Mundo post soviético: la oleada tecnicolor en Kazajistán.

En algunas ciudades los manifestantes han derribado las estatuas del hombre que sigue gobernando el país desde la sombra, Nursultan Nazarbaev. Foto: redes sociales

Una nueva revolución de color: el turno a Kazajistán.

por Pablo González/Eulixe.

Este 2 de enero han empezado en Kazajistán unas protestas locales que enseguida se han convertido en prácticamente una revolución, con combates y muertos, que amenaza en cambiar totalmente el país centro asiático. Explicar qué sucede, por qué y cuales pueden ser las claves de esta situación es el fin del siguiente texto.

El 2 enero el precio del gas como combustible para los coches aumentó de 60 tengue (unos 12 céntimos de euro) a 120 tengue (0,24€). Ello provocó protestas que de manera incendiaria se han expandido por todo el país. El gobierno reculó rápidamente con el precio del gas, pero como ha sucedido en otras ocasiones, léase aquí Ucrania en 2013-2014, esto se ha visto como una debilidad por los manifestantes que enseguida han sacado todo una lista de peticiones adicionales.

Las demandas son variopintas: parar la vacunación, bajar la edad de jubilación, ayudas sociales varias, etc. Nada que no sea irrealizable seguramente con tiempo y por separado, pero que en su conjunto suena más a una lista imposible con la que seguir animando la protesta. Una protesta que al menos de momento no está encabezada de manera clara por ninguna figura u organización. Y el fin de la cual, ni su inclinación geopolítica no están nada claros. De momento una muestra de su posible procedencia puede ser la reacción internacional. 

Rusia, principal socio internacional de Kazajistán, ha mostrado su preocupación y apoyo teórico. La UE ha pedido el respeto a la protesta. EE.UU. se ha dado prisa en negar que tengan nada que ver con el intento de cambio de régimen. China y Turquía de momento guardan silencio al respecto de la situación. 

Mientras, las manifestaciones se han expandido por el país, y son cada vez más violentas. En algunos lugares los manifestantes están teniendo éxito e incluso desarman a los policías y soldados kazajos. Además, con el paso de los días han empezado a salir los sentimientos reales de la sociedad. Así los eslóganes “viejo márchate” en relación al hombre que sigue gobernando el país desde la sombra, Nursultan Nazarbaev. Así mismo en algunos lugares han tirado sus estatuas. Así mismo durante el día 5 numerosos aviones privados han abandonado el país. Es de suponer que las élites más ricas escapan ante la incertidumbre. 

El presidente Kasim Tokaev ha sustituido el gobierno y ha quitado al propio Nazarbaev de la presidencia del Consejo de Seguridad kazajo, y a miembros del clan Nazarbaev de otros puestos. Además las autoridades ya le han pedido ayuda al ODKV (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva en sus siglas rusas) para combatir la amenaza “terrorista”. Este tratado de ayuda y defensa y ayuda mutua está compuesto por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. Según los medios kazajos la operación conjunta se va a llamar “En nombre de la Paz”.

Razones para la revolución

El por que sucede esto es bastante claro. Kazajistán es un país relativamente rico. Tiene bastantes recursos, pero como toda la sociedad internacional, la crisis global llega allí también. Y esto es algo que siempre repercute en la población de a pie. Además a diferencia de Rusia, Kazajistán al igual que Ucrania en su momento, tuvo una transición relativamente suave de la URSS a la independencia. Sin guerras, sin grandes problemáticas de golpes de estado, etc. Aun así, con una clase dirigente que lleva en sus puestos desde hace 30 años. El hartazgo no es algo nuevo y en esta caso con una mínima crisis ha bastado para que la situación explote. 

El país tiene algo más de 19 millones de habitantes, de los cuales los kazajos son unos 13 millones, mientras que sobre 3,5 millones son rusos, siendo el resto una mezcla de nacionalidades de los países vecinos. Este factor siempre se ha tenido en cuenta a la hora de analizar la explosividad de la situación en Kazajistán. Las autoridades no han dudado además en permitir el trabajo en sus territorio de numerosas ONGs occidentales, han pasado del alfabeto cirílico al latino, han animado de manera discreta a los nacionalistas y han reprimido de manera clara todo activismo pro-ruso. Nada nuevo, todo ello visto en Armenia, Bielorrusia, Georgia, Moldavia o Ucrania antes. 

Finalmente la situación ha explotado y ahora habrá que ver Kazajistán sale de esta. Y además habrá que ver si no es la primera de una serie de explosiones en diferentes puntos del espacio post soviético que pondrán a prueba la resistencia real de Rusia y su musculatura. 

De momento, el ODKV ha hecho oficial que enviará fuerzas de paz a Kazajistán. Léase tropas y policías que ayudarán a las autoridades a retener el control. Lo más parecido sucedió en Checoslovaquia en 1968. Aunque admito que el paralelismo no es muy correcto y hay bastantes diferencias entre los dos casos. Aun así, es la primera vez que tropas rusas van a intervenir de manera similar en un país post soviético. Una dura prueba o el primer paso para reconstruir la URSS con una pieza del puzzle más. 

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Tampoco se puede olvidar que Kazajistán ocupa una posición clave para las rutas desde China a Europa. Una crisis duradera allí beneficiaría especialmente a los EE.UU., pero de ninguna manera a Rusia, China y la UE. Otro factor, lejano, pero presente, es el interés chino en los países turcomanos de Asia central, algo demostrado con su deseo de abrir corredor terrestre hacía allí por Armenia. 

Lo que está claro a día de hoy es que de momento tenemos tropas de Armenia, Bielorrusia, Kirguistán, Rusia y Tayikistán entrando en Kazajistán para garantizar la seguridad del actual régimen que allí existe.

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