Referente Político Social: Por una fuerza popular que construya su propio camino de lucha y transformación.

El Referente Político Social apuesta porque el pueblo se constituya en sujeto político para los próximos estallidos que vendrían.

Por Cano/ Revista Tejer.

En el contexto de la actividad de cierre de la campaña Por una Nueva Primavera para los Pueblo en Lucha, conversamos con Fernando, Amanda y Daniel, integrantes del Referente Político Social (RPS), espacio que agrupa diversas organizaciones político-sociales de distintos territorios a lo largo del país, para conocer esta nueva apuesta de articulación política de un segmento del pueblo.

Hace un par de meses que la calle, sus paredes y las redes sociales comenzaron a anunciar la aparición de una nueva organización política: el Referente Político Social (RPS). A través de una llamativa campaña que en sus afiches y declaraciones hacían un llamado a impulsar una Nueva Primavera de los Pueblos en Lucha.

Aprovechando la convocatoria a la actividad que organizaron en el Parque Portales, frente al Taller Sol, para dar cierre a la campaña con que se instalaron en el espacio público y digital, conversamos con compañeros y compañeras del Referente para conocer su apuesta.

Mientras se terminan de instalar los distintos stand con libros, información, fotografías y mientras se cuelgan los lienzos que dan cuenta de distintas consignas, Fernando, militante del RPS y del Colectivo Resistencia y Libertad, comenta que “hoy se está cerrando la campaña, cuyo objetivo fue posicionar al RPS en el activo político, y se cierra con el documento de la plataforma de lucha que estamos lanzando”.

El significado de la campaña “es casi literal, llama al nuevo florecer de la organización, a un nuevo renacer del mundo organizado”, cuenta Amanda, quien es integrante de la Coordinadora Chorera de Talcahuano y parte de la organización que dio forma a los primeros pasos del Referente.

Ella además indica que la iniciativa surgió desde un conjunto de Asambleas Territoriales agrupadas en la APAL (Articulación Plurinacional de Asambleas en Lucha), que convocó en febrero de este año a un encuentro en Concepción a organizaciones que estuvieran de acuerdo con 3 puntos básicos: construcción política totalmente por fuera de la institucionalidad, libertad a las presas y presos políticos y, la necesidad de construir una referencia política común.

Así, el RPS “agrupa principalmente asambleas territoriales que en su mayoría nacieron durante la revuelta, pero también agrupa a organizaciones que vienen de antes. En ese sentido que al principio fue la idea de acumular en torno al trabajo asambleario, pero después se van incorporando organizaciones territoriales que tengan trabajo territorial a compartir esta iniciativa de construir una referencia en común de quienes estamos en los territorios organizándonos y que no estamos de acuerdo con la salida por arriba del Acuerdo por la Paz”, aclara Daniel, militante social de Puente Alto, en Asamblea Las Mercedes y parte de la editorial Traru.

Imagen de la organización

En ese sentido, esta nueva apuesta orgánica busca convocar, desde una perspectiva crítica a la canalización institucional vía proceso constituyente, a parte del espíritu de la revuelta de octubre, con una lectura que apunta a hacerse cargo de la falta de capacidad de conducción y orientación política del descontento popular, que se manifestó hace ya dos años en todo los territorios.

Es el análisis que entrega Fernando al plantear que “leíamos que venía a la baja la coordinación de asambleas populares y territoriales que había nacido en el contexto del estallido social, entonces se leía que teníamos que tratar de juntarnos y perspectivar algo que pudiera nuevamente darle un respiro a esas organizaciones que quedamos dando bote”.

Fernando agrega que consideran que “el enojo no puede ser sintetizado por el lado institucional, sino que creemos que la revuelta todavía puede ser sintetizada desde el campo popular. Y ahí estamos varias organizaciones, somos alrededor de 30 asambleas y colectivos a nivel nacional, hemos tenido un pre encuentro y dos encuentros nacionales”.

Al respecto también se refiere Daniel, señalando que “si bien hubo protagonismo popular en octubre del 2019, después vimos el intento de retomar el protagonismo por los sectores del poder, nosotros sentimos que esta fuerza popular que tiene que constituirse en un sujeto político que va generando sus propios caminos, más lento o más rápido, con más organización o menos, y que en los territorios se genere algo en común que permita que en adelante los estallidos no sean algo solamente espontáneo, sin conducción, sino que haya una fuerza popular con mejores características, infraestructura y organización”.

Lo anterior, debido a que ven “una crisis general del capitalismo y las instituciones, entonces vemos que se vienen otros estallidos, y apostamos porque el pueblo sea un sujeto político constituido para generar otras condiciones, y sobre esa base es que hemos ido construyendo. Vimos que hay un campo de la izquierda que está desprotegido, que está vacío y que ahí se necesita articular todos los procesos que están en distintos territorios, que sabemos que están pero no nos habíamos encontrado, y que tengamos una voz a nivel nacional de la izquierda, por eso es una referencia desde estos sector del pueblo”, complementa Daniel.

Por su parte, Amanda agrega que “lo que queremos es seguir trabajando, que la fuerza esté en los territorios, que va a ver esa decepción en lo que no logró la institucionalidad, porque sabemos que lo que va a lograr no es todo lo que la gente estaba pidiendo, entonces es importante empezar a organizarse desde ya para estar preparadas y preparados para cuando llegue ese momento decir tenemos esta propuesta y es así como queremos trabajar”.

Articulación en base a una política concreta

La apuesta por avanzar en este esfuerzo unitario implica el desafío de agrupar diversas matrices e identidades, cuestión que muchas organizaciones y experiencias militantes han intentado y, generalmente, han terminado en un fracaso que profundiza la dispersión de la izquierda revolucionaria. En el RPS, según nos comentan la compañera y los compañeros, hay sectores anarquistas y marxistas, matrices mirista y frentistas, además de una diversidad generacional y territorial importante. Para sostener la articulación, plantean, su esfuerzo se concentra en los elementos tácticos del quehacer y en los 3 puntos básicos sobre los que se articularon.

Así lo afirma Daniel: “no ha sido problema el tema de las distintas identidades, estamos juntos porque nos consideramos dentro del campo popular en lucha, fuera de la institucionalidad y en los territorios, eso es lo que nos ha articulado, ahí nos reconocemos. Nos une más la lectura política del momento y lo que se viene, que las distintas identidades, por eso no ha sido difícil la articulación”.

Agrega Fernando que todos tienen ya experiencias previas, “entonces dentro de las lecturas más agudas hay diferencias, pero hay un acuerdo que tiene que ver con que en este momento se necesita acumular fuerzas y no necesitamos definir ahora cuál es el tipo de sociedad que va a avenir cuando se agudice la guerra de clases, eso vendrá después. Ahora necesitamos acumular desde abajo, potenciar las organizaciones populares, fortalecerlas donde estén, crearlas donde no existan, y creemos que el Acuerdo por la Paz y toda la salida por arriba va a desembocar en un enojo popular cuando la gente se dé cuenta que este proceso constituyente fue una oxigenación al sistema, y en ese momento queremos estar más preparados”.

La acumulación de fuerzas

El problema de la acumulación de fuerzas es un nudo fundamental en la historia y tradición de la izquierda revolucionaria, el cual ha vuelto a recobrar vigencia en la actualidad, luego del golpe de realidad que nos dio la revuelta popular y nos enrostró nuestra distancia con el pueblo.

Imagen de la organización

Sobre esto han reflexionado en RPS. Fernando comenta que “en el último encuentro hicimos un mapeo de las organizaciones que componen y qué hacen, entonces la idea es que en relación a lo que cada una de las organizaciones hace, se logre potenciar alguno de los ejes que se van a presentar en la plataforma de lucha, que tiene que ver con la libertad de los presos, con la lucha anti extractivista o con el juicio castigo y reparación, temas antipatriarcales. Entonces la idea es ir construyendo, y aquí hemos hecho mucho énfasis porque es donde pretendemos hacer la diferencia para que no fracase esta coordinación, es que todo lo que se haga se haga con la gente, con las vecinas y vecinos, con los barrios, que logre construir, de una u otra forma, la institución popular que responda a las necesidades que tiene la gente”.

En ese marco, Fernando agrega “podemos tener documentos muy elaborados, pero cómo respondemos a las necesidades inmediatas que tiene la gente, y creemos que eso tiene mucho que ver con lo que generó el estallido social, la educación, la salud, la vivienda, el agua, entonces la idea es eso, trabajar con la gente desde abajo, a eso nos referimos con acumular, que las organizaciones se vuelquen a ello. Por ejemplo, para la conmemoración del 18 y 19 de octubre una cosa es ir a la marcha, pero lo más importante eran las actividades previas en los barrios con la gente, ahí nos concentramos, en cómo hablarle a la vecina”.

Daniel complementa, señalando que “a parte del protagonismo popular y de los territorios, esa lucha popular, esas resistencias territoriales, las vemos desde un marco que hemos ido construyendo colectivamente, que tiene que ver con el lanzamiento del documento de plataformas de lucha, que tiene 3 grandes áreas, pero que tiene una serie de problemáticas. No es un documento peticionista, sino que es una identificación de problemáticas a nivel estructural, cuáles son las causantes que generan los problemas. No es solo un enunciado, sino que permite dar la discusión en la izquierdas, los pueblos y los territorios. Eso también en vista a ir avanzando para el 2022, que es llegar a un congreso de organizaciones de la izquierda y los pueblos, pero con énfasis en que tengan trabajo territorial, no nos interesan las puras siglas”.

La constituyente y la institucionalidad

La acumulación de fuerzas no se da por fuera del contexto político general e, indudablemente, este está marcado por el proceso constituyente en curso. Al respecto, desde el RPS son enfáticos en marcar su punto crítico al Acuerdo de Paz y a la apuesta por fuera de la institucionalidad.

Esta posición no solo la afirman respecto a su apuesta política, sino que en la crítica a quienes desde el campo popular han puesto esfuerzos y han realizado una apuesta táctica en ese espacio. Fernando lo resume así: “no tenemos para qué reunirnos con la franja de pueblo que decidió ir por esa vía, pero si nos encontramos en la calle peleando por los derechos de la gente, ahí vamos a estar”

En tanto, Amanda consigna que “vamos en un camino paralelo, así que nunca nos vamos a encontrar realmente, salvo que nos veamos en la calle, pero en cuanto a organización no hay forma de que nos encontremos. Nosotros creemos que no importa cuán jugado es un compañero o que haya salido realmente elegido desde las bases y mantenga contacto con el pueblo si al final la misma institucionalidad te frena, porque si uno ve las reglamentaciones y las formas de trabajar, al final se busca llegar a acuerdos, se tiene que ir cediendo y para nosotros ese no es el camino, hay cosas muy claras que están en la necesidad del pueblo y no vamos a estar cediendo unas por ganar otras”.

Respecto al cómo responden a las conquistas y avances que puedan lograrse en ese espacio, Fernando refuerza el punto, sosteniendo que“la consagración de algún derecho que necesitamos para salir de esta precarización, nosotros creemos que no van a salir del lado de la constituyente. Cuando dijeron que iban a desbordar la Constituyente por dentro y por fuera, ¿dónde está ese desborde? La calle no la desbordan porque los consumió el trabajo de la Constituyente y además fueron principalmente organizaciones políticas que no tenían ese nexo con el pueblo, entonces tampoco podían desbordar por la calle. Entonces la consecución de los derechos sociales se va a conseguir con movilización, nosotros vamos a fortalecer el tema en la calle y tampoco manifestarse por manifestarse, sino que a la gente tiene que hacerle sentido”.

De todas maneras, plantea que “quizás después cuando ya salga el resultado del trabajo de la constituyente y haya que defender los derechos en la calle ahí vamos a estar, ahí va a haber diálogo, pero no vamos a tener diálogo con nuestra línea política, porque nuestra perspectiva revolucionaria es distinta”.

Respecto a su parecer sobre otras organizaciones de izquierda revolucionaria, que buscan complejizar la relación entre la organización territorial, la acumulación de fuerza en el pueblo y la disputa institucional, evitando plantearlo como una dicotomía, Amanda plantea que “no confiamos en la institucionalidad. Yo vengo de una coordinadora que trabaja temas socioambientales, nos enfrentamos a empresas y todos sus proyectos han sido aprobados por la institucionalidad, que no respeta ni sus propias reglas, para nosotros ese no es el camino. Si algún candidato quiere conversar para trabajar con nosotros, no, porque son caminos paralelos”.

Imagen de la organización

Fernando complementa, “hemos hablado en RPS eso de las medias tintas, o de estas dobles vías, y ninguna de las organizaciones del RPS está en esa. Nosotros no nos vamos a sentar en los sillones de la institucionalidad que tiene presos a nuestros compañeros, que nos mata, nos tortura y nos tiene en la pobreza y la precariedad, no hay una mínima posibilidad. Respetuosamente creemos que esos compañeros están errados en el camino de seguir fortaleciendo la institucionalidad. La historia nos dice que cuando se trató de ir por el lado institucional vino la burguesía y nos masacró a todas y todos, todavía tenemos familiares desaparecidos, entonces en qué están pensando las compañeras y compañeros de sentarse a conversar con el estado que no violenta. Al final del día, postular a los puestos del poder es transformarse en el enemigo. Hay franja de pueblo que va a votar, está bien que vayan, sola se va a dar cuenta del problema, por eso para nosotros es importante la acumulación política en los territorios, para que el tema del yo no voto me organizo tenga sentido. Hay asambleas territoriales donde los vecinos sí votan, pero es otra cosa, distinta al RPS”.

Según cuentan los compañeros y la compañera, el Referente está trabajando sus planificaciones política en base al despliegue de campañas para periodos acotados. En ese sentido, la próxima campaña es la de verano, donde ven venir un momento de desmovilización post elecciones, por lo que su trabajo estará enfocado de lleno en la acción territorial.

Por último, Fernando aprovecha de hacer un llamado y “dejar abierta las puertas a las fuerzas populares que tengan perspectiva de transformación revolucionaria por fuera de la institución a que se acerquen a conversar con nosotros, la idea es acumular fuerza y después golpear juntos”.

A continuación puede descargar el documento Plataforma de Lucha. Propuesta para el debate popular del RPS

 

 

1 Comment

  1. Vaciedad adolescente en las consignas y banderas. La poca honestidad del guevarismo nunca va rendir frutos, nunca se presenta con sus propias consignas, se nota que vienen de afuera si todo el problema es «cómo hablar con la vecina». Alguien del lugar sabe como hablar con iguales porque le es natural. Y lo más terrible de todo es que están estratégicamente muy cerca de Atria, el FA y todo el ciudadanismo de la ONGs (por su centro en los «derechos sociales», los territorios, el extractivismo, etc). GAP, zapatismo, mirismo encubierto,…siempre dejan un regusto a alguien que manipula desde fuera. La política bolchevique de Lenin y Trotsky siempre fue honesta y directa. Hay que recuperar el clasismo, CLASE, CLASE, CLASE!

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