La Lucha Kawésqar parte 2: Contra la corriente.
por José Tomás Cisternas, Gustavo Vergara y Daniel Muñoz/Radio JGM.
Desde hace 6000 años los Kawésqar navegan las costas de la Patagonia. En esta crónica podrán leer cómo desde la llegada de los españoles este pueblo ha sufrido. Ya sea por el colonialismo, el Estado chileno, los medios de comunicación o la empresa extractivista en una historia que muy lejos de cambiar, se mantiene al margen de toda agenda pública, e incluso, en temporada de elecciones presidenciales, se teje un panorama desfavorable para los habitantes ancestrales del mar austral de Chile.
Una ley en peligro de extinción
Mientras las salmoneras avanzan sobre los parques nacionales, las comunidades indígenas recurren a una herramienta que ha marcado un antes y un después en la protección del borde costero: la Ley N.º 20.249, mejor conocida como la Ley Lafkenche, aprobada en 2008 para reconocer los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO).
Para el pueblo kawésqar, esta ley es más que un instrumento jurídico. Es una posibilidad de recuperar el vínculo con el mar, un lazo que fue interrumpido por el desplazamiento forzado, la colonización y, más recientemente, la presión de las industrias extractivas.
La Ley Lafkenche, reconoce el derecho de los pueblos originarios a solicitar un área marina para su uso consuetudinario. Dicho de otro modo: permite que comunidades indígenas protejan las zonas donde históricamente han navegado, recolectado, pescado o realizado prácticas culturales.
Un ECMPO no es propiedad privada ni una concesión. Es un régimen de administración comunitaria que busca asegurar:
- Acceso al borde costero.
- Continuidad de prácticas ancestrales.
- Protección espiritual y cultural.
- Resguardo ecológico de bahías y fiordos.
Desde su creación, se han ingresado más de 110 solicitudes en todo Chile, de las cuales solo 17 han sido otorgadas (CONADI 2024). Muchas están detenidas por lobby empresarial, conflictos administrativos o tramitaciones políticas.
El 23 de abril de 2025, la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado discutió el boletín 15.862-21, liderado por el senador Fidel Espinoza, que busca “perfeccionar” la aplicación de la Ley Lafkenche.
La campaña mediática contra la Ley Lafkenche
Las empresas salmoneras afirman que: «siempre le dan el favor a los pueblos indígenas”; sin embargo, luego del engorroso y largo trámite requerido para crear las ECMPO, las comunidades indígenas responden que esto forma parte de una campaña comunicacional en su contra.
En esta campaña participan parlamentarios, gremios salmoneros, dirigentes empresariales y medios regionales que reproducen estos mensajes sin mayor contraste.

Este tipo de cobertura ha instalado un clima de sospecha hacia los pueblos originarios, simplificando el debate y ocultando lo esencial: la Ley Lafkenche es, hasta hoy, la única herramienta efectiva para proteger el borde costero de actividades industriales y garantizar que los pueblos indígenas mantengan el acceso a sus territorios históricos.
Leticia Caro Kogler, representante de la Comunidad Grupos Familiares Nómades del Mar, lo resume desde el territorio:
“Nosotros, al inicio, empezamos haciendo muchas denuncias sobre todo lo mal que hacía la industria, y que tenía que ver justamente con nuestros recorridos. Por donde pasábamos había algo malo. Y todo lo fuimos denunciando, así como hormiguitas. Sin embargo, gracias a ese montón de denuncias —no solo las nuestras, también las de la sociedad civil y otros— la situación ha ido cambiando un poco.
No estoy diciendo que la industria salmonera haya mejorado; lo que digo es que, al menos, se ha encargado de levantar su basura, porque de no existir todas estas denuncias, seguramente habría un monte de basura. Entonces, la lucha por la protección del mar en contra de la industria también ha dado frutos para otros.”
Las comunidades denuncian que esta campaña mediática no sólo desinforma, sino que intenta legitimar cambios legales que buscan restringir o despojar a las ECMPO de su poder real de protección.
Un pueblo invisibilizado
Mientras su territorio marino enfrenta la mayor presión industrial de su historia, sus voces aparecen poco, tarde o filtradas por intereses externos. En los medios regionales y nacionales, el pueblo kawésqar suele aparecer como un obstáculo para el desarrollo de la expansión salmonera.
En los medios regionales y nacionales, el pueblo kawésqar suele aparecer como obstáculo para el desarrollo o como grupo “radicalizado” que impide la expansión salmonera. Mientras tanto, sus demandas no son consultadas, sus entrevistas no se publican y sus testimonios rara vez encabezan una noticia.

Al respecto, Leticia Caro comenta la importancia de difundir estas problemáticas:
“Es importante avanzar en este sentido, volver a captar al público para que estas noticias sean de interés público, porque además son hechos que marcan un antes y un después en la situación del cambio climático y en los derechos indígenas de los pueblos preexistentes. Porque eso, hoy en día, está en peligro.”
A su vez, Margarita Vargas López, exconstitucional y presidenta de la comunidad Jetarkte, también identifica otro aspecto de esa invisibilización:
“Esta labor significa una lucha constante frente al Estado, este Estado tan burocrático. Finalmente uno termina enojado con ellos, y eso también implica un castigo político, porque te castigan en todos los espacios. Generalmente es como estar contra el muro, pero de todas maneras el amor por mi pueblo es tan fuerte que, cada vez, todo se vuelve más sabroso.”
Sus voces quedan relegadas en debates donde las empresas salmoneras, gremios y parlamentarios ocupan la mayoría del espacio mediático. Las salmoneras cuentan con equipos de comunicación, agencias, asesorías políticas y una fuerte presencia en los medios.
Mientras las salmoneras han acumulado decenas de sanciones, continúan desempeñándose en los fiordos del sur sin mayores consecuencias. Incluso las concesiones ubicadas dentro de parques nacionales, que deberían haber sido caducadas, se mantienen activas.
Michael Lieberherr de Salvemos la Patagonia profundiza sobre el problema:
“Acá hay una falta grave del Estado que no se ha podido abordar. El gobierno de Boric, que se presentó como el primer gobierno ecologista, tampoco ha cumplido en este aspecto. Lo que queremos hoy es que esas concesiones se relocalicen y salgan de áreas protegidas. Muchas de estas empresas tienen sanciones por sobreproducción y por mentir directamente en los datos que entregaban sobre la cantidad de antibióticos que utilizaban.”
El modelo extractivo no solo afecta el ecosistema; también afecta la manera en que el país entiende la Patagonia y sus habitantes. Si la contaminación es un problema, lo es aún más la narrativa que la minimiza, normaliza o esconde.
Este modelo, que prioriza la rentabilidad por sobre la conservación, ha sido posible gracias a un relato público donde diluyen los costos ambientales, culturales y territoriales. El pueblo kawésqar queda atrapado entre la contaminación y la falta de escucha.
Las consecuencias culturales no son menores: los lugares sagrados, las bahías donde se encontraban restos de sus ancestros o donde se transmitían enseñanzas, hoy están ocupados por jaulas industriales.
Pero cuando los kawésqar hablan, su mensaje es claro: Margarita, pide espacio para alzar su voz.
“Hoy día estamos totalmente olvidados. Es un pueblo que no se nombra, que muchos creen que murió con la ‘última kawésqar’. Y no: somos un grupo de personas luchando por ocupar espacios y ganar otros que nos permitan desarrollar nuestra cultura, sentirnos kawésqar, sentirnos indígenas. A veces me dan ganas de gritarle al mundo que soy kawésqar. Y que estamos acá.”
Hoy, 536 personas se identifican como kawésqar. De aquellas, hay 18 comunidades que se concentran en las comunas de Puerto Edén, Puerto Natales, Punta Arenas y Porvenir que hoy luchan contra una corriente aún más potente que la de sus costas; luchan por la supervivencia, por su cultura y por tener un espacio en la agenda pública.
2 de diciembre, 2026.
Fuente: https://radiojgm.uchile.cl/la-lucha-kawesqar-parte-2-contra-la-corriente/
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