Presión internacional tras freno al sitio de memoria
El Gobierno alemán ha endurecido su posición frente a Chile tras la decisión de la administración de José Antonio Kast de frenar el proyecto para convertir la ex Colonia Dignidad en un sitio de memoria. La medida, adoptada sin consultas públicas conocidas a víctimas ni organizaciones de derechos humanos, ha generado una reacción crítica en Berlín, donde autoridades políticas y medios influyentes advierten de un retroceso en materia de memoria histórica.
Según informó el semanario Der Spiegel en su edición del domingo, el Ejecutivo alemán considera que la decisión chilena contradice compromisos previamente asumidos en el marco de la cooperación bilateral. En la misma línea, despachos de la agencia Reuters señalan que Berlín ya prepara gestiones diplomáticas para abordar el asunto con el Gobierno chileno.
Memoria como prioridad
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán se ha reiterado que la investigación de los crímenes cometidos en la ex Colonia Dignidad “seguirá siendo una preocupación central” del Estado alemán. La posición oficial incluye, además, el respaldo explícito a la construcción de un sitio de memoria en el enclave, considerado clave para la reparación simbólica de las víctimas.
El asunto será tratado en la próxima reunión de la comisión bilateral entre ambos países, un foro que hasta ahora había operado en un clima de cooperación, pero que adquiere un nuevo tono tras el giro anunciado por Santiago.
Críticas políticas en Berlín
La reacción no se limita al Ejecutivo. Parlamentarios alemanes de distintos sectores han expresado su inquietud por lo que consideran una señal negativa hacia las víctimas de violaciones a los derechos humanos.
De acuerdo con declaraciones recogidas por la prensa alemana, varios legisladores sostienen que la paralización del proyecto transmite un mensaje “equivocado y doloroso”, al subordinar la memoria histórica a criterios presupuestarios. Algunos de ellos han planteado incluso la necesidad de que el Gobierno alemán solicite explicaciones formales a Chile.
El tono de estas intervenciones refleja una creciente incomodidad en Berlín, donde el proceso de reconocimiento de los crímenes de Colonia Dignidad ha sido objeto de debate político durante años.
Un asunto con dimensión internacional
La controversia adquiere especial relevancia por el papel de Alemania en la historia del enclave. Fundada por el ciudadano alemán Paul Schäfer, Colonia Dignidad fue escenario de abusos sistemáticos, incluidos delitos sexuales, trabajos forzados y colaboración con la represión durante la dictadura chilena.
Durante décadas, las autoridades alemanas fueron cuestionadas por su falta de intervención. En los últimos años, sin embargo, Berlín ha adoptado una postura más activa en favor de la memoria y la reparación, lo que explica la dureza de su reacción ante la decisión chilena.
Decisión unilateral y cuestionamientos
Uno de los elementos más sensibles del caso, subrayado tanto por Der Spiegel como por actores vinculados a derechos humanos, es el carácter unilateral de la medida adoptada por el Gobierno chileno.
La ausencia de consultas a víctimas y organizaciones especializadas ha sido interpretada como un déficit de legitimidad en un asunto de alta sensibilidad histórica. A ello se suma el argumento económico esgrimido por las autoridades, que en Alemania es visto como insuficiente frente a la dimensión simbólica y política del proyecto.
Una señal en disputa
Más allá del futuro inmediato del sitio de memoria, lo que está en juego —coinciden analistas citados por la prensa alemana— es la señal que Chile proyecta respecto de su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.
Para el Ejecutivo de José Antonio Kast, la controversia trasciende el plano interno y se instala en la agenda internacional. En Berlín, la decisión no se interpreta como un ajuste técnico, sino como una definición política que reabre interrogantes sobre el rumbo de las políticas de derechos humanos en Chile.
A la espera de la próxima instancia bilateral, Alemania ha dejado clara su posición: la memoria de Colonia Dignidad no es negociable. Y cualquier retroceso en ese terreno tendrá consecuencias, al menos, en el plano diplomático.
Poduje acusa «irregularidades» y «atajos» del gobierno anterior para expropiar Colonia Dignidad.

El ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, explicó los motivos por los que su cartera decidió echar pie atrás a la expropiación de Colonia Dignidad, una iniciativa que fue anunciada por el expresidente Gabriel Boric como un avance del Plan Nacional de Búsqueda.
Y, pese a que el anuncio de la expropiación de las cerca de 117 hectáreas de la actual Villa Baviera ya había sido hecho, el ministro Poduje comunicó que se iba a reversar porque, además de que «la Contraloría indica claramente que no podemos»,existen «irregularidades» y «atajos» que se realizaron para que el Minvu lo llevara a cabo.
Esta decisión, además, se enmarca en la orden del actual gobierno de recortar en un 3% el presupuesto de cada uno de los ministerios. Y, de acuerdo con lo declarado por el ministro de Vivienda en conversación con Radio 13c, ni siquiera «se provisionaron los recursos para la tasación. O sea, yo hoy día no puedo mandarlo a tasar. Y, además, el valor que había eran $70 millones, lo cual es una locura, una tasación cara vale 200 UF, o sea $8 millones, $9 millones».
Pero, declaró Poduje, «dejando afuera el tema costo, no tenemos las atribuciones, la Contraloría nos dijo que no».
Poduje acusa «irregularidades»
En el proceso para llevar a cabo la expropiación, manifestó Poduje, existieron irregularidades, pues pese a que la Contraloría le comunicó a la administración pasada que el Minvu no podía expropiar el terreno, «ellos buscaron una figura donde expropiamos para un tercero, y el tercero le pasaba el tema a Bienes Nacionales. Se dijo que no, los equipos técnicos del Maule dijeron que no se podía».
«O sea, esto fue advertido una y otra vez y nos dejaron esta papa caliente. Y nosotros lo que hemos dicho es que no podemos no más», cuestionó.
Incluso, dijo el secretario de Estado al medio citado, que «se pensó expropiar para hacer un equipamiento educacional comunitario, que era un artilugio porque ahí podríamos tener, eventualmente, facultades. Pero no es lo que se va a hacer ahí».
Si bien Poduje declaró que no tienen «certeza de por qué se hizo así», ya que otras expropiaciones de sitios de memoria se han realizado por medio de los ministerios de Bienes Nacionales, Obras Públicas o Culturas, al parecer el exministro Carlos Montes «quería estar involucrado».
El ministro cerró manifestando que «todo esto está malo y nosotros no nos podemos hacer cargo de una mochila, ya tenemos suficientes mochilas de piedra heredadas para tomar otra».
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Si Montes estaba en el negocio pueden existir sorpresas.