Lo JC no quita lo ahueonao*
por Ricardo Candia Cares/Red Charquicán.
Es una de las mayores deudas que hereda la falsa transición a la democracia: un periodismo chato, de mala calidad, anclado en intereses políticos y económicos de los poderosos, que ha formado periodistas flojos, sin la necesaria ética, incumpliendo lo básico de la profesión: informar.
Más parecen relacionadores púbicos (sic!) del sistema.
A Julio César Rodríguez le pesa sentarse en sus laureles y da la impresión de que le cansa indagar, aunque sea solo un poco, en aquellos hechos noticiosos internacionales respecto de los que mete la cuchara. Y esa flojera intelectual hace que crea a fardo cerrado a los analistas internacionales que invita a su panel, rascas, simplones, nada de objetivos, que no citan fuentes alguna para fundar sus aseveraciones.
En las escuelas de periodismo enseñan lo importante que son las fuentes a la hora de corroborar si afuera llueve o es el vecino del piso superior que riega las plantas.
El caso es que el periodista JC Rodríguez repite lo que escucha de sus invitados y de lo que lee en su celular mágico que le va entregando el dato preciso en el que basa sus aseveraciones.
¿Chequea la veracidad de lo que afirma?
Esta mañana, luego de escuchar las infantiles suposiciones de un exmarino que funge como profesor de geoestrategia, ¡madre mía!, Julio César Rodríguez y su partner, la periodista Andrea Arístegui, entrevistaron al actor venezolano Fernando Carrillo acerca de la situación de Venezuela, país que estaría al borde de la invasión por parte de USA antes de la navidad, según afirma el exmarino invitado.
¿Dónde hará clases ese estratega de taca taca?
Al parecer no esperaban que Carrillo pusiera las cosas en su lugar y contradijera absolutamente el discurso de los animadores que insistían en la dictadura de Maduro y los ocho millones de exiliados, en un tono burlón y de franca molestia por la postura patriótica del actor entrevistado.
Simplemente se salieron de sus casillas, trataron mal a su entrevistado, se rieron de sus dichos, lo ofendieron tanto como pudieron, lo trataron mal e insistieron en sostener la información acerca de la situación venezolana proveniente de lo que el actor insistía en llamar la narrativa, es decir la CIA, en la que confundían sus deseos más íntimos, con supercherías que se dicen en corrillos políticos y noticias falsas de las que no podrían demostrar sus fuentes y veracidad.
¡Y es tan fácil!
¿Por qué no dicen que las más de ochenta personas asesinadas extrajudicialmente en mar abierto por orden de Donald Trump es un crimen que debe ser sancionado?¿Por qué no piden pruebas y/o fuentes a sus invitados llevados al panel para analizar esos hechos que violan la normativa internacional? ¿Por qué no dicen que invadir un país es un acto de la más infame de las cobardías y una violación al derecho internacional? ¿Por qué no ha pedido Julio César y sus colega exhibir pruebas de la existencia del Cartel de Los Soles y de las drogas que exportan a USA, como afirman? ¿Saben JC y Arístegui que el senado estadounidense, incluidos algunos de sus partidarios, busca prohibir la supuesta invasión a Venezuela, sin que lo apruebe el Congreso? ¿Por qué Trump no combate a los poderosos carteles de la droga que operan en Estados Unidos y que son los responsables de la muerte de millones de personas al año? ¿Por qué Donald Trump indultó a el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández condenado a 45 años por narcotráfico en USA? ¿Saben o no saben que la real razón para presionar a Venezuela es el petróleo, del cual USA tiene un déficit diario de 750.000 barriles que debe importar y sus reservas solo dan para cinco años, excluyendo las reservas?
Y así hasta el infinito.
Pero no. JC y Andrea solo atinaron a salirse de control, apretaron las mandíbulas, le faltaron el respecto a su entrevistado, hicieron gala de una ignorancia supina como ejemplo de lo grosero de lo que puede llegar a ser un periodismo que solo existe por la ausencia plena de una real opinión pública.
Julios César y Andrea deberían dejar sus análisis internacionales porque harán el ridículo cuando se den cuenta que USA jamás va a invadir a Venezuela. Cuando, al final, Donald Trump llegue a un acuerdo para importar petróleo venezolano para resolver sus necesidades domésticas. JC lo hacía bien cuando revolvía el gallinero.
Como resulta natural, JC y Andrea pueden detestar a Maduro e importarle un pepino el proceso que asumió Venezuela y tener todas las críticas que quieran contra ese país y estarían usando el pleno derecho que tenemos todos a pensar como nos dé la gana y decir lo que queramos.
Pero cosa muy diferente es emputecerse al extremo de perder el control cuando sale una persona como el actor Fernando Carrillo a desmentir lo que afirman sin pudor los animadores del matinal de Chilevisión.
¿Cómo tan ahueonao, JC?
Fuente: Recibido por CT (de la Red Charquicán) el 09-12-2025.
(*) Nota del Editor CT: Ahueonao o ahuevonado, es una persona «webona» en este contexto se refiere a imbécil, tonta, poco inteligente. Tíica frase del buen chileno: «eris bien ahueonado weon» (Fuente: https://diccionariochileno.cl/term/ahueonao).
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