyecto que tenía que seguirse. Eso se vio interrumpido por el golpe y se tuvo que proceder al proceso de Resistencia frente al ataque militar.

¿DE DÓNDE SACÓ LA IZQUIERDA CHILENA ESTA IDEA DEL PODER POPULAR?

Es importante que hagamos el rastreo de esta idea, que tal vez es la idea que a nosotros nos hace más sentido en este lado del espectro político, donde nos diferenciamos de esa izquierda reformista justamente en que creemos en la construcción y en la ejecución del Poder Popular.

Haciendo el rastreo histórico tenemos que llegar hasta Lenin y la Revolución Rusa y lo que tenemos que entender que la primera idea de Poder Popular se encuentra en  un artículo de Lenin que se llama “El Poder Dual”, donde plasmó lo que él estaba viviendo durante la Revolución.

Básicamente entiende que existen dos poderes, el Poder del Estado propiamente tal, que fue ocupado por el gobierno provisional ruso luego de la Revolución y que ocupó las instituciones que eran propiamente las del Estado burgués, las siguió haciendo funcionar y Lenin encontró un segundo Poder durante la manifestación de la Revolución, que por eso lo llama Dual, un poder que encontraba instituido en los Soviets, en los Consejo de los campesinos, de los trabajadores y de los soldados, que eran el corazón de la Revolución, y que estaban decidiendo paralelamente a ese Poder del Estado cuestiones que eran decisivas para el movimiento de la Revolución. Ahí nace esta idea, todavía no se llamaba popular, que Lenin define como Poder Dual, dos poderes actuando al mismo tiempo.

(…) Un segundo antecedente, más directo para nosotros, tiene que ver con la Revolución Cubana. Cuando triunfa la Revolución Cubana el año 59, Fidel Castro, el CHE Guevara, Camilo Cienfuegos y todos los demás, ocupan el poder en Cuba y aquí hay un antecedente mucho más interesante que yo creo que no ha sido suficientemente analizado para entender la persistencia de la Revolución Cubana, porque a pesar de todos los ataques y el último lo acabamos de vivir hace poquito, la Revolución Cubana sigue estando en pie.

La Revolución Cubana toma la idea de Poder Dual de Lenin y la desarrolla (…)  este Poder Dual se transformó en Popular, se transformó en verdaderamente autonomía para los territorios. Por ejemplo, a través de la constitución de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) que eran espacios de control territorial, barrial, de pueblo, o de ciudades, donde se defendía la Revolución de posibles enemigos internos y externos.

Los CDR fueron ese mecanismo de Poder Popular muy presente en Cuba, pero no solamente los CDR eran espacios autónomos, se organizaron también a través de Juntas de Coordinación, generando una especie de red de defensa de la Revolución por fuera del aparato del Estado, donde sí actúa el Partido Comunista Cubano.  El PCC actúa en las instituciones, es parte de la institucionalidad, pero por fuera, rodeándolo podríamos decir, los CDR comienzan a hacer política.

Lo que dicen los cubanos es que se ha hecho una nueva forma de hacer política, desde abajo y desde afuera, desde el pueblo. Las instituciones tienen un rol, son muy importantes, la defensa nacional, cuestiones de gestión y administración del Estado, pero la política, el debate político, también se puede ejercer desde afuera.

Entonces nosotros nos encontramos en que la Revolución Cubana es una revolución que no cancela el debate y la discusión política como sí lo hizo la Revolución Rusa, que mandó a callar a todo el que no estuviera de acuerdo con el Partido Comunista de la Unión Soviética y la estructura de ese país, de ese Estado. La Revolución Cubana hace todo lo contrario, refuerza la idea del debate, del diálogo, que se politice la sociedad, que la sociedad sea muy política, que discuta dentro de los ámbitos del proyecto de revolución, y eso hace que tal vez sea el proyecto donde más fácilmente nosotros podemos ver la presencia del Poder Popular.

El Poder Popular es un ejercicio político, popular, que viene desde fuera y desde los sectores populares, que no está emparentado directamente con el Estado, dialoga con el Estado como en el caso cubano.

Eso fue muy impactante para proyectos como los del MIR. Les leo, por ejemplo, una Declaración del año 68 cuando el MIR condena la invasión a Checoeslovaquia que hicieron estos mismos stalinistas que habían cortado el Proyecto Dual o el proyecto del Poder Popular en la Unión Soviética: “Es tarea de la izquierda revolucionaria del mundo demostrar que ese no es el socialismo por el cual combatimos, sino que es una desfiguración heredada de los períodos más negros de las primeras Repúblicas Socialistas, el stalinismo”. Contra eso combatió el MIR, tanto como combatió también, y todavía más, al capitalismo atrasado que había en Chile en los años sesenta y setenta.

¿QUÉ SIGNIFICA EL PODER POPULAR PARA EL MIRISMO?

Así en términos muy generales el Poder Popular tiene una definición ideológica en cómo nosotros pensamos el futuro de la historia, como queremos que continúe, cómo queremos que se escriba la historia en el futuro. Eso se llama ideología.

El Poder Popular es la ideología de los revolucionarios. Nosotros como revolucionarios, si es que nos definimos así, creemos que el Poder Popular es lo que nosotros queremos que exista en el futuro.

Eso lo entendió claramente el MIR en los años setenta, guió su estrategia que lo llevó a generar distintos órganos, distintas formas de acumulación de fuerza en el Movimiento Popular. A partir de esa idea, el MIR lo que hace es organizar a los pobladores de los campamentos, de las tomas de terreno, a los campesinos sin tierra, a toda la gente que en esos años era la gente más discriminada de este país, la que no tenía derechos, la que no tenía soluciones en el Estado. Encontró el MIR ahí al sujeto histórico que tenía que construir la revolución.

El sujeto histórico que tenía que construir la revolución era: primero los trabajadores, porque eran los que construían la riqueza y después estos sectores postergados de la clase trabajadora, los campesinos sin tierra, los pobladores sin casa y otros sectores, que todavía en esos tiempos no se definían muy bien pero que se consideraban emergentes, como el caso de las mujeres, aunque se trabajó muy poco en ese tema, estábamos en los años 70 recién. No se definió muy bien tampoco qué eran los mapuche, había una discusión si eran campesinos o era una cuestión que había que tratarla aparte y no se pudo avanzar en esa definición.

CONCEPCIONES, DEFINICIONES DE PODER POPULAR DISTINTAS:

Es una correa de trasmisión, es un medio sin fin, es en el fondo ideología política y estrategia, una ideología que permite una política y una estrategia. El Poder Popular está siempre en la base y construye métodos que son autónomos. Eso es muy importante, nunca va a haber Poder Popular que se construye desde una organización que no sea autónoma. El Poder Popular tiene que tener autonomía de sus organizaciones, no puede estar supeditado  a un Partido necesariamente, si es que este no es revolucionario, no tiene que estar sujeto a ningún ente del Estado burgués.

Lamentablemente eso hoy día en Chile no existe. Nosotros tenemos un Estado muy poderoso, ojo con eso, no lo miren a huevo. Chile es un país que desde el siglo XIX ha construido un Estado muy poderoso, es de los Estados más firmes que hay en Latinoamérica y eso no hay que desconocerlo, hay que conocer bien al enemigo para saber cómo enfrentarlo.

EJEMPLOS DE ESTRATEGIA Y DE POLÍTICAS DEL PODER POPULAR

Tiene que ver, por ejemplo, con que la Unidad Popular dio muestras de eso, intentó avanzar, no lo logró del todo. Se habló de los Comandos Comunales, que poco se ha estudiado todavía; hubo otros ejemplos como la JAP, distintas posibilidades de Poder Popular que solamente se esbozaron durante la Unidad Popular, se hilvanaron, pero no se llegó a profundizar por una cuestión evidente, el Estado burgués chileno se dio cuenta que ese proyecto era muy peligroso y lo cortó al toque, no demoró, no se tardó en cortarlo de raíz de inmediato, costara lo que costara, por eso tuvimos un gobierno muy corto de la Unidad Popular, de solo mil días.

(…)El Poder Popular básicamente es politización del pueblo, es pueblo haciendo y hablando de política, por eso daba el ejemplo de Cuba (…) Eso no lo veo hoy día, es mejor que los años 90 por supuesto, pero ese grado de politización es de un pequeño grupo de personas que son militantes, con mayor conciencia, y que bueno que así sea, pero todavía es muy menor.

No es ser pesimista, es ser realista porque resulta que creo, y el llamado, si es que corresponde, la visión que yo teng, es que lo que tenemos que hacer ahora es caminar hacia la politización de los sectores populares. Eso es urgente.

Hay que seguir trabajando en eso. Hay miles de organizaciones por todos los territorios de Chile, de distinto tipo, feministas, sociales, ecologistas, territoriales, campamentos, ollas comunes, toda esa gente está haciendo cosas súper importantes y necesarias. Pero es importante que no pase como en los años 80. Esa organización popular tan rica, tan diversa y tan profunda es necesario que se politice, tiene que hablar de política o si no, no sirve lamentablemente. Ahí vamos a ir construyendo Poder Popular, cuando eso se transforme en política popular.”

JOSÉ BRAVO AGUILERA (ROLO):

“Este asunto del Poder Popular arriba en el Complejo es una cosa que no se puede contar en veinte minutos, porque todo lo que dijo Robinson se dio allá arriba en la montaña.

Lo primero que hay que decir es que toda esa montaña, que tenía árboles nativos por cantidad, era territorio mapuche. Los mapuche cuando iban a esa zona de Neltume, que en ese tiempo tiene que haber sido un lugar extraordinariamente maravilloso, decían que ellos sentían la libertad al llegar ahí, por eso le pusieron Neltume, que significa “Ir a la Libertad”.

En el año 1930, por ahí, empieza a tomar importancia la madera. Las Comunidades mapuche tenían esos Títulos de Merced que les llamaban los invasores españoles. Cuando llegaron los capitalistas ellos ni se preocuparon si ellos tenía o no de los Títulos de Merced y se apropiaron de las tierras, de las montañas y de los árboles, y les robaron la tierra.

El Complejo se compuso de 24 fundos que fueron tomados, 18 o 19 fueron tomados y los otros eran fundos chicos que pasaron, porque el Ministro de Agricultura, que se llama Jacques Chonchol, era una persona que era partidaria de darle la tierra al pueblo, y la tierra para el que la trabaja, él era partidario y lo hacía.

El problema es que la inmensa mayoría de los trabajadores sabía que eran explotados. ¿Por qué sabían eso?, porque una gran cantidad de esos fundos tienen límites con Argentina, entonces había mucha gente que se venía de las ciudades arrancando, porque el capitalismo siempre ha perseguido a los que se organizan, o a los que hacen política, o los que quieren formar sindicatos, y la gente arrancaba para acá para el sur y se estaban un tiempo ahí, otros se quedaban. Como toda esa gente era gente política, le empezó a enseñar a los trabajadores de política y nosotros nos empezamos a enterar de Elías Lafferte, Luis Emilio Recabarren, Marmaduke Grove.

Todo eso estaba pasando, en ese tiempo acuérdense que en toda América Latina había grupos guerrilleros que seguían la idea de la Revolución Cubana de construir el Socialismo por medio de la revolución, de la guerrilla, de la lucha armada.

La rabia de los trabajadores fue creciendo al punto de que en Neltume, a la quinta oportunidad se logró formar sindicato. Carranco, que fue el primer fundo que se tomó después que asumió Allende como Presidente, había sido tomado dos veces antes. El año 69 llegó, y aquí hay una coincidencia de una cantidad de cosas que pasan y de personas que son las que llegan, que son las indicadas y hacen que los trabajadores se organicen y que empiecen a hablar de política en la calle, porque antes estaba prohibido hablar de política.

Llegan los compañeros el 69 al sector de Trafún, Carranco y Paimún y ahí el “Pepe” (Gregorio José Liendo)  (…) El primero que decidió que los miristas fueran para la montaña fue el “pelao” Krauss   (Víctor Fernando Krauss), que venía arrancando de la persecución democratacristiana de Concepción, y lo pusieron de Secretario Regional en Valdivia. Él manda a los compañeros el año 69 a Trafún, Carranco y Paimún y se hacen amigos de estos compañeros que habían dirigido las otras tomas del fundo Carranco en un tiempo record. Conocerse, trabar amistad y empezar a profundizar en la formación política, porque los trabajadores en el Complejo yo creo que tenían lo que llamo instinto de clase, que eso es cuando los trabajadores saben que tienen que organizarse en sindicatos, ese es el instinto de clase. (…) Para transformarles esa mentalidad a los trabajadores después costó casi nada (…)  El Pepe llega como cinco días después de la toma de Carranco a Neltume y dice “yo vengo a reclamar la solidaridad del pueblo con el pueblo”. Nos dice que hay rumores que van a retomar Carranco igual que la última vez, entonces se necesita que haya apoyo. Al final fuimos 12 para allá (…)

Todas esas circunstancias de los que llegaban que  iban conversando de política, la gente empezó a entender este asunto de la política.

(…) Como a los siete días que estaba tomado Neltume viene el patrón en su avioneta, y como no había ningún ruido en el lugar, ninguna máquina trabajando, todo el mundo siente el ruido de la avioneta y se va para la sede sindical. Yo creo que ahí se produce la primera acción de soberanía de los trabajadores de Neltume, porque van los dirigentes de la toma, hablan con el patrón y lo meten  por un pasillo al sindicato, llegan al estrado ahí y el patrón dice “amigos, qué pasó, si estábamos tan bien y yo los quiero tanto”. Y en la sala silencio, allí no volaba nada, él astuto se da cuenta y dice “pero yo no sé nada de leyes así es que traje a mi abogado”. Un tipo vestido igual que él, como para ir a esas fiestas de Hollywood, con ropas carísimas, de buena calidad, y el tipo dice “amigos, ustedes están cometiendo un delito que les puede costar la cárcel”. El silencio seguía, era de esos silencios pesados que se daban ahí, y un viejo grande que estaba parado le dice “y tú joven insolente que te crees, que nos vas a venir a meter miedo a nosotros, tú crees que nosotros somos cabros chicos”, y otro grita “¡que se baje!”, y otro grita “¡bájenlo!”, y van dos viejos grandotes, lo bajan del estrado, lo ponen en el piso y el tipo se encuentra que tiene un camino ahí que da a la otra puerta que tenía la sede, y él se va asustado, y en la mitad de la sala alguien le pone una patadita en el trasero, como para el respeto no más, que no era considerada como violencia, y a la salida de la sede otro le pega  igual. El tipo sale y hay un barrial donde se tiene que meter y mira hacia la avioneta y los viejos iban detrás de él y le daban sus pataditas así. Llegan al avión, un tipo le abre la puerta, le hace una reverencia, lo suben, y empiezan a mover el avión, unos de un lado, los otros del otro, las alas casi tocaban el suelo. Yo decía, este avión se va a quebrar. En eso viene el patrón con los dirigentes, otro viejo le abre la puerta al patrón, con una tremenda reverencia, y se sube el patrón, echan a andar el avión y se van.

Esa fue la primera acción de soberanía, que los viejos sabían, porque para tomar los fundos se conversaba, se discutía de todas las dificultades que iban a haber, que íbamos a pasar hambre y todo eso, y que todo era incierto porque no se sabía cuando se iba a solucionar el problema.

Ahí pasaron otra cantidad enorme de cosas igual, de solidaridad entre los trabajadores. Ahí empezaron a venir los trabajadores de los otros fundos, que ya habían decidido tomarse los fundos, pero necesitaban que el Pepe, con otro compañero que le llamaban Polé, que era como el segundo, más todos los otros que nos habíamos agregado, fuéramos a tomarles el fundo cuando ellos ya habían decidido. Ahí se instala eso como de la vanguardia, que la gente, los trabajadores, cuando se empieza a entender el asunto político, necesitan de una vanguardia.

¿Y quiénes son esa vanguardia?, son tipos honestos, serios, inteligentes, que saben lo que están haciendo y que se preocupan de enseñarles a los trabajadores, porque ahí se hizo, junto con la toma de fundos, una revolución cultural. Llegó tanta gente joven, profesores, que iban a ver qué es lo que estaba pasando y si podían ayudar en algo, y todo eso. Los que no sabían leer fueron a aprender a leer, porque querían leer los libros que andaban ya circulando para tener pensamiento propio y para poder opinar con más autoridad. Todo eso dirigido principalmente por el Pepe, el otro compañero y el “Pelao” cuando iba.

Ellos vieron que había gente, por ejemplo el MIR dijo nosotros no vamos a participar en la Administración ni en la organización del los fundos, ustedes tienen que hacer eso. Desde el inicio se les dijo a los trabajadores que ellos tenían que ponerse de acuerdo, conversar y hacer lo que ellos estimen qué es lo más conveniente.

En una reunión de esas grandotas que había, un trabajador le pregunta a un profesor normalista que estaba ahí, qué cosa es el Poder Popular. El profesor dice, bueno el Poder Popular es como su nombre lo indica, cuando manda el pueblo. Si ustedes aquí, conversan, discuten, se ponen de acuerdo y  deciden qué van a hacer y lo hacen, eso es el Poder Popular.

Nosotros los que nos integramos al MIR tuvimos que leer más que antes, y leer los libros y leer “El Manifiesto Comunista” y enterarnos de todas esas cosas para enseñarle al resto de los trabajadores, porque toda la gente que estábamos ahí y había cantidad de gente, nos dedicábamos a eso todos los días, porque las reuniones políticas se hacían todos los días.

Después el “Pelao” Krauss consiguió a un compañero que sabía mucho más y lo trajo para que nos enseñara, que era un compañero de esos que se habían leído todos los libros, que era militante,  que tenía disposición y una voluntad increíble.

Después de todo ese aprendizaje, de toda la discusión, todo eso, y que los trabajadores vieron que el Pepe y todos  los otros compañeros,  más nosotros después cuando nos dedicamos a la política, éramos gente que no teníamos ningún interés en ser jefe de predio, o estar metidos en una oficina y estar dirigiendo cosas, porque el MIR renunció a esas cosas cuando se concretaron las tomas. Entonces les abrimos las puertas a los otros dos partidos que eran el PC y el PS, que se acomodaron en todos los puesto y los lugares de Dirección y de la Administración, repartidos salomónicamente, pero ellos empezaron a ser funcionarios de gobierno, porque el gobierno a los mismos Consejeros que eran de los trabajadores, que antes eran dirigentes sindicales, el gobierno les pagaba sueldos de Consejeros del gobierno y por supuesto el sueldo era mucho más grande que el que ganaba un trabajador. Ellos se fueron yendo para el otro lado.

(…) Nosotros el día 9 de septiembre del 73, después de una lucha tremenda con la Administración, logramos imponerles que se hiciera un Congreso de los Trabajadores de la Madera para decidir para dónde íbamos.

Los dos primeros puntos de ese Congreso que había sido discutido en todas las secciones de los 24 fundos eran muy claros. En el primer punto decía nosotros vamos para el Socialismo y en el segundo punto decía vamos para el socialismo a través del Poder Popular, porque ya los viejos habían entendido qué cosa era eso y que a ellos les servía, porque todo, todo, todo, había mejorado para los trabajadores.

En ese Congreso, todos los trabajadores, que en ese tiempo eran 3.600, habían decidido eso del Socialismo y después otra cantidad de medidas que ya estaban discutidas y que al Congreso iban a ir a aprobarlas no más, porque ya habían sido aprobadas en todas las secciones.

Nosotros logramos imponerle a la Administración, los trabajadores le impusieron, todo eso por la actividad que nosotros hacíamos, porque los partidos políticos de izquierda en ese tiempo querían que las cosas se resolvieran en Santiago, que de allá vinieran las indicaciones, entonces les dijimos ¿para  qué creen ustedes qué nos tomamos los fundos entonces?, porque una de las mayores alegrías que tenían los trabajadores de la madera era que habían echado a los patrones, o sea que había cambiado la matriz del capitalismo, habíamos echado al capitalismo, por eso yo digo que vivíamos el Socialismo a través del Poder Popular.

(…)Después de muchas discusiones logramos convencer a los trabajadores de que había que hacer el Congreso para decidir qué íbamos a hacer y eso tenían que resolverlo ellos, porque o si no para que íbamos a tener nuevos patrones, un poquito mejores nada más, pero patrones al fin.

(…)También se iba a reafirmar ahí que los dirigentes, de cualquier cosa que hubiera, de cualquier parte, tenían que hacer las cosas que la Asamblea decía y se les decía si usted compañero tiene ideas, venga para acá, nos cuenta y las realiza, pero si no nos gustan, la cambiamos. Le vamos a dar tres oportunidades, si a la tercera oportunidad usted sigue con sus ideas que a nosotros no nos gustan, entonces usted presenta la renuncia, porque o si no le pedimos la renuncia. En ese tiempo no había eufemismos como dar paso al costado, nada de eso. Usted es representante nuestro,  nosotros no somos empleados suyos. Eso se había establecido cuando empezaron las tomas de fundos, pero ahí se iba a ratificar escrito en un documento.

Con respecto a esa cosa que la prensa llamó la revuelta o el estallido, yo creo que eso es una Rebelión Popular, y ¿por qué es una rebelión popular?, porque la gente en las calles, acuérdense, después que la juventud saltó los torniquetes y gritaron “evadir, no pagar, otra forma de luchar”, después salen millones a las calles que gritaban, “que se vayan todos, que querían una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente”. La prensa de la burguesía, del capitalismo, ellos transformaron eso en revuelta o estallido, y por qué lo transforman, porque con eso le quitan la esencia que tiene, la esencia de clase.

Los viejos de la montaña tenían conciencia de clase, conciencia política, ideológica, de clase. Ellos sabían que el capitalismo es lo peor que le puede pasar a la humanidad y hay que cambiarlo.

Creo que de todas las líneas tienen que transformarse en educadores del pueblo, en enseñarles de política, en enseñarles de que hay que organizarse, de que hay que leer, de que hay que conversar, de que hay que aprender.

Esa es una de las cosas que faltan, los tiempos puede que hayan cambiado mucho, pero si no hay una organización nacional de gente que esté dispuesta a hacer cambios, entonces se va a demorar mucho más hasta que descubran que tiene que haber una organización nacional capaz de conducir al pueblo para donde el pueblo quiera ir. Eso es lo que me falta a mí de este asunto.

Es cierto que hay mucha gente solidaria que participa en las ollas comunes y todo eso, pero también en bien fácil ver que la gente  que está ahí en esas organizaciones dicen “nosotros no queremos ni derechas ni  izquierdas”, y eso es porque no tienen ninguna idea de política, porque en estos cincuenta años los han transformado en clase media. A cada rato en la tele dicen la clase media, a una persona que gana 80 lucas de pensión le dicen que es clase media, cuando eso es una aberración. El pueblo chileno tiene que liberarse de esa cosa de la clase media. Somos pobres, no hay que tener vergüenza de ser pobre, pobre no significa que ande hediondo por la calle, pobre es tener conciencia de clase y luchar para conseguir un país mejor.

Lo que le falta al pueblo chileno es saber de política, conocer la política, no hay que tenerle miedo a la política si ahí está el futuro, es donde se van a organizar, se van a unir y ser más solidarios, y además tienen que aprender de política porque hay que nacionalizar todas las riquezas básicas, empezando por el agua, por el cobre, por el litio. Cuando eso suceda, si es que sucede, este país va a tener que estar unido, dispuesto y con conciencia política ideológica para defender eso, porque todos los empresarios, los ricos y los grupos internacionales que se llevan el cobre o el litio van a invadir este país, si es que aprueban por ejemplo este TPP11, donde ni el sindicato más rasca va a poder hacer huelga porque está afectando las ganancias a futuro de los capitalistas.”

 PABLO ORDOÑEZ:

“Las ideas que voy a plantear son reflexiones colectivas, son productos de debates en organizaciones con compañeros, con compañeras, que llevamos algunos años en el trabajo político  de las luchas sociales.

Cuando hablamos de Poder Popular lo vengo a decir en un plano, en un nivel, que tiene que ver con un proceso revolucionario, el Poder Popular como una estrategia para realizar una revolución.

 Una necesaria definición a partir de estas reflexiones colectivas  en torno a lo que vendría siendo el Poder Popular, alejándonos un poco de algunas caricaturas que existen que van de decir que todo el trabajo que realizamos está lleno de poder, o en su seno tiene mucho poder, o por otro lado que dicen que todas las cosas que hacemos están vaciadas de poder, con algunas definiciones como que la franja organizada que reivindica el Poder Popular es asistencialista, activista, o es voluntarista. Me quiero alejar de todo eso y también de algunas definiciones que igual se han desarrollado en algunos momentos de la historia, como definir el Poder Popular como un apoyo a un gobierno que se expresa necesariamente en la institucionalidad o en los resultados electorales; o también algunas definiciones que dicen relación con que el Poder Popular aparece en un momento o en una coyuntura pre revolucionaria y que es el instrumento para hacer esa revolución y después dar paso a un grupo o a un partido para que sea el encargado de echar adelante todas las transformaciones.

Dicho lo anterior, la idea o cómo concebimos el Poder Popular es como un proceso que se va construyendo, que se desarrolla antes, durante y después de ese momento o ese hito de la revolución. Un proceso orientador y organizador para llevar a cabo esa revolución en un momento histórico determinado.

El Poder Popular aparece, en otros momentos se va construyendo de manera subterránea, después en ciertas coyunturas aparece, como ocurrió a mi juicio en la Rebelión de octubre. No es casualidad, por ejemplo, que aparezcan las Asambleas, estas formas de organizarnos con vocerías, donde se delibera, se toman acuerdos y se ejecutan esos acuerdos, eso igual tiene sus antecedentes históricos en lo que relataba José, que también en ese momento habían Asambleas, había discusión, deliberación, y en nuestra historia más reciente en las luchas estudiantiles, por ejemplo la  “revolución pingüina” del 2006. Ahí se ocupaban estas formas de organización, en Asambleas, en vocerías, en las luchas territoriales, Chiloé, Freirina, Puerto Fuy, también ahí hubo sus revueltas donde igual se dieron estas dinámicas de la Asamblea, el vocero, la vocera. Entonces esos son momentos de construcción del Poder Popular.

También vemos el Poder Popular como una prefiguración de la sociedad nueva que nosotros y nosotras aspiramos a construir. Una nueva sociedad con nuevas instituciones, con otra épica totalmente opuesta a la estructura de dominación que existe y que está vigente hoy en día.

Con esas perspectivas nosotros y nosotras nos referimos cuando hablamos de Poder Popular, un Poder Popular muy anclado a la comunidad, a lo comunitario como cierto germen ante estas formas de poder. No quiero  decir con esto que el Poder Popular funcione solo en una población o en una comuna, sino que tiene que ir avanzando y pensando en articularse con otros territorios, con otros pueblos y por qué no a nivel continental. Eso como el gran desafío que tienen los revolucionarios y las revolucionarias de este momento.

Apropósito del debate que se ha originado en los últimos meses que tiene que ver con la prisión política y la violencia política, ha venido a colación de que la violencia se condena venga de donde venga y no estoy de acuerdo con esa conceptualización, ya que condenamos la violencia que viene del Estado, de las empresas, del capitalismo, pero la violencia política y revolucionaria que asumen los pueblos para defenderse y para avanzar en sus conquistas la reivindicamos y la legitimamos. La misma violencia que ocuparon los pueblos para defenderse de sus conquistadores, la misma violencia política revolucionaria que ocupó Nelson Mandela en Sudáfrica para acabar con el régimen racista, las Panteras Negras en Estados Unidos, o los compañeros y las compañeras en la dictadura para luchar contra la tiranía, es una violencia popular, es una violencia política y rebelde. Así como también lo reivindicaba la compañera Luisa Toledo haciendo un llamado a ser hermosamente violentos, o también el weichafe Pablo Marchant, militante de la CAM que asume la violencia política revolucionaria como una forma legítima de lucha, y eso también es una característica del Poder Popular.

(…) Entrando a la vigencia hoy día del Poder Popular decimos que sí, porque el Poder Popular es tan vigente como lo es hoy en día hacer una revolución, son cosas necesarias y urgentes en este momento histórico en que vivimos. El momento histórico en el que estamos sumergidos es de una profunda crisis en el capitalismo patriarcal y colonial que lo podemos ver en nuestras vidas diarias, cotidianas, todo lo que tiene que ver con la crisis ecológica, la violencia, la migración forzada donde muchas personas tienen que movilizarse obligadamente por la violencia del narcotráfico, de las mismas crisis ecológicas. Entonces es una urgencia, está vigente objetivamente esta estrategia del Poder Popular para llegar a hacer una transformación radical de nuestras vidas.

(…) La idea nuestra es no salvar esa crisis, no salvar esas instituciones que están hechas a base del engaño, de la usurpación, del despojo, de la mentira; nuestro desafío, siguiendo la idea preliminar que dije del Poder Popular, es que el mismo pueblo con sus organizaciones vaya generando estas nuevas instituciones para avanzar. Nueva institucionalidad, con otra épica, con otra mirada, que vaya transformando la forma de pensar las subjetividades que va creando el sistema capitalista patriarcal y colonial.

Por eso reivindicamos esta forma de hacer política y eso es lo que se expresó, por ejemplo a nuestro juicio, en octubre de 2019. A partir del 18 y 19 de octubre aparece el pueblo y sus múltiples formas de lucha, sus múltiples grupos etarios, la juventud popular, los trabajadores y trabajadoras precarizados, los trabajadores y trabajadoras formales también, el adolescente, etcétera, aparecen y lo hacen de una forma violenta, asumiendo la violencia política como una forma legítima de luchar. Eso aparece el 2019 y se expresa también en las Asambleas territoriales, comunales, cabildos, llámese de cualquier manera, pero son espacios de organización donde el conjunto de personas organizadas delibera, conversa, es lo que se decía en ese momento, la soberanía popular radica en el pueblo y en sus formas orgánicas.

Nadie fue al Municipio a pedir una hora para sacar la personalidad jurídica de la Asamblea, la misma gente en sus barrios, en sus poblaciones, fue creando estas formas de organización. Eso es un ejercicio, es una muestra del Poder Popular hoy día, donde se deliberaba, se discutía los asuntos generales, las problemáticas generales de la  sociedad, donde se preparaban las movilizaciones, se hacían acciones de protesta, de diferente nivel, de diferente radicalidad, y ese fue un ejercicio, una experiencia de Poder Popular.

(…) Si bien este tipo de organizaciones, las Asambleas, están decayendo precisamente por la iniciativa que viene desde las clases dominantes. El profesor Robinson decía que igual el Estado tiene fuerza, tiene poder y puede tomar iniciativas y generó el día 15 de noviembre el Acuerdo por la Paz, y ese Acuerdo por la Paz viene a darle una salida institucional a lo que venía ocurriendo en ese conflicto y que en un primer momento muchas organizaciones denunciaron ese Acuerdo, lo criticaron, desde el Partido Comunista, el Frente Amplio, algunos movimientos sociales, pero al cabo de una o dos semanas se habían sumado a ese Acuerdo por la Paz.

Ese es el Acuerdo por la Paz que tiene preso y presa a mucha gente. Es lo que hemos visto estos últimos días con la injusticia, la falta de reparación, de justicia por ejemplo al caso de Fabiola Campillay, donde el paco que la agredió sigue en su casa en arresto domiciliario, mientras hay cientos de personas en las prisiones (…) Eso es lo que provocó ese Acuerdo, generar que toda esa fuerza que se estaba incubando ahí con esa perspectiva, contenerla y disiparla.

Pero como digo es un momento, el Poder Popular como hemos definido aquí  es un proceso que se va construyendo, donde nos vamos llenando de aprendizaje para prepararnos para las próximas luchas que se vienen y superar lo que ocurrió en los meses de octubre y noviembre del año 2019.

Me gustaría plantear algunos desafíos para estas franjas que se organizan, que reivindican esta forma de organizarse, de ir construyendo el Poder Popular, de ir avanzando en formar un tejido social con esa perspectiva de soberanía, autonomía, de independencia con respecto al Estado, con respecto a los partidos políticos tradicionales, con respecto al empresariado por supuesto. Uno de los desafíos, que quizás puede sonar recurrente, pero siempre hay que recalcarlo, es que debemos trabajar en el fortalecimiento de ese Movimiento Popular con una perspectiva de poder, de Poder Popular.

Crear y sostener experiencias que vayan con esa perspectiva y que hay muchas en varias ciudades, en varias comunidades hay harto trabajo en torno al abastecimiento, a la educación, a la salud, a la cultura, a la alimentación, y eso se tiene que ir articulando, se tiene que ir encontrando para potenciarse, y con la mirada de Poder Popular. De la soberanía, de la autonomía y de ir generando toda esta red, toda esta articulación de organizaciones sociales pensando en este momento que es de crisis, y pensando que también se nos vienen grandes desafíos y que debemos estar más preparados de lo que estuvimos el 18 y el 19 de octubre.

Para quienes habitamos en el territorio del Wallmapu se deben ir creando espacios de diálogo, de conversación al menos, con los sectores autonomistas del pueblo mapuche. Ahí, a nuestro juicio, se ha venido desarrollando un largo proceso de Poder Mapuche, de control territorial. Hoy en día, aquí y ahora esos sectores del pueblo mapuche no han esperado de que se vaya el Estado o de que se vayan las forestales de sus territorios, sino que en el andar de la lucha van generando ese control territorial que es poder, Poder Mapuche, que si bien no tiene las mismas categorías, los mismas inspiraciones o análisis de lo que nosotros aquí venimos a conversar, es una forma de poder.

Nosotros, a mi juicio, tenemos que aprender mucho de eso, de pensar y conversar, y como dice la CAM al menos, el enemigo es el capitalismo, y ese es un enemigo de todos los pueblos, y ahí debemos encontrarnos con esas organizaciones para ir avanzando en conjunto idealmente.

Finalmente, todas estas tareas se tienen que ir articulando. De las organizaciones en las cuales participo hay intentos de articulación. Hoy en día participamos de una articulación de organizaciones en un Referente Político Social (RPS) donde hay  organizaciones desde Asambleas, Colectivos, Agrupaciones, medios de comunicación, editoriales, todas las formas organizativas  que se plantean con una posición disidente a lo que ha venido ocurriendo, considerando que el proceso constituyente no puede llevarse toda la atención de la gente, porque igual están ocurriendo cosas.

Hoy en día ha habido un castigo hacia la juventud rebelde que está en la prisión y eso alguien tiene que decirlo y este Referente Político Social, que como digo está compuesto por una multiplicidad de organizaciones, tiene que ser el llamado a levantar la voz y a tener una posición diferente  de lo que ha venido ocurriendo, para que esas luchas no se invisibilicen como ha ocurrido en el pasado. El día 29 y 30 de julio hubo un llamado de las organizaciones de familiares y amigos de los presos políticos a movilizarse y en varios lados hubo  acciones. Como se dice, quien se olvida de sus presos, se olvida de la lucha, eso no podemos dejarlo pasar.

Este Referente Político Social, en conjunto con otras organizaciones, otras articulaciones que existen y ojalá que vayan existiendo muchas más, el llamado es a poner eso en el tapete, a organizarse y a ir organizándonos y levantando organizaciones con la perspectiva del Poder Popular, con la autonomía, independencia, soberanía, por ir avanzando y preparándonos para las próximas luchas que se vienen  y las que estamos viviendo hoy en día por supuesto.”

Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso

06 agosto 2021

 

Recibido por CT: sabado 7 de agosto 2021.

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