Chile cinema: Pasolini retorna a las salas.

Instituto Italiano de Cultura y Cineteca Nacional presentan retrospectiva de Pier Paolo Pasolini con sus mejores películas restauradas.

por Diario UChile.

La muestra cinematográfica “Escribir sobre un papel que arde” exhibirá seis películas del realizador, en versión original con subtítulos en español, que han sido restauradas por la Cineteca di Bologna.

Para conmemorar los 100 años del natalicio de Pier Paolo Pasolini, el Instituto Italiano de Cultura Santiago y la Cineteca Nacional de Chile exhibirán una muestra con seis películas del director, restauradas por la Cineteca di Bologna. La muestra, que se realizará desde el 25 al 30 de octubre, se titula “Escribir sobre un papel que arde” ya que fue así como el mismo Pasolini describió el lenguaje cinematográfico.

Las películas, que se exhibirán en idioma original y con subtítulos en español, incluyen La Ricotta (1962) martes 25; Accattone (1961) miércoles 26; Mamma Roma (1962) jueves 27; Il Vangelo Secondo Matteo (1964) viernes 28; Comizi d’amore (1965) sábado 29; y Uccellacci e Uccellini (1966) domingo 30. Todas a las 19:00 horas, con entrada liberada previa reserva de tickets y/o inscripción vía formulario.

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“Así como en otros ámbitos creativos, la trayectoria cinematográfica de Pasolini evoluciona de una manera tal que se hace difícil etiquetarla dentro de un “género”, una “corriente” o una “escuela” particular: y aun así se configura como generadora de controversias. Con la muestra cinematográfica organizada en colaboración con la Cineteca Nacional, donde se proyectarán las obras maestras de Pier Paolo Pasolini subtituladas y en versión restaurada por la Cineteca di Bologna, nuestra intención es exactamente la de sumergirnos en la obra pasoliniana disfrutando de sus aspectos multifacéticos tanto desde un punto de vista conceptual como estético y de lenguaje, manteniendo vivo aquel debate intelectual sobre su figura única e irremplazable”, explica Cristina Di Giorgio, directora de IIC Santiago.

Y es que además de su destacada carrera como novelista y poeta, Pasolini también es señalado como uno los directores más significativos de la “tercera generación” del cine italiano (heredera de la “primera generación” de realizadores neorrealistas y de la “segunda” con directores como Fellini y Antonioni, entre otros). Se trata de una figura central en la cultura italiana posguerra, tanto por su actividad artística (poeta, novelista, ensayista, director de cine), como por su presencia en el debate ideológico: un intelectual polifacético que estuvo siempre en el medio de polémicas.

“Nos sentimos muy honrados como Cineteca en recibir esta muestra de uno de los grandes maestros del cine mundial, cuya obra sigue repercutiendo hoy, influenciando a las nuevas generaciones. Su fuerza está en un cine siempre crítico y valiente frente a su contexto, buscando formas nuevas que volvieran al espectador en un actor activo frente a la pantalla. Esperamos que en esos días nuevos espectadores lo descubran en nuestra sala”, agrega Marcelo Morales, director de Cineteca Nacional de Chile.

El centro ideológico de toda la actividad de Pasolini puede identificarse en una crítica radical marxista, aunque profundamente humana y religiosa, de la sociedad consumista que se afirmó en Italia a partir de los años 60. Según el director, en ella se llevó a cabo el genocidio criminal de la cultura campesina y subproletaria, depositaria de valores antitéticos al individualismo de la modernidad burguesa.

Sin embargo, paralelamente a los aspectos de la polémica sociológica, la producción literaria y cinematográfica de Pasolini destaca también por las formas estéticas y lingüísticas que se experimentan con inagotable versatilidad. Por ello, la muestra “Escribir sobre un papel que arde” quiere dar la posibilidad al público chileno de conocer de forma liberada, previa inscripción, esas múltiples facetas socio-culturales de un intelectual imprescindible tanto para la cultura italiana como mundial.

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Pasolini y Fellini.

Coordenadas

La inauguración de la muestra tendrá lugar el día 25 de octubre a las 19:00 horas en la Cineteca Nacional, con la proyección del mediometraje “La Ricotta” y la charla “El sendero moderno del mito”, del académico e investigador David Vera Meiggs. Actividad gratuita con inscripción previa.

Por su parte, la proyección de “Mamma Roma” coincidirá con las celebraciones del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, que se celebrará el jueves 27 de octubre. Esta actividad se desarrollará a partir de las 18:30 horas, también con entrada liberada, previa reserva en la página web de la Cineteca Nacional.

La entrada a las funciones es liberada, con cupos limitados previa inscripción en cinetecanacional.cl / cclm.cl

Fuente: https://radio.uchile.cl/2022/10/24/instituto-italiano-de-cultura-y-cineteca-nacional-presentan-retrospectiva-de-pier-paolo-pasolini-con-sus-mejores-peliculas-restauradas/


Datos biográficos de Pasolini.

Cine

Se inició en 1961 como director, y al poco tiempo creó una suerte de segundo Neorrealismo, explorando los aspectos de la vida cotidiana, en un tono cercano al de la Commedia dell’arte, centrando su mirada en los personajes marginales, la delincuencia y la pobreza que arrastra Italia desde la posguerra, y estableciendo un estilo narrativo y visual en el que priman el patetismo y la ironía sobre el humor grueso y a veces sórdido de sus historias.

Debuta en 1961 con una película en clave neorrealista pero que abarca mucho más y sorprende a la crítica: Accattone, en la que inicia su relación personal y profesional con uno de sus actores fetiche (Franco Citti), quien, junto a su hermano Sergio Citti, había sido alumno de Pasolini cuando era profesor. Su segunda película, Mamma Roma (1962), es una obra ya plenamente neorrealista que se convierte casi desde su estreno en una de las cumbres del cine italiano de los 60, y que cuenta con una de las interpretaciones más aplaudidas de la memorable actriz Anna Magnani. Con El Evangelio según San Mateo (1964), Pasolini rompe con su trayectoria anterior (recordemos que Pasolini era un reconocido ateo, y que en 1963 fue condenado a cuatro meses de cárcel por sus posiciones anticlericales en el filme Ro.Go.Pa.G.), aunque no traiciona sus obsesiones personales ni las constantes de su cine, al presentar el pasaje bíblico en una lectura marxista (consecuentemente con su ideología de izquierda). A pesar de todo, el director de L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, la calificará como «una de las más bellas jamás rodada sobre la vida de Jesús».13

Pajaritos y pajarracos (1966) es una de sus mejores obras (pese a las ya magníficas dos anteriores). Parábola política y humanística, inmortalizó al entrañable actor cómico Totó en una inolvidable creación, y es una película donde la música se hace protagonista de un modo único. Edipo Rey (1967), fue la primera cinta con guion ajeno, la famosa obra teatral de Sófocles, llevada al cine ese mismo año en una versión inglesa de menor repercusión comercial que ésta, que contaba entre su reparto con la maravillosa Silvana Mangano y uno de los actores favoritos del director, Laurent Terzieff. Teorema, estrenada en 1968, supone la consagración internacional de Pasolini, dotándole de un prestigio que incluso atrapó al público mayoritario. En ésta, sobresalen los trabajos de Terence Stamp y Laura Betti enmarcados ambos en una atmósfera sórdido-sensual que levantó algunas ampollas en su tiempo. Pocilga (1969), fue una de sus obras más crudas y realistas, de enorme polémica en su momento, se la consideró degradante, provocadora y obscena, lo que no evitó bastante éxito en los cines europeos. Medea (1969), con la diva Maria Callas entre el reparto, supone su segunda y mejor actualización-revisión-adaptación de una obra teatral de la Grecia clásica —esta vez de Eurípides—.

Los años 1970 se inician con la llamada Trilogía de la vida (integrada por El Decamerón, 1971; Los cuentos de Canterbury, 1972; y Las mil y una noches, 1974). Pasaron por los festivales de cine de Cannes, Berlín o Venecia con éxito crítico-comercial y definieron la deriva del último Pasolini hacia propuestas más libres y menos narcisitas (pese a que esta trilogía enseña prácticamente lo contrario de cara al espectador). En 1971 aparece una curiosa película con el título de Los cuentos de Pasolini, dirigida por Sergio Citti, que aprovecha el tirón comercial del italiano y de Ninetto Davoli (su otro actor fetiche) de cara a la taquilla. Un poco antes, en 1970, había aparecido otra película que «copiaba» el estilo pasoliniano y «adoptaba» a alguno de sus actores: Ostia, dirigida por Sergio Citti y guionizado por Pasolini.

La carrera del cineasta se trunca cuando, en 1975, se estrena en los cines una película que convulsiona a toda la sociedad italiana y hace que el autor sea objeto de multitud de amenazas de muerte y presiones incluso políticas: Salò o los 120 días de Sodoma, en la que Pier Paolo adopta un tono autocrítico hacia algunos pasajes de su obra anterior y en la que adapta al Marqués de Sade con toda crudeza y con la mayor libertad con la que un creador se haya dotado a sí mismo nunca, desdibujando los límites convencionales y cinematográficos que encierran el erotismo, pornografía, expresión, sadismo, provocación y degradación humanas.

La noche antes de morir dio una entrevista, hoy famosa, a Stampa Sera, en la que recuerda el peligro del fascismo.

Relación con el Partido Comunista Italiano

El 30 de octubre de 1945, Pasolini se unió a la asociación Patrie tal Friul, fundada en Údine. Los estatutos políticos de la región fueron materia de enfrentamiento entre las diferentes facciones políticas. Pasolini quería una tradición basada en Friuli, con lo que atacaba la cristiandad: el suyo fue un intento de progreso cívico y social, en oposición a los autonomistas que querían preservar sus privilegios basados en el «inmovilismo». También criticó al Partido Comunista por su oposición a la revolución y su apoyo al centralismo italiano. Fundó el partido Movimento Popolare Friulano, pero finalmente renunció, persuadido de que podría ser controlado y utilizado por el partido Social Demócrata Cristiano, por contar con los yugoslavos que permanecían por largos tiempo en las franjas de Friuli.

El 26 de enero de 1947, Pasolini escribió una declaración en la página frontal del periódico Libertà: «En nuestra opinión, pensamos que actualmente solo los comunistas son capaces de suministrar una nueva cultura». Esto generó controversia partidista debido a la rapidez con que se había expresado sin ser miembro del Partido Comunista Italiano.

Pasolini frente a la tumba de Antonio Gramsci.

Estuvo planeando extender un trabajo de la Academiuta para otra literatura en lengua romance y conoció al exiliado poeta catalán, Carles Cardó. Después de unirse al PCI, Pasolini tomó parte en varias demostraciones. En mayo de 1949, asistió al Congreso de Paz, en París. Observando los trabajos y a los ponentes, y viendo los enfrentamientos contra la policía italiana, inició a concebir su primera novela. El papa Pío XII excomulgó a los simpatizantes comunistas de la Iglesia. Durante este período, mientras aceptaba el puesto de maestro en una escuela secundaria, Pasolini estuvo en un taburete afuera de la sección local del Partido Comunista como un hábil escritor desafiando la noción del comunismo en tanto que contrario a los valores cristianos.

En octubre de 1949 y después de poco más de dos años de militancia, fue expulsado del Partido Comunista Italiano «por indignidad moral», debido a su conocida homosexualidad, ya que ellos la consideraban una «degeneración burguesa».

Fuente (extractos): https://es.wikipedia.org/wiki/Pier_Paolo_Pasolini

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