Wallmapu: Bases políticas e ideológicas de la CAM.

Foto: Werkén Noticias.

“Chem Ka Rakiduam” El pensamiento y acción de la CAM en un libro, presentado por sus propias vocerías.

Por Susanna de Guio/Radio Kurruf. 

En una sala muy llena del centro cultural recuperado de lo Hermida, silenciosa por la atenta escucha, se realizó el pasado 10 de junio la primera presentación del libro Chem Ka Rakiduam. Entre sopaipillas calientes y mate, los y las presentes siguieron con atención las palabras de Héctor Llaitul, histórico vocero de la CAM, sobre el proceso de esta organización política del pueblo mapuche, actualmente bajo los reflectores de los grandes medios, junto con la werken del lof Peleco Pidenko, Orfelina Alcamán, y el premio nacional de historia Jorge Pinto.

El libro, que aborda el pensamiento y acción de la Coordinadora Arauco Malleco, fue lanzado por primera vez en 2019, pero ahora vuelve con una nueva edición actualizada. Contiene las bases políticas e ideológicas del movimiento para la liberación nacional mapuche, tejidas junto a los testimonios, las experiencias de recuperación territorial y de organización, las prácticas de lucha que la CAM viene desarrollando desde hace casi un cuarto de siglo.

“Nos interesa que puedan leerlo, ojalá estudiarlo, entender y acercarse a la causa mapuche” empieza Héctor Llaitul con el libro en las manos, explica que se trata de un relato colectivo. El llamado a conocer la CAM de su propia voz, y a compartir su proceso emancipatorio para la autonomía del movimiento mapuche llega con más sentido en la coyuntura política actual, donde el nuevo gobierno progresista de Gabriel Boric sigue haciendo llamados al diálogo con las comunidades mapuche, pero mientras tanto el pasado 18 de mayo decretó el estado de excepción constitucional en la macro zona sur y el subsecretario del Interior Monsalve ya anunció que solicitará su extensión. “¿Cómo quieren que dialoguemos con la pistola en la mesa?” sigue Llaitul, quien tiene pendiente una querella presentada por Renovación Nacional por haber afirmado públicamente que frente al estado de excepción se organizará la resistencia armada.

Fotografías de José Aguilera.
 

Sin embargo no se trata de algo nuevo, la CAM viene desarrollando hace años distintas herramientas para poder hacerle frente a la violencia de las forestales y de los grupos empresarios que defienden sus intereses y arrasan con la naturaleza ancestral usurpada al pueblo mapuche, reproduciendo la opresión de un pueblo que conoce históricamente el racismo, el despojo y la segregación.

El libro Chem Ka Rakiduam es una de estas herramientas que la CAM construyó, donde se explica porqué la lucha mapuche debe ser anticapitalista y su horizonte es autonomía y territorio, dos palabras que el gobierno de Boric no pronuncia en sus discursos. Donde se cuenta el origen de los Órganos de Resistencia Territorial (ORT), después del asesinato de Matías Catrileo, y donde se explica porqué la política de compra de tierras por parte de la CONADI (que el gobierno actual retoma como si fuera la solución) se presta al clientelismo y a la especulación. También se encuentran en las páginas del libro experiencias como aquella del lof Pidenko, donde – relata con orgullo Orfelina Alcamán – se ejerce el control territorial desde 2016, donde se han sacado de a una las raíces de los pinos dejados por la forestal Arauco, y actualmente se siembran más de 100 hectáreas a trigo y avena, que son capaces de alimentar toda la comunidad de Lumaco por un año entero.

De nuevo, en las últimas semanas, hemos visto instalarse con furia desde los medios y desde el Estado la narrativa que criminaliza a la CAM por ser un actor político que enfrenta directamente los intereses del gran capital, que no tranza con las reglas del neoliberalismo. La embestida es evidente si se considera que el pasado 31 de mayo la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de resolución que declara la CAM como asociación ilegal y terrorista, junto a otras organizaciones mapuche. Pero quienes participan de este proyecto político armado nunca han matado una persona, en cambio entre sus filas varios weychafe han sido asesinados.

En la nueva versión del libro hay un espacio dedicado a la muerte en combate de Toño, el joven Pablo Marchant Gutiérrez que fue ejecutado por un carabinero con un disparo en la cabeza el 9 de julio del año pasado. “Este hecho marca un hito en nuestra historia como organización” se lee en el análisis del nuevo ciclo de dominación que se abre en el Wallmapu, es un punto de inflexión “porque su asesinato representa una nueva forma de operar por parte de los agentes del Estado criminal y el paramilitarismo, ligado a las forestales instaladas en el territorio ancestral en disputa.”

Fotografías de José Aguilera.

Desde los sectores organizados y movilizados, que practican cotidianamente la lucha territorial y política en el Wallmapu, resulta evidente que el gobierno actual no será un aporte en el camino para lograr la autonomía del pueblo nación mapuche. Tampoco, evidencian, el camino es un Estado plurinacional, o intercultural, porque el tema que está sobre la mesa no es la integración y tampoco el reconocimiento cultural del pueblo mapuche, es la lucha de un sujeto político para su propia liberación y autonomía integral, que no es compatible con el extractivismo, ni con la acumulación capitalista, ni con las instituciones del Estado chileno al servicio de los intereses económicos transnacionales. Por esto la batalla es larga, las señales de la coyuntura actual no son de paz y no indican la resolución del conflicto, por esto es el momento de escuchar cual es el mensaje de la CAM, y de leer su libro.

Disponible directamente en la pagína de facebook del libro para solicitar copias y envíos a regiones en LIBRO CHEM KA RAKIDUAM

Amulepe taiñ weichan!

Fuente: https://radiokurruf.org/2022/06/11/chem-ka-rakiduam-el-pensamiento-y-accion-de-la-cam-en-un-libro-presentado-por-sus-propias-vocerias/

1 Comment

  1. Los únicos que han concebido las naciones en función de la sangre han sido los nazis. Esto no es insulto, es verdad histórica. No por nada el emergente nazismo de González von Marées utilizaba motes «araucanos» en los 1930s. Durante la misma década, el APRA publicaba en la revista nazi Trabajo, lo que se condice con un «indoamericanismo» que explícitamente llamaba a la hegemonía y dominación del pueblo inca por sobre los demás pueblos «indios» (considerados débiles o degenerados).

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