La trama de la pérdida de protagonismo del Frente Amplio en la campaña presidencial.
por Rodrigo Córdova/The Clinic.
Hace cuatro años, el Frente Amplio era el partido del progresismo que más atención concentraba, en gran parte porque el candidato a La Moneda era uno de los suyos: Gabriel Boric. Hoy, sin embargo, el panorama es distinto. La candidata presidencial del oficialismo es militante del Partido Comunista y la conducción política de la campaña recae en el Partido Socialista. Las críticas del FA al comando han sido desoídas y la cercanía con el Gobierno, más que una ventaja, se ha transformado en una carga para el comando. Todo ello forma parte de la historia de un partido que, aun siendo la fuerza con mayor número de militantes en el país y ostentando la bancada más amplia en la Cámara de Diputados, ha visto cómo su influencia se ha diluido a lo largo de esta campaña.
El reloj marcaba las 14:00 horas y los miembros del comité central del Frente Amplio se despedían entre ellos a través de la pantalla. El sábado pasado, más de 100 integrantes de la instancia se reunieron, vía telemática, para analizar los resultados electorales de la campaña presidencial de Jeannette Jara y también los del parlamento. Ahí, según testigos, la reunión concluyó dejando en el ambiente una sensación incómoda.
Uno de los diagnósticos que más eco tuvo dentro del comité fue el malestar con que el equipo de campaña de Jara, de cara a la segunda vuelta, había optado por delegar la conducción política al Partido Socialista. Esto, a pesar de que los resultados legislativos, dentro del retroceso general del oficialismo, fueron más bien positivos para el Frente Amplio.
Pese a haber perdido escaños en la Cámara de Diputados —de 20 a 17—, el FA se mantuvo como la bancada más numerosa y fue una de las pocas fuerzas que incrementó su votación, junto al Partido Liberal. En particular, el partido del presidente Gabriel Boric sumó 65 mil votos más que en la elección anterior y logró su objetivo de conquistar dos escaños en el Senado, con Diego Ibáñez en Valparaíso y Beatriz Sánchez en el Maule.
Sin embargo, ese respaldo ciudadano no se tradujo en mayor influencia dentro del nuevo equipo de campaña. Tras la primera vuelta, Jara presentó su “Comando 2.0” y anunció que la jefatura de campaña quedaría en manos de la senadora reelecta por el Maule y presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic.
Con la timonel socialista al mando, la señal fue clara para el Frente Amplio: la dirección política de la campaña se había inclinado decididamente hacia el PS. Vodanovic se integró a un equipo donde el socialismo ya tenía una presencia significativa en los principales cargos.
Jorge Millaquén asumió como jefe de gabinete de la candidata; Nicole Cardoch, como responsable territorial; y Ricardo Solari, como parte del comité estratégico. A ellos se suman la diputada y senadora electa Daniella Cicardini, y el diputado Daniel Manouchehri, ambos como coordinadores en terreno, quienes acompañaron a la candidata durante su visita a Antofagasta.
Mientras el Partido Socialista consolidaba posiciones clave en la estructura del comando, el Frente Amplio mantenía una presencia limitada y periférica, eran testigos de cómo su influencia de diluía. Desde el inicio de la campaña, Camila Miranda ha estado a cargo de los contenidos, y Sofía Fuentes, miembro de la directiva nacional del partido, forma parte del equipo de diseño territorial. Sus funciones, aunque relevantes, no se han traducido en un aumento del peso político dentro del núcleo directivo. A su vez, presentaron a Gonzalo Winter en el equipo de voluntarios.
Más allá del protagonismo adquirido por el PS en esta etapa final, lo cierto es que el Frente Amplio ya venía experimentando un proceso de marginación dentro de la campaña, según comentan fuentes del oficialismo. Una situación muy distinta a la vivida en las presidenciales de 2021, cuando fueron actores centrales del triunfo electoral.

Oídos sordos del comando
Una vez perdió Gonzalo Winter las elecciones primarias del oficialismo, los militantes del FA se dirigieron desde su sede, en donde vieron los resultaos, hasta el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz donde se encontraba el comando de Jara para respaldar su triunfo.
Una semana tras dichas elecciones de junio, Winter acompañó a Jara a celebrar el aniversario del Partido Comunista en el Teatro Caupolicán. Frenteamplistas destacan que Tohá se ausentó.
Con todo, y así como ocurrió con otros partidos durante el trámite de la campaña, la directiva del Frente Amplio manifestó sus reparos al comando en aspectos relacionados con el diseño de campaña, los énfasis comunicacionales y las prioridades políticas que, a su juicio, deberían haber sido atendidas con mayor urgencia. Sin embargo, dichas observaciones no recibieron respuesta por parte del equipo central.
El caso más evidente, según fuentes del FA, fue el del sociólogo Darío Quiroga, quien hasta hace poco lideraba el comité estratégico de campaña. Tanto desde La Moneda —en el comité político— como desde la presidencia del Frente Amplio, encabezada por Constanza Martínez, se habían planteado críticas a su rol en la conducción de la campaña, especialmente por sus reiteradas apariciones en prensa.
“Un asesor no puede hacer noticia, es algo básico”, comenta una fuente de Palacio. Otra añade: “Es que Quiroga no tiene su ego político resuelto”.
Finalmente, Jeannette Jara optó por marginarlo de la campaña tras la reaparición de un video de abril de este año en el que Quiroga criticaba duramente al Partido de la Gente y a Franco Parisi, y se burlaba de Zandra Parisi, hermana del excandidato. Un desliz que fue leído como un error estratégico, considerando que ese electorado será clave en la segunda vuelta y ambos candidatos presidenciales intentan seducirlo.
Pero ese no fue el único desacuerdo entre el Frente Amplio y el comando. La directiva del partido, esta vez a través Martínez y del secretario general Andrés Couble —quien participó en las negociaciones de las listas parlamentarias— expresaron en instancias oficiales que el equipo de campaña debía adoptar una postura más firme frente a la decisión de la Federación Regionalista Verde Social y Acción Humanista de competir fuera de la lista oficialista.
El alegato coincidió con la modificación de las vocerías de campaña, luego de que Laura Albornoz, presionada por el Partido Republicano, tuviese que dejar el equipo. En ese cambio, también resultó marginada de la vocería la diputada del Frente Amplio Gael Yeomans, quien se reintegró como vocera en segunda vuelta.
La salida, sin embargo, no fue solo de Albornoz y Yeomans, sino que también afectó al diputado y presidente de Acción Humanista, Tomás Hirsch, quien además compitió sin éxito por un escaño en del distrito 11 contra dos candidatas del FA.
Hirsch, de hecho, una vez marginado se refirió a las presiones de Martínez por el hecho de ir a competir en otra lista parlamentaria: “No es la forma en que hay que trabajar. Yo que estoy en política desde hace cuarenta y tantos años, luché contra la dictadura por recuperar la democracia, siempre entendí las coaliciones como coaliciones en las cuales trabajamos en conjunto con el aporte de la diversidad de partidos políticos”.
A pesar de que Yeomans trató de desescalar la tensión, fuentes del FA afirman que sí se genero un golpe para la tienda el hecho de que marginaran de la vocería a la diputada.
Otro de los cuestionamientos —más transversal dentro del oficialismo— provino desde fuera de Santiago. En varias regiones se cuestionó el trabajo territorial liderado por la socialista Nicole Cardoch, e incluso desde el Partido Comunista hubo críticas a la coordinación en terreno.
En el Biobío, por ejemplo, el Frente Amplio presentó como candidata en el distrito 20 a la entonces delegada presidencial, Daniela Dresdner, quien no logró ser electa. En el distrito 21, el FA llevó a dos candidaturas, entre ellas la diputada en ejercicio Carla Sagradia, sin que ninguna consiguiera un escaño.
Una situación similar vivió el PC: en el distrito 20 compitieron dos de sus figuras, incluida la diputada María Candelaria, pero ambas candidaturas quedaron fuera del Congreso.
En contraste, los ganadores de ese distrito fueron dos exalcaldes —Álvaro Ortiz (DC) y José Antonio Rivas (PS)—, quienes, según fuentes del comando regional del Biobío, se mantuvieron al margen de la campaña de Jeannette Jara. Un dato no menor, que refuerza las tensiones entre el diseño centralizado del comando y la realidad electoral en las regiones.
De hecho, algunos militantes cuentan que al momento de volantear por Jeannette Jara, entre los panfletos que hacían alusión a las medidas de campaña que comprometía la candidata, se les entregaban panfletos de candidatos al parlamento del PC.
En definitiva, en un aspecto más global, desde el FA existe una molestia por la exclusión que se ha hecho de su tienda en términos creativos, considerando que lograron una fórmula exitosa en 2021 y que llevó a Gabriel Boric en La Moneda.

El peso del continuismo
Con todo, desde el Frente Amplio sostienen que están trabajando enérgicamente en la campaña, desde los espacios que les han sido asignados. Su labor se ha concentrado, principalmente, en el trabajo territorial y en la activación de voluntarios, de la mano de Gonzalo Winter y del exconvencional y diputado electo Ignacio Achurra.
De hecho, también son conscientes de que en términos territoriales cumplen una labor relevante a través de sus liderazgos municipales con Tomás Vodanovic en Maipú, con Macarena Ripamonti en Viña del Mar, Camila Nieto en Valparaíso, Miguel Concha en Peñalolén y Carla Amtmann en Valdivia. Todo ello, aún comprendiendo que la conducción política recae hoy en el Partido Socialista.
Un miembro del comando explica que resulta complejo dar mayor visibilidad al Frente Amplio y a sus figuras, ya que se trata del partido de Gobierno. Según su visión, esto contribuiría a reforzar la idea de que la candidatura de Jeannette Jara representa la continuidad de la administración de Gabriel Boric, justo el marco del cual han intentado distanciarse.
No obstante, las tensiones han ido más allá del plano electoral, provocando incluso un distanciamiento con sectores del oficialismo. Uno de los episodios que dejó en evidencia esas fricciones fue el trámite de la acusación constitucional contra el exministro de Energía —y militante del FA— Diego Pardow.
Aunque el exsecretario de Estado superó la acusación y tanto el PS como el PC terminaron votando en contra del libelo, el proceso dejó heridas abiertas. Al inicio del debate, el presidente del PC, Lautaro Carmona, fue categórico al afirmar que su bancada rechazaría la acusación. Sin embargo, con el paso de los días, el respaldo se fue debilitando.
La diputada y jefa de bancada comunista, Lorena Pizarro, declaró que “mientras la comisión revisora de la acusación no evacúe su informe, no creo que sea correcto que alguna bancada tenga tomada una decisión”. Una señal de distanciamiento que encendió las alertas. En la misma línea, la diputada Karol Cariola agregó: “Creemos que el ministro ya asumió su responsabilidad política al dejar el Gobierno; sin embargo, no renunciamos a nuestra facultad fiscalizadora frente a eventuales negligencias graves”.
De hecho fuentes del FA consideraron también que fue una señal el hecho de que la ministra vocera Camila Vallejo no acompañara al exministro en el Senado el martes, cuando logró esquivar el libelo acusatorio.
Paralelamente, el Frente Amplio ha quedado en una posición incómoda frente a los roces entre el Gobierno y el equipo de campaña de Jara, especialmente cuando los cuestionamientos vinieron desde dentro del mismo oficialismo y apuntaron directamente al presidente Gabriel Boric.
El primer cruce relevante se produjo cuando el vocero de campaña, Ricardo Lagos Weber, cuestionó —en una reunión en Cerro Castillo— la decisión del Ejecutivo de eliminar la glosa de libre disposición, conocida como “glosa republicana”, del proyecto de Ley de Presupuestos del próximo año. Para muchos en el oficialismo, esa decisión fue interpretada como una señal de derrota anticipada. En ese conflicto, el Frente Amplio se mantuvo al margen.
Más tarde, el mismo Lagos Weber criticó públicamente al presidente Boric por sus ataques a José Antonio Kast durante la campaña. En el comando consideran que esas declaraciones le dieron protagonismo al abanderado republicano, lo posicionaron como el principal antagonista del mandatario y desplazaron del foco a la candidatura de Jara.
En el programa Tolerancia Cero, de CNN Chile, Lagos Weber fue explícito: “Yo diría que esa forma de abordarlo nos genera un ruido, nos distrae (…) succiona la energía comunicacional”. Luego añadió: “Yo quiero que no haya espacio para más ruido en la campaña”.
Una vez más, el FA quedó en medio del conflicto.

Las conclusiones del comité central
La principal lectura que quedó instalada tras la reunión de los líderes frenteamplistas fue clara: el Partido Socialista tiene el control de la campaña y, ante cualquier resultado, será esa tienda —liderada por Paulina Vodanovic— y el Partido Comunista —al que pertenece Jara— quienes deberán asumir los costos.
Según testigos, también se expresó la necesidad de evitar que el balotaje del 14 de diciembre se convierta en un plebiscito sobre la gestión del Gobierno. Esa postura implicaría abandonar una defensa cerrada de la administración y reconocer que hay compromisos y expectativas que no se cumplieron. Esta visión provino de un sector cercano a la diputada Gael Yeomans.
Por otro lado, el grupo “De cordillera a mar”, liderado por Diego Ibáñez y la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, sostuvo que el protagonismo que ha tomado el PS responde a un intento de moderación por parte de la candidata. Un giro que, según ellos, “nos llevará por un camino de pérdida”.
Desde la directiva, sin embargo, no adhieren a esas tesis. De hecho, recordaron la entrevista que Paulina Vodanovic concedió a El Mercurio, donde expresó que no se siente cómoda con la etiqueta de “centroizquierda” e insistió en que el PS es un partido de izquierda.
En el Frente Amplio, se asume que no son protagonistas de esta campaña, y se interpreta que el comando lo sabe. De hecho, hay quienes creen que el equipo de Jara se permite marginar al FA porque confía en su disciplina y lealtad, que —hasta ahora— se han mantenido incuestionables.
30 de Noviembre de 2025
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