Chile carcelario: Sobre la situación de salud del compañero Juan Aliste Vega.

A casi 30 años de cárcel, múltiples diagnósticos señalan la existencia de un tumor cancerígeno en su cadera izquierda. 

Atencion: Desde La Gonzalina, Penal de Rancagua. Un reporte de otros internos acerca del delicado estado general de su salud. Juan Aliste es un antiguo militante contra la dictadura de Pinochet. Fue condenado por el asalto a un banco en 2007. Ha sido objeto de torturas, maltratos y castigos en la cárcel desde 2010 y hoy se encuentra gravemente enfermo. (Nota de Cruz de Malta en Facebook).

por Francisco Solar y Joaquín García / La Zarzamora, 27 de julio de 2026.

Fue aproximadamente en el mes de febrero de este año, cuando nuestro hermano y compañero Juan Aliste Vega, empezó a sentir los primeros episodios de dolor —hasta entonces leves— en su cadera izquierda. Como lo caracteriza su personalidad, mantuvo su cotidianeidad pese a esta pequeña molestia, pero nunca normalizó su existencia: sabía que se trataba de un dolor anómalo.

Con el paso del tiempo, y a medida que el dolor se fue agudizando, aquella situación anómala se transformó en una preocupación. Por ello, naturalmente, buscó atención en el hospital penal de La Gonzalina, en Rancagua. Sin obtener mayores resultados, en esa instancia; solo se le suministraron y recetaron medicamentos como paracetamol y tramadol. Juan no quedó conforme: los dolores no cesaban, no existía claridad sobre el problema de fondo y su vida cotidiana se vio notablemente afectada, ya que estos dolores le provocaban, lógicamente, un grave problema de movilidad. Somos testigos de su preocupación y de su insistencia durante este período. Juan nunca ha sido un compañero quejumbroso y, lamentablemente, un extenso período en prisión lo ha llevado a conocer muy bien su cuerpo, aspecto fundamental para mantenerse firme en una situación hostil y carente de cuidados.

Llegó el día en que Juan ya no pudo moverse y tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital de la unidad. Tras una serie de negligencias, radiografías y la mala disposición de algunos médicos, fue derivado nuevamente al módulo con calmantes y suero. Algo no andaba bien; todos lo sabíamos. Fue necesaria una segunda ida de urgencia esa misma tarde para que una nueva lectura de las radiografías arrojara un posible diagnóstico de artritis séptica en la cadera, motivo por el cual fue derivado al Hospital de Rancagua, donde se le administraron fuertes antibióticos. Esa misma noche volvió al módulo.

Desde ese momento en adelante, Juan solo pudo movilizarse con muletas. Su vida cotidiana quedó fuertemente afectada. Los antibióticos solucionaron solo una parte del problema; los dolores persistían, algo seguía ahí. A pesar de lo adversa que se volvió su situación, contamos con la posibilidad de apoyarlo y, de esa manera, tratar de disminuir, aunque fuera un poco, la carga sobre sus hombros. Fueron y son cuidados y preocupaciones que creemos deben existir siempre entre compañeros, más allá de cualquier código de comportamiento impuesto por el ambiente carcelario. El cariño revolucionario debe primar siempre por sobre la apatía individualista.

El punto culminante de esta crítica situación, que derivó inicialmente en su internación en el hospital de la unidad, se produjo a causa de un dolor aún más fuerte de lo «normal», que nuevamente lo dejó sin poder moverse. Solo entonces la administración del hospital decidió internarlo para que fuera evaluado nuevamente.

Desde ese día no lo hemos vuelto a ver.

A pesar de los dolores y de lo compleja de su situación, el compañero, en todo momento, se ha mantenido fuerte y con ánimo de hacer frente a todo lo que se le vino encima. Esa actitud lo ha caracterizado desde siempre: desde que, siendo adolescente, decidió enfrentar a la dictadura como parte del Movimiento Juvenil Lautaro y luego, como subversivo autónomo, combatiendo sin pausa al capitalismo depredador y a quienes lo sustentan. Esa misma fortaleza la ha demostrado también durante los casi 30 años que lleva en prisión por dos causas y contextos diferentes.

En todos esos años no ha dudado en hacerse partícipe de diversas reivindicaciones anticarcelarias, movilizaciones y huelgas; ha escrito textos solidarios, ha agitado en favor de la libertad de otros compañeros, ha aportado a los grupos en lucha que se forman en la calle, ha luchado por la dignidad de quienes nos visitan y ha combatido en cada rincón de este espacio de confrontación, convirtiéndose en una referencia de la lucha anticarcelaria.

Desde hace más de dos meses, Juan se encuentra hospitalizado en el Hospital Penal de la ex Penitenciaría de Santiago, donde tiene acceso a mejores cuidados, tratamientos paliativos y, sobre todo, a una mayor cercanía y contacto con compañerxs y familiares.

La situación del compañero es gravísima. Múltiples diagnósticos han arrojado la existencia de un tumor cancerígeno a la altura de su cadera izquierda, con ramificaciones en varios sectores del cuerpo.

Consciente de la gravedad de su situación, el compañero, como no podía ser de otra manera, está decidido a dar la pelea. Sus mensajes son de resistencia y fortaleza, de lucha y dignidad. Y apostamos a que la respuesta solidaria en la calle vaya en el mismo sentido. Porque es imprescindible la sintonía entre la calle y la cárcel. Porque es necesario estar a la altura de la trayectoria de Juan Aliste y actuar en consecuencia.

Francisco Solar Domínguez
Joaquín García Chancks

Cárcel La Gonzalina – Rancagua

Julio de 2026.

Fuente: https://lazarzamora.cl/sobre-la-situacion-de-salud-del-companero-juan-aliste-vega-por-francisco-solar-y-joaquin-garcia/

Fuente: Cruz de Malta en Facebook

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